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One Shots//Strollonso

Summary

Recopilación de OS con temática Strollonso ☝🏻✨️ Boys Love. +18 y comportamientos cuestionables, por lo que si eres sensible esto no es para ti. Omegaverse y más... mpreg. No pretendo dañar la identidad de las personas involucradas, meramente ficción.

Genre
Lgbtq
Author
Abril
Status
4h ago
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Cuidados

AU: Matrimonio, Padres primerizos y mpreg.

-----------

Lance y Fernando esperaban con calma en la sala de espera del pediatra. En brazos de Lance dormía plácidamente su pequeño Gabriel, de apenas dos meses de nacido. El bebé había heredado la piel de Fernando, mientras que su cabello y sus grandes ojos oscuros eran idénticos a los de Lance.


Ambos padres estaban completamente embelesados contemplándolo. Eran padres primerizos y, aunque estaban felices, todo lo relacionado con el cuidado de su pequeño conseguía ponerlos nerviosos. Querían protegerlo y cuidarlo como si fuera la más fina de las piedras preciosas.


De pronto, una enfermera salió del consultorio y los llamó.


-¿Papás de Gabriel Alonso Stroll?


Lance se puso de pie con cuidado, acomodando al bebé entre sus brazos, mientras Fernando caminaba a su lado.


-Somos nosotros -respondió Lance.


La enfermera los condujo hasta una pequeña habitación donde pesó y midió al bebé y, después, tomó su temperatura. Gabriel apenas se movió durante todo el procedimiento y continuó dormido. Finalmente, la enfermera anotó los datos en su pequeño carnet y se lo entregó a Fernando.


Lance lo tomó inmediatamente y miró las cifras con cierta preocupación.


-Disculpe... ¿mi bebé está bien? ¿Su peso y su estatura son normales?


La enfermera sonrió con amabilidad al notar la expresión preocupada del joven.


-Sí, tranquilos. El pediatra les explicará todo con detalle. Por cierto, ya pueden pasar.


Los dos asintieron y entraron al consultorio. El pediatra los recibió con una sonrisa y saludó a ambos padres mientras Fernando le entregaba el carnet con los datos de Gabriel.


-Buenos días. ¿Cómo están, papás?


-Un poco nerviosos -admitió Fernando con una pequeña sonrisa.


-Es completamente normal, especialmente siendo su primera visita fuera del hospital. Vamos a revisar al pequeño campeón con calma.


Lance se sentó con el bebé todavía dormido entre sus brazos, mientras Fernando ocupaba la silla a su lado. El pediatra comenzó a hacerles algunas preguntas sobre la alimentación del pequeño.


-¿Cómo ha estado comiendo? ¿Cuántas veces al día lo amamanta, Lance?


-Prácticamente cada vez que tiene hambre. Algunas veces pide más seguido que otras, pero ha estado comiendo bien. Lo he estado alimentado de mi pecho, nada de Fórmula.


El médico tomó algunas notas y después comenzó con la revisión general de Gabriel. Escuchó su corazón y sus pulmones, revisó sus ojos, oídos y abdomen y comprobó que todo estuviera en orden.


-Por lo que veo, Gabriel está creciendo bien. Ahora vamos a completar su esquema de vacunación. Hoy le corresponden la vacuna hexavalente, la de rotavirus y la de neumococo.


Fernando tragó saliva al escuchar aquello.


-¿Las tres hoy?


-Sí. Dos son inyectables y la de rotavirus se administra por vía oral. Será rápido.


Fernando miró a Lance con cierta preocupación, mientras este acomodaba cuidadosamente al bebé sobre la camilla. Le quitó el mameluco para dejar descubierta una de sus piernitas y permitir que el pediatra pudiera aplicar las vacunas.


Gabriel permanecía tranquilo, ajeno a todo lo que ocurría a su alrededor.


Fernando tomó la pequeña mano de su hijo.


-Aquí está papá, Gabi. No pasa nada, pequeño.


La primera inyección fue rápida. Gabriel apenas hizo un pequeño gesto de incomodidad, pero cuando recibió la segunda vacuna, su rostro se contrajo y comenzó a llorar con fuerza.


-Ya, ya, mi amor... -murmuró Fernando, sintiendo cómo se le llenaban los ojos de lágrimas.


El pediatra terminó rápidamente y después administró la vacuna oral. Lance tomó al bebé entre sus brazos y comenzó a acariciarle suavemente la espalda para tranquilizarlo.


Fernando, con los ojos vidriosos, observó a su pequeño llorar.


-No me gusta verlo así...


Lance se acercó a él y le acarició la espalda con ternura.


-Tranquilo, amor. Es necesario para cuidar la salud de nuestro pequeño. Sé que duele verlo llorar, pero estamos haciendo lo mejor para él.


Poco a poco, Gabriel comenzó a calmarse entre los brazos de Lance. El pediatra terminó de tirar las inyecciones así como sus instrumentos y les dio algunas indicaciones antes de despedirse.


-Después de las vacunas puede presentar un poco de fiebre, irritabilidad o molestia en las piernas. Pueden darle un baño tibio, mantenerlo bien hidratado y vestirlo con ropa ligera.


Ambos padres escucharon atentamente.


-¿Y cuándo deberíamos preocuparnos? -preguntó Fernando.


-Si deja de comer, presenta un salpullido importante o notan alguna reacción que les parezca fuera de lo normal, regresen inmediatamente. Es mejor revisarlo de más que quedarse con la duda.


Lance asintió mientras volvía a colocarle con cuidado el mameluco a Gabriel.


-Entendido, doctor.


-Perfecto. Por lo demás, pueden estar tranquilos. Su pequeño está creciendo muy bien.- El doctor tomó el pequeño carnet.- Su peso y altura son excelentes para un bebé de su edad.


Fernando sonrió al escuchar aquello y miró a Lance. Este bajó la mirada hacia Gabriel, que ya comenzaba a quedarse dormido nuevamente.


-¿Escuchaste, pequeño? -susurró Fernando, acariciándole la mejilla-. Lo estás haciendo muy bien. Eres un pequeño valiente y mi campeón.


Al salir del consultorio, Lance y Fernando hicieron una última parada en la farmacia. Querían tener todo lo necesario para vigilar a Gabriel durante las siguientes horas, así que compraron un termómetro y algunas cosas que el pediatra les había recomendado tener a mano.


Poco después llegaron a casa.


Fernando abrió la puerta y, en cuanto entraron, dejó las llaves sobre un pequeño mueble cercano a la entrada. La casa estaba tranquila y silenciosa, pero apenas Lance se acomodó mejor a Gabriel entre sus brazos, el pequeño comenzó a moverse.


Gabi ya estaba despierto.


Sus pequeños brazos se agitaban de manera descoordinada mientras abría y cerraba las manos. Tenía los ojos bien abiertos y observaba todo con esa curiosidad propia de un bebé que apenas comenzaba a descubrir el mundo.


Lance sonrió inmediatamente.


-¿Ya despertaste, pequeñito?


Gabriel giró lentamente la cabeza hacia la voz de su padre. Después hizo una pequeña mueca y se acomodó contra su pecho.


Lance bajó la mirada completamente enamorado y le dio un beso en la nariz.


-Hola, mi amor. ¿Cómo te sientes?


El bebé movió las piernas bajo el mameluco y estiró una de sus manos, como intentando alcanzar algo.


Fernando se quedó observándolos desde unos pasos atrás.


Aquella escena le provocó una sonrisa inevitable. Ver a Lance como papá era, para él, una de las cosas más bonitas que había visto en su vida. Había algo especial en la manera en que lo sostenía, en cómo le hablaba con suavidad y en cómo parecía estar pendiente de cada pequeño movimiento del bebé.


-¿Estás bien, amor? -preguntó Lance al notar que Fernando permanecía callado.


Fernando salió de sus pensamientos y sonrió.


-Sí. Estoy perfectamente bien.


Se acercó a ellos y rodeó suavemente a Lance por la cintura. Primero le dio un beso en los labios y después se inclinó para besar la frente de su hijo.


-Hola, campeón.


Gabriel abrió y cerró la boca, acomodándose contra el pecho de Lance.


Fernando soltó una pequeña risa.


-Creo que está intentando decirnos algo.


-O quizá está pidiendo comida -respondió Lance divertido.


-También puede ser.


Los dos rieron bajito.


Después de unos segundos, Fernando recordó las indicaciones del pediatra.


-Amor, tenemos que checarle la temperatura.


Lance asintió.


-Sí. Vamos a hacerlo.


Se dirigieron a una habitación cercana y colocaron algunas cosas sobre una mesa. Lance tomó el termómetro que habían comprado y lo desinfectó cuidadosamente antes de utilizarlo.


-Vamos a ver cuánto tienes, pequeño.


Gabriel comenzó a mover las piernas mientras Lance lo acomodaba.


-Tranquilo, Gabi. Papá solo va a revisarte.


Con mucho cuidado, colocó el termómetro en la axila del bebé y sostuvo su pequeño brazo contra su cuerpo para que permaneciera en su sitio.


Fernando se inclinó para observar la pantalla.


Después de unos segundos, el aparato emitió un pequeño sonido.


Lance miró la pantalla.


-Treinta y siete punto nueve.


Fernando frunció ligeramente el ceño.


-¿Eso ya es fiebre?


-El doctor nos dijo que después de las vacunas podía subirle un poco la temperatura. Vamos a vigilarlo.


Fernando asintió, aunque seguía mirando a su hijo con preocupación.


-Entonces hagamos lo que nos recomendó.


Lance acarició la cabecita de Gabriel.


-Sí. Vamos a prepararte un bañito tibio, pequeñito.


Prepararon el baño con calma. Lance comprobó cuidadosamente que el agua estuviera tibia y no demasiado caliente. Fernando se encargó de tener cerca una toalla suave, un pañal limpio y ropa ligera para después.


-¿Está todo listo? -preguntó Fernando.


-Sí.


Lance llevó a Gabriel en brazos y comenzó a quitarle lentamente el mameluco. El pequeño se removió un poco y soltó un quejido suave.


-Ya, ya... -susurró Lance-. Papá está aquí.


Fernando se acercó inmediatamente.


-¿Quieres que te ayude?


-Sí, por favor.


Entre ambos terminaron de desvestir al bebé. Lance lo sostuvo con una mano firme detrás de su cabeza y cuello, mientras Fernando permanecía a su lado, atento a cada movimiento.


Cuando sintió el agua tibia, Gabriel hizo una pequeña mueca y encogió las piernas.


-Creo que no está muy convencido -dijo Fernando.


-Dale unos segundos.


Poco a poco, el bebé comenzó a relajarse. Sus piernas se movieron suavemente dentro del agua y sus pequeños dedos se abrieron.


-Mira, Gabi -murmuró Lance-. Es un bañito.


Fernando se sentó cerca de ellos y contempló la escena con una sonrisa.


-Se ve tan pequeño...


-Lo es.


-Y pensar que hace dos meses ni siquiera estaba aquí.


Lance levantó la mirada hacia él.


-Ahora es nuestro mundo entero.


Fernando sonrió y le acarició suavemente la mejilla a Gabriel.


-Nuestro pequeño mundo.


Lance comenzó a pasar con cuidado un poco de agua tibia por el cuerpo del bebé. Gabriel movió los pies dentro del agua y poco después relajó los brazos.


Fernando tomó una pequeña cantidad de agua entre sus manos y ayudó a limpiar cuidadosamente los brazos y las piernas de su hijo.


-Qué delicado es -susurró Fernando.


-Por eso tenemos que cuidarlo mucho.


-Lo vamos a hacer.


Durante unos minutos, los dos permanecieron en silencio, concentrados en su pequeño hijo. No había prisas ni preocupaciones. Solo ellos tres y el sonido suave del agua.


Gabriel comenzó a parpadear lentamente. Su expresión se volvió cada vez más relajada y, de vez en cuando, movía los labios o hacía pequeños gestos de sueño.


-Creo que el baño le está dando sueño -murmuró Fernando.


Lance sonrió.


-Eso parece.


Cuando terminaron, Lance levantó cuidadosamente a Gabriel y lo envolvió de inmediato en la toalla.


El pequeño protestó con un quejido diminuto y movió los brazos.


-Ya terminó, mi amor -susurró Lance-. Ya estás limpio y calientito.


Fernando tomó la toalla por un extremo mientras Lance secaba suavemente al bebé, prestando especial atención a los pequeños pliegues de su piel.


-Mira sus cachetitos -dijo Fernando.


Lance sonrió.


-Son tuyos.


-No, esos son tuyos.


-Podemos compartirlos.


Fernando se inclinó y besó suavemente la mejilla de Gabriel.


-Trato hecho.


Después le colocaron un pañal limpio y ropa ligera. Lance volvió a cargarlo contra su pecho y Gabriel, agotado por el baño, comenzó a cerrar lentamente los ojos.


Fernando se acercó y acarició su cabecita.


-Ya se está quedando dormido.


Lance miró al bebé y sonrió.


-Creo que el baño funcionó.


Fernando rodeó a Lance con un brazo y apoyó la cabeza sobre su hombro.


-Nuestro primer día de vacunas, nuestro primer baño después de ellas... y ya estoy aprendiendo que ser papá significa preocuparse por absolutamente todo.


Lance soltó una pequeña risa.


-Bienvenido a la paternidad.


Fernando besó la sien de Lance.


-No cambiaría nada.


Lance bajó la mirada hacia Gabriel, que ya dormía tranquilamente contra su pecho.


-Yo tampoco.


Poco tiempo después, Lance decidió ir directamente a la habitación con el pequeño Gabriel para descansar un poco. Todavía estaban pendientes de cómo se sentía después de las vacunas y ambos padres necesitaban recuperar fuerzas.


Fernando los acompañó y, como buen padre, comenzó a preparar la cama para que Lance pudiera estar cómodo. Acomodó las almohadas de Lance y despejó cuidadosamente el espacio donde descansarían.


-Ven, amor. Recuéstate un rato -dijo Fernando con ternura.


Lance asintió y le entregó a Gabriel mientras se acomodaba con cuidado.


-Sosténlo un momento, por favor.


-Claro.


Fernando tomó al bebé entre sus brazos, sujetándole con cuidado la cabeza y el cuello. Gabriel permanecía tranquilo, con los ojos entrecerrados y una de sus pequeñas manos cerrada junto a su pecho.


Lance se acomodó y extendió los brazos.


-Dámelo.


Fernando se acercó y volvió a colocar a Gabriel en los brazos de Lance. El pequeño se acomodó contra el pecho de su padre y soltó un pequeño suspiro, mientras Lance le acariciaba suavemente la espalda.


-Eso, mi amor... descansa con papá.


Fernando se sentó junto a ellos y observó la escena con una sonrisa.


-Después de todo lo que hemos vivido hoy, creo que los tres necesitamos una siesta.


Lance sonrió mientras miraba a su hijo.


-Sí. Aunque sospecho que él será quien duerma mejor de todos.


Fernando soltó una pequeña risa y se inclinó para besar la frente de Gabriel.


-Nuestro pequeño campeón.


Lance cerró los ojos por unos instantes, disfrutando del silencio y del calor de su bebé entre sus brazos, mientras Fernando permanecía a su lado vigilándolos con una expresión tranquila.

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Primer OS Strollonso, una idea muy buena de GemaServellonAngel 💚✨️ dedicado para ti, lo hice tierno espero que lo disfrutes.


Abril 💜



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Strong Dialog

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