Crazy Boy [KaiSoo]

Summary

❝En donde Kyungsoo acaba encarcelado por golpear al amante de su ex, y aunque no estaba en sus planes, sale de prisión con algo más que su libertad❞ exo-oneshot (kaisoo)

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

🧨 · Parte Única

Hola ❤️

Antes de que sigan con la lectura me gustaría aclarar los siguientes puntos:

🧨 · La categoría es +18, pero de igual manera quiero aclarar que en ocasiones se usará un lenguaje vulgar, y se tocarán temas sensibles como la infidelidad, agresión física, acoso y trastornos mentales.

🧨 · Si bien éste OS toca temas sensibles, desde ya quiero decir que si algún comentario, acción o pensamiento de parte de los personajes te resulta incómodo; me disculpes, nada acá está hecho para ofender, sino para entretener.

🧨 · Puede contener faltas de ortografía o errores en los tiempos verbales.

Ahora síp, sin más que aclarar, pueden continuar con la lectura, espero que la disfruten 🩷

≫────•❤︎•────≪

Desde el momento exacto en que Kyungsoo tuvo aquella conversación con Luhan, y éste confesó haber visto el Mercedes-Benz de Minho estacionado frente a "Mi Club", el bajito supo que las cosas acabarían mal.

Solía hablar con su terapeuta respecto a las cosas que estaban sucediendo, y ésta le recomendaba diversas formas para controlarse. Pero desde que rechazó los planes de su madre para su futuro —comprometerse con Park Yixing— la mujer le quitó todo lo que Kyungsoo tenía —que no era mucho, pero entre esas cosas se hallaban sus gastos para la salud.

Entonces, Kyungsoo tuvo que salir a buscar un trabajo. Y mientras intentaba sobrevivir al cuatrimestre de la facultad de medicina, asistía a diversos trabajos de medio tiempo para ganar un poco de dinero.

A veces moría de hambre, sueño, cansancio y estrés por no entender nada de los libros de medicina. Y mentiría si dijera que durante las noches no se sentía solo, pero lo animaba tener a Minho a su lado.

Se sentía acompañado. Y sabía que todo este esfuerzo era para un futuro juntos, en paz, y sin depender de la familia de ninguno de los dos.

Pero entonces Minho comenzó a actuar extraño.

Llegaba tarde a casa, olía a perfumes que Kyungsoo no reconocía, casi no hablaban, apenas quería tocarlo, y cuando Kyungsoo se quejaba; discutían fuertemente, y era molesto.

Kyungsoo sabía que había algo.

Solo que apenas lo mencionaba, Minho salía con «¿No estarás haciendo algo tú? ¿Por qué lo mencionas repentinamente?» y Kyungsoo entendía el punto, pero no.

Ésto era lo que su amigo Luhan catalogaba como "tener cola de paja".

Y Kyungsoo estaba cansado de desperdiciar su vida por un tipo que no lo merecía. También estaba cansado de esforzarse para un futuro con él y que Minho le viera la cara de idiota apenas se volteaba.

Entonces comenzó a tener pequeñas actitudes para vigilarlo.

Primero comenzó a cuestionar cada vez que tenía una fragancia diferente.

Siguió pidiendo la ubicación de los lugares a los que iba.

Luego preguntando quienes estarían en las reuniones a las que Minho asistía.

Revisando sus redes sociales y contactos.

Y hasta creó diversos perfiles falsos para enviarle mensajes, pero nada.

Minho no caía o siempre tenía excusas.

Y Kyungsoo llegó a pensar que él estaba loco y Minho era inocente —quizás él estaba loco, pero Minho inocente no era.

Entonces su querido amigo Luhan encontró la manera de clonar la aplicación de mensajes de Minho en el celular de Kyungsoo.

Kyungsoo era consciente de que ésto era ir a otro extremo del cual luego ya no podría volver, pero igual aceptó.

Y fue ahí cuando empezó todo.

Era una lucha constante ver todo lo que Minho hablaba con otras personas y fingir que no sabía nada, que no era consciente de como hablaba mal de él a sus espaldas.

Pero tenía que hacerlo.

Porque Luhan le dejó las cosas en claro.

«Tienes que esperar el momento adecuado para actuar, Kyungsoo, no puedes ir repartiendo golpes por ahí como un loco»

Y Kyungsoo entendió el punto.

Él era una persona difícil de tratar pero, en todo caso, lo importante era lo que estaba sucediendo ahora.

Kyungsoo había descubierto que Minho lo engañaba.

¿Cómo lo hizo?

Fácil.

Todo lo que Minho hacia en su aplicación de mensajes aparecía en la suya. Así que a Kyungsoo le llegó una conversación bastante extraña de Minho con un sujeto llamado Baekhyun.

Al principio podía pasar como una conversación simple entre amigos. Hasta que el tal Baekhyun dijo algo como "Que ganas de darte un beso" y Minho respondió con algo como "Cuando quieras".

Kyungsoo retuvo con maestría las náuseas que le generó aquella forma de coqueteo tan barata.

Luego pensó.

Pensó.

Y pensó más.

Siempre había sido inteligente y su círculo social era amplio gracias a Lu.

Pero de cualquier forma, justo ahora no servía de nada conocer tanta gente, porque eso no impidió que Minho lo engañara, y... uf, se estaba yendo por las ramas.

Minho y Baekhyun habían acordado encontrarse en un motel bastante interesante de Itaewon, hasta se habían pasado la ubicación del lugar y todo. Aunque, por supuesto, Kyungsoo tenía miedo de que Minho estuviera un paso adelante suyo y esto fuera una trampa.

Así que, en ésta ocasión tener tantos conocidos sí les sirvió pues... ¿recuerdan a Park Yixing, el tipo con el que querían casarlo?

Bueno, no pregunten cómo, pero Kyungsoo y él eran íntimos amigos.

Yixing estaba ocultándose en Itaewon desde hace un tiempo y trabajaba como mesero en una cafetería que estaba cerca del estúpido motel, así que nada le costó acercarse hasta allí y sacarles una fotografía en el momento exacto en que ambos descendían del vehículo y entraban al motel a pasar su tarde loca.

Lo primero que hizo fue enviarle un mensaje a Kyungsoo con algo como:

"Mi trabajo aquí ya está hecho 🫡"

Kyungsoo solo pudo suspirar y sentirse un poco mal por ello.

Yixing se iría del país en poco tiempo y todo lo que Kyungsoo hacia era pedirle que antes de irse, le sacara una foto a Minho y su amante.

Se sentía terrible y pidió disculpas varias veces, a lo que Yixing le restó importancia al tema, agregando otro mensaje y enviando la fotografía.

"No pude ver al chico, estaba de espaldas, pero es bajito y castaño"

Kyungsoo recibió la foto y se sorprendió al darse cuenta de que no sentía nada más que rabia.

Sabía que todo acabaría mal.

Que tendría otro ataque.

Y que acabaría con otra orden de alejamiento.

Pero no le importó demasiado.

Llamó a Luhan.

El rubio estaba pasando un momento tranquilo junto a su novio Sehun.

Estaban cumpliendo ocho meses de novios y estaba más que feliz por ello. Pero apenas recibió la llamada, supo que debía hacer todo a un lado.

Por suerte, Sehun entendía la devoción de Luhan hacia sus amigos.

Y aunque el rubio se disculpó unas mil veces por dejarlo solo en su cumple-mes, Sehun le aseguró otras dos mil que todo estaba bien.

—¿Seguro? —volvió a preguntar, con pena, aunque siendo sincero estaba ansioso por ir con Kyungsoo.

No quería que estuviera solo en un momento así.

—Sí, mi amor —contestó Sehun, igual de tranquilo que al inicio—. Ve con tu amigo, no lo dejes solo ahora.

Se dieron otro beso de despedida.

Sehun quedó lavando las tazas en las que habían tomado café.

Y Luhan corrió hacia la sala.

—¡Te veo luego, bebé!

Sehun le gritó algo más que Luhan no alcanzó a escuchar, pues solo agarró las llaves de su motocicleta y salió rápido del departamento hacia la dirección que Kyungsoo le había enviado.

Al llegar a la ubicación marcada —un estacionamiento casi vacío frente al motel "Caricias" en Itaewon— Luhan se encontró con su mejor amigo hecho un manojo de nervios.

Cualquier desconocido que se tomara el tiempo de admirarlo podría notar lo nervioso que estaba.

Era evidente, pues Kyungsoo cuidaba mucho su aspecto, pero ahora su cabello rojo estaba desordenado en varias direcciones, sus labios estaban colorados y ligeramente hinchados de tanto haberlos mordido a causa de los nervios, sus ojos estaban agrandados de expectación y sus dedos sostenían un cigarro con poca firmeza debido a los ligeros temblores que recorrían su cuerpo.

Exhalaba el humo del cigarro más rápido de lo habitual y Luhan podía notar como su labio inferior temblaba en cada ocasión; seguro de nervios.

—Están allá en frente. —dijo sin más, señalando con un movimiento de cabeza mientras largaba el humo.

Luhan negó levemente con la cabeza.

La idea de Kyungsoo era clara; encarar a Minho, pero entonces vio que el auto cerca de la salida del motel comenzó a moverse.

Si no actuaban ahora, Minho se iría, y ambos sabían que ésta era la oportunidad perfecta, pues el auto se había detenido en la entrada del motel debido al tráfico en la carretera.

Así que, a pesar de que las piernas se le entumecían al avanzar, se movió.

Primero lanzó el cigarro al piso y caminó, pisando la colilla en el proceso y luego acelerando el paso hasta que, de un momento a otro, comenzó a correr hacia la vereda de en frente.

—¡Kyungsoo, espera!

Era inútil y Luhan lo sabía.

El pelirrojo lo ignoró por completo, porque solo podía ver hacia el frente.

Los cristales del Mercedes-Benz se translucieron ligeramente cuando la luz solar chocó contra ellos.

Y Kyungsoo lo vio.

Minho estaba en el asiento del conductor, un poco inclinado hacia el lado del copiloto, en donde se encontraba su amante.

No pensó demasiado antes de actuar; se puso de pie frente al vehículo y gritó.

—¡Hijo de puta!

A pesar del ruido que ocasionaba el tráfico constante en la carretera, Minho lo escuchó claramente, pues le dirigió una mirada cargada de sorpresa, no obstante, los ojos del castaño a su lado expresaban pánico.

Kyungsoo se habría reído de él de no ser porque en ese momento todo lo que podía sentir era enojo.

En su mente no pasaban más que diversas ideas de como matar al idiota de Choi Minho —no literalmente, era una forma de decir, aunque matarlo no estaría tan mal— y a su bonito y pequeño amante.

¿Cómo era su nombre?

Baekho... Baek... Baekhyun...

¡Baekhyun!

Era una pena ser consciente de que en muy poco tiempo arruinaría su bonito rostro, pero tampoco le importó mucho.

—Kyung, espera —le dijo Minho, apenas sacando la cabeza por la ventanilla del auto—. No es lo que parece, esto tiene una...

Kyungsoo lo ignoró.

¿Que no era lo que parecía?

Definitivamente, no.

Era mucho más.

—¿Y entonces que mierda es? —bramó, con los ojos desorbitados por la ira. Las manos no le dejaban de temblar—. ¿Se trata de otro de tus juegos para hacerme recapacitar otra vez?

Minho boqueo varias veces, inseguro respecto a lo que diría.

Kyungsoo lucía tan molesto que sabía que en ésta ocasión no lograría persuadirlo con la típica charla de «Es que tú nunca estás en casa y yo tengo necesidades».

Tenía que pensar algo más.

Y Baekhyun a su lado no hacía nada.

Solo tenía los ojos fijos en un punto dentro del auto y llenos de lágrimas.

Probablemente, se lamentaba por meterse con él.

—Kyung, tienes que escucharme...

Minho trató de abrir la puerta del auto, pero Kyungsoo rodeó el vehículo y por su andar tan rápido el moreno supo que si no regresaba a su asiento y le ponía seguro a la puerta, saldría con más de un golpe.

—¡Kyung una mierda, imbécil, eres un maldito gusano!

El bajito extendió su puño y acabó chocando directamente contra el cristal, ocasionando un ruido apenas audible debido a las bocinas del tráfico.

Poco le importó el dolor en su mano derecha, pero retrocedió un paso al ser consciente de que así solo se haría daño él mismo. Y en lugar de lanzar puñetazos a lo loco, comenzó a patear el espejo retrovisor con violencia y no se detuvo hasta que éste comenzó a pender de un cable.

Minho le gritaba que se detuviera, pero sabía que era en vano.

Además, salir en éste momento era riesgoso así que se quedó dentro del Mercedes, apretando los puños y respirando aceleradamente mientras pensaba en que hacer.

—¡Hacelo mierda, Soo!

Luhan gritó desde la calle de enfrente, exhalando una risa nerviosa junto con el humo del cigarro a medio fumar.

Las personas a su alrededor lo observaban con preocupación y desprecio a la vez. Probablemente pensaban que se trataba de un loco, o un problemático.

Quizás tenían razón en ambas cosas.

Minho, en cambio, era consciente de que no había nada que pudieran hacer para escapar, así que se giró para advertirle a Baekhyun de ello, pero se encontró con que el castaño estaba tratando de abrir la puerta del vehículo.

No es que Minho no quisiera que escape, al contrario, su prioridad era evitarle problemas a Baekhyun.

Por eso se desesperó por tratar de hacerlo regresar al auto, mientras que Kyungsoo pateaba la puerta del conductor.

—¡Baek, espera!

Fue inútil, porque Luhan estaba en la calle de enfrente vigilando todo y no tardó en gritar cuando la puerta del copiloto se movió apenas un centímetro de su sitio.

—¡Soo, su amante trata de salir!

Algunas personas a su alrededor lo observaban con burla por verlo gritar en el medio de la calle, mientras que otros trataban de sacar conclusiones respecto a lo sucedido.

En todo caso, Kyungsoo no se interesó en lo que la gente de alrededor veía.

Rodeó el vehículo para alcanzar a la pequeña perra, pero tristemente fue demasiado tarde porque el imbécil de Minho lo jalo del brazo con velocidad, haciéndolo regresar a su sitio.

No hizo otra cosa más que murmurar un insulto, para luego subirse al capó y pegar su rostro al cristal delantero, intentando ver dentro del Mercedes.

—¡Te odio, Choi Minho, eres igual de mierda que el resto de las personas!

Se puso de pie encima del vehículo y comenzó a patear el parabrisas.

Ignoraba por completo a las personas que se estaban deteniendo a observar y murmuraban cosas al respecto.

Algunos hasta sacaban sus celulares para filmar.

—Está loco...

—¿Lo habrán engañado?

—Que vergüenza.

—¡Le está haciendo mierda el auto!

—Que lástima, un chico tan lindo.

—Te lo regalo, eh.

Luhan exhaló temblorosamente al notar que la situación se estaba saliendo un poco de control.

Lo ideal no era acabar en la cárcel; cosa que sería probable si la señora a su lado llamaba a la policía como dijo que haría si la situación escalaba a más. De cualquier forma, no se preocupó mucho por ello, pues se distrajo al ver que Minho encendía el auto y Soo seguía encima del capó.

Avanzó apenas un paso cuando notó que Baekhyun se bajaba del auto con rapidez y comenzaba a correr lejos.

Luhan no dudó en gritar.

—¡Soo, se te escapa el tipo!

Y la gente miró a Luhan.

Era como si él fuera un tipo de vocero presidencial.

Incluso Baekhyun, que estaba concentrado en escapar, lo miró. Y no pudo evitar soltar un jadeo desesperado.

Sobre todo cuando se giró ligeramente, y dirigió una mirada de soslayo hacia el Mercedes de Minho.

Notando así que, el pequeño manojo de furia ahora corría en su dirección.

—¡Ayuda! —gritó asustado.

Pero nadie intervino.

La situación era lo suficientemente extraña para que todos dijeran «No hay que interferir, que se arreglen, sabrá Dios que sucede realmente» y Baekhyun odiaba eso.

¡Necesitaba ayuda!

Éste chico podía ser un enano flacucho, pero había demostrado que era una cajita de fuerza bruta cuando estaba enfurecido.

Y bueno, ahora estaba muy enojado.

Baekhyun no quería saber qué era capaz de hacerle a él, y a juzgar por lo que le hizo al auto de Minho...

Sí, definitivamente, Baekhyun no tenía muchas esperanzas de sobrevivir.

Aunque, no pensaba rendirse.

Por eso puteó a la maldita anciana que se le metió en el camino, y corrió.

Desesperado por huir.

—¡¿Qué mierda hago?!

Kyungsoo gritó desesperado, y se detuvo a mitad de la acera, agitado.

Estaba entre correr el vehículo de Minho que cada vez se alejaba más, o seguir a su amante. Y en todo caso, lo más adecuado era seguir a su amante porque tenía más probabilidades de alcanzarlo a él, que a Minho, pues éste último iba en auto.

Giró la cabeza varias veces, sintiéndose un poco mareado y agitado, apenas ahora notando el montón de personas que observaban la situación como si se tratara de una novela.

Se mordió el labio para evitar sollozar; por la ira y la vergüenza.

Entonces, la moto de Luhan se estacionó justo en frente suyo y el rubio le extendió un casco mientras sonreía.

—Vamos a seguir a la zorrita.

Kyungsoo no lo dudó.

Aceptó el casco.

Subió a la moto.

Y se marcharon hacia donde Baekhyun se había perdido corriendo.

Seguro lo alcanzarían rápido.

≫────•❤︎•────≪


Kyungsoo ingresó a la estación de policía con pasos cortos.

Escuchando de fondo alguna que otra broma pervertida dirigida hacia él, pero hecha entre los oficiales que vigilaban que no hiciera otra locura.

Rodó los ojos con hastío y solo pudo pensar «hombres» hasta que recordó que él también era uno.

Giró apenas el cuello para mirar a Luhan que venía detrás suyo, igual de esposado que él pero solo con dos oficiales a su lado. El rubio tenía la cabeza gacha, quizás hacía lo mismo que Kyungsoo; ignorar los comentarios fuera de lugar.

De cualquier forma, Kyungsoo tuvo que girar al frente cuando un oficial lo jalo del brazo con violencia, como si con solo compartir una mirada de soslayo con Luhan, los dos fueran a crear un plan magistral para escaparse.

Y no, tristemente no tenían ese poder.

Solo soltó un quejido porque las esposas le estaban haciendo daño. Y el oficial detrás suyo soltó una risa boba.

Inmediatamente, Kyungsoo cerró la boca, pues se dijo a sí mismo que no pensaba darle el gusto a ningún oficial de policía con fetiches raros.

—Camina más rápido, nene.

Retuvo su impulso de gritarle un insulto al oficial de policía, y observó el pequeño pasillo que se extendió en frente suyo cuando atravesaron unas puertas de cristal corredizas.

Observó el logo de la placa de policía pegado en el cristal, pero le hizo gracia ver que ya estaba medio rayado. Seguro era una pegatina vieja.

—Dale, nene.

Suspiró y se mordió la lengua.

No diría nada.

Su familia tenía un historial bastante complicado con la justicia.

Varios de ellos estuvieron, o aún están en la cárcel. Y a Kyungsoo siempre le habían advertido de lo mismo.

«Si vas a la cárcel, evita provocar a los oficiales, son peores que los reclusos»

Y siendo sincero, Kyungsoo era consciente de que ahora mismo bastaba con hacer una simple llamada para que lo liberaran.

Su madre estaría feliz de ayudarlo si con eso conseguía que Kyungsoo se viera en la obligación de hacer algo para devolverle el favor.

Pero Kyungsoo prefería pudrirse en la cárcel, que llamar a esa mujer.

Eso sería como ponerse un ancla al cuello, él mismo.

—Ven aquí, chico.

Uno de los oficiales —el de edad más avanzada— sujetó su brazo con un agarre más sutil, y lo guió hacia una sección que a Kyungsoo se le habría asemejado a un laberinto de no ser porque las paredes que dividían todo eran de puro cristal.

En cada cubículo de cristal, había pequeñas oficinas en las cuales se encontraban entre dos o tres oficiales de policía atendiendo a personas.

Kyungsoo no podía escuchar lo que decían las personas que estaban dentro de cada cubículo, pero sí podía escuchar y percibir qué lo rodeaba.

Desde el olor a cigarro barato, café instantáneo o perfume caro.

«Una mezcla extraña» pensó, pero lo desechó rápidamente.

Y se distrajo viendo a un niño de no más de siete años llorando solo en una de las sillas. La mujer a su lado —probablemente su mamá— estaba más concentrada en gritarle al oficial de policía que en consolar al niño.

Había otros oficiales cerca, pero ninguno se acercó a ver que le sucedió al chiquito y Kyungsoo se sintió un poco triste por ello.

—Ellos van a la cabina quince.

El hombre que sostenía su brazo se giró a ver a sus compañeros.

Kyungsoo igual se giró a ver.

Minho, resguardado con otros oficiales, lo observaba con una expresión que reflejaba odio, asco y miedo.

Kyungsoo levantó el mentón y agitó ligeramente la cabeza para apartar el cabello rojo de sus ojos, luego vio a Minho con una pequeña sonrisa engreída y dirigió la mirada hacia el chico a su lado.

Fue en vano.

Baekhyun nunca lo miró, y por la forma en que se frotó el rostro Kyungsoo notó que él estaba llorando.

Quiso ignorar el sentimiento, pero no pudo evitarlo; sintió lástima.

Sobre todo al observar el estado en el que se encontraba. Con el cabello castaño enmarañado, la ropa sucia y desastrosa, manchada con un poco de su propia sangre.

Cualquiera creería que lo había atacado alguna patota, ¡pero por supuesto! Él tampoco fue un santo, porque se defendió y sí que lo hizo bien. Kyungsoo podía asegurar que tenia más de un raspón en los brazos y quizás algunos moretones en el cuerpo, pero es que en la pelea, ambos se arrastraron bastante: era un milagro que de souvenir ninguno se haya llevado un pedazo del asfalto.

Al menos se cubrió bien el rostro, porque Baekhyun no había contado con la misma suerte y se había ganado algunos puñetazos de su parte.

—Bueno, a éste lo llevamos a la cuatro.

Otro de los oficiales señaló a Luhan, que hasta ese momento había estado en completo silencio.

«Quizás está disociando» pensó Kyungsoo, aunque el lado coherente de su cerebro le gritó que no era el momento para eso.

Pero su lado empático le dijo «Déjalo, ya suficiente tienes con haberlo arrastrado hasta aquí».

Y sí.

¿Una salida para encarar a Minho?

¡Una mierda!

Acabaron en la estación de policía, ¿en qué momento?

Kyungsoo solo podía suspirar y pensar que eso sucedía cuando no controlaba sus emociones del todo.

Era terrible, y una vez más, se odió a sí mismo por ello.

—Bueno —dijo el oficial que sostenía a Soo del brazo—. A él lo vamos a llevar a la cabina dos.

Kyungsoo tenía que darle un poco de crédito extra al oficial que lo trasladaba, pues a diferencia de sus compañeros parecía tomarse las cosas en serio.

Una vez que estuvieron en la cabina dos, el olor a cigarro disminuyó y se convirtió en únicamente olor a café.

Fue más agradable, pero casi estaba haciéndole picar la nariz.

Sobre todo porque nadie hablaba y mucho menos lo miraban, entonces Kyungsoo no conseguía distraerse ni olvidar las sensaciones que le estaba causando el lugar.

—Bueno —dijo el oficial que estaba detrás del escritorio y parecía medio dormido—. Esperaremos a que las víctimas den su testimonio, luego procederemos a escuchar tu versión de los hechos y... la de tu acompañante —Kyungsoo asintió, no tenía ganas de hablar—. Por ahora, solo te vamos a hacer unas preguntas.

Kyungsoo asintió, su expresión denotaba aburrimiento, como si estuviera acostumbrado a esto.

Aunque en realidad estaba un poco preocupado por Luhan.

¿Y si estaba enojado con él?

—¿Nombre?

El oficial comenzó a teclear en la computadora y el brillo blanco de la pantalla le iluminó el rostro.

—Doh Kyungsoo.

Colocó las manos en su regazo, haciendo una mueca cuando las esposas le apretaron la muñeca con más violencia, así que optó por apoyar las manos en sus rodillas.

El metal de las esposas se deslizó por sus muñecas con rapidez chocando contra el inicio de sus manos. Y suspiró, porque si sus manos fueran un poco más pequeñas de lo que ya eran, las esposas se habrían caído con facilidad.

También se sintió un poco triste, su fantasía de verse sexy con unas esposas estaba completamente destrozada.

—¿Edad?

El oficial lo miró aburrido y bebiendo de su café, mientras que uno de ellos se iba y el más mayor permanecía sentado a su lado, vigilando su actuar.

—Veinte años.

—Te voy a pedir que me enseñes tu documento...

—No lo tengo aquí conmigo —admitió, apretando los labios y apenas levantando la vista cuando recibió una mirada molesta de parte del oficial—. Puedo decirle el número.

—Dime, entonces.

Kyungsoo suspiró igual de aburrido que él y le dictó el número.

El hombre anotó todo en la computadora, y en el momento en que los datos de Kyungsoo aparecieron en la pantalla, soltó una risa.

El bajito no sabía si debía sentirse enojado o incómodo, pero calló.

—Otro con antecedentes. —murmuró el policía, riéndose.

Kyungsoo no entendía el chiste.

El oficial a su lado, alzó ambas cejas esperando oír la información de parte de su compañero.

—Disturbios a la salida de un boliche; varios detenidos, incluido el rubio de la sala cuatro, una orden de alejamiento y... ah, con razón, estabas bajo tratamiento psicológico.

Kyungsoo no pudo evitar sentirse un poco incómodo por la forma en que soltó la última información.

Ninguna de esas cosas habían sido culpa suya.

Bueno, al menos no del todo.

Y lo del tratamiento... sí, lo estaba hasta hace un tiempo.

¿Pero por qué lo decía como si...?

Nada, no importaba. Kyungsoo no pensaba discutir con ellos.

—¿Puedo saber qué condición tenés?

Kyungsoo no lo miró al responder.

—Trastorno explosivo intermitente, ansiedad generalizada y trastorno de conducta... compulsiva.

El oficial lo miró.

—¿Podrías repetir la última parte.

Kyungsoo apretó los labios, su voz fue descendiendo poco a poco.

—Trastorno de conducta... compulsiva.

El oficial en frente suyo se inclinó sobre el escritorio y ladeó el rostro.

—¿Podrías decirlo más fuerte?

Kyungsoo alzó la voz, molesto.

—¡Trastorno de conducta sexual compulsiva!

—Ah, eso.

El hombre soltó una risita boba y lo miró de pies a cabeza.

Luego tecleo más.

Soo sintió la necesidad de cubrirse o volverse pequeño, mas no lo hizo.

No pensaba demostrarle miedo.

Además, era consciente de que podía defenderse bien, pues ninguno de sus trastornos lo definía como persona. Y mucho menos lo limitaban.

—Según el sistema —siguió diciendo el oficial—. Aún tendrías que estar en tratamiento, pero lo dejaste, ¿por qué?

Kyungsoo carraspeo un poco antes de responder. Le daba un poquito de vergüenza ser sincero, y es que ¿cómo se supone que lo diría?

«Bueno, era morir de hambre y tener salud mental, o volverme loco pero con comida, y personalmente la comida me mantiene bastante cuerdo»

No, no, eso último ya estaba de más así que lo descartó rápidamente y respondió como podía.

—Era en una clínica privada y ya no pude costearlo, decidí solo tomar la medicación mientras intento hacer los trámites para transferir mi historial a un hospital público.

¡Y mentira!

Ni siquiera le pasó por la mente el transferirse a un hospital público.

En su tiempo libre solo hacía dos cosas; estudiar o dormir.

Comía en el trabajo o en la universidad.

¿Y limpiar?

Kyungsoo prácticamente no pasaba tiempo en su casa.

Lo máximo que había ahí era polvo.

—Pero aquí no me salta que hayas iniciado ningún trámite...

«Puta, puta, puta»

Todas sus neuronas comenzaron a corretear entre sí.

Creó una excusa rápida.

—Porque me iba a transferir justo hoy, de hecho, iba de camino a la clínica hasta que me tope con el imbécil de la cabina catorce, usted entiende.

Kyungsoo sonrió como todo un santo y ninguno de los oficiales le creyó.

Pero no le importó mucho.

Y ellos no parecieron tener las suficientes ganas de trabajar como para cuestionar sus excusas.

Ni siquiera cuando entro el oficial que se había llevado a Minho y Baekhyun.

Kyungsoo los vio conversar mientras analizaban varios reportes, pero no logró entender nada de lo que decían pues cada comentario salía en un volumen prácticamente inaudible.

Y él era medio sordo así que se rindió.

Quedó en silencio hasta que poco a poco todos se retiraron y solo quedaron dos oficiales de policía.

—Y con ese testimonio a favor suyo, más lo que figura en el sistema, ya se salvó —dijo el oficial Ahn, para luego verlo a los ojos—. No vas a pisar la celda, nene, por tu condición es suficiente para que el juez te derive a que sigas con el tratamiento.

Kyungsoo no pudo evitar abultar los labios, pues sentía que "tu condición" sonaba a "estás desquiciado".

Aunque no se puso a discutir.

Quizás sí lo estaba.

El policía anotaba cosas en un papel, luego le puso un sello y se lo entregó a su compañero.

—Anota que queda derivado a un seguimiento psiquiátrico, dale una multa al otro rubio, y terminamos.

El oficial Nam se acerco a Kyungsoo y comenzó a quitarle las esposas. Por otro lado, el policía Ahn le dio un papel más pequeño.

—Éste papel tienes que entregarlo en la recepción de la clínica. Es para que no tengas que hacer trámites y ellos transfieran tu historia clínica al hospital que tu elijas. Te darán directamente un turno para tu próxima consulta médica, pero no olvides llevar la documentación requerida para el trámite.

Kyungsoo no pudo evitar sonreír de agradecimiento al oficial Ahn e inclinar ligeramente la cabeza.

Fue todo una mierda, pero al menos consiguió algo bueno: una forma simple de saltarse todos los trámites para transferir su historial clínico a un hospital público.

—Gracias.

El oficial Ahn ya no le respondió y simplemente se despidió de él con un leve asentimiento de cabeza.

Kyungsoo salió de la sala con rapidez, tratando de ignorar al oficial Nam que lo seguía y no dejaba de observar cada mínimo gesto suyo.

No era que lo incomodara... no, sí lo incomodaba, o más bien, lo incomodaba ser consciente de con qué pensamientos lo estaba mirando, porque Kyungsoo no era idiota y podía ver lo que su mirada reflejaba.

Aunque lo ignoró por completo.

Era consciente de que si seguía centrándose en ello haría una estupidez y ahí sí acabaría en la cárcel.

—¡Kyungsoo!

El susodicho se giró al instante en uno de los pasillos y se topó con Luhan corriendo en su dirección.

Y lo preocupó notar lo nervioso que lucía, como... cómo si algo le hubiera sucedido, algo grave.

Bueno, esto era grave... para cualquier persona normal, pero para ellos ya era algo normal porque ya habían estado en la cárcel en más de una ocasión y no era algo que los preocupara, siempre habían sabido librarse bien de ello.

—Lu, ¿estás bien?

Fue lo primero que cuestionó, y Luhan no le respondió a ello, directamente sujetó sus manos.

Era un gesto que hacía cada vez que quería sentirse seguro en una situación que lo descolocaba, y Kyungsoo se preocupó por ello.

—Baekhyun —la sola mención de parte de Luhan capturó la atención de Kyungsoo—. O sea, ya se fue, pero él testificó a favor tuyo, ¿estará loco? Amigo, no es que quiera que estés en la cárcel, pero creo que de milagro no le tiraste un diente y... tú entiendes.

Kyungsoo frunció el ceño instantáneamente y abrió la boca dispuesto a cuestionar, pero entonces un oficial que venía de otra sección pasó por al lado de ellos y cuestionó.

—Chicos, ¿necesitan ayuda con algo?

Los dos se giraron al instante, pero el primero en responder fue Kyungsoo.

—No, gracias, ya nos íbamos.

El oficial se alejó, sonriendo y dejándolos a ambos con una sensación agradable en el pecho debido al gesto amable luego de tanta crueldad junta. Sin embargo, aquello no duró demasiado, en ese mismo momento el oficial Nam también pasó por al lado de ellos y soltó un comentario desagradable.

—Aunque tu puedes quedarte un rato más, te trataremos bien.

Kyungsoo frunció el ceño completamente consciente de que no se lo decía a él.

Y por un segundo se contuvo.

Pero cuando vio la mano de Nam extendiéndose hasta la cintura de Luhan y deslizarse sin cuidado hasta su trasero, todo se fue a la mierda.

Porque hace mucho tiempo se había prometido a sí mismo que no permitiría que Luhan pasara por una situación como ésta, nunca más.

Lo primero que hizo fue darle un empujón al oficial mientras le gritaba.

—¡No te atrevas a tocarlo!

El policía lo miró impactado por su reacción y levantó una mano con intenciones de apartarlo, pero Kyungsoo sujetó el cuello de su camisa y le dio un puñetazo en la nariz.

Casi sintió asco al escuchar el crujido luego del golpe y ver cómo la sangre comenzaba a deslizarse con rapidez.

Pero no le importó, le dio otro golpe mientras resistía a los débiles empujones del oficial y escuchaba la vocecita asustada de Luhan rogándole que se detuviera y se fueran.

Era tarde para hacer cualquier cosa y Kyungsoo lo sabía.

Sobre todo cuando comenzó a escuchar el alboroto a lo lejos y ver a los oficiales correr en su dirección.

—¡¿Qué hiciste nene?!

—¡Eso pregunteselo a él! —bramó, removiéndose en los brazos del oficial que lo sostenía—. ¡Nos estaba acosando!

A nadie pareció importarle.

Vio como sacaban a Luhan de la estación, hecho un mar de lágrimas, y le ordenaban no ingresar o tendría serios problemas.

Le dio asco ver como todos los malditos oficiales cubrían la mugre entre sí. Pero ya no dijo más nada, sobre todo porque nadie preguntó nada, lo llevaron a una sala de reuniones vacía y lo empujaron contra la pared.

Allí obtuvo su castigo y simplemente no protestó, aunque sí sintió asco y odio. Sobre todo porque detestaba tener reacciones involuntarias que no lograba controlar debido a sus problemas.

Todo era asfixiante y doloroso.

Pero una vez más, se dijo a sí mismo, que pronto todo estaría bien.

≫────•❤︎•────≪

—Dale nene, camina.

Una risa boba escapó del oficial en el momento en que lo empujó.

Kyungsoo tiritó un poco debido al frío, pero igual se vio en la obligación de cojear para acelerar el paso.

Luego de su castigo, los oficiales lo habían rociado con agua helada porque "había sido un buen chico y merecía un baño", ¡puras mierdas!

Pero ya no tenía ánimos para luchar, obviamente, todos sus esfuerzos por retener sus impulsos de accionar culminaban en temblores violentos y mordidas agresivas en sus labios o el interior de sus mejillas.

Todo era culpa de la ansiedad que le generaba no poder expresar su sentir.

—Kim Jongin, abre una de las celdas.

El bajito levantó la cabeza apenas escuchó el nombre.

Simplemente por instinto.

Y porque quería tener grabado en la memoria el rostro de todos sus agresores.

Kyungsoo no era de los que se quedaba de brazos cruzados, y si llegaba a verlos una vez estuviera libre, no le importaba volver a caer en la cárcel por agresión.

Él no era alguien agresivo, en realidad, era una persona tranquila y suave, pero sus problemas salían a relucir cuando lo molestaban y... corrección; ellos no lo habían molestado, lo habían dañado, e incluso acosaron a Luhan.

De cualquier forma, ¿a qué punto quería llegar con todo esto antes de desviarse con eso de que los dañaron?

Ya no recordaba.

—Bien.

La voz de Jongin sonó con total desinterés desde la esquina de la amplia sección subterránea.

Kyungsoo miró en su dirección y lo vio apoyando ambos brazos sobre el pequeño escritorio mientras se erguía, y se sorprendió al notar que... bueno, el tipo estaba como quería, ¿pero él? No, definitivamente, Kyungsoo no estaba como quería.

Porque tenía la ropa empapada y pegada al cuerpo de forma muy molesta, las muñecas heridas por las esposas, el cuerpo lleno de moretones por los golpes de los oficiales, varios raspones por como se arrastró con Baekhyun en el asfalto durante la pelea, los labios hinchados y heridos por sus constantes mordidas, le dolían las rodillas por tanto... ¡ah! Era todo una completa mierda.

No quería pensar en nada más, así que desechó todo y se concentró en el oficial en frente suyo; Han.

El joven se arrodilló para quitarle las esposas de los tobillos y Kyungsoo se vio tentado a patearle la cara, pero se contuvo como los mejores y solo levantó el rostro para mirar al atractivo oficial Kim Jongin.

Ah, eso sí era bueno.

—Se quedará toda la noche, pero si es desobediente ni siquiera te molestes en liberarlo cuando acabe tu turno.

Jongin lo miró con poco interés, pero de igual manera asintió.

Fue evidente que ninguno de los oficiales ahí tenía ganas de trabajar, porque Jongin nunca cuestionó la razón de su estado. Han se inclinó y le explicó con burla su situación, mientras Nam le quitaba las esposas de las manos, y luego todos se retiraron como si nada.

Jongin lo hizo entrar en la celda y entonces todo pareció, de alguna manera, sentirse más pesado que antes.

Fue como si el ambiente se apretara sobre él, porque sus pulmones parecían contraerse, ¿o eran sus vías respiratorias que se cerraban? O quizás era el maldito aire que no quería entrar en él.

Kyungsoo no estaba seguro, solo sabía que no podía detenerse.

Respiraba agitadamente mientras caminaba por la celda. Y siendo sincero había mojado todo, porque su ropa e incluso sus zapatos estaban húmedos.

La sensación era asquerosa porque hasta se sentía pegajoso.

¿Y su cabello? ¡Dios! Kyungsoo ni siquiera quería acercarse a un espejo porque no quería ser consciente del estado de su cabello.

—¿Puedes caminar en silencio?

La pregunta lo descolocó porque nunca creyó que un oficial como él —atractivo y de aspecto decente— le hablaría.

Pero se giró al instante.

Jongin estaba en la silla del escritorio, leyendo el manga de Parasyte, con una caja de cigarros y un encendedor a pocos centímetros suyos.

Kyungsoo estableció contacto visual con él y no se molestó en disimular.

No le molestaría que él lo castigara porque... bueno, estaba muy guapo.

El uniforme se le ajustaba haciéndolo lucir caliente, mientras que su cabello perfectamente peinado hacia atrás le daba un aspecto más pulcro, aunque había uno de los mechones castaños que caía sobre su frente, dándole un aspecto más relajado.

Esperen... ¿por qué lo había mirado tanto? Ah, no era el momento de ponerse a mirar, ¡tenía que contenerse! Aunque por él podía hacer una excepción...

—¿Y qué pasa si no puedo?

Los ojos de Kyungsoo se abrieron un poco más al darse cuenta de que la respuesta salió rápido y sin que él pudiera evitarlo.

Realmente no había querido decir eso, porque ya no quería más problemas y temía que éste oficial también hiciera algo en contra suyo y... uf, estaba loco.

Pero para su sorpresa —porque sí, Kyungsoo se esperaba lo peor— el sujeto suspiró con cansancio.

—Entonces no me voy a enterar como termina este tomo —Kyungsoo no respondió, exhaló pesadamente y Jongin hizo a un lado el manga para poner atención en él—. ¿Siempre haces tanto ruido?

Kyungsoo negó mientras removía sus mechones de cabello rojo, ocasionando que éstos apuntaran en varias direcciones hasta que, lentamente, comenzaron a caer y volvieron a su forma ondulada habitual.

—No me siento bien.

Sus palabras salieron como un murmullo apenas audible.

Sus dos manos se aferraron a los barrotes de la celda y su cabeza cayó hacia adelante mientras exhalaba.

Jongin soltó una risa y por un segundo Kyungsoo pensó que él no le había creído nada. Pero en ésta ocasión, no se molestó, porque de verdad se sentía mal y no tenía fuerzas para hacer nada.

—Tranquilo, la primera vez es así...

—No es mi primera vez —le interrumpido Kyungsoo, girando su cabeza con intenciones de tronar sus huesos—. Bueno, solo sí, pero antes... ya había estado en una celda.

Jongin asintió como respuesta pero volvió su atención al manga, como si creyera que esa breve conversación había calmado a Kyungsoo. Aunque en realidad lo había dejado con ganas de más, porque estaba ansioso, nervioso, molesto y más.

Y cuando eso sucedía, tenía diversas formas de afrontarlo; soledad, agresividad, alegría extrema o de la forma más sana; hablando.

Como Jongin parecía ser alguien amable y de conversación fácil, Kyungsoo quería hablar con él, aunque no sabía cómo, así que simplemente recurrió a otro de sus métodos para deshacerse de la ansiedad.

Chasqueo los dedos y cuando obtuvo la mirada del oficial, señaló el paquete de cigarros con un movimiento de cabeza.

—¿Me das uno?

El oficial Kim soltó una risita, como si aquello hubiera sido una estupidez.

—No estoy autorizado a compartir mi vicio con los internos.

Kyungsoo movió la cabeza en ambas direcciones, negando.

—No soy un interno...

Pero al final guardó silencio.

Le parecía una estupidez el siquiera intentar persuadir a Jongin.

Y ya estaba muy cansado.

Solo abultó los labios —un gesto que hacía inconscientemente cuando estaba triste— y bajó la mirada.

—Lo sé.

Kyungsoo no le respondió y se mantuvo en su sitio con la cabeza gacha, hasta que escuchó los pasos de Jongin acercándose.

«Me va a pegar, ya se hartó»

Era todo lo que su mente le decía, pero para su sorpresa, no fue así.

Se sorprendió bastante, por eso no acepto inmediatamente el cigarro que Jongin le estaba extendiendo. Y el castaño, aprovechó su distracción para darle una calada y luego extenderlo, otra vez.

Kyungsoo pensó en sujetar el cigarro entre sus manos, pero en lugar de eso tuvo una idea más interesante.

Dejó que Jongin sujetara el cigarro y así le dio una calada.

Mantuvo el contacto visual a pesar de que su estómago se revolvía de nervios, y sus labios ardían cuando rozaban el borde del cigarro y apenas por un leve segundo los dedos de Jongin que sujetaban el vicio.

Luego tomó distancia y apretó los labios para retener el humo.

Hace rato que Jongin había exhalado el suyo en la dirección contraria, así que ahora solo lo veía sorprendido. Y cuando Kyungsoo se sintió listo, se puso de puntitas para alcanzar su rostro y asomó la cabeza entre los barrotes para exhalar el humo del cigarro contra sus labios.

Hizo un gran esfuerzo para retener el impulso de sonreír al notar la forma en que Jongin lo observaba.

Como si quisiera devorarlo en ese instante. Y a Kyungsoo no le molestaba.

Solo si era él quien lo hacía.

—¿Mejor? —cuestionó Kim.

Y Kyungsoo se sorprendió, porque su voz no se escuchaba tan relajada como antes, sino un poco más tensa.

¿Acaso lo había incomodado?

¿Y si interpretó mal las señales?

¿Y si ya tenía pareja?

¿Y si...?

—Sí, gracias.

La respuesta salió con la seguridad que en su cabeza no tenía.

Jongin asintió y trató de tomar distancia, pero se detuvo al notar que una mano pequeña sujetaba su brazo.

Su mirada fue a parar allí, y Kyungsoo se avergonzó al instante.

—Lo siento.

El oficial le restó importancia, haciendo un gesto muy leve con la cabeza.

—No importa —y antes de alejarse, le extendió el cigarro—. Termínalo.

Kyungsoo sonrió sin molestarse en ocultar lo entusiasmado que estaba.

Sujetó el cigarro y se lo llevó a los labios, tardando pocos segundos en darle una calada, sintiendo así como el humo recorría su interior.

La sensación era agradable.

Era... como volverse humo, de alguna manera, aunque eso sonaba demasiado loco.

—Si me porto bien... —comenzó a decir Kyungsoo, exhalando el humo en el proceso—. ¿Me dejarás salir?

Jongin lo observó a los ojos.

Apenas logró retener su risa antes de responder.

—No puedo, lo siento.

Kyungsoo abultó los labios, como si con eso fuera a convencer a un oficial de policía que apenas conocía y que seguramente estaba siendo amable con él solo porque sentía lástima.

—No haré ningún ruido, lo prometo, seré muy silencioso.

—¿Y cuando te agarre el primer ataque de ira, qué? —el bajito separó los labios por la sorpresa que le generó aquella pregunta—. ¿También en silencio?

¿Fue cruel que lo dijera así?

Sí, o no...

No, la verdad es que no.

Era la verdad.

Y la verdad duele.

Así que tenía sentido.

—Supongo que tienes razón.

Fue todo lo que pudo murmurar, clavando la mirada en el piso.

El cigarro ya consumido se deslizó de sus dedos hasta caer sobre el concreto frío y desnivelado del piso.

Kyungsoo no perdió el tiempo en colocar uno de sus pies encima para apagar la colilla.

Todo ante la mirada del oficial.

—Toma.

El pelirrojo alzó la vista instantáneamente, encontrándose con que Jongin le estaba dando otro cigarro ya encendido, y no pudo evitar sonreír.

—Espero que no me estés drogando.

Jongin soltó una risa.

—Lo recordaste un poco tarde; no aceptes nada de extraños.

Kyungsoo hizo una pequeña mueca, mas no pudo contener la sonrisa que escapó de sus labios.

—Lo sé, soy un asco.

Jongin chasqueo la lengua y negó, tomando distancia con tranquilidad y regresando a su escritorio mientras murmuraba una respuesta.

—No lo creas así, aunque tu aspecto no es el mejor... pero precisamente, asco no es lo que das, lo digo en serio.

El bajito lo miró sorprendido y con un movimiento rápido, se apartó el cabello de la frente y le dio una calada al cigarro, en el proceso sus mejillas se hundieron y sus ojos se estrecharon.

Jongin lo observaba desde su sitio, con ambas palmas apoyadas sobre el escritorio y una postura tensa. Su expresión era extraña, parecía como si estuviera dudando respecto a algo, quizás de su siguiente movimiento.

—¿Qué tanto me ves? —cuestionó Kyungsoo, incómodo con la insistencia de su mirada. Jongin movió la cabeza en ambas direcciones y se encogió de hombros, Kyungsoo siguió—. ¿Te gusto?

El oficial Kim soltó una risita y no dio respuesta a su provocación.

Aquello pareció más un gesto en plan «este maldito enano solo quiere probar mi paciencia» pero Kyungsoo ignoró ese pensamiento.

Se decía a sí mismo que solo era su mente tratando de inculcar cosas negativas en él.

Y probablemente así era.

—¿Y qué pasa si sí?

El bajito retuvo todas sus expresiones faciales y posibles reacciones.

En su lugar, solo lo vio a los ojos.

Esperaba hacerlo vacilar, pues Kyungsoo era consciente de que sus ojos grandes y oscuros eran capaces de incomodar a cualquiera.

Por alguna razón, su mirada era bastante intensa.

Pero en esta ocasión no.

Fue impresionante e intimidante a la vez.

—¿Qué tanto me ves? —cuestionó Jongin, repitiendo sus palabras con una nota de burla—. ¿Te gusto?

Kyungsoo desvió la mirada apenas un instante, le dio una calada al cigarrillo y luego de exhalar el humo, respondió.

—Sí, mucho, ¿me dejarás hacer algo para demostrarlo?

Jongin estrechó los ojos, no parecía seguro y Kyungsoo exhaló tranquilamente, como si supiera que la situación ya estaba a su favor.

Luego soltó un comentario, igual de relajado —y repentinamente, pues de un momento a otro la ansiedad se había ido— que hace segundos.

—No seas tan aburrido, tampoco seas idiota como tus amigos.

Jongin frunció el ceño apenas.

—No son mis amigos, son compañeros de trabajo, pero... no comparto demasiado con ellos, y siento que haciendo lo que creo que tú estás insinuando, sería igual que ellos.

Kyungsoo soltó una risa.

—¿Y qué crees que estoy insinuando?

Jongin abultó los labios y se sintió repentinamente inseguro de expresar la idea que pasó por su cabeza.

—No sé.

Kyungsoo lanzó el cigarro ya consumido al piso.

Avanzó unos pocos centímetros y se aferró a los barrotes de la celda.

Luego asomó el rostro.

Jongin estaba de brazos cruzados, con una postura recta y una expresión tensa. Quizás estaba confundido.

El bajito soltó una risa y acercó una de sus manos a su cabello. Un mechón rojizo acabó enredándose entre sus dedos debido a su distracción, era un gesto que hacía inconscientemente.

—¿Y no quieres saber? —la duda era más que evidente en el rostro de Jongin, y Kyungsoo resopló, sonriendo con un poco de burla—. ¿Eres un novato o qué?

—Bueno... —el castaño soltó una risa y se rascó la nuca, evidentemente avergonzado—. Me gradué hace poco, es mi primera semana.

La sonrisa de Kyungsoo pareció ampliarse un poco más.

Fue casi gracioso.

Parecía un pequeño demonio tratando de incitar el pecado.

—Y con más razón, tienes que estrenar las celdas, hazlo conmigo, novato.

Jongin soltó una carcajada al escuchar el apodo al final.

—¿Ya estamos con esa confianza?

Kyungsoo abultó los labios de una forma bastante adorable.

—¿Sí?

Jongin chasqueo la lengua sin dejar de sonreír, y comenzó a negar con la cabeza, con la vista enfocada en el piso.

—No pienso decir que sí hasta no estar seguro de a que te refieres.

Kyungsoo sonrió como todo un ángel y exclamó.

—¡A la confianza, obviamente! ¿No estábamos hablando de eso?

Jongin lo miró con burla.

Ni él se lo creía.

—Sí, por supuesto. —respondió el oficial, más seguro.

Kyungsoo apoyó la frente en los barrotes de la celda.

Todos sus pensamientos comenzaron a volar con rapidez en diversas direcciones. Pero se mordió el labio con fuerza y fue como si eso afianzara todo en una sola dirección.

Su mirada descendió lentamente por todo el cuerpo de Jongin.

—¿Por qué me ves tanto?

Kyungsoo suspiró como si no se creyera nada. Se frotó ambos ojos y se sorprendió al notar que sus manos ya no temblaban.

Una parte de la ansiedad se había ido; la que apareció por todo lo negativo que sucedió ese día.

Ahora, en él, solo permanecía la ansiedad que Jongin le diera un Sí a algunas de todas sus insinuaciones.

—¿En serio me dirás que no?

Estaba un poco sorprendido.

Siendo sincero, Kyungsoo era un chico bastante promiscuo y siempre conseguía a quien quería.

Y era extraño esto.

Pero bueno, claramente, Jongin no era cualquiera.

—Sí —dijo Jongin, y por un segundo Kyungsoo se emocionó, hasta que todo fue aclarado—. Lo siento, pero es un no.

Kyungsoo frunció el ceño y su mirada descendió al piso.

Para Jongin fue gracioso observar la contrariedad en su expresión facial, aunque también se sintió un poco culpable.

Le habría gustado decir que sí, pero no estaba seguro de nada y él no era una persona que actuaba sin pensar.

Al menos no en lo que a su vida sexual respecta. En ese sentido siempre prefería ganar un poco más de confianza con sus parejas.

—Y entonces... ¿no quieres salir conmigo?

Jongin lo observó unos segundos y soltó una risa. Y Kyungsoo, rápidamente y avergonzado, agregó algo más.

—Es decir, cuando salga de aquí, ¿no quieres tener una cita conmigo?

El oficial Kim lo miró a los ojos varios segundos antes de responder.

Segundos que para Soo fueron eternos.

Se mantuvo tan imperturbable como pudo, hasta que el oficial sonrió. Y por un momento creyó que Kim solo se burlaría de él.

Por suerte no fue así.

—Bien, acepto la cita.

Kyungsoo lo miró un poco sorprendido, pero luego su expresión pasó a sorpresa y un escalofrío recorrió su cuerpo ante todas las ideas que comenzaron a llenar su mente.

Apretó con fuerza sus manos alrededor de los barrotes y asomó su rostro, sorprendiéndose al darse cuenta de que como su cara era pequeña podía sacarlo sin dificultades.

—Solo... tienes que decirme un día que tengas tiempo libre...

El murmullo salió con una voz repentinamente suave debido a la vergüenza. Jongin sonreía divertido, parecía bastante entretenido con las agallas del prisionero para invitar a salir a un oficial de policía.

—Estaré libre, tuve un turno de varios días así que te dejaré mi número y tú me enviaras un mensaje cuando quieras que tengamos nuestra cita.

Kyungsoo estrechó los ojos, el lado más racional de su cerebro le decía que aceptara. Pero su lado incoherente; al que le gustaba poner peros para todo, le hizo buscarle una vuelta al asunto.

—¿Y si no puedo estos días y escribo cuando ya estás trabajando?

El oficial no pareció notar sus intenciones de molestarlo, se encogió de hombros como si no fuera gran cosa y contestó con simpleza.

—Siempre puedo hacer tiempo, o cancelar lo planeado, fácil.

Kyungsoo asintió y bajó la mirada, como si ya no encontrara con qué más probar la paciencia del oficial Kim, y se quedó extrañamente callado.

Aunque en realidad su mente iba a mil por hora tratando de procesar todo. Desde molestia por la situación anterior que le hicieron enfrentar los oficiales.

Resentimiento con el destino por no traerle a su vida a un Kim Jongin que encajaba justo en el prototipo de persona que parecía aguantar su locura. Y en lugar de eso mandarle a un Choi Minho que si bien era guapo y le daba buen sexo... pues en lo demás dejaba mucho que desear.

Alivio porque estaba seguro de que saldría pronto y ésto a su vez le generaba ansiedad por estar libre.

Preocupación porque no sabía cómo se encontraba Luhan luego de pasar por aquella situación de acoso que seguramente le trajo muy malos recuerdos de su adolescencia.

Emoción porque Jongin le había aceptado su cita y también cierta incertidumbre por lo que sucedería luego de esa cita.

Kyungsoo realmente no quería que ninguno de sus trastornos influyeran en eso y... la situación se viera arruinada.

—Entonces tenemos un trato —susurró, levantando la mirada y mostrando una pequeña sonrisa—. Es decir, una cita.

Jongin soltó una risita y asintió, luego regresó a su escritorio, pero solo para encender un nuevo cigarro y dárselo a Kyungsoo. El bajito lo aceptó enseguida y tomo asiento en el piso, igual que Jongin, ambos recostandose encima de los barrotes mientras conversaban.

Quizás fuera una estupidez, pero nunca antes se había sentido tan escuchado por una persona que no fuera Luhan.

Ahora, con Jongin, por primera vez, se había sentido escuchado.

≫────•❤︎•────≪

—Listo, chico, firmas aquí y ya te podrás ir a tu casa, o a dónde quieras.

El oficial a cargo —por suerte alguien que desconocía, pero que no era tan idiota como los anteriores— le extendió un papel y le señaló en donde debía firmar.

Kyungsoo leyó todo antes de dejar su firma, y entonces se giró al percibir un movimiento detrás suyo.

Jongin venía caminando hacia él, miraba hacia el piso pero tenía una bolsa de plástico en sus manos.

—Aquí están tus cosas —dijo, cuando pareció regresar a la realidad y sonrió cuando extendió la bolsa—. Puedes revisarlas para asegurarte de que está todo.

Kyungsoo asintió y abrió la bolsa.

Estaba su celular, el encendedor y los cigarros, pero le faltaba dinero.

Es decir, no recordaba cuánto dinero tenía en sus bolsillos anoche, pero de que era bastante... lo era. Y seguro que se lo había quedado el oficial que recibió sus pertenencias, a Kyungsoo no se le hacía extraño.

De hecho, hace un tiempo atrás había estado en prisión con unos amigos —entre ellos Luhan y Sehun— y para que los liberen, tuvieron que conseguir droga, pero luego no bastó con eso porque a uno de los oficiales le había gustado el auto de Zitao —otro de sus amigos— y tuvieron que darle el estúpido vehículo para que los liberara.

Todos habrían regresado caminando a buscar a los demás, si no fuera porque uno de los oficiales fue muy amable al prestarles su camioneta para que ellos pudieran ir a encontrarse con los demás.

Esa noche había sido un caos, pero siendo sincero, Kyungsoo no se había sentido como se sintió hoy.

Porque ese día había estado rodeado de sus amigos, en cambio, hoy había estado solo, y aunque el dinero que le había quitado el oficial era bastante, prefería guardar silencio porque ya estaba desesperado por salir.

Tendría un ataque de lo que sea si no salía... justo ahora.

—Sí, está todo. —murmuró con lo que parecía tranquilidad.

Aunque sus ojos estaban un poquito más abiertos de lo normal.

Estaba tratando de contenerse.

Jongin no pareció notarlo, o quizás decidió ignorarlo. De cualquier forma, Kyungsoo lo agradeció.

No quería dar explicaciones.

—Bien, entonces te acompaño a la salida.

Apenas comenzaron a recorrer los pasillos para salir, lo primero que hizo Kyungsoo fue encender su celular.

Tenía varios mensajes de Yixing.

"¡Amigo, yo conozco al chico con el que te peleaste! Me siento fatal 😭"

Ese fue uno de los tantos, pero no quiso leer más de él. Sentía que, de alguna manera, aquello era volver a darle vueltas al asunto de Minho y era algo que ya no quería.

En lugar de eso, fue directo al chat de Luhan, tenía varios mensajes suyos.

"¿Estás bien?"

"No tiene sentido que lo haya preguntado porque no me vas a contestar si no podes"

Sonrió de solo leer ese texto, porque era verdad.

"Contéstame apenas puedas"

"O salgas"

"Avísame cuando sales"

"Tuve que volver a casa porque los oficiales me echaron"

Asintió porque había sido testigo de ello, aunque desconocía si fueron más bruscos una vez que Luhan estuvo completamente fuera del edificio.

"Buenos días"

"Estoy con Sehun en el café que está en la esquina de la estación"

"Avísame cuando salgas así te vamos a buscar"

"Estás bien?"

Kyungsoo solo suspiró y negó.

No quería cargar a Luhan con nada de lo sucedido y mucho menos cuestionar respecto a cómo se sentía luego de la situación incómoda con el acoso que sufrió por el oficial Nam.

Era un tema delicado que no podían tratar por chat.

Así que respondió como lo haría cuando una situación no le afectaba. Ciertamente, lo de anoche sí lo había afectado, pero ya estaba mejor.

"Que feo dormir en una celda, eh"

"Se me aplano más el culo"

"Ya salí, amigo"

"Y con una cita, también"

La respuesta de Luhan fue inmediata.

"Como una cita? No entiendo"

Kyungsoo sonrió.

"Invité a salir a un oficial y me aceptó"

"Yo preocupado por ti y tu coqueteando con el oficial 😭"

Tecleó rápidamente una respuestas, echándoles una mirada de soslayo a Jongin que estaba distraído.

"Perdón, fue la única forma que encontré de entretenerme 🥺"

El mensaje de Luhan no se le hizo extraño y le arrebató otra pequeña sonrisa.

"Jajajaja no pasa nada"

"Enseguida vamos a buscarte, mi amorcito 🩷"

(Reaccionaste con un "❤️")

Guardó su celular rápidamente y al levantar la vista fue cuando notó que ya estaban en la puerta de la estación.

El sol de la mañana era demasiado brillante y lo obligó a estrechar los ojos, pero al avanzar pudo ver correctamente pues los rayos solares se vieron un poco opacados por la sombra de varios árboles.

Se giró apenas unos centímetros y notó que Jongin parecía distraído.

No observaba nada en específico, sin embargo, su mirada claramente decía «estoy en tremendo viaje astral» y Kyungsoo no quería interrumpirlo, pero antes de irse necesitaba estar seguro de algo y también pedirle algo.

—Jongin.

Solo entonces el oficial pareció salir de su trance y se giró rápidamente.

—¿Qué ocurre?

Kyungsoo se quedó quieto justo frente a él y alzó el rostro, estaban cerca de una columna de mármol en el lado derecho del porche de la salida.

No es que quisiera imponer algo, simplemente quería asegurarse.

—Sigue en pie la cita, ¿verdad?

Jongin frunció el ceño e inclinó el rostro, y por un segundo, Kyungsoo creyó que él ya se había arrepentido.

—Por supuesto, ¿por qué lo preguntas?

La respuesta inicial lo confundió un poco, pero se recuperó rápidamente y sonrió, siendo inconsciente del alivio que expresaba su gesto.

—Tu expresión parecía de arrepentimiento.

Jongin sonrió y negó rápidamente.

Entonces se instaló una especie de silencio entre ellos.

Como si ninguno supiera cuál fuera el siguiente paso que debían dar.

Kyungsoo es impaciente.

Así que fue el primero en hablar.

—Entonces... nos vemos en estos días, te enviaré un mensaje.

Jongin asintió dos veces y levantó su mano derecha para cubrirse los labios y bostezar cómodamente.

—Lo estaré esperando. —contestó, un poco sonrojado.

Kyungsoo no lo juzgó, estuvo despierto toda la noche y de hecho, no entendía como hacía para lucir tan fresco.

De cualquier forma, no hubo más intercambio de palabras.

Jongin se giró, finalmente dispuesto a regresar a organizar las últimas cosas que le faltaban antes de finalizar su turno de esta semana.

Fue entonces cuando Kyungsoo tomó una decisión.

Y sujetó su brazo con fuerza.

Jongin abrió un poco más los ojos, sorprendido por la repentina fuerza que mostró, ya que a simple vista Kyungsoo era delgado y bajito.

Era gracioso, nadie creería que él había causado semejante alboroto ayer, si no fuera por sus otros antecedentes.

Pero volviendo al presente.

Para Kyungsoo fue graciosa su expresión, mas no dijo nada.

Se concentró de lleno en lo que tenía en mente y dio un paso adelante, cortando la distancia con Jongin.

Antes de hacer algo, murmuró un comentario contra sus labios.

—No podría esperar hasta la cita para hacer esto.

Jongin lo miró un poco sorprendido y lo que sea que haya intentado decir, murió en sus labios cuando Kyungsoo le plantó un beso.

Al inicio, fue apenas un choque de labios, pues esperaba ser rechazado.

En realidad, era su ansiedad poniéndole diversos tipos de escenarios catastróficos en su cabeza, pero al cabo de varios segundos, todo marchó bien.

Y pensó en, finalmente, dar un paso más, así que trató de retroceder unos centímetros pero solo para tomar aire, no obstante, una de las manos de Jongin se posó en su mejilla izquierda y le impidió alejarse.

Obviamente, Kyungsoo no se quejó.

Exhaló temblorosamente mientras intentaba vaciar su mente de los pensamientos intrusivos que lo molestaban y se centró de lleno en como se estaba sintiendo ahora.

Porque Jongin no fue brusco en ningún momento, movió sus labios contra los suyos con un cuidado impresionante, pero sin llegar a ser lento.

Fue una sensación caliente, sin llegar a ser excitante. Y se emocionó, pero no al punto de sentirse ansioso.

Se sintió bien en todos los sentidos posibles, pero inevitablemente, su cuerpo pedía más, así que acabó cortando cualquier rastro de distancia con el oficial, hasta que su pequeño cuerpo encajó contra el suyo, más cálido y firme de lo que estaba acostumbrado a sentir.

Sus manos fueron a parar a la nuca del oficial, y sus labios se separaron apenas unos centímetros para luego volver a juntarse con rapidez.

Luego suspiró, pues sintió que Jongin apretaba el agarre en su cintura, como si quisiera recordarse que debía mantener sus manos allí.

Y cuando Kim, aún sujetando su cintura con ambas manos, trató de alejarlo, Kyungsoo se atrevió a darle una ligera mordida en su labio inferior. Pudo sentir como Jongin sonreía contra sus labios e inevitablemente, él también acabó sonriendo, mas no tomó distancia hasta que la falta de oxígeno le obligó a hacerlo.

Se apartó apenas, aún manteniendo el contacto visual cuando se atrevió a relamer sus labios, percibiendo el sabor a menta que Jongin dejó.

Y eso mismo casi lo hace fruncir el ceño, porque Kyungsoo estaba seguro de que él había estado fumando toda la noche, ¿cómo era posible que...?

Ah, olvídenlo, no quería perder el tiempo con pensamientos así.

Acabó sonriendo, sin poder evitar, que su sonrisa saliera con una nota de perversión. Y aquello pareció divertir al oficial Kim, quien no tardó en comentar algo al respecto.

—No podías esperar, ¿verdad?

Kyungsoo soltó una risita y negó.

—Soy impaciente.

Jongin sonrió como si realmente supiera que así era. Y es que probablemente sí lo sabía, pero no comentó nada respecto a eso.

—En fin, nos vemos en la cita —le dijo Jongin, sonriendo mientras se frotaba uno de sus ojos—. Espero que no vuelvas a causar problemas que te lleven a estar en una estación de policía... otra vez.

Kyungsoo soltó una risa de solo oírlo, aunque asintió rápidamente.

—Lo intentaré, aunque no prometo nada, es algo que no puedo controlar, a veces —acabó murmurando, con un poco de vergüenza por su situación actual en lo que a su tratamiento respecta—. Pero trataré de mejorar... y así.

El oficial frunció el ceño repentinamente, como si sus palabras lo hicieran pensar algo.

—Sí, pero que sea por ti.

Kyungsoo sonrió al escuchar sus palabras y asintió.

Obviamente, no pensaba sacrificar nada más por personas que no lo merecieran.

Y hasta era gracioso, pues Luhan solía decirle lo mismo, pero a veces a Kyungsoo le costaba escucharlo.

Era como si Luhan le estuviera hablando a través de un extraño.

Sonrió de solo imaginar al rubio.

«O me escuchas o me escuchas, enano»

≫────•❤︎•────≪

—¿Estás seguro de que estudia aquí?

Kyungsoo frunció el ceño cuando Luhan lo cuestionó. No pudo hacer otra cosa más que exhalar un suspiro y encogerse de hombros.

Él tampoco podía creer que ambos estuvieran de pie frente a una de las universidades más prestigiosas de Seúl. Corrección; no podía creer que Minho se hubiera metido con un chico de esa clase... es decir, según él, odiaba a la clase alta.

Por eso supuestamente estaba con Kyungsoo, porque él había rechazado los lujos condicionados de la familia Doh y había creado sus propias reglas de vida, fuera de la clase alta.

Pero en fin, Minho era un mentiroso y él tampoco podía juzgarlo.

Siendo sincero, en los últimos tiempos él lo hacía sentir más odio que amor y si no lo había dejado era únicamente porque no estaba seguro de sentirse listo para estar solo con sus trastornos.

No es que Minho hubiera sido de gran ayuda, pero era preferible estar con un imbécil que estar solo.

Aunque, claro, luego de lo sucedido en la cárcel pensaba diferente.

—Además, ¿para qué quisiste venir?

Kyungsoo lo miró con una indignación exagerada al oír aquella pregunta.

—¡Yo ni siquiera quería venir! Yixing me obligó porque dice que Baekhyun es su mejor amigo, no entiendo porque aún no se fue del país.

Luhan guardó silencio pensando en ello, y era verdad.

Hace varios días que Yixing tendría que haber abandonado el país, pero por un motivo u otro su huida se había retrasado y aunque ninguno lo decía, eso los preocupaba.

Si los Park lo encontraban, sería su fin.

—De cualquier forma —siguió Kyungsoo, ajeno a la duda real de Luhan—. No entiendo cómo no reconoció a Baekhyun ese día.

Luhan asintió a sus palabras porque estaba completamente ajeno a ello.

Pero apenas cayó en cuenta del comentario, se sobresaltó y negó.

—Ya sabes cómo es Yixing de distraído.

El pelirrojo estuvo de acuerdo con ello y no cuestionó nada más.

Tomó asiento en una de las bancas más cercanas y Luhan lo imitó.

Luego comenzó a pensar en qué le diría a Baekhyun para disculparse, no quería sonar falso ni nada por el estilo, porque siendo sincero sí quería disculparse.

No es que esto fuera algo que lo carcomía por dentro, para nada, pero sentía que disculparse sería como quitarse un peso de encima.

Sobre todo porque él había atacado a Baekhyun sin siquiera escuchar su versión de los hechos.

Y para completar, el castañito había testificado a su favor en la estación de policía, así que... le debía un café, una cena y quizás algunos de los cabellos que le arrancó.

—¿Y con Jongin hablaste?

Kyungsoo frunció el ceño confundido, hasta que su mente se iluminó y la sonrisa apareció en su rostro.

—Sí, quedamos en salir hoy a la tarde.

Luhan asintió.

Abrió la boca dispuesto a decir algo, pero vio a Yixing saliendo de la facultad de derecho y guardó silencio.

Centró su mirada en el lindo castaño que venía caminando detrás suyo.

—Ahí viene. —murmuró.

Kyungsoo exhaló y se giró al instante.

Le daba ansiedad el no tener ni una pizca de idea de cómo sería la reacción de Baekhyun.

Su cerebro estaba hilando demasiadas teorías descabelladas. Pero por alguna razón, verlo avanzar hacia ellos con tranquilidad, como si estuvieran a punto de organizar un reunión o algo por el estilo, lo tranquilizó.

—Espero que todo salga bien... —susurró Luhan.

Y Kyungsoo asintió porque él esperaba lo mismo. Sin embargo, tenía la certeza de que poco a poco todo se iría arreglando así que no dudó en exponerlo.

—Estoy seguro de que sí.

Luhan asintió y retrocedió apenas un paso, inseguro respecto a cómo entablar la conversación inicial.

Baekhyun se puso de pie justo frente a ellos y Yixing se hizo a un lado, así que Kyungsoo fue quien lo saludó primero, dando inicio así, a la conversación.

Y lo mejor de todo fue que no se sintió extraño, Kyungsoo se disculpó y luego de hablar todo lo necesario el resto de la conversación fluyó bien así que, de alguna manera, Kyungsoo se sintió muchísimo mejor que antes.

Puede que esto no lo sanara ni salvara de nada, pero se sentía como liberar un peso que antes cargaba.

La culpa luego de realizar una locura.

Y qué locura.

Aunque en parte, estaba contento, pues eso lo había llevado a conocer a Jongin.

Su cita de hoy en la tarde.

.•°FIN 🧨

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