TEMPLO DE DESEOS

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Summary

Historias de las mujeres que se unen a la facción destellos del amanecer y a la más presente religión Fe del Alba. Complementando la historia principal (Cosecha de metal), buscaremos tocar los elementos más principales del concurso en un parámetro de 2 a 6 capítulos por personaje y a medida que surjan ideas se presentaran mas capítulos, pero hacerse a la idea de que no tiene un principio ni final definido, siendo algo más destinado a simplemente seguir aumentando. La historia sigue al personaje principal de su propio título, complementando pensamiento interno, algo de la actitud, carácter sensorial de su entorno y la perspectiva de decisiones posteriores, centrando la atención en el segundo plano, y elementos redundantes, más allá de eso, la mayoría son historias independientes, mostrando riñas y acuerdos entre la facción y con otras.

Genre
Scifi
Author
RENE II
Status
Ongoing
Chapters
13
Rating
n/a
Age Rating
18+

—MAR 1/4—

Las maletas se acoplo al mecanismo en su espalda, junto al resto de la armadura, mientras sacaba una pequeña pantalla del compartimento por debajo en medio de las pequeñas llantas, lo encendió y pudo ver las entradas de diario, hacia tanto que las había leído y ahora que ni siquiera la querían en la caza noble que sirvió, se dignó a borrar todo y comenzar de nuevo, de allí al presente y por lo que vio, habían pasado 23 días de reflexiones que gritaban obscenidades a sus antiguos amos, malestar de su forma de pensar y poca claridad en sus planes a futuro, pero ese día en particular se dio cuenta de algo que la seguiría el resto de su vida.


Entrada de diario 23.

Dicen que en la desesperación aceptaras la primera mano que se muestre amable contigo, lo que no dicen, es que siempre buscaran algo a cambio de esa amabilidad yo lo tengo muy claro, ya estoy entrando en mis 35 lo entiendo bien, hace 5 años que deje de crecer, carezco de fuerza en los brazos y piernas, cualquier intento de esforzarme termina en mi desgaste, por ello decidí que mi utilidad debía ser dada a alguien en quien confié y no al primer tonto que piense que darme algo de comida me comprara la lealtad.

«Fin»


Entrada de diario 58.

En estos tiempos de hambre ha mermado mis fuerzas, pero mi mente es clara, tengo que ser fuerte, he frecuentado la plaza donde no me han echado tan seguido mientras toco el violín, ha habido público, pero ninguno ha decidido dejarme alimento, tan solo aplausos y luego se van, como si fuera una atracción del lugar, entendí mejor porque ponían esos letreros con números, el mínimo para comprar alimento, los imite, me hice uno propio, una pieza de metal y luego entonces un cantico simple, la oscuridad tomo el trozo de metal más pequeño del arco de violín y tallo los números, no me sorprendió que nadie viniera a pedirme música.

«Fin»


Entrada de Diario 102.

Últimos días de batería, no sé cuándo pueda volver a ingresar algo, pero lo que sé es que el hambre me está superando, ya no tengo fuerzas ni para levantar el arco o siquiera para salir de este rincón que he comenzado a llama hogar, la vida es complicada sin un patrón.

«Fin»


Entrada de Diario 103.

Han pasado dos meces, pero me ciento con más fuerzas, un chico llego hace algún tiempo, ha reunido a las de mi especie, algunas tareas, otros problemas menores y nos ha dado cobijo, alimento, pero no por eso se ganará mi lealtad y mucho menos mi respeto, he visto a suficientes de los suyos, ingenuos que piensan que el dinero que se les da será para toda la vida o abusadores que justifican sus acciones posteriores con el bien que realizaron en el pasado, el chico ni siquiera puede manejar algún arma por lo que vi, pero no se discernir si tiene buenas intenciones o solo es bueno fingiendo, me quedare un tiempo más y dependiendo de mi culpa empezare a contribuir, así no tendrá poder sobre mí.

«Fin»


Entrada de Diario 110.

Hoy hubo un derrumbe, no preví eso cuando salimos a explorar, era la mayor por mucho y tome el mando, salvo por Mira quien busco quitármelo a la fuerza, nuestra partida se dividió en dos y buscamos entre los túneles, para mi sorpresa nos encontraron antes que nosotros a una salida, Mira estaba allí, la pequeña cachorrita mimada de aquel chico, no lo pensé mucho y los seguí a la superficie, mi desagrado aumento cuando llegamos a la base, había tanta gente reunida, no éramos los únicos tras el derrumbe lo sé, pero di por hecho que solo nos acogería a nosotras, pienso dejar el lugar hoy, pronto los normales ganaran poder, como el chico es uno de ellos y procure gastar todos los créditos que adquirí en la cafetería para poder llevarme tanto alimento como pude, al llegar a mi habitación recogí mis cosas, una maleta, mucho más de lo que todas trajeron consigo y algunos juegos de baterías que saque de lúmenes que dije haber perdido una última noche de descansar y partiría por la mañana tras desayunar.

«Fin»


Entrada de Diario 115.

Hace 4 días que debí irme, pero aislados como estábamos no podíamos irnos, los alimentos comenzaron a escasear y en la misma medida a ser racionados, yo tenía raciones para mi viaje y resultaron codiciadas por las pocas que sabían, no cedi, ellas tendrían comida para toda la vida siguiendo a su perro faldero de la casa Flor, estiman que hoy terminaran de casar el túnel que nos dará lugar a la ciudad de nuevo y tengo algo más claro mi objetivo, hay más casas a las que puedo acudir ahora que tengo fuerzas y he sabido cuidar mejor mi núcleo, las que portamos sombras somos versátiles, pero en el campo de batalla no tanto, tengo la intención de ponerme a prueba en esos lugares en particular, he aprendido he mejorado mi control entre excavaciones, teníamos una pequeña sala de entrenamiento que aproveche al máximo en mi estancia en esta extraña guarida, refugio, como quieran llamarle todos, lo importante es mi futuro nada más.

«Fin»


La salida fue vista con prisa por todos los asilados en el lugar, respiraron el aire limpio con una liberación muy bienvenida.


La entrega del informe se finalizó y fui rápida por mis cosas, no demore ni un instante, aunque mis reservas eran escasas lo cierto es que tenía algo de dinero extra que compensaría ese problema, mientras me dirigía al exterior me encontré muy por detrás de los grupos que ya habían salido.


No tuve problemas con eso, un escudo que me avisaría si la plaga aún estaba presente y con mi instrumento en mano, sabía que tendría poco o ningún problema en defenderme, la arrogancia de los comentarios por delante me decía que había muchos de los que podría prescindir, mientras llegaba a la entrada el chico volvió a aparecer, no me moleste en aprender su nombre, tenía mejores cosas en las que ocupar mi mente.


—¿Se va señorita Mar? —pregunto llevando la cabeza a un costado.


—Sí, no me detengas. —respondió con hostilidad de por medio.


—No lo hago, solo vine a despedirme de su persona y agregar, si tiene deseos de un hogar, siempre puede regresar. —Extendió la mano esperando algo de cordialidad.


—No lo creo. —Paso de largo, mientras miraba el túnel de nuevo oscuro y prendió un lumen para iluminar su camino.


La llegada al exterior se sintió opresiva, el brillo celeste al que estaba acostumbrada había desaparecido ahora más bien se notaba el brillo rojo a quien dedico en el pasado su servidumbre, pero ahora le parecía maligna, no lo pensó mucho, mientras caminaba a una de las muchas zonas al exterior, el domo protector no era muy extenso, pero las cosas podrían empeorar mucho si no se preparaba, sintió suerte al haber conservado la armadura y tener una espada de combate, ajusto una batería extra por si lo necesitaba a última hora.


Hubiera preferido un arma de fuego, pero la casa Flor no tenia de esas, tampoco lo tenían en las exploraciones o partida de salida, llegada a la entrada vio la fila, tan Incordiante como recordaba siempre, pero aguanto, mientras esperaba su turno de salir.


Pasado del medio día, tomo una ración que tenía guardada y media hora después llego a la entrada, solo para verse desilusionada.


—¿Cómo que no puedo salir? —topo la mesa con prisa, mientras ponía la mano de nuevo en el escáner.


—No tiene un registro de afiliación, el pago de salida de independientes es de 20 créditos. —Dijo la misma voz mecánica de siempre.


—Maldición. —Puso los créditos en la mesa y una caja de metal avanzo a tomarlos, la luz se puso en verde y paso al exterior—. Esto no pasaba cuando serbia a la casa Flo… —dejo las palabras sin terminar, mientras su mirada se posaba de nuevo en los espacios a medio derrumbar.


La casa Alfa según recordaba, no tenía importancia al final, solo debía encontrar algo de valor y regresar para cobrarlo en cualquiera de las zonas de recompensa, dependiendo de lo bien que le fuera en la búsqueda incluso se haría de un nombre para poder adquirir trabajos independientes en el futuro.


La noche llego y con ello los peligros, la calma había fomentado desconfianza, con cada paso que hubiera alrededor y tarde se dio cuenta de que el traje que portaba no tenía el usual celeste de la casa Flor y por fin recordando que los había dejado por algo de libertad personal, pero para su disgusto aun había rastros del brillo rojo, mismo color que se mesclaba con el negro formando un guindo contrastante con los restos verdes de la ciudad, pero lo dejo pasar, era mejor que nada para el camuflaje.


Puso un par de trampas de sonido y descanso, cuando oyó los sonidos se apresuró a llevar la mano a su espada, eran muchos pasos y la trampa de sonido también la dejaría sorda estando tan cerca, lamento no tener un casco aislante, pero luego de un rato la trampa se desactivo, dejando pasar a las chicas de vestimenta celeste, el mismo traje que ella portaba en general, pero lo peculiar era que una vez pasaron se activaron las trampas de nuevo.


Pensamientos poco halagadores se dirigieron a su ultima residencia, pero decidió continuar descansando, aún tenía la noche que pasar y al despertar se sintió un poco adolorida por la dura piedra, el traje de protección apenas si la guardo del inclemente frio alrededor y solo al ver su aliento supo que algo andaba mal, se puso en pie con prisa, desarmo las trampas y prosiguió de camino al exterior del edificio y lo vio con toda certeza, una plaga muy peligrosa, las palabras le salieron casi por instinto.


—Mantis de hielo.


Las criaturas en particular estaban recostándose en las zonas más alejadas de fogatas o bengalas lanzadas, el frio que desprendían en su descanso era visible, vapores blancos, que profanaban el poco calor que quedaba en las cercanías y entregado solo escarcha al metal y roca cercanos, Juntaban desechos alrededor, entre más lograban acumular, más se rascaban la espalda contra los restos, liberando la porosidad en el cuerpo que emitía el aire gélido, generando levemente escarcha, mucho tiempo tomaría que pudieran preparar algo que comer de tamaño decente, cada pico de hielo completo.


Vio a lo lejos a muchos insensatos disparando y atrayendo a los machos, apenas del doble del tamaño de una persona, pero donde había muchos machos habría una hembra, eso todos lo sabían, la mitad de lo que recopilaban era suficiente para ellos, caso contrario de la hembra casi 4 veces la altura de cualquiera y un recuerdo más perturbador de sus días de servicio con la casa “Pilar Ígneo” le dijo que debía alejarse de allí, para su disgusto llego lo que temía y lo vio a lo lejos, una mantis hembra, casi llegando a su altura y más importante, todos huían de regreso a la ciudad.


—Malnacidos, nos condenaron a todos. —Por un momento miro como el hielo comenzaba a ganar fuerza, abajo y el aire frio también llegaba hasta allí—. Tendré que ir a alguna de las otras entradas.


Otro día de viajar, un par de cristales de NA, con suerte alguien importante, pero sin el color le costaba saberlo, no encontró equipo alrededor que pudiera usar, para su fortuna en el camino un rifle, pero la munición era inexistente.


La mañana trajo algo de alegría, el frio desaparecía conforme el calor llegaba, el domo no gastaba mucha energía en eso, pero lo agradeció, unas explosiones más atrás le dijeron que estaban tratando con las mantis, pero no detuvo su paso, ya divisaba la entrada a cualquiera fuera la otra casa que gobernara la zona.


El brillo dorado le dijo que algo bueno podría haber, pero el paso llego a algo extraño, la fila no era usual, todo lo contrario, y luego recordó los abusos de la casa “Moneda dorada”, no pensó mucho y espero su turno, casi no había criaturas en las cercanías, alguna que otra cucaracha, pero nada de lo que preocuparse hasta su turno.


—Rellene el formulario al ingresar. —Oprimió un botón y la entrada se abrió, dejando ver mesas alrededor.


La pantalla mostraba las siguientes casillas con encabezado y un cuadro para rellenar.


1.- ¿Equipamiento al salir?

2.- ¿Botín de la exploración?

3.- ¿Materiales peligrosos?

4.- ¿Algo a la venta que requiera revisión?