{ChanBaek} The day I saw you again

Summary

El día de su boda, el actor Park ChanYeol salva a un niño de ser atropellado a dos cuadras de la iglesia. Cuando ChanYeol lo mira bien, se sorprende al notar el gran parecido que tiene con él. El padre del pequeño llega enseguida. Byun BaekHyun, su ex pareja.

Genre
Romance
Author
Nimsshi
Status
Complete
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Tags: Actor ChanYeol, ChanYeolxOC, Infidelidad (no entre el CB), Mpreg, Angst, Fluff, Romance, Final feliz, smut


ChanYeol no planeaba llegar temprano a la iglesia, pero su vida siempre se ha regido por el hecho de que si quieres algo bien hecho, tú mismo tienes que hacerlo. Y está inmensamente feliz de haber tomado esa decisión.

Su corazón todavía late contra su garganta después de haber evitado un terrible accidente. El niño que llora entre sus brazos se aferra a su traje con fuerza. ChanYeol le manda una mirada asesina a su mánager cuando éste, exasperado, menciona que el niño le arruinará su atuendo, que no llegará a tiempo para checar que sean las flores que HyeJin quiere, que la gente los está mirando y uno que otro está tomando fotos.

En algún punto, ChanYeol deja de escucharlo en favor de separarse lentamente del niño y checar que se encuentre bien. Su pecho se calienta cuando lo ve tallarse los ojos; siempre ha tenido una debilidad por los niños.

—¿Te encuentras bien? —pregunta ChanYeol y le alborota el cabello, pero cuando el niño voltea a verlo con su puchero y ojos llorosos, ChanYeol se queda... mudo.

Sus orejas, sus ojos. Incluso la forma de su boca al hacer el puchero...

—Q-Quiero a mi papá... —dice el pequeño, pero ChanYeol sigue enfrascado en el enorme parecido que este niño tiene con él.

—¡Hyunnie!

Los sentidos de ChanYeol se paralizan en el momento en que escucha esa voz. Los pasos agitados se detienen a un par de metros de ellos, y ChanYeol solamente reacciona cuando el niño se aleja de él y corre a los brazos de la persona que acaba de llegar.

Unos brazos que hace unos cuantos años también lo sostuvieron a él.

Cuando se pone de pie, ve a Byun BaekHyun abrazando al pequeño niño contra su pecho, quien rompió a llorar otra vez. BaekHyun lo mece de un lado a otro para intentar tranquilizarlo, pero sus ojos, llenos de lágrimas y también de sorpresa, están en el hombre que tiene enfrente.

Son unos segundos de absoluta tortura en los que ChanYeol no tiene ni idea de qué hacer consigo mismo. Su lado instintivo, el cual está muy por encima del racional en este momento, tiene ganas de acercarse y abrazar a BaekHyun. Han pasado casi cuatro años desde la última vez que se vieron, y ChanYeol se quedó flotando en la inmensidad de la duda en el momento en que despertó y BaekHyun ya no estaba a su lado.

Y ahora está aquí, frente a él. Donde ChanYeol deseó por mucho tiempo que estuviera.

—BaekHyun-ah... —murmura, impulsos imposibles de controlar. El más bajo se tensa y abre mucho los ojos cuando ChanYeol avanza un par de pasos hacia él, pero la mano de su mánager lo detiene.

—¿Qué está pasando aquí? —pregunta, y ChanYeol sabe que cuando usa ese tono es porque lo siguiente que viene no es nada bueno.

BaekHyun se aclara la garganta y baja la mirada. ChanYeol frunce el ceño porque el encanto se rompió ahí, y cuando mira hacia su izquierda puede ver gente del otro lado de la acera tomando fotos y videos.

Mierda.

—Muchas gracias por salvar a mi hijo. Lamento los inconvenientes —dice BaekHyun y hace una reverencia tan profunda como Hyunnie se lo permite. Cuando se endereza, ChanYeol otra vez está mirándolo con los mismos ojos de antes, pero su mirada se desvía al pequeño en los brazos de BaekHyun, quien está extendiendo su mano.

ChanYeol traga saliva y una emoción diferente se instala en su pecho al pensar que es una versión mini de él. Sobre todo, cuando tiene la sensación de que no está equivocado al pensar así.

—Ga-Gracias —dice el niño y BaekHyun espera a que haga una leve reverencia antes de asentir tanto a su mánager como a ChanYeol.

Sus miradas se cruzan una vez más, aunque efímeramente. ChanYeol no puede descifrar qué hay en los ojos de BaekHyun, pero eso no significa que no sienta lo mismo que sintió hace años al mirarlos. Es una nostalgia desbordante.

Su teléfono rompe con esa burbuja, y el segundo que le toma a ChanYeol sacarlo de su bolsillo y ver que se trata de su prometida es suficiente para que BaekHyun ya esté media calle lejos de él. Su personalidad impulsiva sale a relucir a plena luz del día una vez más, pero su manager se detiene enfrente de él y empieza a llamar la atención de las personas al pedirles que le aplaudan a ChanYeol por su «valerosa actuación».

La atención, el bullicio y el constante ruido de su teléfono terminan por sacarlo hasta de sus recuerdos. ChanYeol regresa a esa fachada tan ensayada que le pone una sonrisa en el rostro y una actitud amable y encantadora, pero la realidad es que sus manos están temblando y sus pies solamente quieren salir corriendo tras la última persona que agitó su corazón de tal manera.

—¿Está todo bien? —es lo primero que HyeJin pregunta en cuanto contesta ChanYeol a la segunda llamada. La gente se dispersó poco después, y ahora ChanYeol está físicamente en la iglesia, aunque su mente sigue divagando un poco.

—Sí. Quizá lo veas más tarde en las noticias —dice ChanYeol.

—O mañana. Dudo mucho que tengamos tiempo más tarde —comenta HyeJin con cierta alegría en su voz que en este momento ChanYeol no puede corresponder.

Y de hecho, cree que no podrá hacerlo ahora que lo volvió a ver.

//

BaekHyun y ChanYeol tienen una historia que duró cerca de cuatro años. Se conocieron en la universidad y BaekHyun puede decir que, por lo menos de su parte, fue amor a primera vista. ChanYeol estaba enfocado a la actuación, mientras que BaekHyun fue por una carrera de diseño gráfico que si bien no le deja una fortuna, ahorra lo suficiente para mantener a su pequeña familia.

BaekHyun ve a ChanYeol como alguien inalcanzable a pesar de haber estado juntos por cuatro años. Siempre fueron muy diferentes; uno más tímido, el otro más extrovertido. A pesar de que en sus años de universidad podía abrazar y besar a ChanYeol cuando quisiera, de alguna forma siempre pensó que era alguien que no estaba al alcance de su mano.

Lo veía en su pasión por la actuación, por la estrella que llevaba consigo y que prometía elevarlo muy alto. Y así fue. Un mes después de su graduación, ChanYeol obtuvo su primer papel en una serie. No era muy grande, pero era una oportunidad de oro para poder saltar a la fama.

Ese mismo día, BaekHyun supo que esperaba un hijo de ChanYeol.

Hubo varias opiniones al respecto. Primero se acercó a su madre, quien no hizo otra cosa más que felicitarlo y decirle que no se preocupara, que todo saldría bien. Después fue a hablar con la madre de ChanYeol, quien le dio una rotunda negativa e incluso le insinuó que debería «deshacerse del problema». Por supuesto, esa no era una opción.

Entonces, BaekHyun optó por algo intermedio. Tendría a ese hijo porque amaba a ChanYeol con todo su corazón, y cualquier cosa que viniera de él le traía alegría a sus días más grises. Pero decidió no decirle y, también, desaparecer.

Una carta fue la responsable de que ChanYeol no lo buscara. BaekHyun, con lágrimas en los ojos, no flaqueó al incluir el nombre de Oh SeHun, uno de sus compañeros de clase, de quien alegó estar enamorado. Por suerte, SeHun aceptó todo a pesar de que creía que no era la mejor forma de terminar las cosas, pero respetó la decisión de BaekHyun. Éste procuró ser directo en sus palabras para que no hubiera cabida a dudas, y después se fue.

Cambió su teléfono, cerró sus redes sociales. La madre de ChanYeol incluso se molestó en ayudarle con la renta de un departamento pequeño lejos de Seúl en lo que se establecía y encontraba una forma de sostenerse económicamente; su madre, a pesar de su molestia por la decisión que BaekHyun tomó, lo apoyó desde un principio.

A pesar de que ya hayan pasado casi otros cuatro años desde ese día, no por eso duele menos. BaekHyun procura no mirar noticias sobre espectáculos y la vida de los artistas y actores, pero ChanYeol se ha convertido en uno de los actores más grandes de Corea en un corto tiempo. Es inevitable caminar por las calles sin ver a ChanYeol en los espectaculares, o entrar a un restaurante y ver alguna de sus películas en la televisión.

De todos modos, no tiene que ir muy lejos. Su pequeño Hyunnie es la viva imagen de ChanYeol. Incluso sus vecinos se lo han dicho, y lo único que BaekHyun puede hacer es sonreír un poco y cambiar el tema.

La noticia de la boda de ChanYeol se extendió por todo el país hace aproximadamente seis meses. BaekHyun no quería saber nada, pero dada la fama del actor por supuesto que se tuvo que enterar. Ni siquiera podía medir lo mucho que le dolía, pero se alegraba de que ChanYeol ya hubiera superado todo. Al menos uno de los dos, el que salió más lastimado, lo hizo.

Ahora, BaekHyun tendría que vivir con eso por el resto de su vida.

Los trastes están lavados, Hyunnie se fue a dormir y él está sentado en el sillón de su casa terminando de ver un programa de cocina. Su celular suena alertándole de un nuevo mensaje de SeHun preguntándole si se encuentra bien.

BaekHyun sonríe un poco. A pesar de que SeHun ya está comprometido con su novio, se sigue preocupando por él.

Responde con unas cuantas palabras. Está cansado y lo mejor que podría hacer en este momento es dormir, pues mañana tiene que trabajar. Pero el descuido que tuvo con Hyunnie, y el encuentro con ChanYeol, todavía tienen sus nervios de punta.

Un millón de cosas sucedieron ahí. BaekHyun todavía no se recupera del todo de ellas. No sabe si ChanYeol hará la conexión entre el parecido de Hyunnie con él y su edad, pero lo mejor para los dos sería que el actor olvidara todo y siguiera con su vida. BaekHyun está dispuesto a hacerlo a pesar de que los latidos de su corazón le ruegan lo contrario.

Aun así, BaekHyun sonríe con ternura cuando recuerda la sensación de alivio que sintió cuando un hombre alto y de traje atravesó la calle para salvar a Hyunnie. Y también, la sorpresa en el rostro de ese hombre cuando miró bien al pequeño.

—Serías un buen padre —murmura BaekHyun para sí.

El programa de cocina termina y, como siempre, comienzan las noticias.

Y sí, la primera que aparece es la boda de ChanYeol.

Una sensación de amargura y pesadez se expande por su pecho en cuanto ve a ChanYeol esperando en el altar. A pesar de que el sonido está en lo más bajo para que Hyunnie no se despierte, es como si pudiera escuchar las palabras del presentador felicitando a ChanYeol por su boda. En automático toma el control y apaga la televisión, y entonces el completo silencio le hace compañía para que, al menos, sus pensamientos no se lo coman vivo esta noche.

Honestamente, ¿esperaba que fuera diferente? BaekHyun se siente un tonto por la pequeña voz en su cabeza que le dice que sí. Ya tiene veintiocho años, ya no debería actuar así.

Unos toques suaves en su puerta lo sobresaltan. Su corazón late a mil por hora porque no es como si alguien fuera a visitarlo a la una de la madrugada. Cuando vuelven a tocar la puerta, se levanta en un estado de alerta y se aproxima a la puerta con cuidado. Claro, no sin antes tener en la mano... un sartén. La cocina era lo más cercano a él.

—¿Quién es? —pregunta, porque no se puede asomar considerando que la luz del pasillo de su edificio está fallando, así que está a oscuras. Perfecto lugar para robar, ¿no?

Durante los primeros segundos no obtiene respuesta, y está considerando llamar a la policía cuando la persona detrás de su puerta se recarga en la madera.

—Gracias a Dios no me equivoqué de departamento.

BaekHyun traga saliva. Es como si se acabara de inyectar cafeína porque está muy despierto, y los fuertes latidos en su pecho no le dejan pensar con coherencia.

No le cuesta trabajo reconocer esa voz. Y por eso mismo, hay un nudo en su garganta que no lo deja respirar. Él también se recarga en la puerta, apenas y tiene fuerzas para sostener su estúpido sartén.

—Deberías estar en tu luna de miel —dice, lo suficientemente fuerte como para que ChanYeol lo escuche, pero no como para que revele su estado emocional. Está roto, y ChanYeol podría saberlo.

El alto bufa con incredulidad.

—Debería, ¿verdad?

El silencio que sigue es sofocante. BaekHyun está luchando contra sus ganas de llorar con todo lo que tiene. No es momento más adecuado para que ChanYeol tenga un atisbo de su debilidad. Además, también podría despertar a Hyunnie y eso es algo que definitivamente no debe pasar.

Pero ChanYeol no hace las cosas más fáciles. Como todo está en silencio, es fácil escuchar cómo su respiración se entrecorta debido a sus sollozos. Las emociones entremezcladas que BaekHyun tiene en su pecho lo vencen por unos segundos cuando se da cuenta de que ChanYeol está llorando. Se tapa la boca para que sus propios sollozos no se escuchen hasta que de nuevo tiene control sobre sí mismo.

—¿ChanYeol? —pregunta, suave, con miedo de romper todavía más este silencio.

—¿P-Puedo v-verte? —pregunta. BaekHyun no lo ve, pero ChanYeol está limpiándose las continuas lágrimas que resbalan por sus mejillas. Su corazón duele cuando el otro lado de la puerta permanece en silencio, así que vuelve a hablar— S-Sólo eso. S-Sólo déjame...

ChanYeol se endereza cuando escucha a BaekHyun quitando el seguro de su puerta. Le sigue un incómodo rechinido, pero pronto ChanYeol puede ver claramente la figura de BaekHyun a pesar de la oscuridad y de sus propias lágrimas.

El más bajo tiene su cabello un poco esponjado. Trae un cardigan puesto que le llega hasta la mitad de las rodillas, su pijama caliente y unas pantuflas. En su rostro, ChanYeol puede ver claramente el desconcierto, la duda. El dolor. Pero cuando hace ademán de acercarse para un abrazo, BaekHyun se hace hacia atrás y niega con la cabeza.

No sabe de dónde saca esa fuerza. El alto lleva puesta una sudadera que BaekHyun le regaló hace mucho tiempo junto con unos jeans gastados. Por si fuera poco, se ve más que destruido, sobre todo cuando BaekHyun se niega a lo que sea que iba a hacer. Y precisamente eso es lo que quería evitar al desaparecer de su vida. ¿Por qué parece que empeoró las cosas?

Sin embargo, BaekHyun no se olvida de lo que vio en la televisión hace unos instantes.

—Tu esposa te está esperando —dice con firmeza. Se cruza de brazos de manera defensiva, esperando por la respuesta de ChanYeol. Definitivamente no espera que lo vea y sonría de medio lado.

—Creí que ya sabías que no me había casado.

BaekHyun no puede evitar la sorpresa que invade su rostro cuando ChanYeol le suelta esas palabras. Y ChanYeol tampoco puede evitar la risita que sale de sus labios al verlo, a pesar de que sus ojos están algo hinchados por llorar.

—P-Pero yo te vi en la tele... e-en el altar... —dice BaekHyun y torpemente señala su viejo televisor apagado. ChanYeol suelta un largo suspiro y se retira la capucha de la cabeza, mostrando su alborotado cabello oscuro. BaekHyun recuerda brevemente con nostalgia las infinitas veces que pasó sus dedos por su cabello.

—Ni siquiera entré a la iglesia, BaekHyun-ah —murmura ChanYeol mientras niega con la cabeza. Entonces, ¿BaekHyun lo alucinó? No puede ser—. Y aunque no lo creas, no fue mi culpa.

BaekHyun no entiende a qué se refiere hasta que ChanYeol, luego de formar una línea con sus labios, prosigue.

—HyeJin lo aplazó a último minuto.

BaekHyun se queda pasmado. Trata de organizar esta nueva e impactante información en su cabeza y al menos ChanYeol le da un par de minutos para que lo haga. La imagen del actor caminando hacia el altar está muy grabada en su mente, pero no se acuerda del rostro de la novia ni tampoco de cómo era la iglesia. Se avergüenza cuando se da cuenta de que quizá confundió todo con una escena de alguna película de ChanYeol que el noticiero haya tomado de referencia, pero ¿quién lo puede culpar?

—Puedo... explicarte los detalles. Adentro —dice ChanYeol. BaekHyun parpadea y de inmediato se da cuenta de lo que quiere hacer ChanYeol. Su respuesta es no. Rotundo. Ya está pensando en cómo decírselo sin que suene grosero cuando su cuerpo se mueve por sí solo y le deja espacio a ChanYeol para que entre a su departamento.

Mientras cierra la puerta, se maldice a sí mismo.

//

ChanYeol mira por mucho tiempo una foto que BaekHyun tiene en su sala de estar. Encendió su lámpara una vez que los dos entraron a la sala, lo invitó a sentarse y le ofreció algo de beber. Cuando regresó de la cocina, lo encontró mirando la foto y accedió a que la viera más de cerca. Desde entonces ChanYeol está ensimismado. En ella, BaekHyun posa en el parque de su ciudad junto con Hyunnie, ambos con una sonrisa enorme en sus rostros.

—¿HyeJin no quiso casarse? —pregunta BaekHyun. ChanYeol despierta y deja la fotografía en la mesita de enfrente antes de negar con la cabeza.

—No sé por qué. Estaba emocionada, pero a una hora de que la misa empezara... dijo que no estaba segura. Que si podía darle una semana para decidirse.

Ahora que ChanYeol lo piensa, no está seguro cómo fue que HyeJin tomó su actitud cuando canceló su boda. Quizá se vio demasiado feliz y comprensivo considerando que uno de los eventos más importantes de su vida fue cancelado. Si BaekHyun no se hubiera cruzado en su camino ese día, a lo mejor hubiera sido diferente.

BaekHyun se muerde el labio inferior al escuchar eso. Su corazón late con fuerza, así que se toca el pecho en un intento vano de tranquilizarse.

—¿Cómo... está SeHun? —pregunta ChanYeol. El más bajo va a preguntarle qué tiene que ver SeHun en esto cuando cae en la cuenta y oh. Sí, SeHun.

—B-Bien —dice, incómodo sobre todo porque ChanYeol está leyendo cada una de sus reacciones. BaekHyun no es muy bueno que digamos al fingir—. Es... feliz. Con su prometido.

ChanYeol se endereza de inmediato en cuando lo escucha decir eso. BaekHyun se atreve a mirarlo y puede ver que las preguntas están en la punta de su lengua, pero sorprendentemente se contiene. En vez de eso, suelta un «Oh» que se pierde en el aire una vez que el silencio se instala otra vez en los dos.

BaekHyun tiene una respuesta para todas esas preguntas. Quiere que ChanYeol las haga, porque entonces va a tener la oportunidad de decirle que cada decisión que tomó, lo hizo por amor. Pero ChanYeol se queda tan silencioso como una tumba y francamente eso lo está matando. De hecho, está a punto de ser él quien diga toda la verdad, pero todavía hay algo llamado «compromiso con HyeJin» que está taladrando en su mente sin parar. Eso, y todo lo demás que ha vivido y ha pasado para mantener su secreto.

—¿Papá...?

Es gracioso, porque tanto BaekHyun como ChanYeol voltean al mismo tiempo. Hyunnie está de pie en la entrada de la sala arrastrando una manta de jirafas con una mano mientras que con la otra abraza un peluche del mismo animal. Se talla uno de sus ojos con su puño, y su cabello está igual de desarreglado que el de... sus padres.

—¿Qué haces despierto a esta hora, amor? —pregunta BaekHyun. En un segundo está frente a él levantándolo del suelo para cargarlo contra su pecho.

ChanYeol los mira en silencio sintiendo estas mariposas en el estómago que, a la vez que le brindan felicidad, hacen que tenga ganas de llorar. BaekHyun toma la manta de Hyunnie y lo tapa bien antes de arrullarlo un poco.

—Tengo sed —dice el pequeño, y cuando se acomoda en el pecho de BaekHyun su cabeza queda mirando hacia donde está ChanYeol mirándolos. El alto se tensa cuando los ojos del niño se posan sobre él—. Hola.

—Hola, Hyunnie —dice ChanYeol. Si el niño no lo reconoció por la poca iluminación, sí lo hizo por la voz. Hyunnie se endereza, y de debajo de la manta saca su mano y lo señala con su pequeño dedo.

—Papá, ¡es el señor que me salvó! —grita, como si fuera el mediodía y no la madrugada. ChanYeol se ríe y BaekHyun ve cómo el alto se limpia un par de lágrimas.

—Así es, Hyunnie. Se llama ChanYeol —contesta BaekHyun. Viendo a su hijo saludando a ChanYeol con emoción, y a éste tratando de no soltarse a llorar el océano quiebra su fuerza de voluntad. Ahora es BaekHyun el que trata de ocultar las lágrimas que nublan su vista—. ¿Te quedas con él en lo que te traigo un poco de agua?

Hyunnie asiente con fervor, así que BaekHyun se acerca hacia un ChanYeol con los ojos muy abiertos que niega con la cabeza. Sin embargo, BaekHyun no le hace caso; solamente le sonríe y deja al pequeño Hyunnie sentado a su lado con su jirafa. Luego, desaparece en la cocina.

—¡Señor ChanYeol, gracias por salvarme! —dice Hyunnie con una enorme sonrisa. ChanYeol sonríe también y sin poder evitar la ternura que le da este niño, alborota su cabello—. Te presento a Pancha, mi jirafa.

Cuando BaekHyun regresa a la sala, se encuentra ChanYeol jugando con Hyunnie y su jirafa, y ambos riendo al mismo tiempo. Es una escena que le provoca más lágrimas, porque por un momento es como si las cosas hubieran seguido su curso natural.

Como si él no se hubiera alejado y ChanYeol estuviera en sus vidas, criando a su hijo a su lado.

Como siempre debió ser.

ChanYeol se despide de ambos poco más de una hora después. Hyunnie se está quedando dormido en los brazos de BaekHyun; ChanYeol tuvo que acomodarle a Pancha un par de veces para que el peluche no se fuera a caer al suelo. BaekHyun se excusa para llevar a Hyunnie a su cuarto, y cuando regresa encuentra al más alto en la entrada, todavía sin abrir la puerta.

Su corazón no sabe de control cuando se trata de ChanYeol. BaekHyun puede sentirlo golpeando su garganta y su pecho, invadiendo su estómago y cada uno de sus sentidos. Sobre todo cuando el alto se ve tan vulnerable, mirándolo con esos ojos que BaekHyun vio en sus sueños una vez que se separaron.

«No flaquees, BaekHyun. No...»

—Muchas gracias, BaekHyun-ah. Me hace muy feliz saber que tú y Hyunnie están bien.

BaekHyun respira profundamente. Le está costando no un mundo, sino todo el sistema solar no romper a llorar y darle explicaciones a ChanYeol sobre lo que sucedió entre ellos. Pero él también necesita respuestas, y aunque se vea egoísta, no quiere dar un paso y terminar cayendo en un abismo. Sobre todo, cuando está su hijo de por medio.

—N-No hay problema. También me alegra saber que estás bien —dice, y se abraza a sí mismo cuando comienza a tener más frío—. Muchas gracias también por salvar a Hyunnie. Él es... mi vida. No sé qué haría sin él.

—No agradezcas. Estoy... muy feliz de haberlo conocido.

A pesar de que no hay ninguna confirmación de por medio que le diga a ChanYeol que Hyunnie es su hijo, BaekHyun puede ver en sus ojos el amor incondicional de un padre. Eso calienta su alma más de lo que desea admitir.

BaekHyun sigue a ChanYeol fuera de su departamento. El alto se coloca de nuevo el cubrebocas que traía puesto así como la capucha de su sudadera, lo que menos quiere es causarle problemas a BaekHyun ahora que ya lo encontró. De repente, una maravillosa idea llega a su mente y se voltea para contársela a BaekHyun sin saber que el más bajo estaba prácticamente pisándole los talones. El choque que se da entre los dos es cómico, pues la nariz de BaekHyun sale lastimada así como la barbilla de ChanYeol. Aun así, el más alto la califica como mucho mejor que la mayoría de las escenas de dramas y películas que graba.

—L-Lo lamento —se disculpa ChanYeol. Está tan oscuro que ninguno de los dos puede ver la cara roja del otro; por lo menos, esa es una ventaja de la pobre iluminación del edificio de BaekHyun—. Quería preguntarte algo.

—¿Qué sucede? —pregunta BaekHyun todavía tocándose la punta de su nariz. ChanYeol puede distinguir un leve puchero en sus labios y dios, ya no recordaba el efecto destructivo que tiene en su corazón.

—¿Puedo... regresar uno de estos días? —pregunta ChanYeol, y antes de que BaekHyun le responda, continúa— No tienes que decidirlo ahorita. ¿Está bien si... intercambiamos números? Así puedes decirme tu decisión cuando estés seguro.

BaekHyun se dice a sí mismo que lo hace por Hyunnie. Su hijo estaba muy contento con ChanYeol, sin mencionar que el alto jugaba con él con bastante cariño y cuidado.

«Como siempre debió ser.»

—Está bien —acepta BaekHyun, y se muerde el labio inferior de los nervios mientras saca su teléfono y, al mismo tiempo, ChanYeol desbloquea el suyo.

La luz de su pantalla le muestra a BaekHyun la enorme sonrisa de ChanYeol; sin embargo, el fondo de pantalla que alcanza a ver es un duro golpe de realidad.

ChanYeol y HyeJin en lo que parecen ser unas vacaciones lejos de la ciudad, ambos abrazados bajo la sombra de un árbol. HyeJin besando su mejilla; ChanYeol sonriendo de oreja a oreja. El nudo en su garganta y las ganas de declinar de inmediato la propuesta de ChanYeol llegan a él como una avalancha que parece ser imparable.

—N-No quiero que interrumpas tu agenda —BaekHyun murmura y baja su teléfono. La expresión de ChanYeol cae de inmediato, y el más bajo se siente culpable por eso.

Después de todo, él fue quien lo orilló a esto. Nadie más.

—Limpié mi agenda justo antes de la boda —dice ChanYeol, y su sonrisa triste regresa poco después. BaekHyun traga saliva—. Pero si te incomoda, yo...

BaekHyun no responde. Ni siquiera mira a ChanYeol de vuelta; no le queda el coraje suficiente para hacerlo.

Por suerte, ChanYeol capta la señal y respira profundamente, con un peso hundiéndose en su pecho con cada vez más fuerza.

BaekHyun alcanza a ver que asiente y se aleja poco a poco de él hasta que se pierde en la oscuridad. Su coraza de cristal se quiebra en un dos por tres después de eso.

//

—Lamento mucho lo de hoy, Channie.

ChanYeol definitivamente no esperaba que HyeJin estuviera despierta a esta hora, mucho menos en su departamento privado. Por supuesto, al ser su prometida tiene una copia de las llaves de éste, pero aun así es una sorpresa verla ahí.

ChanYeol no tiene ganas de lidiar con absolutamente nada en este momento, así que simplemente le sonríe a una HyeJin de ojos llorosos y expresión decaída.

—No te preocupes. Es una decisión importante y hay que estar seguros, ¿no? —dice, aunque esas palabras van más para sí mismo que para ella.

HyeJin asiente. Le da más explicaciones que ChanYeol no pide y, francamente, tampoco escucha. Al cabo de una media hora donde ambos decidieron que era mejor estar separados por ahora, ChanYeol finalmente se desploma en su cama y mira hacia el techo.

No puede quitarse la imagen de BaekHyun rechazando proporcionarle su número. Ni tampoco su cara de tristeza e inseguridad. Sobre todo, no puede quitarse la sonrisa de Hyunnie de la cabeza, ni tampoco la de BaekHyun.

Las lágrimas son inevitables en este punto.

//

—¿Viste que ChanYeol no se casó?

La madre de BaekHyun llegó de visita alrededor del mediodía del día siguiente. BaekHyun se asustó en un principio porque creyó que era ChanYeol, quien se arriesgaba a plena luz del día solamente para verlos.

Claro, como si eso fuera a suceder después de lo de anoche.

Y la emoción con la que su madre le cuenta eso tampoco ayuda demasiado.

Hyunnie acaba de salir del kinder y ahora mismo está comiendo, por lo que les deja tiempo a las dos para conversar. BaekHyun casi se atraganta con su comida cuando escucha eso, pero asiente.

—¿No crees que es por algo?

—Escuché que fue ella quien lo canceló —murmura BaekHyun. Ahora que lo piensa, tiene que corroborar ese dato; de todas maneras, sea ella o ChanYeol, las dos cosas mueven emociones que no debería tener.

Su madre se queda pensando unos segundos en los que ve a BaekHyun tomando otro bocado de su comida. Cuando se asegura de que lo tragó correctamente, se aclara la garganta y vuelve a hablar.

—No creas que no vi a ChanYeol salvando a Hyunnie en la calle.

BaekHyun se queda a medio camino de su otro bocado y abre mucho los ojos. Lentamente se gira para encontrar a su madre viéndolo con una expresión altanera y una sonrisita. El más bajo suspira antes de dejar su plato y palillos en su mesita.

—Todo Corea lo vio, ¿eh? —murmura BaekHyun. No puede creer su mala suerte.

—Es popular en las redes sociales. Si tuvieras, te enterarías —murmura la mujer—. Pero ellos no ven lo que yo vi, BaekHyunnie.

—No pasó nada, mamá. Lo salvó, le agradecí, punto. Cada quien siguió con sus vidas.

—BaekHyun, a mí no me engañas. Se te quedó viendo como si hubiera visto al amor de su vida. Y no lo dudo, ¿eh?

BaekHyun suspira largamente y vuelve a tomar su plato. Por eso no le gusta tocar este tema con su madre.

—Mamá —dice, pero no continúa cuando ve que Hyunnie se aproxima para preguntarle sobre unas cosas extrañas (traducción: verdura) que encontró en su comida. Una vez que está satisfecho, regresa a su lugar frente a la tele y BaekHyun continúa—, entre ChanYeol y yo no hay nada. Y tampoco lo habrá; ayer lo entendí.

Su madre lo mira un poco más para ver si la presión hace que su hijo ceda y le suelte la sopa, puesto que su instinto de madre le dice que BaekHyun le está ocultando cosas. Sin embargo, el muchacho ya conoce sus intenciones, así que simplemente sigue comiendo sin decir una sola palabra.

La noche llega en un santiamén. La madre de BaekHyun llevó un cambio de ropa para quedarse con su hijo una noche no sólo para sacarle el chisme, sino también para servirle como apoyo emocional. Ella estuvo presente cuando todo sucedió y sabe lo que BaekHyun sufrió. A pesar de que ese video le dijo mil palabras, todavía necesita conocer la versión de la historia de ChanYeol. Tiene esperanzas de que sea prometedora.

La tienda de conveniencia más cercana está a una cuadra del edificio de BaekHyun, por lo que su madre no tiene problemas en convencerlo para que ella salga a comprarle algo de despensa. Sabe lo necesitado que llega a estar BaekHyun cuando el trabajo escasea, y esta es una de esas veces.

—¿Está segura de que puede cargar con todo, señora? —pregunta el preocupado cajero al ver que la señora Byun está balanceando cuatro bolsas de alimentos, bebidas y dulces para Hyunnie (¡abuelas!) entre sus manos. La mujer le muestra una sonrisa de ojos igualita a la de su hijo.

—No se preocupe, joven. Vivo muy cerca —dice. Le agradece antes de salir de la tienda; por suerte, la calle está lo suficientemente alumbrada para que no corra peligro alguno.

Sin embargo, un hombre alto y delgado aun así la hace gritar y casi tirar todo lo que lleva en las manos al suelo.

—¡L-Lo siento mucho, señora Byun! —dice el hombre y la señora se detiene a tiempo de decirle mil y una maldiciones cuando reconoce esa voz y, gracias al alumbrado, el rostro sorprendido detrás de ella.

—¡Hijo...! —dice la señora, su voz subiendo de tono agudo conforme se emociona más. ChanYeol abre mucho los ojos y le pide que guarde silencio, así que de inmediato asiente y se calla. Después, los dos sueltan una risita.

—¿Está bien si le ayudo con las bolsas? Me imagino que va con BaekHyun, ¿verdad? —murmura ChanYeol un poco inseguro pero igual de entusiasmado que la señora. La mujer asiente y le deja las bolsas; ChanYeol las toma alegremente y la acompaña a cruzar la calle.

Prefiere no preguntar nada acerca de cómo es que ChanYeol conoce la dirección de su hijo. Pronto lo averiguará.

//

BaekHyun está intentando que Hyunnie se ponga la pijama cuando escucha que la puerta se abre. Unos siete segundos después, su madre entra a su habitación y cierra la puerta tras de ella.

—Qué bueno que ya llegaste —comenta BaekHyun y suspira de frustración cuando Hyunnie patea sus calcetines a medio poner. BaekHyun niega con la cabeza—. ¿Me ayudas a... qué sucede?

Su madre, cruzada de brazos, lo mira con los ojos entrecerrados y una sonrisa siniestra. BaekHyun traga saliva.

—¿Por qué no me dijiste que ChanYeol estuvo aquí? —pregunta, y BaekHyun está a dos segundos de negarlo todo cuando su precioso hijo habla.

—¿También conoces a ChanYeollie, abuelita? —pregunta el niño y luego se estira hasta alcanzar a Pancha— ¡Le gusta mucho jugar con Pancha!

BaekHyun se quiere morir ahí mismo.

//

BaekHyun lleva veinte minutos sacando y reacomodando los alimentos para hacer la cena. Se distrae demasiado por culpa de ChanYeol, quien está haciendo reír a Hyunnie cuando se acomoda la capucha de su sudadera detrás de sus orejas y juega con Pancha. Un nudo se le hace en el estómago cuando su pequeño se acomoda su suéter azul de la misma forma, pues el parecido entre los dos se hace todavía más evidente.

No ve cuando su madre, quien está sentada en el suelo junto a ellos, le dice algo a ChanYeol. Pero sí que ve al alto asintiendo, levantándose y caminando hacia él. BaekHyun se voltea tan rápido que le duele el cuello; pretende jugar con un trozo de col en lo que ChanYeol llega a lavarse las manos.

—¿Qué vas a preparar para cenar? —pregunta. BaekHyun por fin deja la verdura en paz y se muerde el labio inferior.

—No tengo idea —murmura, y es verdad. La única razón por la que está en la cocina es porque no quería estar cerca de la escena entre ChanYeol y Hyunnie, a pesar de que su propia curiosidad lo estaba traicionando. Estaba tan distraído con sus propios pensamientos que ahora no sabe qué darle de comer a su pequeño. La suave risa de ChanYeol lo saca de sus pensamientos.

—Puedo preparar tteokbokki, si quieres. ¿A Hyunnie le gusta?

BaekHyun siente su corazón en su garganta. Ese platillo le trae recuerdos de universidad, cuando se quedaba a dormir en el departamento de ChanYeol y éste le preparaba sus pastelillos de arroz en la madrugada. Parece que a ChanYeol también le trae recuerdos; la nostalgia en su rostro lo revela.

—Sip —dice BaekHyun mientras saca un paquete de pastelillos de arroz del refrigerador—. Es uno de sus platillos favoritos.

La expresión del más alto se ilumina todavía más. Es como si esas palabras le hubieran mejorado el día e inyectado una buena dosis de adrenalina porque se pone manos a la obra de inmediato. Ahora la nostalgia es peor, piensa BaekHyun.

Como ChanYeol no está familiarizado con su cocina, los dos tienen que interactuar a la fuerza si quieren que la cena esté lista antes de que Hyunnie comience a quejarse porque tiene hambre. BaekHyun está tan nervioso que se equivoca varias veces de alimentos y utensilios. Pero ChanYeol no está mejor. De hecho, casi se tira el sartén encima cuando ya todo estaba cocinándose. Al menos, eso le saca una risa nerviosa a los dos.

—¿Podrías probarlo? —pregunta ChanYeol. BaekHyun está lavando el último traste cuando voltea y el más alto ya tiene los palillos enfrente de él con un bocado de tteokbokki que se ve apetitoso. BaekHyun enrojece cuando abre la boca para probarlo, pero la vergüenza se desvanece cuando el sabor agridulce, picante y tan familiar llena sus papilas gustativas.

Definitivamente también sabe a desveladas, a los abrazos, a los maratones de películas que hacían después de un extenuante examen. BaekHyun no quiere mostrar debilidad, pero es casi imposible no hacerlo. ChanYeol lo nota, de eso no hay duda; pero espera pacientemente por su comentario sobre la comida. BaekHyun se traga las lágrimas junto con el pastelillo de arroz y sonríe.

—Perfecto —murmura. El actor le sonríe enormemente.

—¡Hyunnie, señora Byun, a cenar! —grita ChanYeol una vez que toma el sartén para llevarlo a la mesa mientras BaekHyun se voltea para sacar los platos. La señora Byun se lleva al pequeño Hyunnie en brazos y lo sienta al lado de BaekHyun, quien se encarga de ponerle su babero.

—¡Papá, te faltan tus orejas! —dice Hyunnie. En un principio, BaekHyun no entiende de lo que está hablando hasta que el pequeño señala las suyas y, después, las de ChanYeol. ¡Tu sudadera!

BaekHyun abre mucho los ojos y sonríe un poco. Tanto ChanYeol como su madre lo ven con la misma esperanza en los ojos, así que acaba por suspirar y también colocarse la capucha de su sudadera tras sus orejas. Los gritos de victoria de Hyunnie y ChanYeol suenan al unísono.

—Espero que te guste la cena, Hyunnie. Ayudé a tu papá a prepararla —dice ChanYeol, y se emociona cuando Hyunnie también lo hace. BaekHyun se siente ligeramente traicionado cuando se da cuenta de que Hyunnie está más emocionado que cuando él cocina individualmente, pero el sentimiento se pasa rápidamente al guardar esa pequeña escena familiar en su corazón.

El nudo en su garganta le impide comer en un principio; nada que un trago helado de jugo no solucione.

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Hyunnie cae dormido cerca de las diez de la noche. Jugar con todos lo agotó rápido, así que no es de extrañar que se haya quedado dormido entre BaekHyun y ChanYeol en el sillón de su sala. La señora Byun lo carga, le pone su manta de jirafas y les dice que no se preocupen, que ella lo llevará a su cuarto.

BaekHyun asiente en medio de un bostezo; el trabajo y las emociones de hoy lo agotaron también. Sin embargo, se despierta en segundos cuando su madre le guiña el ojo no tan discretamente y desaparece por el pasillo, porque eso significa que él y ChanYeol se quedaron solos.

El ruido de la tele no se acerca al que hace su corazón al latir tan fuerte. Cuando voltea, ChanYeol está mirando su teléfono donde un mensaje abierto está esperando su respuesta. BaekHyun no quiere ser chismoso pero termina desviando sus ojos a la pantalla. No puede ver mucho que digamos.

—Es HyeJin —contesta ChanYeol y BaekHyun enrojece de la vergüenza una vez más.

—L-Lo siento, yo no... —comienza, pero se calla cuando ChanYeol se lame los labios y guarda su teléfono. Sus ojos se encuentran de nuevo.

—BaekHyun-ah —comienza. BaekHyun puede ver la angustia en su rostro, las dudas que están atormentándolo. Le duele mucho—. Hyunnie es... lo adoro —continúa. La inseguridad está en la punta de su lengua y BaekHyun también comienza a desesperarse—. ¿Él es mi...?

—También te adora. Mucho —dice BaekHyun con una sonrisa en el rostro. ChanYeol parece desconcertado un segundo antes de emitir un pequeño «Oh». BaekHyun siente sus manos temblando—. Lamento si mi madre te hizo sentir incómodo, ya sabes cómo es.

BaekHyun se levanta del sillón con las emociones revueltas. ChanYeol también lo hace, pero a diferencia de BaekHyun quien intenta evitar cualquier contacto entre ellos, ChanYeol lo busca. Lo sigue los pocos pasos que avanza hacia la cocina, y luego los que camina hacia la entrada de su departamento donde está el abrigo de ChanYeol colgado.

—Será mejor que te vayas —dice; su mano ya está en el picaporte—. HyeJin puede preocuparse más y...

—BaekHyun.

El más bajo se congela cuando ChanYeol toma su otra mano e invade su espacio personal. Al voltear hacia arriba, el alto lo mira con las mismas emociones que se revuelven en su interior, inquietas. Su respiración se atora en su garganta.

—Contéstame, por favor —ruega. Su otra mano de ChanYeol, tan fría como las de BaekHyun, toca su mejilla y le manda escalofríos—. ¿Hyunnie es nuestro hijo?

BaekHyun descubre que después de tantos años, no puede seguir ocultando la verdad.

—Sí.

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—¿Creíste que te abandonaría?

La distancia que hay entre los dos es mínima, pero BaekHyun la siente como un maldito océano. Decidió que era una mejor idea que ChanYeol se quedara un poco más y hablaran; después de todo, además de que ya era hora, no podía dejar que el alto se marchara en ese estado. Lo supo en cuanto lo vio recargarse en la puerta con la mirada perdida en el suelo.

BaekHyun traga saliva y lentamente niega con la cabeza. Hace un movimiento para intentar tomar la mano temblorosa de ChanYeol, pero es rechazado de manera sutil cuando el alto se cruza de brazos.

—Todo lo contrario —murmura. Sus ojos no se apartan de la figura seria de ChanYeol. No logra adivinar sus sentimientos; de hecho, parece que el alto los oculta de él y eso deja a BaekHyun sin rumbo.

Sin embargo, ChanYeol voltea y lo ve a los ojos por primera vez desde la noticia. Es entonces que BaekHyun nota una emoción: dolor. Se da cuenta de que preferiría ver ira; un ChanYeol dolido equivale a un BaekHyun con el corazón hecho pedazos.

—Todo este tiempo creí que te había herido. Que no había sido bueno para ti —murmura. Las palabras se ahogan lentamente en su garganta; BaekHyun cree que se pondrá a sollozar en el momento en que ChanYeol deje caer la primera lágrima—. N-No tienes idea de lo mucho que t-te extrañé... de lo m-mucho que me odié, y...

BaekHyun está abrazándolo antes de escuchar su primer sollozo. ChanYeol se aferra a él con tal desesperación que apenas y puede respirar, pero está bien. Él tampoco quiere que este momento desaparezca como por arte de magia, no cuando lo anheló por tantos años. En algún punto, ChanYeol los condujo al sillón y jaló a BaekHyun consigo, y ahora éste descansa en su regazo con la cara como un tomate. Y no sólo por las lágrimas.

Los sollozos de ambos se calman unos minutos después. BaekHyun se estira por una caja de pañuelos desechables con el empaque de jirafas (para no variar) y le da un par a ChanYeol.

—Quiero que sepas que nunca hubo alguien aparte de ti —dice BaekHyun y se asegura de que ChanYeol escuche cada una de sus palabras. Necesita que el alto lo tenga muy presente—. Jamás. Eres el único al que le di todo, Yeol. Yo sabía que dejarías todos tus sueños atrás por crear una familia conmigo en cuanto lo supieras. No podía dejar que eso pasara.

—BaekHyun-ah, Hyunnie también es mi hijo —dice. BaekHyun asiente y se muerde el labio inferior—. Y-Yo debí tomar esa decisión también.

ChanYeol se endereza con un suspiro. BaekHyun va a levantarse de su regazo, pero el alto no lo deja; al contrario, su brazo se afianza en su cintura, por lo que BaekHyun hace un puchero y se queda en el mismo lugar. ChanYeol sonríe solo un poco antes de regresar a su expresión seria.

—Me hubiera gustado estar contigo durante esos nueve meses; comprar ropa de bebé, pensar en un nombre juntos. Aunque adoro el que tiene —aclara. BaekHyun sonríe, pero pensar en todo eso hace que las lágrimas vuelvan a acumularse en sus ojos—. Verlo caminar por primera vez, hablar por primera vez. Pero todavía puedo verlo crecer, ¿verdad?

BaekHyun sabe exactamente a qué se refiere con esas palabras. Se endereza por completo inmediatamente después de escucharlas y entonces ve la decisión en los ojos de ChanYeol.

—ChanYeol...

—Tampoco me quites esto, BaekHyun. No después de que pude encontrarlos.

ChanYeol limpia las lágrimas que BaekHyun está derramando una vez más. Trata de buscar su mirada, pero ahora es BaekHyun quien se la niega. ChanYeol sabe por qué es así.

—N-No hay otra cosa más que desee en este m-mundo —BaekHyun murmura, y luego toma el rostro de ChanYeol entre sus manos—. P-Pero ya tenemos nuestras vidas, Yeol. Estás a punto de casarte con una persona que amas y tienes una carrera m-más que exitosa. Eres feliz. N-No permití que eso se arruinara en ese entonces; y tampoco lo haré ahora.

BaekHyun sabe que es el egoísmo en persona. Él mismo se lo está gritando en su mente, sobre todo cuando ve cómo la poca esperanza que quedaba en los ojos de ChanYeol desaparece por completo. BaekHyun se muerde la lengua, se levanta con piernas temblorosas y le deja espacio a ChanYeol para que piense con claridad.

El alto mira cada uno de sus movimientos y sí, BaekHyun está completamente seguro de que ChanYeol puede leerlos. Esos años juntos no pasaron en vano a pesar de que ambos son tan diferentes ahora. Cuando lo mira con detenimiento, ChanYeol no está llorando. De hecho, por primera vez ve molestia en sus ojos.

Si esa es la forma en que se mantendrá esta decisión, que así sea.

ChanYeol se levanta en silencio del sillón. Se abrocha su sudadera y camina hacia la puerta; BaekHyun apenas y tiene fuerzas para seguirlo. Posiblemente esta es la última vez que podrá ser fuerte frente al alto, así que no debe arruinarlo.

—No me conoces más, Byun BaekHyun —dice ChanYeol. Abre la puerta con el menor ruido posible, y cuando está en la entrada, sus ojos se encuentran otra vez—. La única forma en que puedo ser feliz es si estoy contigo. Con ustedes. Eso jamás cambiará sin importar cuánto me apartes de ti.

La madre de BaekHyun, quien ha estado escuchando todo desde el principio, está ahí para su hijo en cuanto la puerta se cierra. BaekHyun se derrumba por completo, como hace mucho tiempo no había sucedido.

Ella sabe el dolor por el que está pasando, pero las palabras de ChanYeol, que tanto dolor le causaron a BaekHyun, le dan un poco de esperanza a ella.

Esperanza de que no se rendirá tan fácilmente.

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ChanYeol no esperaba encontrar a su madre en la entrada de su edificio. La mujer está platicando con el guardia de seguridad y en cuanto lo ve entrando por la puerta se levanta y lo estrecha en un abrazo muy necesitado.

—¡Hace mucho que no venía a visitarte, Yeollie! —dice su madre con una enorme sonrisa. Sin embargo, el actor todavía tiene las emociones a flor de piel, por lo que no es extraño que haya lágrimas mojando el suéter de su madre. La señora se despide con la mano del guardia de seguridad y conduce a su hijo a su departamento; por suerte, el guardia es una persona que ha trabajado años para ellos. Está segura de que no dirá ni una sola palabra.

—¿Has hablado con HyeJin, hijo? —pregunta la mujer. Le preparó un té caliente en cuanto llegaron puesto que ChanYeol aún no podía tranquilizarse. Después del primer sorbo, niega con la cabeza— ¿Qué fue lo que sucedió entre ustedes?

—N-No lo sé, mamá —dice. Francamente, ni siquiera se acordaba de que su boda había sido pospuesta por su futura esposa, ni tampoco de que aún no aclaraba las cosas con ella. Es lo último en lo que piensa últimamente.

La señora Park entrecierra los ojos y deja su propia taza en la mesita de noche de su amplia sala. Un suspiro deja sus labios; su hijo la interrumpe antes de que continúe hablando.

—Me encontré de nuevo con BaekHyun.

La señora se queda en silencio. ChanYeol voltea a verla para saber su reacción y suspira cuando ve su semblante serio y su ceño ligeramente fruncido.

—¿Y qué es lo que quería? —pregunta su madre de manera casual. A ChanYeol no se le escapa la molestia en su voz.

—En realidad, nada. Fue un accidente, yo... salvé a su hijo. En la calle.

—¿Oh, ya tiene un hijo? —pregunta. ChanYeol asiente y se recarga en el sillón mientras cierra los ojos. La cabeza le duele—. Imagino que es de ese tal SeHun, ¿no?

ChanYeol se queda en silencio unos segundos pensando muy bien en lo que va a decir. Está seguro de que su madre no le va a creer siendo que después de la desaparición de BaekHyun ella lo detestó. Pero necesita decírselo.

—Al parecer... no hubo nada entre ellos dos —comienza. Su garganta se seca de nuevo, así que se endereza por un poco más de té. Su madre lo mira atentamente—. Su hijo tiene de edad los mismos años que llevamos separados, así que...

—¿Te dijo que es tuyo? —pregunta. Hay burla en su tono, incredulidad y molestia; por alguna razón, irrita a ChanYeol— ¿De verdad le crees, ChanYeol? ¿Cómo sabes que no es una trampa para que regreses con él y sacarte dinero?

—Vi a Hyunnie con mis propios ojos, mamá. Es como si estuviera viendo una foto mía de pequeño —dice, la exasperación colándose entre sus dientes. Suspira largamente para intentar tranquilizarse—. Creo que está diciendo la verdad.

La señora Park se sienta a su lado poco después. Le aparta el cabello de la frente y lo abraza, y pronto ChanYeol está recargado en su hombro y las ganas de llorar han regresado.

—¿Eso es lo que te tiene tan afligido, hijo? —pregunta la mujer con voz suave; ChanYeol apenas asiente— No más, ChanYeol. BaekHyun es parte de tu pasado y debe quedarse ahí. Suponiendo que el niño sea tu hijo, ¿no crees que fue demasiado cruel al alejarse de ti sin decírtelo siquiera? ¿No piensas que una persona así no merece ni un poco de tu atención?

Ese día regresa a su mente como si hubiera sido ayer. Un vacío se creó en su interior en el momento en que BaekHyun desapareció dejando una dolorosa nota tras él. ChanYeol siente sus ojos aguándose de nuevo, pero su madre lo abraza con más fuerza cuando escucha su primer sollozo. Está roto todavía y cómo terminaron las cosas en la casa de BaekHyun no ayuda para nada.

—N-No quiere e-estar conmigo —solloza. Las palabras le duelen tanto que caminar sobre madera ardiendo no significaría nada. Su madre acaricia su espalda de manera reconfortante—. M-Me dijo que ya... teníamos nuestras vidas. Que n-no debíamos cruzar ese punto, pero yo...

—Tú deberías hacerle caso. Al menos dijo algo racional ese muchacho —murmura su madre. Lo ayuda a enderezarse hasta que está sentado en el sillón, con un pañuelo desechable limpia sus lágrimas y continúa hablando—. Estás a unos días de que se reanude tu boda, ChanYeol. Deberías hablar con HyeJin, aclarar las cosas. Ahora ella es tu presente y debes aferrarte a eso; de lo contrario, también lo perderás.

ChanYeol piensa con cuidado en esas palabras. Decide no decirle a su madre que BaekHyun también desea estar a su lado, pero se reúsa a producirle algún tipo de daño a él y a su carrera. Son palabras que de plano no se puede dar el lujo de ignorar puesto que, a pesar de todo, le brindan esperanza.

Sin embargo, es hasta ahora que considera su situación con HyeJin, con su futura esposa. Y también, es la primera vez que piensa en la posibilidad de continuar con su vida y dejar que el tiempo sane sus profundas heridas. En este momento, no sabe exactamente en qué pensar.

Su madre se queda con él esa noche y le hace prometer que al día siguiente hablará con HyeJin. Primeramente, tiene que enterarse de la razón por la que la chica decidió aplazar la boda. Por suerte no tiene nada importante que hacer del trabajo ya que su agenda está limpia, así que no es difícil que, una vez que deja a su madre en un hotel, estacione su camioneta un poco más allá y llame a HyeJin.

—¿ChanYeol? ¿Qué pasa? —escucha que le contestan del otro lado de la línea. HyeJin suena francamente desconcertada.

—¿Está bien si paso por ti para desayunar? Necesitamos hablar —dice. Escucha el ruido de una puerta cerrándose al otro lado de la línea y a la llave del agua abriéndose poco después.

—De acuerdo. En veinte minutos estaré lista. ¡Te mando un beso! —dice la chica poco antes de colgar. ChanYeol suspira y se recarga en el asiento de su camioneta y cierra los ojos. Necesita claridad para poder tomar la mejor decisión.

Desde su lugar en el auto no ve que su madre sale del hotel unos minutos después. Llama a un taxi de la calle y se sube para, poco después, partir a una dirección que había guardado hace mucho tiempo y que esperaba jamás saber de ella en lo que le quedaba de vida. Sin embargo, ese «problema» volvió a aparecer, y no puede permitir que arruine la vida de su hijo.

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El restaurante al que acuden ChanYeol y HyeJin no es muy concurrido. ChanYeol lo escogió así para evitar cualquier cámara de paparazzi que los quiera acosar mientras hablan.

Desde que la chica llegó no puede ignorar el hecho de que se ve muy distraída. En los dos años de noviazgo que lleva con ella, ha aprendido a identificar cuando algo no anda bien, y eso está sucediendo justo ahora. HyeJin está inquieta; mira su teléfono cada cinco segundos, se muerde el labio inferior, se acomoda el cabello y tamborilea sus dedos sobre la mesa. Hasta ya le pegó a ChanYeol sus nervios.

—¿Qué sucede? —pregunta una vez que les traen sus bebidas. Estuvo unos buenos diez minutos observándola a ver si la chica decía algo, pero no pasó absolutamente nada. ChanYeol comienza a impacientarse.

—¡Nada! —dice la chica y por fin deja a un lado su celular. Su pantalla está encendida, pero antes de que ChanYeol eche un vistazo ella la apaga. ChanYeol entrecierra los ojos— ¿De qué querías hablar, Channie?

—Tenemos que aclarar el asunto de la boda, ¿no crees?

Sinceramente, ChanYeol está muy sorprendido. Antes de que se aventurara a pedirle la mano, HyeJin le había mencionado incontables veces cómo sería la boda de sus sueños, lo había llevado a ver vestidos de novia a pesar de que siempre argumentó que se toparon con esos lugares por casualidad, así como le había mostrado distintos anillos de boda que la harían muy feliz.

En pocas palabras, ChanYeol recuerda que ella era la más interesada en su boda. Y ahora, parece que ni siquiera se acuerda que la canceló hace unos días, armando un escándalo digno de primera plana.

El lenguaje corporal de HyeJin cambia por completo en cuanto le menciona la palabra «boda». Es otro tipo de nerviosismo, y la expresión en su rostro muestra... ¿fastidio? ChanYeol no está muy seguro. Después de todo, al igual que él, HyeJin es buena en su trabajo como actriz.

—Hay que... retomar los planes, sí —dice la chica. El sorbo que le da a su bebida le da menos fuerza a sus palabras. ChanYeol entrelaza sus manos en la mesa y se acerca un poco más a la chica.

—¿Qué sucede, HyeJin? ¿No quieres casarte conmigo?

—¡Sí quiero! —grita. ChanYeol abre mucho los ojos y le hace señas para que baje la voz. HyeJin, avergonzada, vuelve a ponerse la gorra que trajo consigo— Me he sentido algo estresada por el trabajo, Channie, y creo que eso fue lo que me llevó a aplazar la boda. Quiero que todo sea perfecto, ¿sabes? Después de todo, será el día más importante de mi vida.

ChanYeol asiente lentamente. No le convencen para nada las palabras de HyeJin; la conoce bien y sabe que hay algo más ahí que es lo suficientemente poderoso como para no dejarla hablar. ¿El qué? No tiene idea, pero está seguro de que pronto lo averiguará.

De todos modos, desde que su boda fue aplazada se ha sentido más... tranquilo. Fue el momento perfecto para que BaekHyun regresara a su vida y la pusiera de cabeza una vez más.

Su celular suena con un mensaje. Lo abre rápidamente ante la atenta mirada de HyeJin y termina lanzando un largo suspiro.

—Me tengo que ir, mi mánager quiere discutir unos futuros proyectos conmigo —murmura ChanYeol. Antes de dejar algo de dinero para pagar la cuenta, mira directamente a los ojos a su prometida—. ¿Estás segura de que quieres continuar con todo?

HyeJin sonríe y con sus dos manos envuelve una de las de ChanYeol sobre la mesa.

—Sí —murmura. ChanYeol escucha seguridad y eso le irrita, aunque jamás lo admitirá—. Lamento haberte hecho sentir mal con todo esto, pero te prometo que no volverá a suceder. Te amo.

ChanYeol asiente y poco después se despide. Ahora más que nunca le cuesta un mundo devolverle esas palabras a HyeJin, sobre todo porque está consciente de que no sería sincero si lo hiciera.

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BaekHyun tiene en brazos a un Hyunnie molesto y llorando cuando alguien toca a su puerta, por lo que no se da cuenta. Es el día de bañar a Pancha, su jirafa, y es la hora del berrinche pues BaekHyun ganó la batalla y le quitó el peluche.

—Ya habíamos hablado de esto, Hyunnie —murmura BaekHyun, pero el pequeño continúa llorando y haciendo pucheros—. Si Pancha tiene bichos, hay que quitárselos con jabón. Así, tu pancita no te dolerá.

—¡P-Pero la extraño! ¡No me importan los bichos! —a la par de sus palabras, más lágrimas caen por sus mejillas. BaekHyun suspira largamente y busca con la vista los pañuelos desechables, pero se distrae cuando vuelven a tocar a su puerta, esta vez más fuerte y en más ocasiones.

Posiblemente sea su madre. Le prometió que le llevaría algo de comida casera en el día, aunque le parece extraño que sea tan pronto. Después de todo, apenas se fue hace unas horas, y aunque no vive muy lejos ve casi imposible que ya esté de vuelta. Deja a Hyunnie en la sala y rápidamente busca en la televisión uno de sus canales favoritos justo antes de abrir la puerta.

Definitivamente, el rostro de la madre de ChanYeol no es lo que esperaba ver.

—¿No te dije que te alejaras de mi hijo?

BaekHyun traga saliva. Hay una sensación amarga e incómoda burbujeando en su pecho que siempre aparece junto a la señora. Su mirada llena de arrogancia y desprecio todavía le lastima a pesar de que ya la había visto antes en incontables ocasiones.

Y pensar que hace mucho tiempo, cuando se conocieron, la señora le dijo que no había alguien más perfecto que él para ChanYeol.

—¿Qué es lo que necesita, señora? —pregunta BaekHyun. Sus manos están temblando, por eso las deja tras la puerta para que la señora Park no pueda ver su nerviosismo.

—¿No me dejarás pasar a tu departamento? Qué poca educación —murmura por lo bajo. BaekHyun quiere reírse, pero en vez de eso se muerde el labio inferior.

—No creo que sea de su agrado. Además, su nieto está en medio de un berrinche. A menos que quiera calmarlo...

—Cállate —murmura la señora en voz baja. Mira hacia ambos lados a pesar de que solamente hay paredes mal pintadas, pero luego suspira largamente y voltea a ver a BaekHyun de nuevo—. Vine aquí para que me digas qué quieres. Tengo dinero suficiente, si eso es lo que necesitas. Pero deja en paz a ChanYeol de una vez. Él ya no tiene nada que ver contigo.

—Eso lo sé perfectamente, y desde hace mucho tiempo. No sé a qué vienen estas acusaciones —murmura. La señora Park tensa la mandíbula y lo mira con los ojos entrecerrados.

—No creas que no sé que se han estado viendo. No me interesa si lo sigues queriendo o no, pero él ya tiene su vida hecha y tú no eres parte de ella. ¿Está claro?

BaekHyun está a dos segundos de cerrarle la puerta en la cara a la señora, pero un tirón en su pantalón lo hace voltear hacia abajo. Hyunnie está mordiéndose los dedos mientras sus ojitos llorosos van entre BaekHyun y la señora que está frente a él.

—Papá... tengo hambre —murmura. La señora Park lo mira con la boca ligeramente abierta, igual de sorprendida que ChanYeol cuando lo conoció por primera vez. BaekHyun se agacha y toma en brazos una vez más a su hijo— ¿Quién es ella?

—Una señora que se equivocó de casa, Hyunnie —dice BaekHyun y vuelve hablar en voz baja, pero lo bastante audible como para que la señora Park lo escuche—. Creo que ya se le empiezan a olvidar las cosas.

BaekHyun escucha que la señora Park bufa y murmura algo más antes de darse vuelta y desaparecer por el pasillo. Una vez que cierra la puerta de su departamento, BaekHyun se recarga en ésta y suspira, liberando así la tensión que cayó sobre sus hombros.

Por más que intente ignorarlo, las palabras de la señora Park siempre son como vidrios que perforan su piel y le hacen sangrar. Detesta darle tanto poder, pero no puede evitar pensar que tiene razón. ChanYeol ya tiene su vida, no lo necesita.

No como BaekHyun lo necesita a él.

—Papá —dice Hyunnie. BaekHyun se limpia rápidamente una lágrima que osó caer de sus ojos antes de voltear a ver a su hijo—. Pancha no comerá después de salir de la lavadora. Va a estar mareada.

BaekHyun no puede evitar la risita que se escapa de sus labios al escuchar a su hijo hablar de Pancha con tanta determinación.

—Tienes toda la razón, amor —murmura justo antes de besar su frente y sentarlo en el sillón con la promesa de que la comida estará en un santiamén.

//

—No deberías casarte con ella.

ChanYeol está recargado en el sillón de su estudio con los ojos cerrados. Sonríe mientras se da masaje en la sien, pues cada vez que trabaja de más termina con un horrible dolor de cabeza. Cuando abre uno de sus ojos, su mánager está perdido en su teléfono, pero poco después voltea a verlo.

—Eres el primero que me dice eso —murmura ChanYeol y recuerda todos los mensajes que ha recibido de amigos y familiares diciéndole que tiene que arreglar su situación con HyeJin porque son «la pareja perfecta». Su mánager bufa.

—Si canceló su boda el mismo día en que iba a ser, ¿no crees que sea algo más allá del estrés laboral? —cuestiona. ChanYeol ve a su mánager, un hombre unos cuantos años mayor que él, dejando su teléfono a un lado y poniéndole toda su atención— ¿Qué piensas al respecto? ¿Estás enamorado de ella?

ChanYeol frunce el ceño. Ciertamente, su mánager tiene razón. Debe haber algo más tras la cancelación y repentina inseguridad de HyeJin para casarse con él. Y luego piensa en la segunda pregunta. Debe admitir que en efecto sintió algo por ella, aunque no está seguro de que sea amor. Definitivamente no se parece ni un poco a lo que continúa sintiendo por BaekHyun, que ahora se ha intensificado después de conocer a Hyunnie. A su hijo. Suspira largamente.

—Mi madre me matará si no me caso con ella —murmura en voz baja, pero su mánager lo alcanza a escuchar y suelta una risita un tanto seria.

—Sé que es tu madre, pero también sé que se trata de tu vida. No la de ella.

ChanYeol no puede negar que su mánager tiene un punto. De cierta manera, esa simple y obvia opinión le trae otra perspectiva que no existía para él. Después de todo, las palabras de BaekHyun casi sepultaron su mundo junto con la presión que ejercía la gente a su alrededor.

BaekHyun. No puede frenar las ganas que tiene de verlo a él y a su pequeño hijo a pesar de que haya pasado menos de un día desde la última vez que estuvo con ellos.

—¿Regresarás a casa? —pregunta su mánager cuando lo ve levantándose con energía renovada. ChanYeol sonríe.

—Algo así. Te veré después —murmura, pero antes de llegar a la puerta de su estudio, voltea de nuevo hacia su mánager—. Gracias.

Su mánager asiente con una sonrisa y se despide de él.

Se da cuenta de que el día se pasó volando cuando sale a la calle y se encuentra con un bello atardecer. Cuando menos lo piensa, ya está en su camioneta haciendo todo lo posible para ignorar los paparazzis que intentan tener en video o fotografía cada minuto de su vida, sobre todo después del escándalo de la boda. Ha logrado perderlos en varias ocasiones antes de dirigirse al hogar de BaekHyun, lo que menos quiere es llevarle la atención que menos desea en estos momentos.

Cuando ya está en camino, un tono de llamada diferente suena en su camioneta. Su corazón se acelera cuando lo escucha porque sabe exactamente lo que es: su viejo teléfono. El que tenía cuando todavía BaekHyun estaba en su vida. A pesar de que han pasado varios años, no se atrevió a desechar el teléfono en caso de que BaekHyun le marcara algún día. Obviamente lo mantuvo en secreto, sobre todo considerando que HyeJin estaría en su camioneta en incontables ocasiones.

Afortunadamente llega a una luz roja antes de que el teléfono deje de sonar. Lo alcanza con una mano y torpemente contesta, pues casi tira el celular viejo en dos ocasiones.

—¿ChanYeol-ah?

—¡Señora Byun! —exclama ChanYeol con una alegría que la señora Byun imita segundos después.

—¡No puedo creer que haya tenido tanta suerte! —dice la señora. ChanYeol se muerde la lengua; siente una enorme sonrisa estirando sus mejillas hasta que duelen ligeramente— ¿Cómo es que continúas usando este teléfono, hijo?

—Ahhh, es... por BaekHyun. P-Por si algún día me llamaba —confiesa el actor, y sus mejillas se encienden todavía más cuando escucha la expresión de adoración que hace la señora Byun. Sabe que con ella puede sincerase; después de todo, parece que la señora puede ver sus sentimientos.

—Hablando de BaekHyun, probablemente se moleste conmigo si se entera de esto pero... se supone que dentro de poco le llevaré algo de comida. ¿No te gustaría venir conmigo? Necesito que alguien me ayude a cargar con las bolsas.

—De hecho ya iba para allá —confiesa. La alegría que siente en esos momentos es demasiada, sobre todo cuando sabe que la madre de BaekHyun lo quiere ahí. Y debe ser por algo, ¿verdad? —¿Le parece si me dice su dirección y paso por usted?

—¡Eso sería fantástico! —exclama la señora y ChanYeol siente su corazón latiendo con fuerza cuando la madre de BaekHyun vuelve a hablar— Apuesto a que Hyunnie estará muy contento cuando te vea.

ChanYeol también espera que sea así.

//

—Papá, ¿cuándo veremos a ChanYeol?

BaekHyun enrojece a morir cuando escucha esas palabras. Están en la tienda de conveniencia cerca de su casa porque se les acabó del detergente de ropa. Hyunnie no es muy discreto que digamos así que BaekHyun tiene que mirar a todos lados antes de agacharse hasta la altura de su pequeño.

—No lo sé, Hyunnie. ChanYeol es un hombre ocupado y no sé si tenga tiempo de vernos —murmura. Ve que su hijo hace un puchero y BaekHyun se derrite un poquito.

—¿Tienes su teléfono? E-Es que quiero contarle que Pancha se bañó. Debe saberlo —dice. BaekHyun de verdad siente su corazón un poco más grande al ver el cariño que Hyunnie le ha tomado a ChanYeol.

—No, amor. Pero te prometo que la próxima vez que lo vea, se lo pediré. ¿Regresamos a casa?

Cruzar las calles con Hyunnie lo pone nervioso desde el incidente. Últimamente ha optado por cargarlo en sus brazos para evitar cualquier descuido, y a pesar de que lleva una bolsa con más cosas que solo el detergente que necesitaba, aun así levanta a Hyunnie en sus brazos. No importa si la espalda le duele, no piensa arriesgar a su hijo a otro peligro así. Sabe que la próxima vez no habrá un ChanYeol que lo salve.

No puede evitar que su corazón lata como loco cuando piensa en ChanYeol. A pesar de todos los años que han pasado, lo que siente por el alto continúa intacto. Las palabras de ChanYeol no han dejado de dar vueltas en su cabeza así como el dolor y la determinación tanto en su rostro como en su voz.

BaekHyun le rompió el corazón por segunda vez, y no existe un momento en el que no se haya arrepentido de eso. A pesar de que la razón le diga una cosa, su corazón le dice otra. Quiere a ChanYeol, no hay mucha ciencia en eso, y tampoco la habrá. Ya es hora de que lo acepte.

Un suspiro deja sus labios cuando por fin están en la entrada del edificio. Baja a Hyunnie y lo toma de la mano para que continúen caminando hacia el elevador y, después, hasta su departamento.

Hyunnie está demasiado entretenido con uno de los dulces que BaekHyun le compró para ver a la persona que está de pie en la entrada de su departamento con teléfono en mano. Parece estar marcando un número, y cuando no le contestan bufa con exasperación. BaekHyun siente que todo el cansancio del día se desvanece y rápidamente se convierte en nervios. Malestar. Ira.

¿Acaso no fue suficiente para la señora Park atormentarlo por la mañana? ¿Ahora también quiere hacerlo en la noche? BaekHyun siente la ira hirviendo en su estómago.

—¡Por fin llegas! —exclama la mujer cuando volta y lo ve llegando a su departamento— Con razón nadie abría esta maldita puerta.

—Ya basta —dice. Se apresura a sacar su llave con manos temblorosas y de inmediato entra con Hyunnie a su departamento—. Le agradecería que cuide sus modales frente a mi hijo. Recuerde que también es su nieto...

—Ese niño jamás va a ser mi nieto, ¿entendiste? —exclama la señora. Es fácil que BaekHyun deduzca que está más enojada que en la mañana, aunque no sabe por qué. Teme que ChanYeol le haya dicho alguna otra cosa— El único nieto que aceptaré es el que ChanYeol tendrá con HyeJin.

¿Qué?

BaekHyun hace hasta lo imposible porque esas palabras no le afecten, pero falla miserablemente porque sus ojos pronto se llenan de lágrimas (de ira, de tristeza; de las dos) y siente su garganta cerrada. Ahora no sólo sus manos tiemblan sino todo su cuerpo, y es obvio que la señora Park se dio cuenta por la media sonrisa que le muestra.

—Eso es lo que vine a decirte. Ojalá eso haga que te alejes pronto de ChanYeol porque, como puedes ver, él ni siquiera está pensando en ti ni en ese... niño. Ojalá me hubieras hecho caso; ese niño no sería un problema ahora.

—Lárguese de aquí —murmura. La sonrisa de la mujer se ensancha y BaekHyun jamás en la vida había tenido tantas ganas de abofetearla como ahora—. L-Lárguese o le juro... que...

—¿Qué harás al respecto, hmm? ¿Llorarle a ChanYeol? ¿Rogarle que no te deje? Eres patético —dice la mujer, pero BaekHyun ya no la está escuchando. Desde hace mucho tiempo que no.

De hecho, su mirada está enfocada justo detrás de ella. La mujer levanta una ceja, intrigada, así que decide voltear.

Mejor no lo hubiera hecho.

ChanYeol está de pie a menos de un metro de ella, y con él, la madre de BaekHyun. Igual o incluso más molesta que el propio BaekHyun.

De hecho, ninguno de los presentes registra a la señora Byun terminando con la mínima distancia que la separa de la señora Park, por lo que nadie puede predecir la bofetada que se escucha por todo el pasillo.

//

BaekHyun se siente mareado y con náuseas. No sabe si es por la ira que todavía sacude su cuerpo entero, o por la impresión de ver a su mamá y a ChanYeol. Escucha que la señora Park y su mamá están discutiendo en voz alta y de inmediato piensa que los vecinos pronto escucharán y saldrán a ver el alboroto.

Quizá eso lo marea todavía más. De repente, siente su espalda chocando contra su puerta abierta; sus piernas se sienten como gelatina y ya no son capaces de sostenerlo. Por fortuna, su cuerpo no llega a impactar contra el suelo. BaekHyun reconoce esa loción y también la voz que le habla y trata de hacerlo reaccionar.

Esa persona lo conduce dentro de su departamento y lo deja sentado en el sillón. Le dice algo más que no entiende y después se va; BaekHyun ya extraña su loción. No es hasta que escucha a Hyunnie hablándole que reconoce sus alrededores y sus oídos dejan de zumbar.

—¡Papá! —grita el niño. BaekHyun abre mucho los ojos cuando ve que Hyunnie está llorando y está jalando su suéter—. ¿Qué... qué te pasa?

—H-Hyunnie... —murmura BaekHyun. Escucha su propia voz extraña y entonces se da cuenta de que estaba llorando; de ahí que su hijo se preocupara por él. BaekHyun lo carga y lo sienta en sus piernas para después abrazarlo.

Se muere de ganas de salir y aclarar el desastre que hay afuera de su departamento, pero no cree que esté en condiciones de hacerlo. Todavía se siente algo mareado, le duele la cabeza y le cuesta trabajo respirar. Además, y algo que considera más importante que todo, no quiere que su hijo se entere de todo el escándalo. No quiere exponerlo a nada que pueda lastimarlo. Por eso, BaekHyun hace su mejor esfuerzo por contener las lágrimas que amenazan con salir de nuevo mientras abraza a su hijo.

—No me pasa nada Hyunnie, no te preocupes por mí.

En ese momento, la puerta de su departamento se abre y BaekHyun voltea de inmediato para ver a su madre caminando hacia ellos. Su cara está llena de preocupación cuando los ve.

—¡A-Abuelita! —exclama Hyunnie. La señora Byun le acaricia el cabello y le sonríe—. ¿Y ChanYeol?

BaekHyun cae en la cuenta de que su hijo vio a ChanYeol cuando lo ayudó a entrar en su departamento. Ahora él también está esperando por esa respuesta.

—Regresará al rato, me lo prometió. Dijo que quiere ver a Pancha limpia, ¿está bien si la vas a buscar?

—¡Sí! ¡También le pondré el suéter que le hiciste! —exclama Hyunnie con una sonrisa. BaekHyun lo deja ir después de besarlo en la frente, y sabe que el momento de hablar llegó cuando su madre suspira largamente y se recarga en el sillón.

—ChanYeol regresará a hablar contigo después de que se haya llevado lejos de aquí a la histérica de su madre —murmura entre dientes la señora Byun. BaekHyun asiente lentamente y se muerde el labio inferior. La próxima vez que su madre habla, su tono es más tranquilo; paciente—. BaekHyunnie, ¿por qué esa mujer te estaba gritando de esa manera?

BaekHyun suspira y se talla los ojos. Otra vez se siente nervioso, pero sabe que es hora de que su mamá sepa toda la verdad, sobre todo después de lo que sucedió hoy. No puede seguir ocultando este doloroso secreto.

//

—Y-Yo solo... q-quería protegerte...

ChanYeol está recargado en el volante de su auto. Están frente a su departamento y honestamente no tiene ni idea de cómo fue que llegó ahí a salvo considerando lo muy enojado que estaba.

Una hora atrás, él tuvo que separar a las dos mujeres mayores que estaban peléandose en el pasillo. Obviamente, varios vecinos de BaekHyun salieron a ver el alboroto y tuvo que prometer que les pagaría una buena suma de dinero si con eso se mantenían en silencio. Ahora, su madre no deja de llorar, y ChanYeol está harto.

—No sé de dónde sacaste que «protegerme» sería igual a separarme de BaekHyun y de aconsejarle que no tuviera a nuestro hijo. ¿¡Estás loca!? —grita, y su madre salta un poco en su asiento. ChanYeol se siente culpable de inmediato, pero no puede ocultar más la molestia que siente en este momento.

—¡Él n-no te merecía! Jamás lo hizo, l-lo supe desde que lo conocí. Y él lo sabe también, p-por eso te dejó...

—¡Ya basta! —esta vez, ChanYeol no puede controlar su voz y también azota las manos en el volante. Afortunadamente, no hizo ningún ruido con el claxon que pueda delatarlos— Mientras más excusas me das, más decepcionado estoy de ti. No vuelvas a interferir en mi vida privada, mamá. Te lo ruego.

La señora llora todavía más fuerte después de eso, pero ChanYeol ya no siente remordimiento. Saca las llaves de su casa y se las entrega.

—Por hoy te quedarás aquí, pero quiero que mañana regreses a casa.

—¿Y... la boda? Traté de llamar a HyeJin p-pero no me contestó... —murmura la señora. Faltan casi tres días para que la boda se reanude, pero a ChanYeol ya no le importa. De hecho, se ríe cuando su madre se lo recuerda y niega con la cabeza.

—Es obvio, ¿no? HyeJin y yo no nos casaremos.

Su madre entra a su casa sin decir ni una sola palabra. Más tranquilo, ChanYeol le manda un mensaje con su teléfono viejo a la madre de BaekHyun preguntándole por su estado; se quedó muy preocupado después de verlo en shock en su departamento.

Cuando ya va a medio camino, la señora le contesta diciéndole que BaekHyun está mejor, y que Hyunnie lo está esperando despierto también. ChanYeol se siente sumamente feliz.

A último minuto decide hacer una parada en el departamento de HyeJin. No quiere aplazarlo más, prefiere quitarse este peso de encima lo más pronto posible. Está seguro de que HyeJin se sentirá igual de aliviada que él.

Cuando llega, puede ver que sigue despierta gracias a la luz que se cuela entre las cortinas. ChanYeol decide llamarla, pero cuando no le contesta luego de varios intentos, prefiere usar la llave de repuesto que ella le entregó hace mucho tiempo.

—¿HyeJin? ¿Estás aquí? —pregunta. Escucha ruido en la cocina y se dirige hasta ahí, y lo que sus ojos ven casi hace que se vaya de espaldas.

HyeJin, sentada en la barra de la cocina mientras su mánager (sí, su mánager. La luz encendida y su excelente vista le ayudan a reconocerlo) la besa y acaricia sus costados.

Hace un par de años, ChanYeol hubiera estado furioso. En estos momentos, estaría golpeando a su propio mánager con toda la fuerza que posee.

Pero ahora mismo se siente increíblemente aliviado.

—¡¿Chan...Yeol?! —exclama la chica en cuanto se da cuenta de su presencia ahí. Sus manos alejan con fuerza a su mánager, quien voltea desorientado y palidece en cuanto ve la figura de ChanYeol recargada en el marco de la entrada a la cocina, sus brazos están cruzados y una enorme sonrisa divide su alegre rostro.

—Así que por eso me aconsejaste que no me casara con ella —murmura; ahora todo tiene sentido—. Eres un pícaro.

—H-Hey, no es lo que parece, Chan... —dice el hombre cuando por fin halla su voz, pero la carcajada que suelta ChanYeol lo deja en silencio, al igual que a HyeJin.

—No se preocupen, en serio. Me han hecho el favor más grande de toda mi vida —dice. Cuando ambos los miran con confusión (y miedo), ChanYeol se aclara la garganta—. Puedes aprovechar la boda, HyeJin, y casarte con él. Creo que nos convendría mucho más a los dos.

ChanYeol, con el corazón y la conciencia tranquilos, da media vuelta y se dirige a la salida. Pronto, como pensaba, HyeJin lo alcanza y lo jala de un brazo.

—¡ChanYeol, espera! —chilla la chica. El alto suspira, pero la sonrisa no se borra de su rostro.

—HyeJin-ah, no nos casaremos. Yo no te amo, y por lo que veo, tú tampoco me amas. Saldremos ganando si nos separamos, ¿no crees?

La chica no insiste mucho más después de eso, así que ChanYeol puede salir y dirigirse al único lugar en el que ha querido estar desde que despertó esa tarde.

Para su mala suerte, ahora no se fija que una camioneta lo está siguiendo, una que pertenece a uno de los medios más chismosos de toda Corea.