You're my omega - Jikookmin fem one shot

Summary

🚫 clasificación +18 🚫 no apto para menores de edad. lees bajo tu propia responsabilidad. 🚫 ¡Esto NO es boypussy!, te pido de favor que no pongas esta historia en listas de lectura de ese género, gracias. Jungsook y jimin son las mejores amigas, pero... ambas esconden un secreto. • One shot • ¡!Genderbend (jk y jm son chicas!) • Omega×omega • Smut, fluff • Omegaverse • No se permiten copias ni adaptaciones • Kookmin/Jikookmin | jk activa/versatilidad *disclaimer* SI no te gusta este ship o el contenido de esta historia, por favor ahórrate entrar y comentar cosas negativas. Todos los comentarios negativos serán borrados. 🚨Yo escribo FICCIÓN, mis historias son para entretener y NO para educar

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Complete
Chapters
1
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n/a
Age Rating
18+

Cherries and apple cinamon

—¡Sookie! ¡Feliz cumpleaños! — Una linda omega rubia se abalanzó contra los brazos abiertos de su mejor amiga, siendo alzada por esta en un abrazo apretado y cariñoso.

—¡Minnie! Gracias princesa, me alegro tanto que hayas venido — La otra omega, bastante más alta que la rubia, respondió felizmente, besando las mejillas rellenitas a su disposición.

—He traído tu pie favorito, Jungsookie, lo he hecho con mucho amor para ti —Jimin volvió a hablar risueña, observando a su amiga con una expresión cargada de amor desde arriba. Seguía siendo sostenida por la pelinegra.

Las dos chicas se mantenían en su burbuja, hablando de cualquier cosa sin importarles que el jardín de la casa de Jungsook, en donde estaba siendo celebrado el cumpleaños de esta, estuviese lleno de invitados.

—Bueno, jimin, ya puedes dejar de montar un show frente a los invitados. Bájate de los brazos de sook.

Ambas chicas voltearon sus rostros en dirección a la persona que había hablado.

La más pequeña en tamaño frunció las cejas en una expresión de pura molestia, bajando de los brazos de la pelinegra y encarando al alfa frente a ella.

—A ti no te incumbe lo que yo haga o deje de hacer con mi mejor amiga, sehun. — Habló con un tono hostil, dirigiéndose al pretendiente de su amiga.

Jungsook tomó su cintura delicadamente, acercándola a su cuerpo y mirando al chico con desconfianza y algo de miedo.

—Tranquilo sehun, no tienes porque hablarle así a jiminnie. —La omega menor expresó molesta, acercando a su rubia más a su cuerpo.

— Cálmate preciosa, solo digo que no es adecuado que dos omegas sean tan melosas entre ellas. El día que nos casemos quiero dejar de verte pegada como chicle a esta niña. —El alfa espetó altanero, dirigiéndole una mirada de desprecio a la más bajita.

—Mira idiota de mierda, tu no eres quien para hablarle así a Sookie, además ni quien quisiera estar cerca de ti. Eres un asqueroso de mierda que ni siquiera sabe como limpiarse el culo solo —La rubia estaba que ardía de la rabia, a punto de golpear a alfa frente a ella mientras este la veía como un bichito insignificante.

La menor lo evitó de inmediato, acariciando el cabello de su amiga y dándole una mirada dulce cuando esta volteó su cabeza en su dirección.

Con delicadeza, puso a jimin tras su cuerpo, lista para hablar.

—Escucha sehun, hoy es mi cumpleaños, realmente no quiero discutir contigo ni que le hables de esa manera a mi mejor amiga. No se de donde sacas que me casaré contigo porque no lo haré. Ahora, si nos disculpas, iremos a recibir a los demás invitados. —La azabache expresó con firmeza, tomando la manita de jimin entre la suya y arrastrándola hasta la entrada.

La mayor no perdió la oportunidad de voltearse mientras caminaba y sacarle el dedo medio al odioso alfa, quien le devolvió el gesto con desagrado.

Oh Sehun era la espina en el trasero de Jungsook desde hacía un año y medio.

Los padres de la omega insistían en que le diera una oportunidad al guapo alfa, pues era una buena oportunidad el estar con un hombre de tan buena familia.

El problema era que el alfa, lo que tenía de guapo, lo tenía de odioso. Era engreído, mimado, con un ego espantosamente alto, narcisista, y por si fuera poco, machista y mujeriego.

Si, mujeriego, solo se metía con omegas mujeres.

Jungsook estaba harta, no quería tener nada que ver con el alfa por más guapo y millonario que fuese, pero sus padres siempre encontraban una forma de meterlo en su vida, incluso convenciéndola en que invitara al imbécil a su fiesta de cumpleaños.

Ella también venía de una familia de alto estatus, por lo que a sus padres solamente les interesaba los bienes materiales y los beneficios financieros que pudiesen venir de un hombre como oh sehun.

—Odio tanto a ese idiota asqueroso

Cabe destacar que el alfa también era la espina en el trasero de jimin.

—Tranquila minnie, el año que viene terminamos la universidad, seremos libres de irnos de Busan —La más alta tranquilizó a la chiquita, besando su abundante cabello rubio y acercándola a su cuerpo.

—Tengo algo de miedo Sookie, ¿que pasa si te obligan a casarte con ese maldito? No se que haría si eso sucede, ¿Te imaginas? — La bajita inclinó su cabeza preocupada, sus ojos llenándose de lágrimas solo con pensar en esa posibilidad.

—Gatita —La azabache alzó su rostro con sus dedos delicadamente —Eso no pasará, mis padres son unos necios, pero no serían capaces de obligarme a casarme, puedes estar tranquila, ¿si? —Suavemente besó la frente de su amiga, tranquilizándola con su suave aroma a canela y manzana.

—¿Me prometes que no te irás de mi lado?

—Te lo prometo minnie —Sonrió en grande, contagiando de su felicidad a la otra chica.

Ambas se unieron en un apretado abrazo, soltando sus feromonas para calmar a la otra.

—Además —Agregó la menor —Ya compramos el apartamento en Seúl, no me puedo ir de tu lado ni porque quiera —Bromeó divertida, haciendo a jimin soltar una risita.

—Tienes razón conejita, esperemos que el tiempo se pase rápido y al fin podamos irnos. —Contestó la rubia, risueña de nuevo, enredando sus brazos en el cuello de sook y besándole la mejilla con cariño.

Felices de nuevo, acordaron que debían probar el pie juntas, por lo que volvieron a tomarse de las manos y se dirigieron a la cocina, en donde el postre de cerezas les aguardaba.

La omega rubia partió un pedazo de pie, sirviéndolo en un plato y sentándose rápidamente en el regazo de su mejor amiga.

—Di ah~ Sookie —La mayor pidió melosa, llevando el tenedor con un pedazo de pie a la boca de la azabache,

La más alta abrió la boca, degustando el delicioso postre que sólo su rubiecita sabía hacer.

—Horneas delicioso mimi, deberías abrir una pastelería. —Halagó, acariciando su cinturita y acomodándola mejor en su regazo.

—Espera a ver tu otro regalo Sookie, he preparado una sorpresa con mucho cariño. No puedo esperar a que lo veas —Jimin habló con una suave sonrisa, comiendo de su propio postre también.

—Yo tampoco puedo esperar pequeña, tus sorpresas siempre son las más bellas y especiales — La azabache respondió con dulzura, besando por milésima vez en el día los bellos cachetitos de su amiga.

Luego de comer el pie, ambas se dirigieron al jardín de nuevo, conviviendo con sus amigos y evitando a toda costa a sehun, quien hablaba con algunos chicos conocidos de Jungsook.


La noche cayó en un abrir de cerrar de ojos, y con eso, los invitados comenzaron a desalojar la casa, siendo despedidos por Jungsook educadamente.

—Te recuerdo que tenemos una cita pendiente desde la semana pasada Jungsook, espero que me des una respuesta lo antes posible —Sehun recordó autoritario y engreído antes de salir por la puerta, tomando a la chica por sorpresa.

— Te la daré ahora mismo, no quiero ir a una cita contigo y no lo haré —Jungsook respondió segura, cerrando la puerta directamente en la cara del alfa, enojada e irritada.

El alfa solo pudo gruñir enojado, yéndose de ahí con la dignidad por los suelos.

La omega se volteó en su lugar, caminando despacio hasta el jardín, encontrándose con jimin recogiendo basura del pasto.

Observó su pequeño y curvilíneo cuerpo agraciado, enfundado en un bello vestido celeste que estilizaba su figura hermosamente.

Un tenue destello de lujuria brilló en sus orbes marrón al observar las curvas en las caderas de la chica, el vestido en ‘A’ cayendo suavemente por estas.

Lentamente se acercó por atrás, envolviendo la pequeña cintura de la omega en sus brazos, pegándose a ella.

—Sabes que no tienes que limpiar eso princesa, lo harán mañana en la mañana los empleados —Susurró en su oreja con voz suave, besando sus mejillas y su cuello cariñosamente.

La rubia sintió como si su estómago hubiese sido invadido por miles de mariposas al sentir los suaves labios de la otra chica entregar besos en su cuello, un suspiro entrecortado salió de su boca.

—L-lo se, solo que... aah s-sookie —La mayor no pudo continuar, sintiendo las grandes y delicadas manos de su chica acunar suavemente sus pechos.

—Ya podemos dejar de fingir amor, ya se han ido todos —Expresó la más alta, cegada por la lujuria que comenzaba a llenar su sistema.

La mayor se giró aún entre los brazos de su novia, encarando a esta y lanzándose a sus labios en un beso desordenado y desesperado.

Jungsook tomó los muslos de jimin y la alzó en sus brazos, caminando hasta que estuvieron dentro de la casa de nuevo.

Las dos omegas estaban lejos de ser amigas; las amigas no se besaban, no se tocaban íntimamente ni se decían te amo.

Las amigas no hacían el amor.

La relación de las omegas había comenzado seis años atrás, luego de toda una vida de “amistad”.

Ambas habían tenido sentimientos por la otra desde que eran unas niñas, pero nunca pudieron confesarlo antes por miedo a lo que la sociedad dijese sobre ellas.

Hasta el día de hoy, no podían decirle a prácticamente nadie sobre su amor, pues las relaciones entre los mismos linajes siempre habían sido mal vistas.

En parte tenían suerte, ya que nadie sospechaba de su relación, las amigas omegas tendían a ser cariñosas entre ellas.

De cualquier modo, contaban los días para poder irse de Busan, en Seúl las cosas eran algo diferentes.

Ahí todo era más relajado, si, habían personas que lo veían como una abominación, pero para la mayoría de gente era algo normal, por eso una ciudad como Seúl era la mejor opción para la pareja.

Aunque ese no era el momento para pensar en esas cosas.

Llegaron a la habitación entre tropezones y suspiros de placer, tocándose por todos lados.

La menor dejó a la rubiecita suavemente en el colchón, encendiendo la lámpara de mesa antes de situarse encima de su chica para comenzar a besarle profundamente.

Bajó por su cuello con un camino de besos cariñosos, comenzando a acariciar sus pechos aún por encima de la tela.

Sus manos bajaron por su torso, evadiendo su intimidad hasta llegar a sus generosos muslos.

Apretó estos con algo de fuerza, subiendo sus manos de arriba a abajo, acercándose cada vez más a la intimidad ajena pero sin tocarla realmente.

—A-amor estoy muy húmeda, p-porfavor desnúdame ya —La omega rubia pidió desesperada, sintiendo como su centro comenzaba a empapar sus bragas de lubricante natural.

Sook obedeció, quitando el vestido de su chica y dejando su cuerpo cubierto solamente por un bello conjunto de lencería strapless del mismo color que su vestido.

Sus ojos y manos recorrieron el perfecto cuerpo de la mayor, tocando desde sus pechos bien formados, pasando por su plano abdomen y diminuta cintura, hasta llegar a su húmeda entrepierna, en donde acarició con sus pulgares aún por encima de la prenda de encaje y seda.

—Eres tan perfecta princesa, tienes el cuerpo más hermoso que haya visto en toda mi vida. —Habló hipnotizada, haciendo a jimin sonrojar furiosamente cuando sus miradas conectaron.

Frotó su pulgar contra el clítoris de la omega, haciendo círculos y presión, aún sin despegar sus ojos de los ajenos.

La mayor gimió agudamente y sin pudor ante el delicioso contacto con su capullo. De su centro salió una gran descarga de lubricante solo con ese toque tan codicioso y malditamente placentero en su clítoris.

Solo su conejita sabía como hacerla delirar con un toque tan simple.

Sus braguitas fueron deslizadas por sus piernas en un movimiento limpio por parte de Jungsook, dejando su intimidad expuesta.

Un gemido salió de los labios de la más joven al observar el pequeño coño de su bebé, rechoncho y lampiño, chorreando lubricante natural por su apretada hendidura.

Nunca se cansaría de ver tal obra de arte.

Con delicadeza acarició con su índice los regordetes labios exteriores, empapando su dedo con la humedad de su bebé y subiendo hasta su precioso y también rechoncho monte de Venus.

—T-tócame más~ p-porfavor conejita —La mayor gimió agudamente, abriendo sus largas piernas hasta que sus pliegues, escondidos entre sus gordos labios exteriores, se extendieron suavemente.

La azabache no se contuvo, se inclinó hasta tener el suave coño frente a su rostro y entregó una suave lamida superficial, probando el dulce lubricante con un intenso sabor a cerezas.

Si, por eso el pie de cerezas era su favorito.

La boca se le hizo agua de inmediato y su centro también comenzó a soltar grandes cantidades de lubricante.

Algo desesperada, comenzó a lamer entre los pliegues de su chica, abriendo estos suavemente con su lengua hasta llegar a la pequeña protuberancia rosada e hinchada, repitiendo esa acción varias veces.

—No sabes cuanto me gusta tu coño princesa, podría comerte por horas y nunca me cansaría —Habló hipnotizada, lanzándose a chupar el clítoris hinchadito de jimin de nuevo.

La rubia respondió con un gemido agudo y chillón, abriendo aún mas sus piernas para sentir la lengua de su chica de mejor manera.

Delicadamente, la alta apartó con sus pulgares los labios interiores del pequeño coño, comenzando a lamer y chupar con mucha más intensidad ese paraíso con sabor a gloria, haciendo que su chica gimiera alto y tomara un puñado de su largo cabello negro para acercarla más a su lugar especial.

La bajita estaba totalmente perdida en el placer, gimiendo y gritando como si estuviese en celo al sentir la lengua y labios de su omega mimar su parte íntima.

Su mirada estaba completamente borrosa, de su boquita salía un fino hilo de saliva mientras que sus piernas se mantenían bien abiertas, su pesado lubricante manchaba los cobertores de la cama.

La omega pelinegra no pasó desapercibido todo el lubricante que salía de jimin, así que, desesperada, comenzó a recibir todo lo que podía, lamiendo a su chica y comenzando a penetrar su apretada abertura con su lengua y dos de sus largos dedos.

Sus falanges entraron con facilidad en el pequeño pozo de lubricante, con suavidad comenzó a penetrar ahí, complaciendo a su chica y sintiendo como esta se acercaba cada vez más y más al orgasmo.

—A-amor para —La mayor gimió desesperada, tratando de sacar la cabeza de su chica del medio de sus piernas.

La menor se separó de su vagina con un pequeño reproche, levantando la mirada para que su gatita le dijera lo que necesitaba ahora.

—S-sookie es que... quiero montar tu rostro — Tímida, expresó con la voz suave y dulce, encogiéndose en su lugar por la pena que la inundó.

Las pupilas de la azabache se dilataron aún más solo con escuchar esa frase, rápidamente recostó su espalda en el colchón, esperando a que su bebé se pusiera encima de ella.

Amaba que se su novia montara su cara.

Jimin gimió cuando estuvo a horcajadas en el abdomen de su novia, quitó la blusa floreada de esta antes de moverse hasta que su coño estuvo encima de su boca.

Lentamente bajó sus caderas hasta que su coño impactó suavemente con los labios húmedos de Jungsook, sus manos se apoyaron en el colchón y de sus cerezos salió un suspiro entrecortado.

Tanteando el terreno, jimin balanceó sus caderas con delicadeza, sintiendo su clítoris chocar contra la nariz de su chica y la lengua de esta lamiendo su coño.

Fue inevitable soltar un gemido cuando sook tomó sus muslos, incitándola a comenzar a moverse de arriba a abajo y de adelante hacia atrás.

Tomando valor, comenzó con un rápido vaivén de caderas, construyendo su orgasmo poco a poco.

La menor la tomaba de las caderas, guiando los movimientos ligeramente y aguantando su peso.

—Jungsookie ah ah, t-tu lengua me complace tan bien y s-solo quiero tenerla lamiéndome hasta hacerme llegar aaah~ — Jimin gimió extasiada, sintiendo como toda la presión se acumulaba en su bajo abdomen.

Su orgasmo se acercaba y lo único que pudo hacer al respecto fue mover sus caderas aún más rápido encima del rostro de sook, empapándola de su lubricante natural, el cual cada vez chorreaba más de su centro.

Arqueado la espalda exageradamente, llegó a su tan ansiado primer climax de la noche, con su novia recibiendo su última descarga de lubricante con gusto.

Sus piernas trataron de cerrarse ante tal orgasmo, su cuerpo entero sufrió de los deliciosos espasmos posteriores mientras su cintura seguía fuertemente sostenida por las manos de su chica.

Rendida, bajó de la cara de la pelinegra, sentándose a horcajadas en su abdomen nuevamente.

Su hormigueante coño descansaba encima del abdomen marcado de su novia, mientras que está se encargaba de acariciar su cintura con delicadeza y amor, esperando paciente a que recuperara su aliento para seguir con la diversión.

—¿Sabes amor? Es un poco injusto que yo esté casi desnuda y que tu sigas escondiendo tu hermoso cuerpo. Yo también deseo complacerte — La chiquita ronroneó coqueta luego de varios minutos de descanso, inclinándose hasta besar con amor los labios finos de la azabache.

— Haz lo que tu desées con mi cuerpo nena, soy completamente tuya — Contestó amorosa, quitando el sostén strapless de jimin para dejarla completamente desnuda de una vez por todas.

La rubia sonrió alegre, moviéndose de nuevo hasta estar entre los bellos y fuertes muslos de su novia.

La menor se dejó hacer, sintiendo las suaves manitas de su omega quitar sus prendas restantes una por una, hasta dejarla completamente desnuda.

Una vez tuvo a su conejita desnuda, jimin se tomó el tiempo para admirar su hermoso y delgado cuerpo, acariciando sus suaves curvas con adoración.

Con sus manitas apretó suavemente los pequeños y bonitos pechos de la omega, inclinándose hasta poder besarla y comenzando a acariciar sus pezones levemente oscuros, con pequeños apretones de por medio.

Jungsook estaba cada vez más y más húmeda, manchando incluso los cobertores de la cama con su lubricante.

Los toques de su novia siempre lograban reducirla a temblores y gemidos excitados.

Sus suaves quejidos eran acallados por los mullidos labios de su chica, quien la besaba con amor mientas bajaba su mano derecha lentamente hasta su húmedo coño.

El beso se terminó con un chasquido, jimin comenzó entonces a acariciar suavemente a su conejita.

Lentamente pasó sus deditos por sus húmedos y suaves pliegues, subiendo hasta su clítoris y repitiendo la acción varias veces.

Se tomó el tiempo para calentar a su menor, presionando su clítoris y haciendo placenteros círculos.

Sus boca quería probar aquellos pliegues suaves con sabor a canela y manzana tan mal, así que eso hizo.

Inclinó su cabeza y comenzó a lamer todo lo que pudo de la vagina rosadita de su amor, haciendo a esta gemir bellamente agudo.

No se contuvo, era hora de regresar el placer que le habían dado.

Comenzó con placenteras succiones en el clítoris hinchado de la omega, lamiendo cariñosamente y con adoración el interior de los labios interiores.

Se aventuró a meter dos de sus deditos dentro de sook, penetrando su pequeña abertura con estos aún sin dejar de lamer y chupar codiciosa, saboreando a su omega.

Jungsook acariciaba su largo rubio mientras ella la complacida como era debido. Su suave lengua mimó en los lugares correctos hasta que su novia se vino con un obsceno grito de placer.

La azabache cerró las piernas en torno al rostro de jimin, expulsando lubricante a montones durante los últimos momentos de su arrollador orgasmo.

Jimin lamió todo hasta dejar a su conejita limpia, entregando suaves besitos en toda la linda vagina satisfecha.

Se incorporó en sus rodillas, sonriéndole grandemente a su pequeña sookie, quien le devolvió el gesto con ojitos pesados.

Se acurrucó a su lado, abrazándola con amor y besando sus mejillas sonrojadas.

Jungsook devolvió el gesto, entregando varios piquitos en los gorditos labios ajenos.

—Minnie, ¿quieres usar el strap on nuevo? —La azabache preguntó emocionada luego de varios minutos de mimos y descanso.

La chiquita abrió los ojos en grande, asintiendo frenética ante la idea de su chica.

Había olvidado el nuevo juguete que habían comprado online hace algunas semanas, un dildo con arnés de 15 centímetros.

La menor lo buscó entre su gaveta, encontrándolo no mucho después.

Con una expresión cargada de lujuria, se colocó el arnés en las caderas, dejando que su novia le colocara un vibrador pequeño en su agujero para que ambas pudiesen disfrutar por igual.

Jugueteó con el clítoris de jimin antes de comenzar, despertando su placer nuevamente, lográndolo sin mucho esfuerzo.

Introdujo el dildo en el agujero otra vez húmedo de la mayor, soltando un suave gemido cuando esta encendió el vibrador dentro de su vagina.

Comenzó a mover sus caderas, penetrando a su jimin con suavidad, hundiendo el consolador profundamente en su interior.

Los gemidos de ambas volvieron a hacer eco en las paredes la habitación, las sensaciones llevándolas cada vez más cerca del límite.

Jimin cambió la velocidad del vibrador de nuevo, sintiendo como su novia arremetía contra su coño una y otra vez hasta que ambas alcanzaron su orgasmo casi al mismo tiempo.

Cayeron rendidas una vez más en la cama, respirando agitadamente, dándose mimos entre ellas.

Jungsook retiró el strap on de sus caderas y el vibrador de su agujero, dejando ambos en el suelo al lado de la cama. Los limpiaría y guardaría mañana.

Su chiquita mantenía las piernas abiertas, descansando sin percatarse de ese detalle.

Al observar eso, no pudo evitar azotar suavemente el pequeño y bien usado coño de su chica, haciendo a esta gemir agudamente.

—N-no cariño, estoy muy sensible —La pequeña chica pidió con la voz cansada, sintiendo como su omega solo acariciaba una última vez en ese lugar y entregaba suaves besitos cortos, alejándose de su vagina no mucho después.

Las omegas solo se dedicaron a acariciarse y besarse luego de sus dos placenteros orgasmos.

Ambas comenzaban a sucumbir ante el sueño, cerrando los ojos poco a poco al sentirse tan cómodas y cálidas al lado de la otra.

Antes de caer dormida, la rubia recordó que aún debía darle la sorpresa a su chica.

—Sookie, espera preciosa, tengo que darte tu sorpresa —Jimin alcanzó a decir antes de que la chica se durmiera.

La omega menor abrió sus ojitos de ciervo en grande, estos se iluminaron felices al recordar que su pollita no le había dado su regalo de cumpleaños aún.

La bajita salió de la cama emocionada, vistiéndose con una camiseta ancha de la menor y saliendo de la habitación para traer el regalo de su novia.

Al regresar vio a su conejita vestida con una camiseta por igual, esperándola ansiosa a la orilla de la gran cama.

Jimin se sentó al lado de su omega, entregándole una bolsa de regalo azul pastel con detalles dorados.

La más joven abrió la bolsa emocionada, encontrándose con un marco de fotos y una cajita de terciopelo negra de un tamaño mediano.

Sacó primero el marco dorado, encontrándose con un bello retrato hecho en acuarelas de su persona.

Sus ojos se llenaron de lágrimas al ver su rostro plasmado en la hoja, pudo notar al instante que el dibujo estaba inspirado en la foto que jimin le había tomado en su primera cita, hace más de seis años.

Su cabello estaba considerablemente más corto, teñido de un color cereza chillón, sus facciones se veían más aniñadas y sus ojos transmitían un amor profundo hacia la persona que tomaba la foto, o sea, su querida novia.

—E-es precioso minnie, siempre me ha encantado la forma en la que dibujas. Te amo princesa —Sook sollozó con una sonrisa, besando a su omega con mucho amor.

—Me alegro tanto que te haya gustado preciosa, y no llores, estoy aquí contigo y no me iré nunca. —La rubia respondió risueña como siempre, abrazando a su chica con cariño.

—Ahora ve el otro sookie — Susurró en su oído con voz suave.

La más alta obedeció, sacando la cajita de la bolsa y encontrándose con dos anillos, uno plateado y el otro negro.

Sus grandes ojos observaron curiosos a su gatita, esperando una explicación.

—Son anillos de pareja bebé, este es el tuyo —La mayor expresó suavemente, deslizando el aro negro en el delgado dedo anular de sook, entregándole la cajita con el otro anillo.

La chica tomó la cajita con una sonrisa, sacando de ahí el otro anillo y colocándolo en el dedito gordito ajeno.

—Son para recordarte que... sin importar que, me quedaré a tu lado. Tu eres mi omega Sookie, y la diosa lo luna sabe, ella unió nuestros caminos. — Expresó con la voz cargada de sentimiento. —El amor no juzga bebé, nuestra relación no es un error ni una abominación. —Terminó con lágrimas cayendo por sus mejillas y una sensación cálida llenándole pecho, sabiendo que sus palabras eran las correctas.

—No lo es cariño, nuestro amor es válido. No importa cuanta gente piense lo contrario, tu eres mi omega y yo la tuya. Te amo minnie —La azabache acunó a jimin entre sus brazos, besando su cabellera y acostándose con ella en la cama.

Jimin se acurrucó gustosa en el pecho de su amada, sintiéndose dichosa al estar a su lado.

Las chicas cayeron en un profundo sueño al poco rato, siendo observadas por la luna, quien se regocijaba en lo alto de los cielos por el amor de ambas mujeres.

El amor sincero no puede ser una abominación, y algún día, todo el mundo lograría entenderlo.

Fin.