Cap 1 Rumores
Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Estoy cansada de que empiecen los rumores, estoy harto de que me sigan, estoy cansado de que la gente mienta, diciendo lo que quieren de mí.
¿Por qué no pueden alejarse de mí? ¿Por qué no me dejan vivir? voy a hacerlo a mi manera, toma esto solo por lo que es...—Rumors, Lindsay Lohan.
La luz fría de las pantallas múltiples de su laboratorio principal iluminaba el rostro de Bulma como si fueran reflectores de un interrogatorio.
Estaba sentada en su silla giratoria favorita, con los codos apoyados en el escritorio y las manos hundidas en su cabello azul, que en ese momento parecía más desordenado que nunca.
Frente a ella, se veían varias páginas desplegadas las portadas del día:
"¿La magnate millonaria se cansó del guapo y joven playboy que compró por esposo?"
"¿Se encuentra a Bulma Briefs en una infidelidad? Fotos exclusivas"
"El científico galán que roba el corazón de la heredera de Corporación Cápsula."
"¿El play boy que tiene por esposo tiene nueva competencia?"
Las fotos eran completamente ridículas: En una se veía su mano rozando el brazo del doctor Harlan Voss, un tipo simpático, brillante en física cuántica aplicada, pero que ni remotamente le llegaba a los talones a Vegeta en atractivo, en presencia, en absolutamente nada. Y por demás está decir que a ella no se le había cruzado en la mente ni por un segundo pensar que era atractivo. No porque no lo fuera, sino porque sus pensamientos estaban enfocados a los negocios mientras conversaban juntos.
En otra, tomada desde un ángulo bastante bajo y lateral, parecía que se inclinaba hacia él con una sonrisa coqueta. Todo mentira, justo en ese momento habían estado discutiendo la viabilidad de un nuevo reactor de energía de fusión fría durante una cena de negocios con inversionistas; Pero a los paparazzi les encantaba crear controversia, vivían de ángulos y de rumores.
Bulma apretó los labios hasta que se volvieron una línea blanca.No era solo la humillación pública lo que la tenía así de furiosa, era también el imaginar a Bra, su pequeña, viendo esas estúpidas portadas en la laptop de alguna compañera malintencionada, o escuchando los susurros en el recreo.
Trunks ya era un adolescente curtido; sabía reírse de los titulares, bloquear cuentas de chismes y seguir con su vida. Pero Bra... ella todavía creía que el mundo era justo y que las palabras de los adultos siempre tenían peso, no entendía de rumores malintencionados y luego estaba Vegeta...
Cuando le había mostrado las revistas esa misma mañana a su esposo, y mientras ella explicaba con una mezcla de furia e impotencia toda la
situación, en el fondo una parte de ella, muy pequeña y muy infantil, habría querido verlo enojado, que sus ojos negros se oscurecieran de celos, que dijera algo posesivo, que la tomara por la cintura y le recordara con besos brutales a quién pertenecía, en cambio él solo había soltado una risa seca, casi burlona.
—¿En serio creen que ese debilucho de laboratorio podría interesarte? —había dicho, encogiéndose de hombros— Lo que inventan estos idiotas para vender papel...— y había cambiado de tema, como si nada. Como si la idea de que otro hombre la tocara siquiera, fuera tan absurda que no merecía ni un segundo de ira.
Bulma amaba esa confianza inquebrantable que él le tenía, la adoraba. Era una de las cosas que más la habían enamorado de él con el tiempo.
Vegeta no dudaba de ella, nunca. Pero en momentos como este... un poco de celos, un poco de drama, un eres mía y punto, habría sido reconfortante, pero bueno sabía que eso no sucedería, ella se había casado con un extraterrestre, con un saiyajin, y ella sabía de sobra que una escena así no sucedería, lo que en su fuero interno ella fantaseaba pertenecía a la esencia humana, y de sobra sabía que un saiyajin por mucho que llevara años radicando en la
Tierra, en el fondo seguiría siendo quien era.
En cambio, se sentía sola defendiendo su matrimonio, y para colmo, San Valentín estaba a la vuelta de la esquina, a una semana.
Y a pesar de que quiso intentar hacer lo que su esposo sugirió, definitivamente no pudo olvidarlo, de hecho la avalancha mediática la tenía incluso más estresada.
Y es por eso que había decidido hacer un plan para contener los rumores. Su plan se le había hecho tan infalible que había planeado contárselo a su marido esa noche: Harían una una salida pública, algo visible; una cena en el restaurante más exclusivo de la Ciudad Oeste, fotos románticas, sonrisas para las cámaras, un beso largo que dejara claro que los rumores eran basura.
Sabía que su esposo no tomaría nada bien su propuesta pero para ella era importante. No porque le importara la opinión de la prensa, sino porque estaba harta de desmentir todo sola. Harta de ser la única que salía a aclarar los malentendidos, la única que tenía que sonreír y decir no pasa nada, mientras su vida privada era diseccionada por toda esa manada de hienas.
Bulma se armó de valor y se lo dijo durante la comida, con la voz más calmada que pudo reunir.
—Sabes Vegeta; he estado pensando y creo que por esta vez nos conviene hacer una cena más pública, ya sabes, para acallar los rumores, deberíamos hacer algo con mayor visibilidad para san Valentín. Salir, que nos vean juntos, que quede grabado. No quiero seguir saliendo yo sola a desmentir cada dos por tres.
El príncipe de los saiyajines dejó el tenedor con deliberada lentitud y la miró como si le hubiera propuesto ir a un circo.
—¿Es en serio esto que estás pidiendo mujer? Vamos a ponernos a hacer teatro para unos buitres con cámaras estén felices? —Resopló— Es innecesario, siempre hemos tenido salidas con las cuales siempre dices que son fabulosas y quedas satisfecha, salidas que solo nos compete a nosotros dos. ¿Por qué demonios tendríamos que demostrarle nada a nadie?— Dijo, su mirada seria atravesándola.
—Porque los rumores no se van a callar solos —replicó ella, sintiendo que la paciencia se le deshacía— Y no es solo por mí, es por la empresa. Por los científicos que trabajan día y noche en proyectos reales cada vez que abro una conferencia o presento un avance, en lugar de hablar de la tecnología, me preguntan por mi supuesto amante. ¿Sabes lo injusto que es eso?— Bulma hacía tiempo que habia dejado de lado su comida, Vegeta alzó una ceja.
—Entonces ignóralos, siempre has sido buena en eso.—
Y ahí se rompió algo en ella, Bulma se levantó de golpe, la silla chirriando contra el piso.
—¿Ignorarlos? —Su voz tembló de furia, quería golpear la obtusa cabeza dura de su esposo — ¡Claro, porque tú no tienes que lidiar con eso! Tú solo entrenas, y si rompes la cámara de gravedad esperas a que alguien más la arregle por ti, comes, duermes y vuelves a entrenar. ¡Tu cámara de gravedad funciona! ¡Eso es todo lo que te importa! —Las palabras salieron como dardos, su voz se escuchaba claramente enfurecida.
—Mientras tanto yo tengo que mantener la empresa a flote, criar a dos hijos, lidiar con la prensa, y ¡Encima fingir que no me afecta que mi marido no mueva un dedo cuando me están arrastrando por el lodo!
Vegeta abrió la boca para responder, pero ella no le dio tiempo, se levantó de la mesa muy enojada y dio media vuelta saliendo del comedor dando un portazo que hizo temblar los marcos de las puertas.
Evitó cruzarse con él por lo que resto de la tarde. Se encerró en su laboratorio privado, lágrimas de rabia le picaban los ojos, pero se las tragó. No iba a llorar por esto, no por unos titulares idiotas, ni porque su esposo no la comprendiera, y definitivamente tampoco por esa fría indiferencia de Vegeta y lo poco que a él parecía afectarle.
Horas después, cuando ya había oscurecido, la puerta se abrió despacio, Bulma ya se hallaba sirviendo la cena, en cualquier momento llegaría su hija menor del colegio, Trunks estaba fuera, se quedaría en casa de Goten. Fue Bra quien entró arrastrando los pies, con el uniforme escolar arrugado y los ojos rojos.
Bulma vio de reojo que su pequeña había llegado, usualmente Bra regresaba en el transporte escolar, y tan pronto entraba alegre era un tornado de plática que trastornaba todo, pero esta vez no escuchó su voz cantarina dándole las buenas tardes ni contándole ninguna anécdota que le pareciera interesante.
Por el contrario el silencio reinaba, llevaba en la mano una nota arrugada, Bulma de inmediato al solo escuchar el silencio se alarmó — Bra cariño, ¿Como te fue en la escuela? ¿Está todo bien?—
La pequeña mantuvo la vista en el suelo y sin decir nada, le extendió la nota, Bulma la leyó en silencio.
Estimada Sra. Briefs:
Se solicita su presencia mañana a las 9:00 a.m. en la dirección del colegio debido a un incidente de violencia física protagonizado por su hija Bra Briefs. La menor agredió a una compañera, causándole lesiones leves en el rostro.
Atentamente,
Directora Elena Moreau
Bulma sintió que el estómago se le encogía.
—¿Qué fue lo que pasó?— Trató de sonar dulce, le dolía ver los ojos de su hija hinchados, había estado llorando.
Bra se mordió el labio, mirando al suelo. —Fue la tonta de Hikari... otra vez. Ella dijo... dijo que tú eras una cualquiera, que engañabas a papá, que seguramente ni sabías quien era mi papá y que por eso habías comprado uno, que mi papá era un mantenido y que como él y tú no eran esposos reales tú estabas buscando otro hombre. Ella dijo que por eso salías en las revistas con otro —La voz se le quebró— Le dije que se callara, no me hizo caso y empezó a decirlo en voz alta mami, todos se reían y la maestra que nos cuida a la hora del recreo no le decía nada... Así que... le di un puñetazo.
Bulma cerró los ojos un segundo, respirando hondo, el pecho se le entrujó de coraje al no poder proteger a su pequeña de esa clase de ataques tan crueles.
—Bra... Cariño lo que dijo esa niña es una completa mentira, sé que te ha enfurecido pero sabes que eres mucho más fuerte que ellas. No puedes...— no pudo terminar porque su pequeña la interrumpió.
—Lo sé —susurró la niña— Pero no iba a dejar que hablara así de ti y de papá.—
En ese momento entró el príncipe de los saiyajines, se detuvo en el umbral, observando la escena: su esposa con una nota en la mano, su hija con los puños apretados y los nudillos todavía un poco rojos. Además de la carita hinchada y sus ojos azules algo hinchados también por tanto llorar.
— ¿Ha sucedido algo? — Bulma le lanzó una mirada enojada, él la miró serio pero cauteloso,
—¿Te refieres a esto? —preguntó Bulma, alzando la nota hacia él— Lee tú mismo el porqué debo de presentarme mañana.—
Le lanzó la hoja y Vegeta la tomó rápidamente,
leyó la nota y soltó una risa baja.
—Parece que nuestra hija heredó mi derecha. Espero que no le haya fracturado la cara a la otra mocosa... aunque se lo merezca.—
—¡Vegeta! —siseó Bulma, fulminándolo con la mirada— ¡No es gracioso!—
Él se encogió de hombros, pero su expresión se suavizó al ver la cara de Bra.
—Ven aquí, mocosa—Bra se acercó y Vegeta se agachó a su altura, poniéndole una mano grande en el hombro.
—Escúchame bien, lo que dijo esa niña es basura, ahora te diré algo que te ayudará —
Tu escuela no es muy diferente a lo que era el ejército de Freezer, tú tienes enemigos ahí a los que no les agradas, yo también tenía enemigos, y ellos siempre intentaban herirme, a veces con mentiras a veces con verdades... Pero ¿Sabes porque siempre terminaba venciéndolos, incluso si ellos eran más poderosos? Porque jamás podían hacer que perdiera los estribos, no importa lo que me dijeran.—
— Pero papi, esa tonta estaba diciendo cosas horribles de mami y tuyas...— explicó Bra con sus ojitos llorosos.
— ¿Y acaso son ciertas mocosa?— Cuestionó
Ella negó con la cabeza, Vegeta continuó —Tu madre no es nada de eso que dicen y ellos no saben ni tiene que saber cómo son las cosas en la familia, —miró de reojo a Bulma— Perteneces a la familia real de Vegita y tu madre y tus abuelos son personas de mucho dinero en este planeta, eso siempre va a despertar envidia Bra, pero depende de ti dejarte caer en provocaciones tan pobres, no olvides que eres la última princesa de la extirpe saiyajin—
La pequeña asintió, todavía con los ojos húmedos.
—Y es por eso —continuó Vegeta, más serio—Que debes tener mejor autocontrol mocosa, eres una saiyajin, la fuerza de todas tus compañeras juntas no se compara con la tuya, si vas a golpear a alguien, que sea porque realmente no hay otra opción... Podrías haberle roto el cráneo. La próxima vez solo empújala para que caiga humillada pero que no quede evidencia en la cara para que tu madre no tenga que ir a escuchar un sermón en ese lugar.—
Bulma le lanzó una mirada asesina, —No estás ayudando Vegeta, Bra lo que tu papá quiso decir es que debes de controlarte más...—
Vegeta se enderezó y miró directo a los ojos a Bulma, por primera vez en todo el día, después de la discusión que tuvieron se miraron, pero esa negra mirada no tenía diversión,había una profunda intensidad en la mirada que la hizo estremecerse.
—No debió golpearla, pero no voy a fingir que me molesta que nuestra hija defienda el honor de su madre.—
Bulma sintió que algo se aflojaba en su pecho, el príncipe saiyajin no se estaba disculpando aún, no era un tienes razón, fui un idiota por tomar a la ligera todo este asunto de los medios; Pero era algo, el que Vegeta reconociera, a su manera torpe y orgullosa, que sí le molestaba que dijeran eso de ella; para Bulma significaba mucho esa de hacerle ver que ella le importaba.
Bra se abrazó ahora a la cintura de su mamá.
—¿En verdad están bien verdad, no se se van a separar? —preguntó en voz muy baja.
Bulma la apretó contra sí, besándole la coronilla.
—No, mi amor, ¡Nunca! Papá y yo a veces discutimos sobre todo cuando tu papá es un cabeza dura que no acepta que se equivoca pero sabes que nos amamos muchísimo...—
Vegeta no dijo nada, solo cruzó los brazos y se quedó allí, mirándolas. Pero en sus ojos negros había algo nuevo: una chispa de inquietud. Como si, por primera vez, se estuviera preguntando si su indiferencia estuviese afectando más de lo que creía.
Bulma lo miró por encima de la cabeza de Bra.
—Mañana iré al colegio —dijo en voz baja—. Y después... cuando regrese te buscaré para decirte cómo quedó este asunto de la escuela.—
Vegeta sostuvo su mirada un segundo más largo de lo habitual.
—De acuerdo.—
Fue todo lo que él dijo mientras Bra pedía que su papá se sentara a hacer la tarea con ella y después le leyera cuentos, Vegeta serio no dijo nada más, esperaría a que su mujer fuera a esa reunión y solo entonces, después de eso hablaría con ella...
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Hola a todos 👋🏼
Algo tarde pero aquí un especial más del día de San Valentín 💝, consideren este especial es parte de lo especiales encadenados que he hecho, este en específico va entre buscando el conejo blanco e instinto saiyajin.
Espero les guste.
