Clara (Version Giantess)

All Rights Reserved ©

Summary

Es la historia de un chico que trata de regresar a su mundo, en esta nueva vida que se le otorgo, descubre que en este nuevo mundo es algo peculiar, las mujeres tiene el tamaño de edificios, pero a pesar de eso, cuenta con la ayuda de una sirvienta que lo apoyara en todo en lo que necesite, habrá obstáculos para regresar a su mundo al igual que otros desconocidos que le unirán en el futuro.

Status
Ongoing
Chapters
8
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1 - Conociendo a la familia

Ha pasado un largo tiempo desde que llegué a esta familia. Al parecer, está compuesta por tres personas: mi madre, mi padre y yo. También está una linda sirvienta que se llama Clara; por lo regular, ella es la que me cuida la mayor parte del tiempo.

También he notado que esta familia es muy amorosa conmigo: me cuidan, me protegen y nunca me ha faltado amor. Es un detalle bastante bonito de su parte darme todo eso.

-Jack, ¿te encuentras bien?-dijo mi madre en un tono preocupado.

-Sí, mamá, es solo que la sopa estaba un poquito caliente.

Hablando de ellas, justo ahora es la hora de la comida, así que estamos todos reunidos en la mesa, a excepción de mi padre, que se encuentra en un viaje de negocios. Ahora solo estamos nosotros tres.

-Joven maestro, ¿desea que le sirva más?-Clara me miró con dulzura.

-No, gracias. Ya con lo que me serviste es más que suficiente-decliné la oferta amablemente.

-Está bien, pero si desea más, puede decírmelo.

Clara se sentó a comer de nuevo. Ella es un miembro muy importante de la familia, tanto es así que mi madre la ve como si fuera su hija, o eso es lo que creo yo. Por mi parte, la veo como una gran amiga... literalmente.

Miré los enormes trozos de comida que tenía enfrente. Desde que llegué, noté algo que era muy obvio a simple vista: todas las mujeres que he visto son gigantes. Tienen el tamaño de un gran edificio, quizás midan unos 25 o 30 metros, calculándole.

Al principio me asusté, pensé que me tenían secuestrado o que tratarían de aplastarme, pero con el paso de los minutos, Clara fue la que me ayudó a calmarme; ella no entendía qué me pasaba. Así que, con el tiempo, traté de fingir ser alguien que no soy. Eso me ayudaría a salir adelante y a evitar problemas con ellas. No deseo terminar pisado o aplastado en un arranque de ira.

-Ahh... Es mejor no pensar en eso-Me dije a mí mismo mientras seguía comiendo con tranquilidad al lado de mi familia.

(Una hora después)

Siento que mi estómago está a punto de reventar. Por pura suerte no llegué a vomitar, o sería castigado, pero aun así, no es bueno haberme llenado tanto.

-Clara, sé amable y llévame a mi habitación, por favor.

-Sí, joven maestro. Solo dame un minuto y lo llevo.

Clara estaba limpiando la mesa; levantó los platos y los puso en el lavadero. Después de terminar, me tomó con gentileza y nos fuimos a mi habitación.

-Llegamos, joven maestro~

-Muchas gracias.

Ahh... Es bueno estar aquí. Aunque esta habitación realmente le pertenece a Clara, ya que yo vivo en una especie de casa de muñecas. Lo curioso de esto es que la casita está muy bien detallada: tiene sus muebles, cama, baño, etc. Una verdadera obra de arte del carpintero que la construyó; sinceramente, tiene mis respetos por el alto nivel de detalle que le puso.

-Joven amo, espere un rato, tengo una cosa que hacer–dijo Clara.

-Claro.

-Ahorita regreso.

Clara me dio un besito y después se fue, dejándome solo dentro de mi casita.

Me agrada cuando me da besos, puedo sentir sus suaves labios frotarse en mi rostro.

Ahora que Clara no está, aproveché para escribir en mi diario algunas de las cosas que habían pasado últimamente. Así que fui a mi escritorio y saqué un pequeño libro que se encontraba entre los cajones.

-Veamos-dije, sacando una pluma.

En el primer día al llegar a este mundo, me llevé la grata sorpresa de qué tan grandes eran mi mamá y Clara. En el tercer día, aún seguía teniéndoles miedo; no sabía qué tan bien me cuidarían o cómo me tratarían a partir del día que las conocí. Ya para el cuarto día, Clara me trataba amablemente. Al inicio trató de acercarse a mí, pero rápidamente notaba que me asustaba. Lentamente se ganó mi confianza y me demostró que no deseaba hacerme daño.

Al tenerle la suficiente confianza, le pregunté si no había algo extraño o si las personas eran así de pequeñas. Como era de esperarse, desde la perspectiva de Clara, ella no veía nada fuera de lo normal en que hubiera personas pequeñas, sobre todo hombres.

Obviamente eso me sacó de onda. De donde yo vengo, las mujeres no tienen un tamaño jodidamente grande, al punto en que un solo golpe es suficiente para enviarte al más allá.

Pero bueno, estuve platicando con Clara por varias horas y no obtuve respuestas claras, aunque sí descubrí una que otra cosa que me podría ayudar quizás en el futuro.

Al no encontrar lo que buscaba, decidí investigar por mi cuenta. Para mi mala fortuna, con este tamaño me es casi imposible moverme de un lado a otro sin la ayuda de Clara.

Lo poco que logré juntar de información es el hecho de que los hombres ya nacen siendo pequeños y las mujeres tienen el tamaño normal, por así decirlo. Al descubrir este tipo de información, me vinieron algunas dudas a la cabeza: ¿¡Cómo carajos se reproducen!? ¿¡Acaso es posible que las mujeres puedan quedar embarazadas!?

-¡Maldita sea! ¡Tengo mucha curiosidad por saber!-Pegué un golpe a mi escritorio y después me senté en mi silla para relajarme-. Ahh... En fin, quizás la información venga en un libro, o se lo pregunte a mi padre cuando regrese de sus viajes.

Decidí tomarme un descanso, así que guardé nuevamente mi diario y me fui directamente hacia mi cama.

-Dios... Espero que mañana sea un día tranquilo.

Lentamente fui cerrando mis ojos, hasta que quedé completamente dormido.

(Media noche)

A mitad de la noche, escuché la voz de Clara, que me estaba llamando afuera de mi casa.

-Joven maestro, despierte.

-Zzz... zzz...

-Mmm...-Ella, al ver que no despertaba, movió la casita con algo de fuerza, simulando un pequeño terremoto.

-¡¡...!! ¡¿Pero qué?! ¡¿Acaso esto es un terremoto?! -Salté rápidamente de mi cama y salí corriendo. Ya estando afuera, pude ver a Clara que me estaba esperando.

-Perdón por asustarlo, joven maestro, pero surgió algo urgente.

Me froté levemente los ojos para verla mejor. Ya estando más calmado, le contesté:

-Está bien, pero no lo vuelvas a hacer, casi me da un paro cardíaco por el susto.

-Sí, lo siento de nuevo.

-Ahora sí, dime, ¿qué sucedió?

-Bueno... Como sabrá, joven amo, ya llegó el día.

-¿El día?-Me noté confundido.

-Sí, hoy es el día en que estoy ovulando, joven maestro-habló con una tierna sonrisa en su rostro.

-¿Eh? —Me quedé con la mente en blanco por unos segundos, hasta que reaccioné—. ¡¿Ahhh?! —Tenía la boca completamente abierta por la sorpresa.

Okey, esta conversación se salió de control. ¿Por qué Clara me diría eso así de repente? ¿A qué quiere llegar con todo esto? Esas fueron las pocas preguntas que me estuve haciendo cuando me habló de su ovulación; obviamente tengo más, pero no creo tener tiempo para responderlas todas.

-Está bien, está bien, lo entiendo. Supongo que debo felicitarte, ¿no?

Clara dejó de sonreír y me dedicó una mirada mucho más seria.

-Joven amo, usted no entiende la seriedad de lo que estoy hablando, ¿verdad?

-...

¡Mierda! ¡Ni siquiera sé qué está pasando! ¡Y ahora quiere que entienda todo de golpe! ¡Esto no se podría poner peor!

-Ahh... -soltó un suspiro de cansancio-. No pensé que lo olvidaría, joven maestro, pero se lo haré recordar. —Clara se puso firme y con una voz seria me dijo—: Hoy es el día en que seremos uno y formaremos un bebé.

-...

Mi mente era un caos. No podía asimilar lo que me dijo Clara sobre el bebé; ni siquiera tenía idea de cómo podría embarazarla con ese enorme tamaño que tiene.

-¡¿Pero qué carajos?! ¡¿Por qué me dices eso?! ¡¿Acaso tratas de jugarme una especie de broma?!

-¡¿Una broma?!

-Cálmense los dos.

-¡¡...!!

Clara, al notarme alterado, estaba a punto de gritarme, pero entre la oscuridad de la habitación se escuchó una voz familiar: la voz de mi madre.

-¿Mamá? —Miré hacia la esquina de la habitación.

-Hijo, lo que te está diciendo Clara no es ninguna broma.-Podía escuchar los pasos de mi madre acercándose a nosotros; lo único que iluminaba la habitación era un poco de luz de luna-. Seré franca. Clara no es solo tu sirvienta personal, también es tu prometida y futura esposa.

-¡¡...!!

¡¿Ahora tengo una prometida?! ¡Esto jamás me lo esperé! ¡Ya he tenido demasiadas sorpresas últimamente!

-Yo... No... Sinceramente... No sé qué decir...

-Oh, hijo... —Mi madre me vio con ojos de tristeza; no entendía el porqué.

-Jack... -Pero la que estaba más dolida era Clara. Al parecer, haber olvidado este día tan importante le afectó profundamente.

-Lo siento...

-No, joven maestro... No tiene de qué disculparse.-Clara dejó a un lado el tema del embarazo y decidió caminar hacia su cama para irse a dormir.

Por otro lado, mi madre me lanzó una mirada furiosa y se acercó susurrando:

-Más te vale reconciliarte con Clara o te daré un castigo mañana.

-Glup... -tragué saliva por los nervios.

Después de ese aviso, se despidió de Clara y salió de la habitación para dejarnos a los dos solos de nuevo.

Hubo un silencio incómodo. No sabía qué hacer para levantarle los ánimos a Clara. Pero noté que había una almohada en el piso; quizás, si me aviento hacia ella, pueda sobrevivir y tenga la oportunidad de ir hasta la cama de Clara para pedirle disculpas, o por lo menos tratar de hablar con ella.

Sin perder más el tiempo, me acerqué a la orilla de la mesa. Miré hacia abajo y sentí un gran miedo de lanzarme desde donde estaba; era como lanzarse a un gran acantilado sin paracaídas.

-Bien... Solo debo saltar y listo...

Aún tenía varias dudas, pero si no lo hacía, Clara seguiría triste y, en el peor de los casos, quizás terminaría odiándome.

-A la una... A las dos... Y a las...

Sin decir tres, me lancé hacia la almohada. Mientras caía, pude sentir cómo mi corazón latía muy rápido; incluso por un momento pensé que vería mi vida pasar ante mis ojos.

La caída solo duró unos pocos segundos, pero para mí fueron eternos, hasta que finalmente toqué la almohada. Para mi buena suerte, era muy suave.

-Dios mío, acabo de hacer un movimiento extremo; sinceramente no sabía si iba a sobrevivir o no.

Ya estando en la almohada, me empeñé en bajar y tocar el piso, que era una enorme alfombra que cubría toda la habitación.

-Creo que aquí comienza mi aventura.

Una parte de mí se sentía emocionada, quizás porque últimamente me la he pasado dentro de mi casa y casi no hay emociones fuertes.

-Vamos.

Fui a toda velocidad hacia la cama de Clara. En mi travesía no hubo problemas, hasta que me topé con algo raro en el camino.

-¿Esto qué será?-Me acerqué bien y noté que eran las pantaletas(pantys) de Clara-. ¡Son blancas! -dije sorprendido.

Tenía mucha curiosidad por olfatearlas, pero algo muy dentro de mí me lo impedía.

-Contrólate, Jack, ella es tu amiga... Bueno, casi, porque resultó que es mi prometida.

Dejé la prenda de Clara a un lado y seguí con mi camino.

-Eso estuvo cerca... Sinceramente, deseaba olerlas...

(15 Minutos de caminata)

-Demonios, no pensé que estuviera tan lejos.-Observé los zapatos de Clara que se encontraban en el piso-Son enormes... No hay tiempo para eso.

Caminé por los alrededores un poco más para ver si encontraba algo para subir, pero después de varios minutos no logré encontrar nada.

-Tch... -Chasqueé la lengua-.Me la pasé un buen rato buscando y nada. Parece ser que mi bajada hasta aquí para disculparme con Clara ha fallado.

Me quedé pensando por un largo tiempo hasta que me vino una idea.

-¿En dónde podré descansar...?-Miré los enormes zapatos de Clara-.Creo que ya encontré en dónde.

Me acerqué a los enormes zapatos de mi amiga. Mientras más me acercaba, más nervioso estaba, ya que sería la primera vez que intentaría algo así.

-¿Podrían tacharme de pervertido si me quedo a dormir en los zapatos de una chica?

Después de pensarlo, decidí ignorar eso; de todas formas, no hay nadie más que lo sepa. Quizás Clara, por supuesto.

Escalé por unos minutos hasta que llegué a la parte donde Clara mete sus pies.

-Wow... Tomó tiempo, pero creo que valió la pena.

Observé por dentro y estaba todo oscuro. Lo único que podía notar era un leve aroma.

-Es un olor decente; al parecer Clara es muy higiénica con el cuidado de su cuerpo.

Sin perder el tiempo, me lancé adentro. Hice unos pequeños movimientos y logré aterrizar bien.

-Incluso las plantillas son más suaves que mi cama. Puedo apostar que los pies de Clara son demasiado suaves.

Me imaginé cómo sería dormir en los pies de mi amiga. Todo iba relativamente bien, hasta que escuché a Clara moverse.

-Mmm...

-¡¡...!! ¡Mierda! ¡Debo escapar de aquí o moriré aplastado!

Busqué la forma de escapar antes de que me pisara, así que comencé a escalar las paredes del zapato.

-Baño...-Ella comenzó a mover el pie hacia el zapato para ponérselo. El tiempo se me acababa.

-No... No lo lograré... ¡¡Mierda!!

Clara estaba a punto de aplastarme cuando escuchó una voz abajo. Ese último grito ayudó a que ella apenas lograra escucharme.

-¿Joven amo?-Miró hacia abajo.

-¡Aquí abajo! ¡Dentro de su zapato!-Alcé las manos en señal de estar ahí.

-... ¡¡...!! -Clara se frotó los ojos y alzó el zapato donde yo me encontraba-. Joven maestro. ¿Qué hace usted ahí adentro?

-Yo, solo...

Antes de continuar, Clara, al darse cuenta de dónde estaba, se puso toda roja.

-¡Joven amo! ¿¡Acaso usted...!? ¿¡Es una especie de pervertido!?

Se notaba sorprendida, pero a la vez avergonzada por lo que hice.

-¡No, no, no! ¡No es lo que piensas! ¡Déjame explicarte!

¡Rayos! ¡No puedo dejar que me descubra! Bueno, al principio iba con la intención de disculparme, pero al ver esta rara oportunidad la aproveché... ¡Espera! No es el momento para pensar en eso, necesito una idea rápido.

-Y bien, joven maestro, lo estoy esperando-Sus ojos denotaban enfado; si no daba una respuesta correcta, mi vida podría estar en peligro.

-Yo... Solo vine a disculparme contigo, Clara. Cuando te vi triste, quería ir hacia ti y platicar contigo.

Lentamente, la expresión de Clara cambió; ya no se le veía tan enojada.

-Sé que fue grosero de mi parte haber olvidado una fecha tan importante, y quisiera recompensarlo.

-...-Clara guardó silencio y me sacó con cuidado de su zapato. Me colocó en su mano para verme mejor-.¿Es verdad lo que dice, joven amo?

Su tono de voz era muy dulce; era como ver a una hermosa doncella bajo la luz de la luna. Sentí cómo mi corazón latía al verla.

-Por supuesto. Estoy dispuesto a hacer lo que sea para que estés feliz.

-Joven maestro...-Soltó unas pequeñas lagrimitas-. Usted es tan amable... incluso sacrificó su vida con tal de verme.

Aunque fue mi culpa por haber herido sus sentimientos.

-¿Qué tal esto? Este fin de semana, ¿por qué no tenemos una cita y vamos a comer juntos? ¿Qué te parece?

Clara, al escuchar eso, no pudo evitar sonreír.

-¡¿Es en serio, joven maestro?!

-Por supuesto, cumpliré mi promesa.

Clara no podía contener la emoción, pero después se controló y mostró una actitud mucho más tranquila frente a mí.

-Cof... Bien. Ya que se vino a disculpar, ahora recibirá su castigo.

-Espera, ¿por qué?

-Puso su vida en peligro, caminó en medio de la noche sin seguridad... y lo peor de todo, estuvo a punto de ser aplastado. Así que su castigo será dormir aquí.

Ella alzó una de sus medias largas y me metió adentro. Después le hizo un nudo y me dejó encerrado.

-Pasará la noche ahí, joven amo.

-Sí...-dije arrepentido.

Pero lo que ella no sabe es que el castigo se convirtió en un premio para mí. Dormí muy bien aquella noche, envuelto en el aroma de Clara.

(A la mañana siguiente)

Desde muy temprano, Clara me sacó de su calceta y me dejó dormir dentro de mi casita para que reflexionara sobre las cosas tan arriesgadas que había hecho aquella noche.

-Qué aburrido...-dije mientras seguía escribiendo en mi diario.

Tock, tock.

-Adelante.

-Con su permiso.

Clara pasó de manera sigilosa a la habitación. Pude notar que su rostro se veía un tanto más alegre; parece ser que la charla de anoche funcionó.

-Buenos días, Clara.

-Buenos días, joven maestro.

Incluso su voz sonaba tranquila. Hasta ahora todo bien, hasta que colocó su mano sobre la mesa.

-Este...

-Adelante, joven maestro, por favor suba.

Qué extraño. Por lo regular me toma con cuidado y me mete dentro de uno de sus bolsillos cerca de su pecho; siento que mi madre le dijo algo.

-Sí, voy...

Hice un enorme esfuerzo por subir a la palma de su mano. Una vez arriba, se movió de manera brusca y siguió su camino hacia el comedor.

-Te noto molesta. ¿Aún sigues enojada?

Clara guardó silencio por unos segundos y después habló:

-Discúlpeme por haber sido tan dura con usted, joven amo. Es solo que tengo algunas cosas en la mente, eso es todo.

Me preocupé por ella, así que pensé en algo para animarla.

-No puedo dejar que mi prometida cargue con todo, así que puedes contar conmigo. Puedes confiar en mí.

Clara se sintió más calmada y me sonrió.

-Gracias por su preocupación, joven maestro, pero no hay necesidad. Son solo pensamientos; puedo resolverlos.

No quería preocuparme. Yo sinceramente deseaba ayudarla, pero si ella no quiere, no puedo hacer mucho.

-Está bien, pero si te sientes mal o algo parecido, puedes decírmelo. Para eso estoy-le dije con una sonrisita.

-Sí~-Me devolvió la sonrisa-.Bueno, joven maestro, vamos o su madre se enojará con usted.

-¡¡...!! Cierto, no deseo enfrentar su furia ahora; sería muy tedioso soportar sus regaños.

Ambos nos fuimos directo a la cocina a la espera de mi madre.