𝒰𝓃𝑒𝓍𝓅𝑒𝒸𝓉𝑒𝒹

Summary

❝Llegó como una flama de inspiración en el momento correcto, sin embargo, pasó lo inesperado . ❞

Genre
Romance/Other
Author
Status
Complete
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
16+

01



«... Cada vez que miro sus ojos, me siento perdido, pero a la misma vez, me siento hechizado. Es como ver constelaciones en el firmamento, siendo veladas por esa dulce sonrisa que puede iluminar el día más lóbrego de mi vida...»

Arrugó el ceño, manteniendo el dedo índice en la tecla para borrar todo lo que repiqueteo en segundos. Cada que lo leía, sentía que algo faltaba en las frases, el sentido de la poesía y la coherencia de lo que pretendía transmitir. Pero ociosamente, se dejó vencer, solo archivo y apago el computador.

—No sé porque le estoy haciendo caso a ese hyung. —susurró, abandonando la computadora portátil a su puesto, agarrando la manta y envolviéndose, tratando de dormir.

Sin embargo, su teléfono comenzó a vibrar, interrumpiendo su sueño. Con un gruñido, arrebató el aparato sin leer el nombre del contacto y respondió. —¿Sabes qué hora hijo? ¡Estaba a punto de dormir!

No recuerdo haber educado de esa manera a mi hijo. —expuso al otro lado. Poniéndole los velos de punta. — Lamentó ser la persona que irrumpió tus sueños.

Omma... —apretó los dientes, pasándose una mano sobre el rostro. —¿A qué se debe tu llamada...?

Solo quería recordarte que mañana es la boda de tu hermano. —dijo. Un ruido de utensilios se atendió. — Mientras yo estoy afanada en cómo me vestiré, ¡tú estás tan tranquilo para ir a la cama! Al menos dime que adquiriste un esmoquin.

—Lo siento, lo olvidé. —sincero, sintiendo el próximo reproche de su madre, el cual no llegó, la oyó suspirar.

Me lo vi venir. —dijo resignada. — Tú Appa tampoco lo compró a tiempo. Y cómo tú te pareces tanto a él estas cosas, de algún modo, deduje que tú tampoco lo compraste.

Yoongi apretó los labios, no queriendo reprimir una sonrisita.

Sé puntual. La ceremonia empieza a las doce y media. besos —colgó.


-Te amo. —susurró, observando el teléfono.


Configuró la alarma y alistó la ropa casual que llevaría mañana a la casa de sus padres.


A la mañana siguiente:

—Ya deja de mover la corbata. —recibió un manotazo de su progenitora.


—Es incómodo. —protestó—, A ver, póntelo, tal vez así dejas de regañarme.


La Sra. Min le dio una mirada afilada, a lo que Yoongi se encogió y guardó silencio.


—Nuestra Omma no deja de intimidarnos ni a esta edad. —susurró su hermano mayor.


—Ni que lo digas. —respondió con el mismo tono bajo, compartiendo una breve mirada con él.


Posteriormente, volvió su mirada al frente, prestando atención a la melodía que brotaba de las teclas del piano, cual bienvenida dio a una hermosa dama.


Los invitados se pusieron en pie, observando los pasos de la castaña rubia hasta el altar, agarrando la mano que le tendió a su futuro esposo, sonriendo.


Yoongi hinchó el pecho de orgullo ante su hermano y cuñada.


Eran la pareja perfecta, se complementaban el uno con el otro.


Las palabras del eclesiástico no entraron en los oídos de Yoongi, pues sin otra cosa, sonreía ante la bonita y romántica escena de Sungwoo y Aiko; que no dejaban de apretar sus dedos entrelazados, sintiéndose nerviosos; pero a la vez, completos y felices. Pasaron a los anillos, fue en el momento en que Yoongi retornó a tierra firme, y con el pequeño tropiezo en la alfombra, entregó los tesoros con una sonrisa avergonzada. El sacerdote prosiguió, se convirtió en Sungwoo para hablar una larga lista de lo asombroso que es Aiko. Ella no fue la excepción, si bien algunas palabras fueron cómicas al referirse a Sungwoo, finalizó llorando, expresando con una linda sonrisa lo mucho que lo ama.


—Creo que ya es hora... —comentó el sacerdote cansado de hablar, haciendo carcajear a la familia del matrimonio. —Joven Min, puede besar a su esposa y viceversa. —completo, haciendo un ademán con la mano.


Sungwoo acarició las mejillas de su ahora esposa, inclinándose y sellando sus labios dulcemente. Los aplausos no se hicieron esperar, menos las lágrimas de ambas madres de los novios.


—Mi princesa dejó de ser una niña. —se echó a llorar el padre de Aiko, sacando un pañuelo de su chaqueta.


—Que vivan los novios... y el hambre que tengo! —clamó sin filtró el padre de Yoongi, sacándole una carcajada al aludido, recibiendo un codazo de parte de su esposa.


El resto de la tarde y la noche brindaron por los enamorados, deseándoles lo mejor en sus vidas y su futura familia. El baile de medianoche de los casados ​​hizo divagar a Yoongi, apareciendo ideas en su cabeza para las próximas notas en el computador.