Lucky - Kookmin mini fic

Summary

"Somos tan afortunados" Pensaron que nunca sucedería, pero luego de mucho tiempo, su sueño se hace realidad. • Mini fic • Fluff diabético • Omegaverse • M-preg • Jeongguk alfa, jimin omega • No se permiten copias ni adaptaciones *disclaimer* SI no te gusta este ship o el contenido de esta historia, por favor ahórrate entrar y comentar cosas negativas. Todos los comentarios negativos serán borrados. 🚨Esta historia fue escrita en 2020, tiene bastantes faltas de ortografía y redacción ya que fue una de mis primeras historias. Sin embargo, dudo corregirla en algún futuro cercano (al menos los errores de redacción) pues considero que muestran mi progreso como autora. Espero que les guste aún con esas fallas.

Status
Complete
Chapters
12
Rating
n/a
Age Rating
18+

🙉 1 🙉

Había sido el peor día de su semana. Su alarma nunca sonó y llego tarde al trabajo. Su jefe había sido un dolor en el culo desde que llegó, alegando por su mediocridad y mil mierdas más. Para colmo, su omega había olvidado su cumpleaños, o eso suponía pues no le había dicho nada de nada. estaba en una crisis al final de su día. Lo único que quería era llegar a su casa y dormir abrazado con su bolita de azúcar, aunque este haya olvidado su cumpleaños, ya eso tampoco le interesaba.

— Jimin! Amor ya llegue! — gritó jeongguk entrando a su casa. Se le hacía raro que todas las luces estuviesen apagadas. Normalmente jimin estaba esperándolo en la sala o en su estudio escribiendo ideas para nuevos libros. Cuando logra encender la luz, siente a alguien correr detrás de él.

— FELIZ CUMPLEAÑOS JEONGGUKIE! —Jimin grita saltando a la espalda de su alfa haciendo a este tambalear. El omega solo reía por la cara sorprendida de su novio. Había planeado esto para su cumpleaños, haciendo como si se le hubiese olvidado para sorprenderle cuando llegara del trabajo. Había visto los pucheros infantiles de su querido alfa toda la semana, y no podía esperar para enseñarle la sorpresa que le había preparado. Esta le quitaria cualquier enojo y tristeza.

—Jimin bebé, creí que se te había olvidado — Dice bajando a jimin de su espalda, volteándose con sus ojitos de bambi, grandes y llorosos. Estaba tan feliz que por lo menos algo en ese día saliera bien. Abrazó a su cosita por la cintura liberando su llanto y desesperación que ese día le había traído.

Jimin se sorprendió por ese acto, sabía que su alfa se sentía un poco mal por su falta de memoria, pero no creyó que le iba a afectar de esa manera. Ahora se sentía un poquito culpable. — Jeonggukie, disculpa por eso, quería hacerte una sorpresa solamente, no creí que te sentirías de esa manera. — Espetó con sus ojitos llorosos por arruinar el cumpleaños de su bebé gigante. Su olor volviéndose agrio por la tristeza y la decepción.

— No nene, no creas que ha sido por eso. Es solo que este día ha sido una mierda y tu lo has mejorado. Me he puesto emocional, eso es todo. Perdón por hacerte creer otra cosa. — Dice ya más calmado, acariciando con cariño la carita de su príncipe. Observa como las facciones de jimin se relajan y su aroma vuelve a ser dulce.

Su sonrisa se hace enorme y se tira a besar a su alfa llorón. Sus brazos se enredan en el cuello de jeongguk y este acaricia su pequeña cintura con delicadeza, sacando pequeños ronroneos de lo profundo de su garganta. Sus labios se juntan con amor, jeongguk muerde con suavidad el labio inferior para luego lamerlo con cariño. Gemidos suaves salen de la boquita de jimin para luego ser tragados por el alfa. Luego de unos minutos dándose besos cariñosos, ambos se separan.

—Te tengo una sorpresa cariño, vamos a la cocina— Anuncia jimin emocionado. Lo guía a la cocina en donde hay una cena enorme servida. Velas alrededor, creando un ambiente romántico y cálido. El olor de la comida vuelve loco a jeongguk, sabe que su nene cocina increíble y esa vez no era la excepción. Se sientan a comer tranquilamente, hablando de cosas triviales y sin importancia.

Al terminar de comer jimin se levanta y saca un pastel de vainilla y fresas del refri. El sabor favorito de jeongguk pues es el olor de jimin también.

— ¿También me has hecho un pastel jimin-ssi? — Espetó el alfa con una sonrisa radiante.

—¡Claro que si! ¿Que es un cumpleaños sin pastel, jeonggukie? — Respondió con alegría por saber que jeongguk estaba feliz de nuevo, y vaya que lo estaría para la sorpresa final.

Jimin prendió las velitas de cumpleaños con un encendedor, poniendo el pastel en la mesa para acercarse a jeongguk y sentarse en su regazo de lado. El ambiente romántico no se perdía, las velas alrededor, más las del pastel haciendo ver todo más calmado y pacífico. Jimin frota su naricita con la grande de jeongguk, formando así un besito esquimal, con sonrisas enormes de por medio.

— Feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños~ jeonggukie... Feliz cumpleaños a ti. —Termino de cantar jimin y le pidió a su alfa que soplara las velitas. Jimin partió un pedazo del pastel para dárselo de comer a su novio.

— Di ah~ jeonggukie — Dijo jimin dijo jimin con la cuchara cerca de los labios de amor. Jeongguk acató la orden con sus mejillas sonrojadas, dándole paso a la cuchara con pastel adentro de su boquita.

— Jimin amor, ¡haces los mejores pasteles! — Exclamó jeongguk con la boca llena del pastel de vainilla y fresas. Jimin también degustaba de este y debía admitir que le había quedado muy bien. El alfa estaba pegado a su cuello mientras comía de aquella delicia. El pastel era delicioso claro, pero el olor de su amor era aun mejor. Amaba probarlo directamente de su lubricante natural en sus días de celo. Aunque este fuese escaso, amaba el sabor que tenía y amaba aun más la cara de su pareja cuando pasaba su lengua por aquel orificio apretado. No era momento de excitarse, se dijo a si mismo cuando vio la dirección de sus pensamientos.

—J-jeonggukie aún tengo una sorpresita para ti, espero t-te guste— Dijo nervioso separándose un poquito de jeongguk para verlo a los ojos.

—¿Aun más sorpresas, bebé? Me estas consintiendo mucho nene— Contesto con su mirada llena de amor. Jimin tenía sus mejillas en un tono carmín muy bonito y sus manos temblaban levemente.

— ¡Claro que si! Este día es especial y quiero hacerlo aún más especial. — Dijo con un suspiro levantándose para traer una cajita de color rojo con una moña enorme de color dorado.

—A-aqui bebé, espero que te guste tanto como a mi — Espetó con su voz aguda y suave, sentándose nuevamente en el regazo de su pareja.

— A ver — Dijo el azabache con sus ojos brillando por la emoción. Los regalos de jimin siempre eran hermosos y especiales, pero esta vez sentía que era algo demasiado increíble. Lo podía sentir por el vínculo que tenía con su bebé, este estaba más emocionado y ansioso de lo normal. Quitando la moña primero, destapó la caja encontrándose con un papel doblado. Se sorprendió, claro que lo hizo. Levantando la mirada para ver a jimin, este le hizo una seña para que siguiera con lo que hacía. Saco el papel y lo desdoblo con cuidado, encontrándose así con un informe médico. Se asustó por un instante pero jimin acarició su mejilla con cariño, haciendo a jeongguk calmarse y comenzar a leer.

No entendía nada, el papel no decía nada novedoso, decía detalles de la salud de jimin, revelando lo bien que estaba. Lo sabía, jimin era un hombre saludable y activo y por ese motivo no encontraba el sentido de ese regalo, ni porque jimin estaba tan emocionado. Siguió leyendo hasta encontrarse con algo que le dejo sin palabras. No podía moverse, no podía creer lo que estaba leyendo. El papel cayó de sus manos y su mirada se alzó para ver a jimin con sus ojitos llorosos y sus labios temblando.

No lo podía creer, ¡su hermoso estaba embarazado! Era una noticia increíble pues les habían dicho que ellos no podían tener hijos. En su momento, la noticia los desalentó y les entristecio muchísimo. Habían empezado miles de tratamientos para que jimin pudiera tener bebes... Pero nunca ocurrió nada. Decir que lo habían superado era una completa mentira, seguían sintiéndose devastados pero con el tiempo lograron aceptarlo y resignarse. Esto era demasiado increíble para ambos, era como un milagro y no sabían como describir lo que sentían.

Ahora entendía muchas cosas de las últimas dos semana. El humor cambiante de jimin, los malestares matutinos, el “atraso” de su celo y el particular olor que cargaba su omega. No le había tomado importancia pues creyó que era por lo ocupado y estresado que había estado jimin por su nuevo libro. Pero ahora todo tenía sentido.

Comenzó a llorar desconsoladamente al igual que su pequeño príncipe. Se aferraba a jimin con fuerzas y besaba ocasionalmente su cabeza.

— ¿E-esto es real mi amor? ¿Esto n-no es un sueño? Si lo es, no quiero despertar nunca — Dijo jeongguk con su voz entrecortada y sorbiendo por su nariz.

—N-no jeonggukie, no lo es. Todo es real, por fin lo hemos logrado — Contesto el rubio con sus ojos hinchados y su cara roja por el llanto. Su sonrisa se hizo grande y se acerco a su jeongguk para besarla con amor.

El tampoco podía creerlo, había pasado mucho tiempo desde que le habían dicho sobre su infertilidad.

Le habían dicho que sus posibilidades eran del 0.01% y que si lo lograba, su embarazo sería de alto riesgo. En ese momento de su vida, creyó que lo perdería todo. Su lobo estaba extremadamente triste con la noticia, ya no podía comunicarse con el y lo único que oía eran sus lamentos por la noche. Creyó que su alfa lo dejaría, y buscaría a otra pareja con la cual procrear. Ese había sido el sueño de ambos y que no pudieran cumplirlo, le hacía tener pánico a la reacción de su alfa.

Grande fue su sorpresa cuando esté le dijo que no se iba a ir de su lado nunca. Le prometió que harían lo posible para cumplir su sueño de ser padres, pero que si al final no lo cumplían el igualmente se quedaría ahí con el. Ese fue el momento en el que jimin pudo respirar un poco mas tranquilo. Aún recuerda las palabras exactas de ese día.

*flashback

— Lamentamos la noticia jimin, pero eres infertil. Tu posibilidad de quedar embarazado es extremadamente baja y aun si lo logras, tienes muchos riesgos de sufrir un aborto espontáneo. No hay mucho que podamos hacer. Lo siento. — Comento el doctor con pesar antes de retirarse para darle espacio a la pareja.

Lágrimas silenciosas e hipidos bajos salían de jimin. Estaba devastado y no sabía la reacción que tendría su alfa.

— Jeonggukie... y-yo...— Sus palabras quedaron atascadas en su boca. El azabache se lanzó a sus labios besandolo de manera dulce y precisa.

Había sentido las emociones negativas de su bebé por el vínculo. No quería que su nene pensara que lo iba a dejar a la deriva solo por no ser fértil. Su amor por jimin iba mucho más allá de poder o no poder tener hijos. Claro que le entristecía, pero por nada del mundo se alejaría de su mochi.

— Escúchame bien jimin, nunca me alejare de ti. Te amo mi príncipe, y lucharemos por tener a nuestra familia. Si al final no lo logramos, nada cambiará entre tu y yo. Tu eres lo más importante para mi, amor. —Jeongguk espetó con su voz suave y cariñosa. Jimin lo veía con sus ojos brillosos y la felicidad volvió a el momentáneamente.

Se besaron con cariño y amor, transmitiendo todo lo que sentían por el otro por medio del vínculo.

—T-te amo alfa, te amo y nunca dejare de hacerlo. Gracias — Comento el rubio con lágrimas corriendo por sus mejillas y con una sonrisa brillante para volver a besar los labios de sus jeonggukie.

*fin del flashback

La relación con su lobo se volvió a restablecer luego de algún tiempo, costo que pasara, pero al final se logró. Ahora no le importaba tanto tener hijos. Era un sueño, pero ya no era una necesidad, había aceptado que era casi imposible.

Saber que su sueño por fin se había cumplido, lo hacía demasiado feliz, a ambos.

Se besaban lentamente y se acariciaban con cariño. Luego de aproximadamente treinta minutos llorando de felicidad, al fin habían dejado de hacerlo acostandose juntos para darse cariñitos. Los labios del alfa pasaban por toda su carita, haciendo un camino desde su frente hasta sus labios y bajando a su cuello. Ahí podía percibir el aroma que tanto amaba junto con otro un poco más sutil, apenas perceptible. Jimin tenía sus manos entre el cabello azabache, dando caricias en la cabeza y el cuello de su alfa.

— Te amo mi amor, te amo muchísimo. — Dijo en su oído con voz ronca, causando escalofríos en jimin. Subió su cara para depositar besitos en la naricita de botón, para luego acariciarla con la suya.

—Yo también te amo mi alfa, gracias por estar ahí para mi siempre. — Sonrió besando el lunar abajo del labio de su novio repetidas veces.

Volvieron a acurrucarse dándose mimos hasta caer dormidos, con sus corazones felices y tranquilos, sabiendo la suerte que tenían. Se amaban, y querían compartir cada momento del resto de sus vidas, juntos.

Aquel día paso de ser el peor día de la semana de jeongguk, a ser el mejor día de su vida.