Mi Único Amor "TPM"

All Rights Reserved ©

Summary

Dicen que en la vida puedes enamorarte muchas veces, pero mienten. El amor verdadero ocurre una sola vez, con la misma intensidad, con la misma obsesión. Yo siempre amaré a la misma mujer, incluso si el mundo me la arrebata, porque ella es mi destino, Mi Único Amor.

Status
Ongoing
Chapters
30
Rating
n/a
Age Rating
18+

Epígrafe

Emma Ortega

12 años

—Emma ¿qué te dije?

—Que me comporte como una señorita.

—Exacto, ¿por qué estás llena de barro?

—Jugué con una amiga, mamá.

—Somos una familia importante Emma. No vuelvas a dar una mala imagen. Ahora te irás a bañar y saldrás con una sonrisa en tu cumpleaños.

Pensé que por ser mi cumpleaños podría jugar como una niña normal, al final, corrí y me caí, no estoy llena de barro, solo tengo una mancha en mi codo, pero mamá cree que debo comportarme como una señorita.

Y ha sido así desde siempre, nunca deja que juegue, que tenga amigos, si piensan que mi padre es diferente no lo es, es igual… o peor que ella. Me gusta la naturaleza, sentirla, correr, reír en lugares con mucho césped, quiero divertirme, aunque sea solo un poco. Solo un poco.

Mi madre salió embarazada, odiaba el llanto del bebé, así que tuvo la genial idea de mandarnos de intercambio, pero Ethan, mi hermano es un bebé, él no necesita ir a estudiar a ningún lado, así que solo se quiere deshacer de nosotros.

Contrataron a una niñera, ahora estamos en el avión. Ojalá sea buena, parece más emocionada de ir México todo pagado mientras cuida de niños, no, ella no cuida, solo pide que nos callemos.

Estúpida y loca, mi hermanito no ha dejado de llorar. No sé mucho de bebés, todo lo saqué de internet. Cuando tiene hambre, aviso. Cuando necesita que lo cambien, insisto.

Me gustaría hacer más, pero si hago algo mal con su leche, su cuerpecito… él es muy chiquito, no quiero lastimarlo. Así que cada vez que la niñera hace el biberón, cada vez que lo cambia voy aprendiendo todo sobre él, lo que necesita.

Cuando el avión aterriza, la niñera se maravilla con todo que olvida a mi hermano, ruedo los ojos. Y tiro del cochecito de mi hermano lo poco que puedo, porque para mi estatura esto me sobrepasa.

Guadalajara, México

Han pasado 3 días desde que llegamos, hoy empiezo las clases en American School Foundation of Guadalajara, pero le diremos ASFG más corto y menos premusido con las personas que no tienen mucha economía.

Puedo decir que el lugar es enorme. Ordenado, lujoso y bonito. Camino tratando de no perderme en este amplio lugar. Seré sincera, siento que mis padres solo querían alejarnos de ellos, pero enviarnos a otro país, eso es cruel.

Estaba tan distraída y pensando que choqué con alguien, solo vi un cuaderno abierto y unos bolígrafos. Fue mi culpa, así que miré hacia abajo y vi una melena tan negra como la noche, el pelo largo le caía por su rostro, parecía tener prisa. Puse mis rodillas en el suelo y la ayudé con los bolis.

—Lo siento, no te vi.

—No te preocupes, llego tarde. No puedo tener una tardanza el primer día, estoy con una beca aquí́.

—Oh lo siento —miré al reloj en mi mano— yo también llego tarde.

Comencé a ayudarla con todo, no tenía una mochila.

—Lo siento, en serio, lo siento.

Me puse de pie y yo tenía sus hojas, algunos bolígrafos. Ella tenía su cuaderno y dos bolis. Se puso de pie, tenía el rostro rojo, parecía haber corrido, el pelo lacio y largo la hacían ver muy tierna. Vi sus ojos bajo el sol, era un marrón claro, tenía alguna que otra peca en su rostro, bajo el sol se notaba mucho.

—Yo tampoco te vi. Lo siento también. Aún no puedo ubicarme aquí ¿sabes dónde queda este salón?

Cuando me dio el papel, vi que era el mismo salón, le sonreí y asentí.

—Estamos en el mismo salón. Soy Emma. Emma Ortega.

—Soy Sofía Llamus y debemos correr

—Espera, ¿no tienes mochila?

—Pase algunas bolsas de mi vecina para comprarme un cuaderno y algunas hojas, los lapiceros los encontré en la basura.

Tomé mi mochila y la abrí.

—Déjalas aquí, estaremos en la misma clase, si nos sentamos juntas podré pasártelas

—¿En serio? —oí el tono tembloroso de su voz, no sabía si había hecho mal.

—Si, yo... ¿si quieres? —ella asintió regalándome una sonrisa.

Comenzamos a meter sus cosas en la mochila y la colgó en mi hombro.

—Listo, está en el segundo piso, nos quedan solo 5 minutos, Sofia.

—Vamos. A correr, Emma.

Ella tomó mi mano y comenzamos a correr, veía su pelo moviéndose conforme ella corría, mientras corría me di cuenta que me gustaba esta libertad. Desde ese día Sofia Llamus y yo compartimos muchos momentos. Desde ahí comenzó nuestra amistad.

Desde ese día hicimos las tareas juntas, hicimos grupo en algunas otras, celebramos su cumpleaños, celebramos el mío. Conocí a su hermanito, estuve cuando su madre se fue, estuve ahí, con mi mejor amiga.

14 años

—Sof, más despacio ¿qué sucede?

—Él quiso tocarme y yo lo golpeé, no sé qué hacer, Em. Tome un camión y estoy en Zacatecas. Espero no haberlo matado.

—Si lo mataste se lo merecía. Sof, ¿tienes dinero?

—Tengo algo de lo que hice algunos encargos.

—Bien, busca un hotel barato y me envías un mensaje con tu ubicación, estaré ahí pronto.

—Em, no tengo para enviar mensajes.

—Lo tienes, mamá sigue poniendo dinero en mi cuenta. Así que siempre te lo recargo. Descansa Sof, ha sido un largo día. Te prometo que todo estará bien.

—Em...

—Si, Sof.

—Gracias.

—Descansen, lo resolveremos Sof. Tu tranquila

—Gracias Em, en serio gracias.

—Ya, solo ve a dormir amiga.

Escuche su risa y corto. Era de noche así que fui a la habitación de mi niñera. La moví un poco y ella con una sonrisa de pocos amigos surco en sus labios.

—¿Qué queréis Emma?

—Julia, escucha tengo un trato para ti.

—¿Qué?

—He cubierto tus salidas, he cuidado de Ethan, nunca he dicho nada y no te han despedido. Así que, si quieres seguir aquí y así, debemos mudarnos.

—¿Qué dices niña?, recién acabaste tus clases y si tienes que mudarte estarás en otro colegio.

—Lo sé, otro colegio que más da. O estás conmigo o le diré la verdad a mi madre.

—Bien, cómo harás esa maravillosa idea sin que tu madre se entere.

—No, estoy siendo práctica. Tú seguirás haciendo lo que quieras, yo seguiré cuidando de mi hermano, solo necesitamos cambiar de ciudad. Además, un colegio donde se gasta menos es más dinero para ti. Solo necesitaremos un poco para un plato de comida más y ya. ¿Qué dices Julia, trato?

—Tu madre…

—No se enterará, nunca lo hace

Ella dio un suspiro, pero asintió y sonreí.

—Bien, ¿a dónde iremos?

—Zacatecas

—¡Estás demente!

—Baja la voz, Ethan duerme.

—Escucha, Emma, no podemos ir allí, si vamos tenemos que ir como si camináramos en lava ardiente y solo haya unas pocas rocas para pisar y llegar al final del camino.

—¿Qué hay de malo al ir ahí?

—Es el área de Los Latin Kings, la mafia de México, es el último lugar al que cualquiera iría.

—Si no nos metemos con ellos, ellos tampoco se meterán con nosotros —ella dio un suspiro y me miró como si quisiera negarse.

—No te vas a rendir, ¿no? —negué— Vale, ¿vamos el finde?

—No, vamos ahora.

—¿Ahora! —chillo

—Que no grites.

—Bien, ¿pero tiene que ser ahora?

—Sí, vamos, alistemos todo lo que necesitemos, lo demás lo llevaremos cuando encontremos donde vivir.

—Vale, vale. Alistaré todo. Tu ve y haz lo tuyo.

Salí a pasos apresurados de ahí, pero me detuve en la puerta, Julia volvía a dormir plácidamente en la cama.

—¡Julia!

—Ay que no grites, el niño duerme.

Sonreí y negué cerrando la puerta, ayudaría a mi mejor amiga como pudiera, ya ha sufrido mucho espero aliviar un poco su carga.

Zacatecas, México

Cuando me reencontré con Sof le dije el plan, como nos dividiríamos los horarios, ella lloró mucho, ambas seguiríamos estudiando y nadie tendría por qué hacernos algún problema, menos su padre. Julia eligió la casa, me costó un poco convencer a Sofía de vivir juntas, pero lo hice.

Poco a poco formamos nuestra familia, me encantaba Bruno era un niño increíble hicimos lo que pudimos con esos hermosos niños. Creo que Julia terminó queriéndonos a todos, porque solía cuidar de ellos cuando estudiábamos.

No había mucho que hacer con esos niños pues eran muy tranquilos, jugaban juntos sin hacer mucho ruido, dormían a sus horas, tal vez sabían que todos en esta casa pasamos por muchas cosas y necesitábamos salir adelante con todo lo que teníamos y lo haríamos.

Pensé que Zacatecas sería un refugio. No sabía que sería el inicio de todo.