Capítulo 1
Jimin inhaló a su cigarro electrónico, apoyando su cadera contra la pequeña barrera de espera en el bar. Soltó el humo revisando la hora.
- Oye. - habló un chico frente a el. Jimin lo analizó rápido de pies a cabeza y alzó sus cejas como respuestas. - ¿Me das tu Instagram?
Amaba llamar la atención, llenarse de miradas y coquetear con todos. Y era lo que más disfrutaba de vida diaria. Salir a la calle rompiendo estereotipos de hombre, principalmente por las uñas largas en sus dedos y esa forma especial de vestir tacones altos, tops y shorts cuan cortos quisiera.
Sonrió mordiendo sus labios y completamente descarado jaló de su chaqueta para acercarlo.
Volvió su celular en su rostro y le sonrió.
El chico dobló una media sonrisa y vio rápido el usuario.
- Gracias guapa. - Jimin tuvo que suspirar fastidiado, el chico se fue y el rubio cambió rápido a otro usuario.
Odiaba tener un género, y odiaba más cuando le ponían pronombres femeninos.
No era chica, tampoco chico. Era una simple persona con derecho a usar lo que le diera la gana sin identificarse con un género.
Volvió a fumar a el aparato y soltó el humo mientras viraba los ojos.
A lo lejos llego su mejor amigo acompañado de otros chicos. Lo abrazó con fuerza y le besó la mejilla.
- Me gusta el vestido. - sonrió Taemin colándose en la fila.
Jimin llevaba una mallas de red, un vestido ajustado de cuero y una chaqueta también de cuero color rosa.
La fila avanzó y Jimin junto a ella, mostró la identificación a el guardia y estos los dejó pasar.
La música inundó sus oídos pero no le molesto, estaba muy acostumbrado a aquello.
Suspiró con melancolía al ver las luces neón y chicos bailando Pole dance. Sabía que estaba en el lugar correcto, un bar gay.
- ¡Buscaré a Namjoon! - gritó Taemin en su oído. Jimin sonrió y asintió.
Siguió viendo el lugar con una leve sonrisa. Un chico tatuado paso frente a el y mordió sus labios compartiendo miradas. Después rió y se giró a la barra de bebidas.
Se inclinó hasta el bartender.
- ¡Una margarita! - gritó, y se regresó a su lugar.
La bebida llegó en unos minutos, Jimin se apoyó en su muñeca cansado de esperar a su amigo.
Ya pasado dos horas que se fue su amigo. Jugó con sus uñas golpeándolas a la copa suavemente.
Un chico se posó a su lado y Jimin vio de reojo.
- ¿Una preciosura tan sola? - habló el chico a su lado, Jimin sonrió levemente. Tomó un poco a su bebida sin apartar la vista de el chico desconocido.
- ¿Que quieres Minho? - rió Jimin radiante. El chico y él ha pasado unas noches juntos, ambos no tenían vergüenza por verse solo para ello.
- Vamos a bailar. Levanta su culo gordo de ahí. - rió el castaño, Jimin se nalgueo a si mismo. - Oh Jimin. - gimió al verlo hacerse rebotar ahí. Jimin lo ignoró.
- No quiero bailar hoy. Gracias. - sonrió levemente. El castaño se cruzó de brazos.
- Cuando quieras aquí estaré mi amor. - jugueteó, Jimin viró los ojos.
Volvió a apoyarse en la barra y pidió una pajita a el bartender. El de traje le sonrió viéndolo detenidamente, Jimin lamió la punta de la patita y retiro el papel ante la mirada perversa del hombre. Después de un rato le dejó una servilleta en la barra, tenía apuntado su teléfono. Jimin le sonrió y la guardó en su chaqueta.
- Lindo vestido. - sonrió un chico a su lado, Jimin lo vio y trago saliva. - Una cubeta más, por favor. - pidió sonriendo.
Jimin lo analizó detenidamente, tenía su cuello lleno de tatuajes, bastante trabajado, el cabello largo y peinado hacia atrás. En su ropa nada más que oscuro y una chaqueta de cuero negra.
Mordió sus labios al notar al típico chico malo.
- Gracias. - Volvió a tomar a su bebida, playing con la pajita en su copa. Se quedaron viendo por unos minutos, Jimin sonriéndole y el otro le guiñó el ojo.
Al recibir la cubeta de cervezas el chico se marcho y Jimin hizo un puchero. Volvió a tomar una bebida y sacó el celular.
- ¿No me vas a dar tu número? - hablaron a su lado, Jimin no alcanzó a escuchar por la música.
- ¡Te estoy hablando! - le gritó casi a el oído. El mismo chico de hace unos minutos.
Jimin sonrió y se giró hasta el. El contrario se pegó más cerca. Le dicto el número y este lo apunto enseguida.
- ¡Gracias! - gritó en su oído, aprovechándose rozó sus labios contra la oreja de Jimin. Sin decir nada apoyó su cerveza en la barra y se sentó en ella con intención de quedarse. Jimin no negaría que se sintió agitado y con cierto nerviosismo.
- ¿Vienes solo bonito? - nuevamente gritó a su oído bastante acaramelado, Jimin rió por un cosquilleo.
- Vine con mi mejor amigo, el está por ahí.
- Entonces vienes solo. - Jimin quiso negar pero sólo pudo reír y asintió, el chico sonrió levemente junto a el. - Me llamo Jungkook. - gritó nuevamente a su oído.
- Soy Jimin. - le gritó de vuelta y tomó una bebida.
- ¿No te cansa la atención? - soltó Jungkook, Jimin rió y negó con la cabeza, lo vio confundido. - Debería ser agotador tener tanto hombre detrás de ti. - Jimin soltó un suspiró y se encogió de hombros.
- Me gusta la atención. - sonrió Jimin brillante y apoyó su mejilla en su muñeca.
Jungkook asintió sonriéndole, quitó su chaqueta de cuero y la sostuvo en su mano. Tomó a su cerveza sin apartar la mirada del rubio.
- ¿Te estoy aburriendo? - Jungkook copió la posición apoyándose en su puño y viendo a Jimin.
El rubio rió y negó con la cabeza.
- Lo siento estoy muy distraído.
- Me pongo de vuelta la chaqueta ¿eh? - rió Jungkook, Jimin viró los ojos. Y bien era cierto que lo distrajo un poco ver sus bíceps.
- Lindas uñas.
- No me digas que te estas burlando. - Jimin viró los ojos terminando su bebida y se giró para encararlo. Jungkook solo le sonrió.
- Otra Margarita y una cerveza. - le habló a el bartender y se acercó más a el. Jimin corrió la vista por su cuerpo y sonrió. - No, no es burla. Son realmente lindas.
- ¿No me criticarás? ¿No dirás que soy un hombre para usarlas? - rió Jimin un poco incómodo y le desvió la vista.
- No. Hay personas ...- Jungkook pasó la vista por todo su cuerpo, desde sus hombros, sus piernas cruzadas y finalmente los tacones altos adiamantados. Jimin le siguió los ojos sonriendo.-... a quienes les quedan las cosas mejor que para quien se fabricó.
El bartender entregó ambas bebidas y el par no despegaban los ojos del otro. Fue así por un tiempo hasta que volvieron a hablar. Se acercaban poco a poco hasta hablar casi de cara a cara.
Charlaron por mucho tiempo. Riendo ante comentarios tontos por estar tan ebrios.
Seguían bebiendo viéndose a los ojos.