¿Estoy mal?
Como otra noche, en su duro día, un chico escribió sus pensamientos en su diario, todo lo que siente y vive, su dolor, tristeza, trasmitidas a las hojas del papel de un cuaderno con su delicada y definida letra que solo salía en sus momentos más íntimos, al contrario de sus trabajos escolares.
Él agarro un bolígrafo y como una sensación terapéutica para él, empezó a escribir.
“Estoy agotado, no tengo ganas, no se por qué sigo, pero aún así sigo, no por gusto ni por esperanzas, sino como una obligación, unos pensarían que un gran motivo para seguir son las personas que te aman o que adoras, pero para mí continuar por esas personas, no es gusto, es obligación otra vez, da igual que tan cansado esté o las fuerzas que me falten, debo continuar, pero no porque vea lo grandioso de este mundo, sino por obligación.”
El chico anchó los ojos por lo que escribió, claramente sorprendido, pero sin embargo no dejo el bolígrafo, retomando su escritura.
“Si soy sincero, no veo nada bueno en este mundo ni en las personas, todos son crueles, malvados y aprovechados, incluso a los cercanos a mí, no creo que ni les importe, quizás es mi cabeza engañándome y todo será producto de mi mente, pero cada día que pasa más me lo creo.”
El chico dándose cuenta de sus pensamientos retrocedió un poco, sabiendo el rumbo que estaba tomando sus palabras, pero decidió agarrar el bolígrafo con firmeza y seguir para ver a donde le llevaba esto.
“¿Estoy mal por pensar así? ¿Está mal que cada día esté más cansado y desmotivado? Sea cual sea la respuesta, da igual, mi mente pensará siempre lo mismo y por eso adoro la soledad, solo yo, sin la preocupación de que harán los demás y como perjudicarán en mi vida, estoy cansado de cuidarlos y descuidarme a mí.”
El chico sentía como una lágrima amenazaba por salir de su ojo izquierdo, pero la contuvo, ya que al fin y al cabo estaba acostumbrado a contenerse.
“Solo busco que me cuiden y me amen tal y como lo hago yo, pero creo que estoy demasiado acostumbrado a que los demás dependan de mí que inconscientemente los busco para ayudarles ¿Y estoy mal? ¿Mal por siempre sacrificarme por el resto? ¿Mal por ser el idiota que brinda todo de él al resto sin esperar nada a cambio?”
El chico sin darse cuenta, sus palabras en el papel se volvieron más rápidas y su letra tan perfecta empezó a parecer más unos garabatos digno de un niño pequeño, pero él estaba demasiado sumido en sus pensamientos y escritura para notarlo.
“Muchos dirán que no y otros que me dejo aprovechar, pero no busco palabras de ánimo ni insultos, solo busco compresión, compasión, que solo estén a mi lado, sin la necesidad de hablar de los problemas que nos rodean, solo busco descanso, paz, poder ignorar los pensamientos de mi cabeza, ordenar mi mente.”
La respiración del chico se agitaba por cada palabra.
“Pero soy incapaz y cada vez creo más a mi cabeza y repito ¿Estoy mal? ¿O solo soy un chico loco? Da igual la respuesta, ya que todo seguirá igual haga lo que haga.”
El chico terminó de escribir observando las palabras del papel pasando a letras definidas al caos.
-Mierda... -Murmuro bajito dándose cuenta de sus pensamiento y lo que escribió. -
Por lo que se levantó y estrujo el papel, temiendo que sus compañeros de piso lo encontrara y preguntarán.
Pero antes de tirarlo a la papelera dudó, volviendo a meter el papel arrugado al diario y escondiéndolo bajo el colchón.
-No pasa nada, si no lo encuentran no preguntarán, solo has explotado, no te ocurre nada, solo ha sido unos pensamientos, nada de esto me afecta, sigo siendo normal.- Pensaba agarrando su cabeza entre sus manos sentado en la cama -¿Soy normal, cierto? -
Fin del capítulo 1
-----------------------------------
Bienvenidos a esta nueva historia, será una historia ocasional, solo la escribiré cuando tenga inspiración, así que no esperéis muchas actualizaciones.
Pero antes de que os vayáis os tengo una pregunta.
¿Os sentís igual que el chico?