Capítulo 1
Empieza a ¿Por dónde debía empezar?
Gulf no tenía idea de lo difícil que era confesarse a alguien, en especial si ese alguien era Mew Suppasit, el tipo más atractivo, genial y amable de toda la facultad de Artes.
Mew no era cualquier tipo. Era el más grande crush de Gulf Kanawut desde que estaban en la secundaria, y ahora que ya eran todos unos universitarios, Gulf seguía teniendo los mismos sentimientos por él. Eso no había cambiado en cinco años, y estaba seguro de que nunca lo haría. Por eso había tomado la difícil y valiente decisión de confesarse con Mew, aunque este no tuviera idea de su existencia, pero para ello, primero tenía que lograr que Mew asistiera a su cumpleaños número 18, porque de otra forma Gulf no tendría el valor de hacerlo.
Era demasiado tímido como para hablarle a Mew en la universidad, y mucho menos por redes sociales, donde el popular chico era seguido por cientos y cientos de personas que, al igual que él, tenían un Crush con Mew. Así que solo quedaba una opción, y era hablar con Mew en su cumpleaños, claro, solo si éste accedía ir a la celebración.
Entonces Gulf supo que para llamar la atención de Mew, tenía que hacer de su invitación la invitación más genial y llamativa de todas, por lo que se había preparado previamente con papeles de colores, decoraciones y plumones de todos los tonos existentes, de esa manera estaría asegurando que su invitación sería un imán para los ojos de Mew, dado que a este le gustaban muchísimo las cosas vistosas y coloridas.
En ése momento la inspiración lo golpeó, así que se tiró de la cama y corrió hacia el escritorio, encendió el computador y abrió la aplicación de música, luego puso su canción favorita a reproducir y él se dedicó a trabajar el resto de la tarde.
Para cuando llegó la noche, Gulf estaba bastante satisfecho con su trabajo, por lo que lo dejó en la mesa y se fue a dormir, para a la mañana siguiente dejar la invitación sobre en escritorio de Mew en la clase de Artes Visuales.
Sonrió para si mismo y se dijo que, si su plan resultaba exitoso, enviaría cartas de amor a Mew todos los años, en todas las fechas importantes.
Y si no resultaba... Él simplemente lo seguirá intentando.
[~\~\~]
de; GK.
Para; MewSuppasit.
Sé que probablemente no sepas quién soy, y estoy bien con ello, pero he decidido cambiar el rumbo de ese hecho y pronto dejar de ser un desconocido para ti.
Este sábado es mi cumpleaños y quiero invitarte a mi celebración, no será algo grande ni habrá muchas personas. Solo seremos tú y yo y un delicioso pastel de chocolate con fresas rellenas en mi sala de estar.
Si decides ir, te estaré esperando en ésta dirección XXXX a las 6 de la tarde. No es necesario llevar regalo, pero si quieres regalarme algo, quiero que sepas que me gustan las Girasoles y los peluches de gatitos.
Prometo que soy una buena persona, pero si no tienes confianza puedes traer tu propiogas pimienta para tu seguridad.
Aquí te dejo unos chocolates con maní, tus favoritos. Por favor,disfrútalosy no los compartas con nadie, porque soy una persona celosa.
Espero verte este sábado.
[~\~\~]
Mew leyó la invitación que había encontrado en su escritorio esa mañana y sonrió enternecido por su contenido. Aquellas palabras escritas en el papel de color rosado con stickers de flores y corazones eran realmente adorables, al igual que la persona que las había escrito, pues Mew sabía perfectamente de quien se trataba.
Era el adorable y tímido Gulf Kanawut, el chico que siempre lo miraba de lejos y dejaba chocolates con maní en su locker a la hora del recreo en la secundaria, mientras el jugaba baloncesto con sus amigos.
Tomó la invitación y la leyó una vez más, luego de eso ya había tomado una decisión, y para suerte de Gulf, Mew iría a su fiesta de cumpleaños.
"Al fin lo volveré a ver",se dijo a sí mismo, mientras seguía su camino rumbo a la siguiente clase.
(...)
Ding dong.
Gulf se apresuró a abrir la puerta de su apartamento y lo primero que se encontró fue un enorme ramo de girasoles que levitaban por sí mismas. O eso pensó hasta que vió unos pies sobresalir por debajo del ramo.
Unos pies calzados con un tipo de zapato elegante que Gulf sabía perfectamente bien a quien pertenecían.
Eran los pies de Mew, lo que indicaba que su plan había resultado un éxito y ahora lo tenía justo frente a él, siendo separados únicamente por el enorme ramo de las hermosas flores amarillas.
Aquello parecía un sueño del que Gulf no quería despertar jamás.
- ¿Puedo pasar ya? - escuchó una ronca voz al otro lado de las girasoles, por lo que Gulf despertó rápidamente de su sueño despierto y se hizo a un lado para que dejar que Mew se adentrará a su apartamento.
- Puedes pasar ahora - dijo, casi en un susurro. Afortunadamente Mew lo escuchó con claridad.
Una vez dentro, Mew tendió el ramo hacia Gulf, y aunque por el tamaño del ramo no podía ver la cara de Gulf, Mew sabía que éste seguramente estaba sonrojado hasta las orejas.
- Son para ti, tómalas - explayó, y Gulf no dudó un solo segundo en tomarlas en sus manos temblorosas.
- Gracias, son hermosas - agradeció, sin apartar las flores de su rostro - Iré a la cocina y las pondré en un jarrón con agua. Mientras regreso puedes pasar al living y ponerte cómodo - dicho lo último, Gulf no esperó respuesta de Mew y salió corriendo hacia la cocina, para hacer lo que había dicho y para también refrescar su rostro para bajar el enrojecimiento de su cara.
Aún no había visto a Mew directamente por el tamaño descomunal del ramo de girasoles, y lo que menos quería era que la primera impresión que se llevara Mew de él fuera la de su rostro distorsionado por la vergüenza.
Eso no se lo podría perdonar a si mismo ni en un millón de años.
Mew, por su parte, hizo lo que Gulf le pidió y se puso cómodo en el enorme sofá mientras esperaba por él.
Cinco minutos después Gulf regresó de la cocina, y Mew al fin pudo verlo a los ojos.
El chico se paró frente a él con timidez, extendiendo su mano como forma de saludo, y Mew juró que no recordaba que fuera tan lindo como en la secundaria.
Inmediatamente se puso de pie y correspondió al saludo tendiendole la mano. En ése momento, por primera vez en sus vidas, sus pieles se tocaban entre sí, por lo que ambos sintieron que el mundo se detuvo y se congeló en ése preciso instante. Como quién hubiera capturado una fotografía para un hermoso recuerdo.
- Soy Gulf Kanawut, y sé que somos Tailandeses, pero leí en un libro que la mejor manera de conocer a alguien por primera vez es haciendo contacto directo, así que decidí que en lugar del Wai, lo mejor sería estrechar nuestras manos para que puedas sentirte en mayor confianza conmigo - se presentó Gulf con peculiaridad y Mew no pudo evitar sonreír ante esto, pues le parecía que Gulf era una persona tan especial y única, y eso lo hacía el doble de lindo.
- Bueno, ahora que lo dices, creo que tienes razón, pues me siento muy tranquilo ahora que nuestras manos están unidas - bromeó Mew con una sonrisa socarrona.
Gulf vió sus manos aún unidas y las separó inmediatamente, pues había estado tan ensimismado que no se había dado cuenta de la presión que estaba ejerciendo sobre la mano contraría.
- Yo... lo siento, solo estoy un poco nervioso - Gulf se sinceró, pues aunque había planeado todo de principio a fin para ése momento, ahora que estaba justo allí no sabía que hacer y como actuar frente a Mew, porque definitivamente no quería parecer un raro frente al chico del que ha estado enamorado por tanto tiempo.
Mew le sonrió dulcemente y esto logró tranquilizar su corazón agitado.
- No tienes porqué estar nervioso, además, si la situación se sale de control, traje mi gas pimienta conmigo - se mofó en forma de broma y esto hizo que Gulf se soltara a reír, rompiendo la incomodidad en el aire.
Gulf estaba muy feliz, pues no esperó que Mew fuera tan agradable, porque en su mente se había hecho una idea totalmente equivocada del chico, dado a su popularidad y estatus social. Afortunadamente se había equivocado y Mew resultó ser una persona increíble.
- De todas maneras, gracias por aceptar venir a mi cumpleaños, no lo creí posible - confesó Gulf, jugando nerviosamente con sus dedos.
Mew sonrió, dejando entrever sus hermosos dientes blancos.
- Tenía que venir, por nada del mundo me perdería una rebanada de pastel de chocolate con fresas rellenas - tomó asiento nuevamente en el sillón y palmeó el espacio a su costado para que Gulf se sentara allí, y así lo hizo.
- Lo preparé yo mismo - dijo el menor de ambos.
Mew puso su mano sobre la mano de Gulf coquetamente y la mantuvo así, impidiendo que el menor escapara de él.
- ¿Tú también hiciste los chocolates con maní que le dejaste junto a la invitación - preguntó.
Golfo asintió tímidamente.
- Si, yo los hice... - contestó.
El corazón de Mew se calentó en ése momento, pues por mucho tiempo pensó que el chico simplemente compraba los chocolates para dejarlos en su locker en el recreo, pero ahora que sabía que los hacía él mismo, le parecía que era el acto más hermoso del mundo, pues se tomaba el tiempo de hacer eso para él. Para él que nunca tuvo el coraje suficiente para hablarle y pedirle salir.
- Estaban igual de deliciosos que los de la secundaria - expuso. Entonces los ojos de Gulf se abrieron enormemente y quiso escapar de ahí, pues Mew ahora sabía que era él quien dejaba esos chocolates en su locker cuando estaban en la secundaria. Mew no lo dejó escapar y lo detuvo rápidamente, sentándolo sobre su regazo para tener un mejor control sobre el cuerpo ajeno.
El cuerpo de Gulf vibraba nerviosamente, y Mew quería comérselo a besos ahí mismo, porque era tan jodidamente adorable que no lo podía soportar.
- Tú... ¿Cómo supiste que era yo quién te dejaba los chocolates en el locker? - inquirió Gulf después de un rato, cuando sus nervios ya habían bajado un poco.
Mew lo abrazó por la cintura y puso su mejilla sobre la espalda del chico, impregnandose de su delicioso aroma.
- Porque yo también te observaba de lejos, como tú lo hacías conmigo - dijo, en un tono suave, casi dormilado - Porque siempre esperaba escondido atrás de los contenedores de basura a que llegara la hora del recreo para verte dejar los chocolates en mi locker, y luego te seguía hasta que te perdías entre la multitud de estudiantes.
Gulf sollozó ante tales palabras
- Entonces yo... - quiso decir, pero se vió interrumpido.
- Si,tú también me gustas- declaró directamente Mew.
Dió vuelta a Gulf sobre su regazo para verlo directamente a los ojos, luego tomó el tierno rostro entre sus manos y lo acercó al suyo propio, para acto seguido unir sus labios en un tierno y casto beso que los llenó de alegría a ambos.
- Eso fue maravilloso, pero ¿Qué sigue después de esto? - se atrevió a preguntar Gulf, después de haber sido besado multitud de veces hasta que sus labios se entumecieron.
- Ya que ambos sentimos lo mismo el uno por el otro, creo que lo más correcto sería empezar a conocernos, salir a citas para luego salir oficialmente como novios, ¿no te parece? - interpeló Mew coquetamente.
Gulf se sonrojó y asintió lacónicamente.
- Me parece perfecto - aceptó, para luego volver a lanzarse a los labios de su más grande amor.
Aunque tal vez lo más prudente era esperar hasta ser novios para besarse, pero Gulf creía que ya habían perdido suficiente tiempo como para seguir haciéndolo y contenerse de expresar sus sentimientos por medio de dicha acción. Y él, no estaba dispuesto a seguir cohibiendose del placer de besar a Mew Suppasit en los labios.
Ahora que tenía la oportunidad, la usaría hasta que sus labios se pusieran rojos y dolieran.
- Por cierto, feliz cumpleaños, futuro novio - susurró Mew, aún con sus bocas unidas.
- Mmmm, ahggg~ - fue lo único que Gulf fue capaz de contestar, y para Mew eso fue suficiente.
(...)
Escribí este OS hace mucho, pero no me animaba a publicarlo porque no estaba bien emocionalmente y cada que lo leía sentía que era una completa basura. Y hoy, justamente, volví a leerlo y no me pareció que estuviera tan mal, por eso decidí subirlo y que sean ustedes mismas quienes juzguen el contenido.
Espero de igual forma que les guste este OS lleno defluffy cursilerias.
Lxs quiero-Cecihappy<333.