Prólogo

Entre el ir y venir de la gran ciudad y el pintoresco pueblo en lo que la nueva sucursal de la farmacia de su familia estuviera lista. Inna anhelaba algo más. Encontrar un amor verdadero, en la oportunidad que da un nuevo lugar donde vivir, donde estar. Alguien que la vea por algo más que un cuerpo deseable y una cuenta bancaria llena.
Y si, paso que en el trayecto de ida y vuelta encontró algo que la dejo ansiosa de más, de querer experimentar y sobre todo sentir que su deseo ha sido escuchado con toda la claridad existente…
Conoció a su vecino Alair cuando fue a hacer unas compras ya mudada al pueblo en definitiva.
De repente empezaron a conversar. Todo marchaba bien para alguien que es ligeramente tímido a la hora de conocer a las personas (aunque a lo largo de la conversación se dio cuenta de que él también era así)
Ya van algunas semanas desde aquello. Inna estaba detrás de Alair, sentada en la mesa redonda de tono caoba pegada a la pared, mientras él hacía cafe. El olor fresco y reconfortante abundaba en la cocina elegante, blanca con bordes negros.
Hubo un momento en el que cuando todo estuvo listo y él se volteo con las dos tazas, sus ojos verdes se toparon de lleno con lo de ella. Inna le sonrió con calidez, el de cabello platinado no pudo evitar hacer lo mismo.
—¡Hey, Adlair! ¡Viejo, de lo que te perdiste en la oficina!
Un chico pelinegro entro a la casa, así, fugaz. la puerta de la casa daba directo a la cocina. El chico se puso las manos en la cintura y sus ojos azules y sonrisa radiante se dirigieron con curiosidad a la muchacha castaña sentada en el comedor.
—Haberme dicho que teníamos visita—Dijo con su inagotable entusiasmo—
Alair sonrió diferente, con cierta picardía.
—Bueno, tenemos visita—Respondió con burla—
Inna observó a ambos interactuar y entre las platicas de ellos se enteró de un par de detalles (uno de ellos era que la “D” en el nombre de Alair es un curioso apodo que le pusieron. Y el otro es que ambos se llevaban muy bien pese a ser tan diferentes en actitud) Hoy es que conoce al famoso Aleron, Alair le hablo de él, viven y trabajan juntos. Y si, tiene que admitir, es bastante guapo.
Por alguna razón se imaginaba a alguien mayor, quizás más…serio, como el propio Alair.
Pero no es como que Aleron sea desagradable.
Al contrario.