Capítulo 1: El Regreso
El regreso de Emma a casa debía ser un gran acontecimiento. Después de años realizando un posgrado en Ingeniería Civil en Japón, regresaba con la mente llena de proyectos y el corazón listo para volver a ver a los suyos. Caminaba por la vereda con elegancia, arrastrando su maleta mientras protegía un paquete precioso: un kimono de seda auténtico para el cumpleaños de su hermanita Esperanza. Ya alcanzaba su mayoría de edad; dejaba de ser una niña para convertirse en una adulta y merecía un regalo especial.
Vestía un traje de Harajuku carísimo, una pieza exclusiva de la tienda de su madre que la hacía destacar entre la multitud. Se sentía imponente, perfecta, hasta que el sonido de la realidad la alcanzó. Un rugido de motor rompió la armonía. Una moto pasó a toda velocidad, golpeando de lleno un charco de agua sucia en la pista. El agua voló por el aire y aterrizó directamente sobre su traje. Emma sintió el frío de la humedad lodosa filtrándose por la tela fina, un contraste asqueroso con la calidez del sol.
—¡Era un atrevido! ¡Cómo podía hacerle eso! —masculló para sí misma, temblando de furia. ¡Aquello no tenía perdón!
El motociclista frenó con un chirrido, retrocedió y se detuvo frente a ella. El calor del motor le llegaba a las piernas en oleadas. Sin quitarse el casco, le extendió un pañuelo de tela blanca que desprendía un ligero aroma a limpio.
—Lo siento mucho, señorita, no fue mi intención. En verdad —insistió el joven.
En ese momento, se quitó el casco y Emma sintió un flechazo. El hombre tenía el cabello rojo, como ella, pero con un brillo que le daba un aire diabólicamente angelical. Su rostro era una obra de arte y sus labios carnosos parecían una provocación. "Lástima que sea un idiota", pensó ella con amargura. Además, se veía demasiado joven para ella y acababa de arruinarle la ropa.
—Mejor que siga su camino —le soltó ella, tajante, clavándole una mirada de hielo.
El joven bajó la vista hacia el pañuelo que ella había rechazado con tanto desprecio. Lo dobló con lentitud y lo guardó en el bolsillo de su chaqueta de cuero, visiblemente avergonzado por el desplante. Sin decir una palabra más, se colocó el casco, encendió el motor con un estruendo que hizo vibrar el suelo bajo los pies de Emma y se perdió de vista en una nube de gasolina.
Emma llegó a casa cansada y molesta. Por culpa del salvaje de la moto, su entrada triunfal estaba arruinada. Al entrar, vio a toda su familia reunida. Quería abrazarlos, pero su ropa mojada se lo impedía. De espaldas a ella, un hombre joven abrazaba a su padre.
—¡Hija! —exclamó Lucas, su padre, corriendo hacia ella.
—¡No, papá, espera! —lo detuvo ella—. Un idiota me mojó. Pasó a toda velocidad y arruinó mi ropa.
—Qué mala suerte... —exclamó su padre; seguro que Lucas Jr. no haría algo así.
En ese momento, el joven se giró y Emma se quedó sin aire. Aquel no era el Lucas Jr. que ella recordaba; su mente buscó en vano al muchacho gordito y pequeño de su infancia, pero no lo encontró. El hombre frente a ella era mucho más alto que su padre, de espalda ancha y brazos torneados, con un tatuaje asomando por uno de ellos.
Lucas Jr. la miró con una chispa de picardía, mientras el señor Lucas seguía hablando con orgullo de él:
—¡Míralo bien, Emma! —exclamó Lucas, dándole una palmada afectuosa en el hombro al joven—. Este muchacho es el futuro de la empresa. No solo tiene el nombre, tiene el instinto. Como aprendiz de ingeniería ha superado todas mis expectativas; tiene una precisión milimétrica y una ética de trabajo que ya quisieran muchos veteranos. Es un caballero de los pies a la cabeza, incapaz de cometer una imprudencia como la que te acaba de pasar. ¡Es mi mayor orgullo en la obra!
Lucas Jr. sostuvo la mirada de Emma, disfrutando del momento en que ella procesaba que su ejemplo de caballero y el idiota de la moto eran la misma persona. Emma sintió que su corazón latía con una fuerza que ningún cálculo estructural podía explicar. Al fondo, Esperanza observaba la escena con una sonrisa, mientras Leo fruncía el ceño al notar que la temperatura en la sala acababa de subir varios grados.









Bueno aquí vamos de nuevo 😁