The Hills jenlisa gip

Summary

Que pasaria cuando jennie en una concierto de the weekend que fue con rose, canta una canción en especifico en sus historias de instagram en la cual etiqueta a rose en las historias, y tuvo que borrarla porque se escucha una frase muy marcada "When I'm fucked up, that's the real me, yeah" la cual esa misma canción ella mucho antes ya la habia cantando en su etapa de trainee, y en ese mismo momento una chica de unos 29 años ve la historia y mucho antes de ser borrada decide guardar la historia para luego esperar a lo que subia jennie en sus historia, es chica era lisa su miembro de grupo viendo que tan rebelde y como ella le dice "sexy" es para ella. Historia 100% original si deseas hacer adaptacion debes preguntar a la creadora de la historia. Advertencia: Esta historia se habla de contenido adulto, si te incomoda a leerla ve pasa de largo, pero si lo haces hazlo con tu criterio.

Status
Complete
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prologo.

Las luces rojas cubrían el estadio cuando comenzó The Hills.

La voz de The Weeknd retumbó en cada rincón, profunda, casi peligrosa.

Jennie tomó el teléfono de Rosé y se grabó.

No estaba saltando. No estaba actuando para la cámara.

Estaba sintiendo.

Cuando llegó esa línea —

“When I’m fucked up, that’s the real me...”

La cantó mirando directo al lente.

Sin máscara.Sin personaje.

Rosé bajó el teléfono lentamente cuando vio las notificaciones empezar a explotar.

Capturas. Edits en tiempo real.Teorías que nacían más rápido que la música.

Se acercó a Jisoo entre la multitud.

—¿Qué dices? ¿Borro la historia de Jennie cantando ese momento... o alguien la tendrá y será para recordarlo?

Jisoo suspiró, práctica, realista.

—Es mejor que la borres. Va a empezar el hate. Sabes cómo es esto. Ni siquiera podemos cantar algo o ir a un concierto sin que algunos BLINKs lo malinterpreten. Y ya sabes cómo son los estándares en Corea... todo lo vuelven “inapropiado” en segundos.

No era crítica. Era experiencia.

Rosé asintió.

Eliminar.

La historia desapareció.

Pero no fue lo suficientemente rápido.

A kilómetros de distancia, Lisa ya la había visto.

La observó completa. Dos veces.

Sabía que Jennie era sexy. Eso no era novedad. Pero esa forma de cantar... esa mirada sostenida... esa seguridad peligrosa.

Recordó las prácticas de baile.La misma canción sonando bajo. Jennie cantando esa parte en voz casi privada, creyendo que nadie notaba cómo cambiaba su expresión.

Lisa tocó la pantalla.

Guardar.

El video quedó en su teléfono.

Sonrió apenas.

—Así que, Jennie... sabes lo que dice esa canción y aun así decidiste cantarla en las historias de Rosé.

Su voz era baja, tranquila.

—Y recuerdo perfectamente cómo la cantabas en las prácticas. Será mejor que la guarde... para no olvidar esa frase.

Repitió en susurro la línea que seguía resonando.

When I’m fucked up, that’s the real me.

Su sonrisa se volvió más lenta.

—Querida Nini... despiertas mi obsesión por ti.

El concierto siguió.

Pero algo más acababa de empezar.

Porque el hate puede borrar una historia.

Pero no puede borrar lo que alguien decide guardar.