Capítulo 1
El Día Que Un Dios Nació
Nuestros universos tienen algo en común: tanto magos, demonios, ángeles, solitarios, elegidos como humanos necesitan explicaciones, respuestas a las interrogantes que todos tenemos pero muchos no se atreven a pronunciar en voz alta.
Se cuenta desde los inicios de los tiempos, historias sobre un gran creador, poderoso y destinado a guiar el futuro, a iluminar el rumbo de los miserables, a dar respuestas a los curiosos y luz en la oscuridad de los perdidos. Alguien incapaz de actuar por egoísmo o maldad, pero capaz de castigar y ejercer justicia a aquellos que caen bajo el pecado de la violencia y la avaricia. Alguien justo y decidido.
Cada lugar, raza, especie y cultura desarrolla sus propias teorías amoldadas a sus necesidades, creencias y tiempo. Pero entre tantas versiones de una misma historia, entre tantos protagonistas de los mismos actos, es natural preguntarnos: ¿Cuál es la teoría correcta? ¿Quién fue el que comenzó todo? ¿Quién fue el creador del futuro? ¿Quién demonios es Virindia Homiterra?
Los murmullos suenan como gritos desgarrados para todos los que estamos sedientos de repuestas. En los callejones de la calle central en el Gran Planeta se escucha una historia repetida caer de los labios de los mayores.
Una historia sobre el destino, ese ser de gran poder que dirige nuestras vidas para su entretenimiento. Se encontraba sumamente aburrido en un universo donde nada interesante sucedía, los dinosaurios ya no habitaban la tierra y el silencio resultaba ensordecedor, cuando surgió su iluminación: crearía las bases para su futuro ideal. Así ofreció a los planetas, seres de gran inteligencia y poder, ser parte de dicho futuro.
Los Planetas, honrados y narcisistas, aceptaron de buena gana, dando un fragmento de sí mismos para engendrar a ocho Dioses. Enviados para forjar el futuro, con dones y personalidades claramente heredadas de sus divinos padres, junto al destino que les otorgó misiones esenciales para que el mundo que hoy conocemos exista.
Hay quienes se convencen de que estas son únicamente fábulas para niños. Nunca escucharías a la realeza de aquel paraíso de ángeles admitir que siquiera una palabra de esto sea real. Pero, ¿cuál es el sentido de ocultar y negar con tanto empeño un apólogo para niños?
Nosotros no nos dejaremos engañar por aquellos que prefieren sus tranquilas realidades protegidas por las gigantescas murallas de sus mentes cerradas. Todos aquellos que nos atrevemos a investigar por fuera de todo lo que conocemos merecemos escuchar esta historia.
La historia del inicio, de la creación. A continuación, las respuestas a todas las dudas que quizás, como a mí, atosigan sus cerebros durante las largas y solitarias noches de insomnio.
“El futuro era un oscuro infinito de incógnitas expectantes a un guía, alguien cuya moral y creencias fueran intachables, alguien que sacrificase todo por el bien mayor y así te he creado, para que lo veas todo y actúes cuando sea el momento”.
– El destino.