Dreamwalker Saga: Talebreaker

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Summary

Primera parte de la saga Dreamwalker Una princesa ha sido secuestrada. Un príncipe marcha al rescate. Y un reino al borde de la guerra contiene el aliento. Todo parece una vieja leyenda, de esas que prometen esperanza y terminan en gloria. Pero el mundo no es tan dócil como los cuentos. La misión conduce a una fortaleza olvidada, enterrada bajo ruinas, sangre y magia antigua. Allí, cada pasillo es una trampa y cada decisión deja cicatrices. El rescate pronto deja de ser un objetivo claro… y se convierte en una advertencia. El príncipe no viaja solo. Lo acompañan un caballero cuya fama precede a su espada, un mago cuya sabiduría parece ajena a este mundo, un aprendiz que nadie pidió, y aliados que ocultan más de lo que revelan. Juntos avanzan hacia algo que no estaba destinado a ser encontrado. Porque hay historias que se resisten a repetirse. Profecías que no desean cumplirse. Y verdades que, una vez desenterradas, ya no pueden volver a ocultarse. Y porque a veces, para contar un cuento… primero hay que romperlo en pedazos.

Status
Complete
Chapters
19
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo


En los albores de una era marcada por el fragor incesante de la guerra y la fragilidad de un equilibrio siempre al borde del colapso, comenzó a circular una profecía envuelta en susurros y canciones. No fue grabada en piedra ni proclamada ante tronos; nació en la voz quebrada de los bardos y en la memoria de los hechiceros, transmitida de boca en boca como un acto de fe.

Surgió en un tiempo de desesperación profunda, cuando la frontera entre lo humano y lo mágico se desdibujaba bajo el peso de la contienda y el destino del mundo parecía pender de un hilo invisible.

Cuando el sol naciente bañe las torres del reino y el coraje de un príncipe quiebre las sombras, la paz volverá a florecer. El linaje de Alaris I Matadragón unirá su destino al del Rey de las Hadas, y juntos abrirán el camino hacia una era de equilibrio y prosperidad.

Más que una predicción, la profecía se convirtió en un refugio. Los bardos la entonaban en las cortes como un himno de posibilidad; los eruditos la diseccionaban en la soledad de sus estudios, buscando en cada palabra un significado oculto. Con los años, dejó de ser solo una promesa y pasó a ser un legado: una herencia que se transmitía junto al nombre y la sangre, cargada de esperanza y de peso.

El tiempo la transformó en un mito vivo, incrustado en la política y la fe del reino. Para los reyes de antaño fue siempre una espada de doble filo: ofrecía la ilusión de una paz futura, pero recordaba con crudeza que la paz jamás es un don gratuito, sino una conquista que exige sacrificio.

Ahora, en un presente gobernado por la incertidumbre y el temor a lo desconocido, aquellas palabras antiguas volvían a recorrer el reino como un murmullo persistente. Campesinos y nobles por igual las repetían, cada uno interpretándolas según sus anhelos y sus miedos. Alaric III, joven heredero al trono, y Evelina Scarlet, prometida y princesa de las hadas, parecían encarnar la promesa de una nueva era.

Pero las leyendas rara vez advierten que el destino siempre cobra un precio, y que incluso los cuentos de hadas pueden romperse en mil pedazos.

En los rincones más antiguos del reino, los bardos retomaban el verso incompleto con voces gastadas por el tiempo:

El príncipe cabalgará bajo los estandartes del sol naciente, y su coraje romperá la oscuridad…

Las palabras, solemnes y bellas, ocultaban un temor latente. Porque quienes sabían escuchar comprendían que las pruebas por venir no pondrían a prueba solo la estabilidad del reino, sino la fortaleza misma de su pueblo. El día profetizado no se aguardaba con júbilo unánime, sino con una mezcla de esperanza y desasosiego: la certeza de que, antes de alcanzar la paz, sería necesario atravesar una tempestad de sombras.