Crónicas Vampiricas. by Risel 💕✨ at Inkitt
Customize readability
Aa

Crónicas vampiricas.

All Rights Reserved ©

Summary

pasiones prohibidas con intensidad erótica, romances oscuros marcados por la traición, amistades forjadas en sangre compartida, vínculos BL donde el deseo desafía siglos de normas impuestas, y relatos de terror cósmico donde el amor se enfrenta a horrores que trascienden la comprensión humana. Porque amar siendo eterno no significa ser invulnerable.

Status
Complete
Chapters
26
Rating
n/a
Age Rating
16+

Chapter 1-Beso bajo la luna negra


La oscuridad en el valle de Valeraine no era una simple ausencia de luz; era una presencia física, una marea de brea que se filtraba por los poros y enfriaba la sangre que ya de por sí no conocía el calor. Esa noche, el cosmos había decidido jugar a los dados con el destino de los inmortales. La Luna Negra, ese fenómeno astronómico donde el satélite se oculta por completo tras la sombra de la tierra y el polvo estelar, había dejado al mundo ciego. Para los humanos, era una noche de presagios y puertas cerradas con doble cerrojo. Para los de nuestra especie, era el fin de las treguas.

Lucien caminaba por el borde del acantilado que dividía las tierras de los Valois de las de los Mordrake. Sus botas de cuero fino apenas hacían ruido sobre la hierba marchita por la escarcha. Llevaba puesto un abrigo de terciopelo medianoche, cuyos bordes se agitaban con un viento que traía ecos de ejecuciones pasadas. Durante trescientos años, su linaje había jurado erradicar hasta la última gota de esencia de los Mordrake. Eran perros, decían sus ancestros; eran bárbaros que disfrutaban del terror sin la elegancia del rito.

Pero Lucien, con la sabiduría que solo dan los siglos de soledad, sabía que el odio no era más que un amor que se había quemado hasta quedar en cenizas.

—Sé que estás ahí, Cassian. Puedo oler el sándalo y la arrogancia desde aquí —dijo Lucien, deteniéndose frente a las ruinas de una capilla olvidada por Dios.

De la nada, como si la misma sombra se desprendiera de la pared, surgió él. Cassian Mordrake era todo lo que un Valois debería despreciar. Tenía el cabello oscuro y revuelto, como si acabara de bajar de un caballo tras una batalla, y unos ojos color ámbar que brillaban con una intensidad depredadora que ninguna civilización había logrado domesticar. No vestía encajes ni sedas, sino cuero curtido y metal.

—Tres siglos, Lucien, y sigues teniendo ese tono de superioridad que me dan ganas de arrancarte la lengua —la voz de Cassian era un barítono profundo que vibró en el aire estático de la noche.

Se acercaron el uno al otro hasta que solo quedó un palmo de distancia. En un mundo normal, bajo una luna de plata, habrían desenvainado sus estoques. Habrían danzado un vals de acero y odio hasta que uno de los dos se convirtiera en polvo. Pero la Luna Negra lo cambiaba todo. Sin la guía de la luz nocturna, los "Sin Rostro", esas entidades primigenias que odiaban tanto a vivos como a no-muertos, acechaban en los bosques. Eran dos depredadores obligados a compartir el mismo refugio de piedra derruida.

—Si vamos a morir esta noche a manos de esas cosas, prefiero que sea mirándote a la cara —susurró Lucien, y para su propia sorpresa, no había veneno en sus palabras.

La tensión entre ambos cambió de frecuencia. Ya no era la vibración del combate, sino algo mucho más denso y peligroso. Cassian dio un paso más, invadiendo el espacio personal de Lucien con una rudeza que lo hizo retroceder hasta golpear el altar de piedra fría.

—Dime una cosa, Valois —dijo Cassian, apoyando las manos a ambos lados de la cabeza de Lucien, atrapándolo—. En todas esas décadas de guerra, en todas esas noches donde cruzamos espadas… ¿alguna vez pensaste en cómo se sentiría esto?

Antes de que Lucien pudiera responder con un sarcasmo elegante, la mano de Cassian se cerró sobre su cuello. No era un agarre mortal, aunque tenía la fuerza necesaria para serlo. Era una caricia posesiva, un reclamo que llevaba siglos gestándose. Lucien sintió que sus colmillos presionaban contra su labio inferior. El hambre, esa vieja amiga, se transformó en algo distinto. No quería la sangre de un humano; quería la esencia de aquel que había sido su único punto de referencia durante toda su existencia.

El primer beso fue una colisión. No hubo dulzura, solo una desesperación animal. Fue como si el odio contenido durante trescientos años hubiera encontrado finalmente su verdadera forma de expresión. Las manos de Lucien se enredaron en el cabello de Cassian, tirando de él con una furia que era puro deseo, mientras el otro lo devoraba con una urgencia que amenazaba con deshacerlos a ambos.

—Te odio —jadeó Lucien contra los labios de Cassian, su voz rompiéndose en una vulnerabilidad que nunca se había permitido—. Te odio por hacerme esperar tanto.

—Maldita sea, Lucien… —gruñó Cassian, bajando sus besos hacia la línea de la mandíbula y el cuello—. No hay cielo para nosotros, pero juro que si este es el fin, te llevaré conmigo al abismo.

Se despojaron de las ropas con la torpeza de quienes temen que el tiempo se agote en el siguiente latido. La piel de Lucien era como el mármol bajo la luz de las estrellas, mientras que la de Cassian era un tono más cálida, marcada por cicatrices de batallas que Lucien recordaba haberle provocado. Al contacto, saltaron chispas de una electricidad estática que parecía alimentar la misma oscuridad que los rodeaba.

Hicieron el amor sobre aquel altar profanado, con una intensidad que no entendía de delicadezas. Cada roce, cada mordida controlada que dejaba un rastro de rubí sobre la piel, era un acto de redención y de condena a la vez. Lucien cerró los ojos, entregándose a la sensación de plenitud. Por primera vez en su inmortalidad, no se sentía un monstruo solitario. Se sentía parte de algo, un engranaje en una maquinaria oscura que finalmente había encajado.

Sin embargo, el destino de los vampiros rara vez permite la paz.

Cuando la Luna Negra comenzó a ceder y un finísimo hilo de luz solar —esa luz traicionera que precede al alba— empezó a filtrarse por las grietas de la capilla, un frío antinatural invadió la estancia. No era el frío de la noche, sino el de la magia antigua.

Los clanes habían sellado un pacto de sangre siglos atrás: si un Valois y un Mordrake se unían en cuerpo y alma, el precio sería la aniquilación de uno para la supervivencia del otro. Era la cláusula de seguridad de sus ancestros para evitar que el amor terminara con la guerra que les daba propósito.

Cassian fue el primero en sentirlo. Su cuerpo empezó a brillar con una luz azulada, una combustión interna que no quemaba la ropa, sino la esencia misma de su ser.

—Lucien… —su voz era apenas un susurro, cargada de una comprensión devastadora.

Lucien se incorporó, horrorizado. Vio cómo las manos de Cassian, esas manos que hace un instante lo habían sujetado con tanta fuerza, empezaban a volverse traslúcidas, convirtiéndose en ceniza que flotaba en el aire estancado.

—¡No! ¡Cassian, aguanta! —Lucien se lanzó sobre él, tratando de retenerlo, intentando con su propia voluntad frenar el proceso de desintegración.

—Fue… real —dijo Cassian, con una sonrisa triste que rompió el alma de Lucien en mil pedazos—. Al menos una vez… fuimos libres de nuestros nombres.

El grito de Lucien desgarró la mañana. Sus dedos se cerraron sobre el aire vacío cuando la última mota de ceniza de Cassian se desvaneció entre sus brazos. No quedó nada. Ni un cuerpo que enterrar, ni un recuerdo físico que guardar. Solo el silencio de la capilla y el aroma a sándalo que se disipaba con la brisa del amanecer.

Lucien se quedó allí, de rodillas, desnudo y cubierto por el polvo de lo que una vez fue el único hombre que realmente había amado. El sol empezó a tocar sus pies, quemando su piel, pero él no se movió. El dolor físico no era nada comparado con el vacío abismal que se había abierto en su pecho. Había ganado la guerra, supuso. Los Mordrake ya no tenían heredero. Pero mientras las lágrimas de sangre surcaban sus mejillas, Lucien comprendió que la inmortalidad acababa de convertirse en su condena más cruel.

Cerró los ojos y esperó a que el sol terminara el trabajo que el destino había comenzado, pero su instinto de supervivencia, ese maldito parásito, lo obligó a arrastrarse hacia las sombras, condenado a recordar ese beso bajo la Luna Negra por el resto de la eternidad.

Let Risel 💕✨ know what you thought about this chapter!
Love this

1

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Silver's Second Chance

Clare: Loved the second chance mate story line. But loved even more the strong female lead. Would love to a mini fic of this couple a few years down the line.

Read Now
Buried Alive

Irene: Its the story revolves in the same kind of situation I was hoping abit more like the story of Jane's family, life of mx and Jane, like how is the relationship between Lynn and Caleb more. Probably first readers who are starting to have reading hobby, I feel it could be higher rating but honestly I w...

Read Now
Bloodlines

Janet Gagg: Enjoyed the plot and looking forward to finding out where the story is headed, are there more like her ?

Read Now
Bear Shifter Secrets

Authorhelper: Your story sounds really interesting! As a beta reader and book editor, I love helping writers strengthen plot, pacing, character depth, and overall flow while keeping their unique voice. I’d genuinely be interested in reading more of this project.

Read Now
The Contract Wife

Lynne: Beautiful story very enjoyable.well done.

Read Now
My Blacksmith Savior

Mieha: Nice story, it keep me interested to continue Reading. i don't feel bored at all. Good job!

Read Now
Alpha’s Claim

Shriya: When I started, i thought the Alpha was a psycho, a control freak and could not understand why Kiera didn't get terrified of him. I wish the book was a bit longer to show her life in the pack but then I thought many of us are surrounded by strangers and we can be non inclusive without realising the ...

Read Now
We Only Fake It on the Weekends

Raven : I loved everything about this! Stayed up way too late on a week day to finish it! Love love loved it! And fuck fake friends who want our sloppy seconds!!

Read Now
Exile in Flames

Kelly Teachout: It was a good story. I just wish that there would have been more description of the characters as well as the settings. It could’ve also been a little bit longer little more backstory as well as bit more dialogue but overall is good story good plot.

Read Now