Vínculo De Sangre by Astralia at Inkitt
Customize readability
Aa

Vínculo de sangre

All Rights Reserved ©

Summary

Yo era una alfa, pero en mi mundo, eso no significaba que fuera libre. Las decisiones sobre mi vida ya estaban tomadas. A quién debía obedecer. A quién debía respetar. A quién… jamás debería acercarme. Pero el destino no iba a dejarme escapar. Él era todo lo que debía evitar. Un alfa temido. Despiadado. Peligroso. El tipo de hombre del que todas las manadas susurraban… pero nadie se atrevía a desafiar. Mi enemigo. Supe desde el primer momento que debería haber huido. Pero en lugar de eso, me acerqué. Y entonces fue demasiado tarde. Porque cuanto más intenté alejarme… más claro se volvió algo que nunca debió ser posible: No solo estaba en peligro, sino que me estaba enamorando del enemigo. Y en un mundo donde el poder se mantenía con sangre y secretos… eso no era una historia de amor. Era una sentencia.

Status
Ongoing
Chapters
46
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Confesiones


El campo de entrenamiento estaba cubierto de nieve pisoteada y de sangre seca. Tanto nosotros como los soldados habíamos estado entrenando sin descanso estos últimos meses.

Mis botas crujían contra el suelo mientras giraba la espada en la mano, sintiendo el peso familiar, el equilibrio perfecto.

Frente a mí, Sebastian sonrió.

—Alex —dijo, ajustándose los guantes negros. —¿De verdad crees que me vas a ganar?

Llevaba una sudadera oscura y pantalones de entrenamiento, nada que ver con las viejas vestimentas que a veces nos obligaban a usar en las ceremonias sagradas.

—Siempre —respondí, elevando la espada.

Sebastian solo sonrió.

—Eso ya lo veremos.

Atacó primero, el acero chocó con violencia, vibrando hasta los huesos de mis manos. Sentí el impacto subir por mi brazo y sonreí.

Sus movimientos eran precisos, calculados. Bloqueé su golpe y giré sobre mí misma, intentando desestabilizarlo, pero ya lo había previsto. Nuestras espadas chocaron una y otra vez, el sonido metálico rompiendo el silencio del bosque.

Sebastian retrocedió un paso, respirando con calma.

—Eres más fuerte —dijo.

—Lo sé. He estado entrenando con el abuelo.

—Modesta, como siempre.

Me lancé hacia él, obligándolo a cubrirse. Esta vez fui yo quien marcó el ritmo, empujándolo hacia atrás, golpe tras golpe. Sentí la adrenalina recorrerme, el calor contrastando con el frío del aire.

Un giro, un amago y lo desarmé apuntándole directamente en el cuello con la espada.

Su espada cayó a la nieve con un ruido seco. Lo miré, jadeando ligeramente.

—He ganado.

Sebastian levantó las manos, divertido hasta que algo en su expresión cambió.

Sebastian inclinó ligeramente la cabeza, sin apartar la mirada.

—Alexandria —me avisó, más serio.

No terminó la frase porque no hizo falta. Lo sentí antes de entenderlo: el calor, la presión en el pecho, ese impulso demasiado familiar, demasiado peligroso. Mi respiración se volvió irregular, más rápida, más profunda, como si el aire ya no fuera suficiente.

Mi loba se revolvió dentro de mí, no como una simple sensación, sino como algo vivo, empujando, arañando, exigiendo salir.

Apreté la mandíbula, intentando contenerla, obligarla a retroceder pero no obedecía. Nunca lo hacía.

El mundo a mi alrededor cambió; los sonidos se intensificaron hasta volverse insoportablemente claros: el crujido de la nieve, la respiración de Sebastian, el latido de su corazón, demasiado cerca, demasiado nítido. Mis dedos se tensaron alrededor de la empuñadura de la espada, temblando. Demasiado tarde. El calor subió de golpe, quemando, atravesándome y por un segundo dejé de ser yo.

Caí de rodillas sobre la nieve, las palmas de mis manos abiertas sobre el suelo dejando que el frío me ayudase a volver a tomar el control. Tras unos minutos me incorporé de nuevo. Sebastian me miraba con cara impasible, apretando la mandíbula, caminando de izquierda a derecha. El alfa en él quería castigarme y yo lo sabía.

—Todavía pierdes el control.

—Solo ha sido un segundo Seb.

Su voz ya no era la de antes. Ya no era mi primo relajado de hacía un momento sino fuerte y duro, tal y cómo se esperaba del heredero alfa de Silverdale.

—Eso es suficiente —me cortó.

Sentí la rabia subir, inmediata.

—No he perdido el control.

Sebastian me empujó, provocándome.

No lo vi venir.

El calor subió de golpe, rompiendo el frío, clavándose bajo mi piel. Intenté controlarlo, pero ya era tarde. Mi respiración se volvió irregular, mis sentidos se afilaron demasiado de nuevo.

—¿Ah, no?

Señaló mi rostro con un leve gesto.

—¿Entonces qué ha sido esto, Alexandria?

No respondí porque no tenía respuesta que no sonara como una excusa.

—Esto no es un juego —continuó—. No puedes permitirte ese tipo de errores, ni conmigo, ni con nadie.

—Era solo un estúpido entrenamiento.

—No importa. Alexandria, esto aquí puede pasar pero fuera no. ¿Te has parado a pensar en qué pasaría si alguien te vieran? Sabrían lo que eres.

Alcé la vista para mirarle a los ojos.

—Y si no puedes controlarlo aquí no lo vas a controlar cuando de verdad lo necesites —continuó.

Sus palabras se clavaron más de lo que quería admitir.

—Tu falta de control es un problema Alex.

Apreté mas fuerte la empuñadura de la espada.

—Lo tengo bajo control.

Sebastian negó, despacio.

—No. Crees que lo tienes bajo control.

El silencio entre nosotros se volvió pesado.

Sostuve su mirada.

—No necesito que me protejas.

—No lo hago, nadie lo hace —respondió—. Te estamos preparando.

Sus ojos no se apartaron de los míos.

El viento volvió a levantarse, arrastrando la nieve entre nosotros.


Sebastian se agachó a recoger la espada, sacudiéndola en lo que pretendía ser un gesto despreocupado pero había algo en su expresión que no se sentía cómo de costumbre. Apenas era perceptible, pero lo conocía demasiado bien para saber que me estaba ocultando algo.

—¿Qué pasa? —pregunté, bajando la guardia.

—Nada.

Lo miré.

—Sebastian.

Suspiró, pasando una mano por su nuca.

—He escuchado algo.

—¿El qué?

Se tomó un segundo antes de responder.

—Anoche el abuelo estaba hablando con tus padres.

—¿Sobre qué?

Sebastian nunca dudaba, ningún alfa podía hacerlo porque las dudas siempre traían problemas a las manadas. Fue entonces cuando supe que algo no estaba bien.

—Sobre ti.



Let Astralia know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

2

Suspenseful

Emotional

1

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Merry Christmas - Adventskalender 2025

Aelyn Raven: Wieder eine tolle Geschichte. Leider bin ich erst jetzt dazu gekommen sie zu lesen, aber das tut der Geschichte keinen Abbruch *g* ich freue mich schon auf den nächsten Adventskalender

Read Now
Charly's Weihnachten

T.M: Ich kann es gar nicht anders sagen also ich liebe diese Geschichte einfach. Sie hat für mich einfach alles was es braucht. Sie hat mich einfach mitgenommen auf eine echt schöne Reise. Danke❤️

Read Now
Luna auf der Flucht

Grazia: Wirklich tolle Geschichte mit Klasse Charakter 👍🏻

Read Now
My Blacksmith Savior

Martina partsch: Eine liebenswerte,nette Liebesgeschichte mit einem emotionalen Happy End,fast wie im Märchen.Danke für die schöne Geschichte .

Read Now
Luna de Verano - Die Gefährtin des Alphas (Band 1)

Jana: Ich mag die Stärke von Eleonora, teilweise wird etwas tief in die Klischeekiste gegriffen.

Read Now
Stadt der Alphas

Susanne: Es fängt schon spannend an Aber von Yara Collins ist das fast normal. 4 alt, älter und am ältestens Alphas plus 21jähriges Mädchen... joo da kommt Spannung auf 🤣🤣🤣. Freue mich auf Fortsetzung

Read Now
Alpha’s Claim

yulymachado: La historia es buena y te mantiene a la espectativa, la trama fluye de forma inesperada y el estila es bueno en mi opinion personal en una muy buena historia

Read Now
The Dating Deal

Anna B: I love the story and the characters. The only thing that nags me is that sometimes the information tends to change oddly or repeat itself far too much, as if the author had forgotten that she had already written something similar.In the first chapter, she says Nate's eyes are blue, but later they su...

Read Now