One
La luna comenzaba a aparecer nuevamente de entre las nubes grises que adornaban el cielo, salí del callejón emprendiendo vuelo hacia mi hogar. Me gustaba salir de vez en cuando sólo para cazar y saciar mi hambre.
Mis alas negras aleteaban por el frío viento mientras yo observaba todo desde las alturas, de pronto mis fosas nasales altamente desarrolladas para oler la sangre desde kilómetros de distancia captó un sublime y exquisito olor, agudice mi vista y olfato para descubrir el lugar de donde provenía tal aroma. Visualice una sombra en un oscuro callejón.
Volé hacia el lugar descendiendo silenciosamente a unos pocos metros, el olor de la sangre se hacía más fuerte en cada paso que daba, de pronto un ruido sordo de latas cayendo y unos murmullos llegaron hasta mis canales auditivos, me acerqué a pasos silenciosos y lo que vi ahí me tomó por entera sorpresa
Dos hombre se encontraban sobre un cuerpo desparramado y un charco de sangre alrededor. Sintiendo una ola de furia al ver aquella exquisita esencia desperdiciada en la sucia humedad del callejón, en un rápido movimiento despliegue mis alas y volé hacia los dos humanos que yacían desperdiando mi futuro alimento, con mis largas uñas desgarre sus gargantas haciendo que sus cuerpos caigan inertes al suelo.
No me intereso su sangre ni que hayan muerto ya que eso no eran mi intención principal, mi mirada cayó en el cuerpo masgullado y frío que se encontraba en el suelo, lo veía perfectamente, yo al ser un ser de oscuridad podía ver mucho mejor en ella que en la cegadora luz.
Sus cabellos rubios como rayos de sol caían por su desecho rostro lleno de sangre y cortes, lleve mis manos apartando ellas de su rostro, mi vista se fijo en sus pequeños párpados cerrados, su piel era blanca cual nieve, y a simple vista fina como porcelana, lo comprobe al momento de tocarla y sentir su suavidad bajo mis frías manos, una corriente electrica se deslizó por todo mi cuerpo, dejándome en un trance.
Perdido en mi mismo, escuché unos cuentos quejido proveniente del humano, una lágrima silenciosa resbaló por su mejilla llegando hasta impactar con mi dedo pulgar que reposaba cerca de las comisuras de sus labios, aquellos labios rotos y con sangre seca en ellos
Deslice mis dedos por su cuello, mientras el yacía nuevamente desmayado, seguramente por el dolor que sentía en su cuerpo, mis dedos reposaron en sus clavículas delineando entre ellas, un vago suspiro escapó de mi boca al llegar al lugar en donde usualmente mordía para succionar la sangre.
Mire su cuerpo percatándome de una herida abierta en su abdomen, deslice la presa que tenía y la destape viendo la sangre escurrir por ella, con uno de mis largos dedos una gota de su preciada sangre lleve a mi boca, una explosión de emociones llego a mis adentros haciendo que me separe de él por un momento mientras que el daba su último suspiro, su corazón dejaba de latir. Era él lo sentí, todo mi cuerpo lo sintió, mi pulso se acelero y mi corazón bombeaba más sangre a mi sistema de lo usual, un pitido agudo llego a mis oídos haciendo que los tapara con mis manos, lo mire y justo en ese instante caí en cuenta de que había encontrado sin querer lo que por años he estado buscando, por fin.
Encontré a mi compañero por no última vez toque su rostro, esta estaba más fría que antes claro pues el ya había muerto, lo rodee con mis brazos estremeciendome al tener contacto con la fina piel de su pequeña cintura, lo cargué en mis brazos al estilo nupcial aspirando profundamente el olor que naturalmente desprendía mezclada con la sangre.
Deje un casto beso en su cabellera y desplegando mis grandes alas me alce en medio de la oscuridad hacia el cielo ahora si dirigiendome a mi palacio.
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Descendi cuidadosamente en el balcón de mi habitación, no podía dejar que alguien más que yo lo viera, el era un humano y mi raza no estaría de acuerdo en que lo haya traído a nuestro lado a pesar de yo ser el rey, era un gran problema.
Deposite su cuerpo en las finas sabanas color vino tendidas sobre la enorme cama, lo despoje de las sucias prendas; claro solo las de la parte superior de su cuerpo, jamás me imaginé que mi compañero fuera un humano, pero eso no es lo importante en este momento.
Limpie perfectamente su abdomen y rostro, lo que iba a hacer sería algo que no esta prohibido pero la mayoría dejó de hacerlo con el tiempo, yo no puedo perder ahora lo que tanto había añorado encontrar. D
ejé la toalla a un lado del suelo y me senté cerca en la cama atrayendo su cuerpo frágil y pálido en mis brazos, delinee con mis frios y largos dedos la piel de su cuello sintiendo su suavidad, lleve mi boca lamiendo sutilmente una pequeña porción y con mis dientes deje un rasguño dejando la zona levemente roja.
Podía sentirlo mis colmillos picaban por querer probar su sangre y así lo hice, hundi mis largos y filosos colmillos en su tersa piel, succionando y deleitandome por unos segundos con ella, no debía dejarme llevar alejandome de mi real propósito. Revivirlo.
Me alejé de él después de lamer la zona en donde dejé 2 pequeños rastros de mis colmillos, lo recoste nuevamente en la cama yendo a buscar una prenda mía y vestirlo con ella, justo al momento de dar un paso nuevamente hacia el un fuerte latido llego hasta mi, una ladina sonrisa tirando de mis labios al percatarme de que mi compañero había vuelto a la vida.
Lo mire, ahí estaba él dando espasmos no muy leves en señal de que la transformación se estaba llevando acabo, fui presente de como las heridas en el estaban cicatrizado rápidamente y de como aspiraba nuevamente el aire pero esta vez siendo yo conciente de que seguramente ya no sería tan normal como antes.
Me acerqué a él y lo abracé fuertemente era un momento un tanto delicado, al fin cuando dejó de moverse bese su cabeza y lo cargué llevándolo al baño que tenía en la habitación.
Cargue el agua en la tina mientras lo despojaba de su única prenda, un pantalón. Vi su cuerpo, era una obra de arte, el ya estaba completamente curado no tenía ni un pequeño rasguño sobre si, se veía etéreo, hermoso.
Lo cargué dejándolo en la tibia agua y empecé a tallar su piel con un jabón mientras él solo se mantenía quieto, más bien nada podía hacer, estaba un trance y más su cuerpo poco a poco acostumbrándose a su nuevo yo.
Termine de lavarlo y lo rodee en una toalla sacándolo del agua, lo acomode en la cama y lo vestí con ropas mías, un conjunto de pijama color blanco que no utilizaba por que no me gustaba tal color, ni siquiera se por que esta ahí.
Lo observé esta vez detalladamente, era un Ángel, su piel, oh su tersa y hermosa piel, sus labios esos labios carnosos que harían a cualquiera pecar, sus pequeños párpados que seguramente escondían unos hermosos ojos y sus cabellos dorados cual oro, me pregunto ¿cómo será el?, ¿que le gusta?, ¿cuántos años tiene?, ¿Va al colegio o la universidad?, y principalmente ¿por que no lo había visto antes?... cuando despertará y pueda explicarle todo espero que lo comprenda y quiera quedarse a mi lado.
Lo arrope correctamente con las sábanas y salí de la habitación no sin antes dejarle un pequeño beso en la frente.
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Baje a la planta baja viendo a algunos hacer un quehaceres, camine hacia la silla en la cual usualmenteme sentaba y procedi a cumplir mis funciones como gobernante el resto de lo que quedaba de la noche.
Justo llegaron unos informantes míos que al igual que yo salieron a cazar, a mi personalmente me gusta bastante ir solo pero como soy el líder aquí es mi deber dirigirlos en esos momentos pero esta noche no fue ese el caso.
Majestad los tres sombríos hombres hicieron una reverencia antes mi.
Collins, ¿qué noticias traes?, ¿qué tal la caza de esta noche? pregunte desde el lugar en donde está sentado.
Excelente, aunque... nos topamos con un campamento de humanos cazadores me tense completamente al escuchar eso, era algo usual en estos territorios pero no en esta época del año.
¿Que paso?, ¿pudieron ver algo más?.
No, pudimos pasar desapercibidos pero si los humanos siguen abarcando terreno pronto llegarán hasta el borde de la cuidad.
Suspire, antes ya había pasado algo así pero no habían estado tan cerca de nosotros ni se habían metido tanto a nuestras zonas de caza.
Mantente atento y avísame cualquier cosa, hasta las más mínima, al amanecer iré a ver las cazas de hoy, y en la próxima iré con ustedes.
Él y los otros dos solo asintieron a mi palabra y nuevamente emprendieron.
Algunos pensarán en lo típico de los vampiros, eso cuentos en los libros en donde dicen que somos bestias que ingieren sangre sin piedad, y claro que esas historias hasta cierto punto son ciertas y otras no.
Los vampiros por años fueron tachados de manera equivocada, nos alimentamos mayormente de sangre pero no de la humana, al decir "salimos a cazar" nos referimos a animales silvestres, ciervos, aves, roedores, todo lo que tenga sangre, y si, los despojamos completamente de su sangre, guardandolos en recipientes tal y como lo hacen los humanos con sus bebidas, y claro que comemos lo restante tal y como se alimentan los humanos de la carne acompañados con frutas y hortalizas.
Pero siempre hay un "pero" y este pero es el de que cada cierto tiempo necesitamos sangre humana o nuestros poderes y cuerpo mismo se debelitan, es como nuestro unico medicamento.
Nuestra debilidad.
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El día había llegado, él seguía durmiendo, sabia que eso podría ser así, que llevaba tiempo volver a despertar, en toda la noche me quede cerca suyo vigilando su hermoso ser, pendiente de que nadie supiera que él estaba aquí.
Él, al ser como yo, su aroma ya no olía al de los humanos y podía pasar desapercibido perfectamente al olfato de los presentes en el palacio, eso daba gran calma.
Eran las nueve de la mañana el sol daba su mejor esplendor y con eso mi pueblo yacía bajo la protección de los techos de sus cabañas o casas, si, las historias de que el sol puede dañarnos al igual que el ajo y el fuego son ciertas por eso como tal dicen nos acostumbramos a dormir de día o mantenernos dentro de la oscuridad y salir de noche.
Camine por un largo pasillo dirigiendome a por fin descansar a mis aposentos.
El lugar ya se encontraba completamente en silencio indicando que los empleados yacían en sus habitaciones o solo en algún lugar dentro del palacio.
Llegue frente a la puerta, la abrí y pude ver al cuerpo de mi compañero tendido sobre la cama justo como lo había dejado hace exactamente 4 horas, su respiración era leve, calmada, me quité el traje que llevaba puesto entrando al baño a tomar una breve ducha, el sueño ya estaba apoderándose de mi sistema.
Salí vestido con un pijama de seda totalmente negra, a pasos lentos me senté en la cama cerca del chico del cuál no sabía siquiera su nombre, acaricie su cabello y rostro anticipando su despertar, claramente sería algo confuso para él pero haría todo lo posible para que él lo comprendiera.
Bese su frente y me acosté al lado de él atrayendo su cuerpo hacia mi y envolviendo mis brazos alrededor de su cintura sintiéndo su cálida y pausada respiración chocar contra mi cuello, y mientras acariciaba su perfecto rostro caí dormido.