Único <3
Título: Clase Extra
Taehyung, de 21 años, era el estudiante más dulce de la facultad de música. Tenía el cabello castaño suave, ojos grandes y brillantes, y una sonrisa tan tierna que hacía que hasta los profesores más severos le tuvieran paciencia. Su cuerpo era bonito: cintura estrecha, caderas suaves, senos redonditos y sensibles, y un coñito rosado y siempre un poco húmedo cuando se ponía nervioso. Su personalidad era alegre, divertida y muy tierna… al menos por fuera.
Su profesor de piano avanzado, el profesor Jeon, era todo lo contrario. Tenía 38 años, cuerpo trabajado bajo la camisa blanca siempre bien planchada, mirada seria e inteligente, y una voz grave que no necesitaba gritar para imponer respeto. Era dominante por naturaleza, y todos los alumnos lo sabían.
Esa tarde, en el salón de música, Tete no paraba de equivocarse.
—Otra vez, Taehyung —dijo el profesor Jeon con tono frío, golpeando suavemente el borde del piano con los nudillos—. La escala en do menor. Concéntrate.
Tete se sonrojó, mordiéndose el labio inferior con esa carita inocente.
—Lo siento, profesor… me puse nervioso —respondió con voz suave y un poco avergonzada.
Volvió a tocar… y se equivocó otra vez. Luego otra. Y otra más.
El profesor Jeon cerró la partitura con un golpe seco. El resto de los alumnos se quedó en silencio.
—El resto puede retirarse. Taehyung, quédate. Vamos a tener una clase extra.
Cuando la puerta se cerró y quedaron solos, el aire del salón cambió por completo. El profesor Jeon se levantó, caminó despacio hasta donde Tete seguía sentado frente al piano y se detuvo a su lado.
—Mírate… —dijo con voz baja y peligrosa—. Toda la clase cometes errores. ¿Es que no puedes concentrarte o simplemente quieres que te preste atención especial?
Tete levantó la mirada con esos ojos grandes y dulces, pero sus mejillas ya estaban rojas.
—Profesor… yo no… solo estaba nervioso…
El profesor Jeon le agarró la barbilla con firmeza, obligándolo a mirarlo.
—Mentiroso. Sé perfectamente lo que eres, Taehyung. Detrás de esa carita tierna y esa voz suavecita… eres una putita que se moja cada vez que te regaño.
Tete tragó saliva. No negó nada. Solo bajó la mirada, respirando más rápido.
El profesor lo levantó del banco del piano y lo empujó contra el costado del instrumento. Le abrió la camisa blanca del uniforme de un tirón. Los senos de Tete quedaron expuestos: suaves, rosados, con los pezones ya duros.
—Míralos… tan bonitos y tan sensibles —murmuró el profesor, pellizcando ambos pezones con fuerza.
Tete soltó un gemido agudo y dulce.
—¡Ah…! Profesor…
—Silencio. Esto es un castigo.
El profesor Jeon le bajó los pantalones y la ropa interior de un solo movimiento. El coñito de Tete ya estaba hinchado y brillante, un hilito de jugo resbalando por sus muslos internos.
—Estás empapado… y ni siquiera te he tocado como se debe —dijo el profesor, metiendo dos dedos gruesos de golpe.
Tete se arqueó, agarrándose al piano, gimiendo alto.
—¡Ahh…! ¡Profesor… duele… pero se siente tan bien…!
—Claro que se siente bien. Porque eres una zorra que necesita que la disciplinen.
El profesor sacó los dedos, se desabrochó los pantalones y sacó su polla gruesa y dura. La frotó contra el coño empapado de Tete, manchándolo de pre-semen.
—Pide tu castigo, Taehyung. Con esa vocecita dulce que usas en clase.
Tete, con la cara sonrojada y los ojos húmedos, miró hacia atrás y susurró con voz temblorosa pero claramente excitada:
—Por favor, profesor… castígueme… fóllame… use mi coñito como quiera…
El profesor Jeon empujó de una sola embestida hasta el fondo. Tete gritó, las piernas temblando, los senos rebotando con el impacto.
—¡Ahhh…! ¡Tan grande…!
—Aguanta —ordenó el profesor, empezando a follarlo con embestidas profundas y firmes—. Esto es lo que pasa cuando cometes errores en mi clase.
Cada estocada era fuerte, haciendo que el piano se moviera ligeramente. El sonido húmedo de la polla entrando y saliendo del coño de Tete llenaba el salón vacío. El profesor le agarraba la cintura con una mano y con la otra le pellizcaba y retorcía los pezones sin piedad.
—Más fuerte… por favor… —gimió Tete, ya sin poder mantener la voz dulce—. ¡Profesor… me está rompiendo…!
—Eso es lo que quieres, ¿verdad? Que te rompa este coñito bonito mientras te regaño.
Tete asintió desesperadamente, empujando las caderas hacia atrás para recibir más profundo.
—¡Sí…! ¡Sí, profesor…! ¡Úseme… lléneme…!
El profesor aceleró, follándolo con más fuerza, el sonido de piel contra piel resonando en el salón de música. Tete ya no podía contener los gemidos; eran altos, rotos y completamente obscenos.
—¡Voy a correrme…! ¡Profesor, me voy a correr…!
—Córrete. Y después te voy a llenar.
Tete explotó con un grito largo, el coño contrayéndose con fuerza alrededor de la polla del profesor mientras soltaba chorros calientes que le bajaban por los muslos. El profesor Jeon gruñó, embistió profundo unas cuantas veces más y se vació dentro de él con un gemido grave, llenándolo de semen caliente.
Cuando terminó, se quedó dentro un momento, respirando pesado. Luego sacó su polla lentamente, dejando que el semen espeso chorreara del coño hinchado de Tete.
El profesor le dio una nalgada firme y le dijo con voz todavía dominante:
—Mañana, si vuelves a equivocarte… la clase extra va a ser más larga. Y más dura.
Tete, todavía temblando, con la cara sonrojada y esa expresión tierna, miró hacia atrás y sonrió débilmente.
—Entonces… voy a equivocarme a propósito, profesor…
El profesor Jeon soltó una risa baja y oscura.
—Eso pensé.








