Algo horrendo

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Summary

Rose Angren es encontrada inconsciente cerca de los límites de Bennett Town, un caserío semi-abandonado a las afueras de Londres. La policía la interroga en búsqueda del paradero de quienes iban con ella; no obstante, la chica parece haber perdido la razón y solo murmura frases sin sentido. Las autoridades, al no obtener ninguna información de valor, deciden recurrir a Adam Coil, un joven detective de fama emergente. Este acepta el caso de inmediato, pero a medida que la investigación avanza, se da cuenta de que algo intenta impedirle llegar la verdad... Algo horrendo.

Status
Complete
Chapters
21
Rating
4.6 10 reviews
Age Rating
13+

Prefacio

Decir que la esencia que despedía aquella chica de aspecto enfermizo era incómoda, sería no hacerle justicia. Su grasoso cabello rubio le caía sobre el rostro, sus labios estaban visiblemente dañados a causa de las heridas que ella misma se hacía con los dientes a causa de la ansiedad y su cuerpo casi esquelético temblaba bruscamente como si intentara no congelarse. Algo difícil de creer, debido a que traía puesto un grueso suéter de lana gris y la calefacción estaba a aproximadamente veinte grados.

—Rose, no tienes nada que temer —dijo el detective en tono tranquilizador—. Estoy aquí para ayudarte.

Las únicas respuestas que obtuvo el hombre fueron un leve gruñido de incomodidad y el sonido de varias moscas volando a lo largo y ancho de la habitación. Muy peculiar, teniendo en cuenta que se encontraban en una estancia limpia y cerrada.

—Soy Adam Coil —inclinó la cabeza ligeramente a modo de saludo, pero ella ni siquiera se molestó en mirarlo—. No voy a hacerte daño, solo quiero encontrar al responsable de esto.

—Cada vez que cierro los ojos se pone frente a mí, riéndose de mi agonía —masculló Rose—. No puedes ayudarme. Él nunca me dejará en paz.

—Te prometo que haremos todo lo que esté en nuestras manos para hacer justicia. No es la primera vez que atrapamos miserables de este tipo —aseguró él—. Cualquier información que puedas darme será de mucha utilidad —se aseguró rápidamente de que la grabadora continuara trabajando y prosiguió—. ¿Recuerdas cómo era? ¿Podrías describirlo para mí?

—Él... él no era una persona común y corriente.

—¿Ah no? ¿Entonces qué era?

—Él era... algo horrendo.