Capítulo 1
Laura cerró la puerta de su habitación y dejó el móvil sobre la cama.
La noche había sido larga y lo único que quería era quitarse el maquillaje y dormir.
Entonces vio el mensaje.
Marta le había enviado un vídeo.
"Cuando llegues a casa mírate esto."
Laura frunció el ceño y lo abrió.
La imagen estaba grabada de noche. La luz amarilla de una farola iluminaba la reja de su casa.
Su reja.
El corazón empezó a latirle más rápido cuando escuchó una voz que conocía demasiado bien.
—Bueno... Laura, estoy en tu puerta, ¿vale? Espero que no te moleste.
Era Alex.
La cámara se movió hacia el suelo.
—Te he traído un regalito —dijo—. Mira, mira, mira... te he traído un regalito.
Debajo de la reja había algo moviéndose.
Un sapo.
—Un regalo —se escuchó decir a otro chico detrás de la cámara.
Alex se agachó y lo enfocó más de cerca.
—Mira, mira... está viva, ¿ves? Está viva.
—Bueno, te espera en la puerta, ¿vale? Disfrútala.
El vídeo terminó.
Laura se quedó mirando la pantalla sin moverse.
No sabía qué la había dejado más helada: el sapo... o el hecho de que Alex hubiera estado en la puerta de su casa.
El móvil vibró en su mano.
Era Marta llamando.
Laura contestó casi sin respirar.
—Laura, tranquila —dijo Marta rápidamente—. Solo quería avisarte porque nos han pasado el vídeo.
—¿Qué... qué pasa? —preguntó Laura, sintiendo cómo empezaban a temblarle las manos.
Hubo un segundo de silencio.
—Alex le ha dicho a uno que quiere pegarte.
Laura sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
—Pero escúchame —continuó Marta enseguida—. Yo ya le he hablado. Le he dicho que como te toque un pelo se va a arrepentir.
Laura no respondió.
Miró la puerta de su habitación.
Pensó en sus hermanas durmiendo en la habitación de al lado.
En sus padres.
Siempre había sentido que su casa era el lugar más seguro del mundo.
Hasta esa noche.
Porque Alex había estado allí.
Y por primera vez Laura se dio cuenta de algo que le heló la sangre.
Ya no sabía de lo qué era capaz.