PRÓLOGO

“Y de la forma más posesiva, deseo que me guardes eternamente entre tus recuerdos más oscuros, donde nadie más pueda alcanzarme.”
Estábamos los dos con los pies hundidos en el barro, manchados hasta las rodillas, los vaqueros arremangados como si el mundo no tuviera permiso para subir más arriba. Él tenía esa sonrisa brillante y torcida que me hipnotizaba, esa que hacía que el sol pareciera innecesario. Extendió la mano y yo la tomé sin pensarlo. No dudé porque en ese instante no existía nada más.
Caminábamos entre plantas y arbustos empapados, el aire pesado de lluvia reciente. Nuestros pies descalzos pisaban el césped húmedo sin cuidado alguno, sin miedo a mancharse más. No temíamos caer, porque estábamos convencidos de que, si eso pasaba, nos levantaríamos juntos.
Qué ingenuo puede ser el amor cuando aún no has aprendido a sangrar.
Llegamos a un tronco caído, enorme, cubierto de musgo y de años. Nos sentamos. Mis piernas quedaron suspendidas en el aire. Las de él tocaban el suelo con firmeza.
Aquella tarde me enseñó a mentir.
Aún puedo recordar su sonrisa burlona, casi orgullosa de lo que estaba a punto de decir. Yo negaba entre carcajadas, sin entender verdaderamente el peso de sus palabras, sin ver la grieta que ya se abría bajo nuestros pies.
Entonces tomó mi mano. Su voz cambió. Se volvió más baja, más seria, como si estuviera confesando algo que no debía decir en voz alta.
Puedes mentir, sí -dijo-. Pero jamás creas todo lo que te digan los demás. No dudarán en mentirte para protegerse... para proteger sus corazones y destruir el tuyo
Lo miré, todavía riendo un poco, todavía pensando que era un juego.
Entendí demasiado tarde que sus palabras no eran un consejo. Eran una advertencia.
Ahora, cada vez que huelo a tierra mojada después de la lluvia, siento de nuevo sus dedos sobre mi carne y el peso exacto de esas primeras mentiras que me regaló. La que me enseñó a respirar, aunque me estuviera ahogando.
Advertencia importante antes de leer:
Esta historia contiene temas maduros y explícitamente oscuros. No es un romance dulce ni una historia bonita.
Incluye:
Amor tóxico, obsesivo y destructivo
Manipulación emocional y psicológica
Violencia física y verbal (incluyendo escenas de golpes y sangre)
Traición, celos enfermizos y codependencia
Silencio cómplice y culpa intergeneracional
Contenido sexual explícito y con carga emocional pesada
Alcoholismo implícito, vómitos y autolesión emocional
Si eres sensible a estos temas, esta historia puede ser muy desencadenante. Léela solo si estás preparada para entrar en un amor que no salva, solo consume.