Choque de Mandos
El pasillo de la facultad de artes apestaba a pintura y café, pero para Jax, lo único que importaba era el rastro de menta suave que venía del chico sentado en el suelo. Elowen estaba apoyado contra los casilleros, leyendo un libro de anatomía, con su suéter gris ocultando cualquier rastro de su cuerpo.
Jax, rodeado de sus compañeros de equipo, se detuvo frente a él y pateó suavemente el zapato de Elowen.
—Oye, cuatro ojos. Estás estorbando el paso de los que sí tenemos una vida —dijo Jax con una sonrisa arrogante, liberando un poco de sus feromonas de Alfa dominante para obligar al nerd a encogerse.
Pero Elowen no se encogió. Ni siquiera parpadeó.
Lentamente, Elowen cerró su libro y levantó la vista. Detrás de esas gafas gruesas, sus ojos brillaron con una intensidad que Jax solo había visto en depredadores. Elowen se puso de pie, y aunque era un poco más bajo que Jax, la presión que emanó de su cuerpo fue como un golpe en el estómago.
—Jax, hueles demasiado fuerte para ser alguien que solo sabe correr tras una pelota —dijo Elowen con voz tensa.Liberó su propia feromona de Alfa puro, una ráfaga de ceniza y frío que hizo que los amigos de Jax retrocedieran por instinto—. Muévete tú. No tengo tiempo para cachorros ruidosos.
Jax se quedó congelado. Su instinto le gritaba que atacara, pero su cuerpo estaba reaccionando de una forma extraña: su corazón latía desbocado y un calor desconocido le recorrió la columna. Por primera vez en su vida, alguien le había respondido al mando.
—Esto no se queda así, Elowen —siseó Jax, viéndolo alejarse.
Elowen ni siquiera se giró, pero Jax pudo jurar que vio una sonrisa burlona en el perfil del nerd. Esa noche, Jax no pudo dormir, y cuando entró a su página privada de modelos, vio una nueva actualización de "Fenris". La misma mirada suave, el mismo desafío, un Alfa posando con una soga al cuello pero con la mirada de quien domina a quien lo mira.
Jax apretó su teléfono, dándose cuenta de que su obsesión acababa de empezar.








