Único
— S-solo necesito unos ve-veinte mil wones. Prometo que te los devolveré. — La voz del omega fue un susurro tan bajo, que el alfa tuvo que esforzarse para poder oír lo que había dicho.
Había perdido la cuenta de cuantas veces sucedía aquello cada mes.
El omega siempre recurría a él cuando necesitaba dinero, porque sabía que Jungkook nunca podría negarle nada a él.
Y a pesar de eso, nunca le enfurecía. Al contrario, le daba lástima. Porque sabía muy bien que el omega no lo hacía porque solo se interesara en él por su dinero o estatus de alfa líder en la manada del bosque.
Jungkook sabía muy bien que el omega lo hacía porque era obligado por su pareja actual. Un alfa que Jungkook detestaba con toda su alma, un hombre bueno para nada, que maltrataba a su omega, física y psicológicamente. Y que también se aprovechaba de él ya que sabía que el omega podría recurrir a él en busca de unos cuantos billetes para dárselo y que el hombre derrochara aquel dinero destinado a los gastos de los servicios en puro alcohol.
Jungkook había tratado de convencer al omega de que se fuera con él. Que dejara a su suerte a aquel alfa bueno para nada. Pero cuando estás bajo constante abuso físico y aun más psicológico, empiezas a pensar que no eres digno de las cosas buenas se te presentan. En este caso, Jimin no se sentía digno de creer estar con alguien coml Jungkook, le apenaba que el hermoso y maravilloso alfa frente a él estuviera enamorado de algo como él. No lo valía, simplemente Jimin pensaba que él no valía nada y por eso debía estar con alguien abusivo como Min Yoongi, porque es lo que merecía. Por eso había rechazado todas las peticiones de Jungkook de irse con él, en su pequeña mente pensaba que su deber como un omega sin estudios, huérfano, que no era lindo, debía estar con alguien que fuera su igual. Y claramente el alfa líder de una manada no era su igual.
Y Jungkook sentía esa necesidad aún peor de llevarse al omega a su lado cuando una fuerte brisa sopló en su dirección, causando que la capucha de la sudadera que el omega llevaba encima se cayera. El omega intento desviar la mirada hacia otro lado, intentando en vano cubrir aquel horrible moratón de una tonalidad púrpura oscuro casi negro, que se hallaba por todo el costado de su ojo derecho.
Y lo enfureció más el hecho de que aquel bastardo pudiera haberle hecho eso al omega, no solo porque estaba mal. Sino también porque el omega llevaba una enorme panza de casi nueve meses. Estaba casi en su último mes, a punto de dar a luz. Y aquel bastardo le había hecho eso aún en su condición delicada.
El alfa estuvo a punto de hacer un motín, de replicar y si era necesario llevarse al que consideraba su omega a su manada. Para que estuviera a su lado, sano y salvo.
Pero antes de poder decir siquiera algo, un ruido a sus espaldas lo detuvo. El omega entró en pánico por aquello, y apuró al alfa frente a él.
— Por favor, solo dime si puedes o no, pero rápido. Debo irme ya. — El miedo era previsible no solo en su cuerpo, sino también en el cambio de su aroma. A las fosas nasales de Jungkook ya no entraba ese suave y dulce aroma a leche y duraznos. Ahora un aroma a leche agria y duraznos podridos era perceptible en el aire. El lobo interno del alfa se retorcía en su lugar por tratar de eliminar todo el miedo y aquel aroma desagradable del pequeño omega rubio.
— No, Jimin. Por favor, mira lo que te hizo. — Con suavidad su mano acarició levemente el ojo derecho, se hallaba hinchado y morado. Parecía muy reciente, tal vez de ayer. — Ven conmigo. Déjalo atrás, yo podría cuidarte, lo sabes muy bien.
— No, y-yo no... No lo había hecho desde que quedé en cinta. Ayer s-solo llegó y yo no tenía lista la cena, se enojó y... — El omega soltó un suspiro entrecortado. — No puedo irme contigo, no ahora. S-solo necesito el dinero para pagar los servicios. Te lo devolveré, lo prometo.
Otra vez su petición fue rechazada. A Jungkook no le importaba darle dinero, si eso significaba que podía verlo una vez más. Pues desde que Jimin quedó en cinta, su alfa no le permitía salir de su casa. Y aunque sabía que Jimin no podría devolverle el dinero, pues no poseía de estudios o trabajo, a él no le importaba dárselo.
Por eso, sacó un fajo de billetes de uno de sus bolsillos. Y se lo entregó al omega. Conteniendo todas las palabras que quería decir. No quería llevarse a Jimik a la fuerza y que pensara que él lo estaba reteniendo contra su voluntad, ya suficiente tenía de eso con Yoongi. Quería que el omega decidiera a voluntad el irse con él. Que fuera capaz de decidir por primera vez, que tuviera voz y voto. Pero parecía ser que Jimin no sabía que aquello existía, siempre atado a los deseos de otro.
El omega recibió el fajo de billetes y lo guardó en uno de los bolsillos de su gran sudadera. Parecían haber más de veinte mil wones. No pudo evitar que una lágrima deslizara por uno de sus ojos, le daba vergüenza tener que hacer aquello cada mes. Pero si no lo hacía, probablemente los echarían de su casa, o no tendría nada para comer. Y su bebé necesitaba ambas cosas. No contaba con Yoongi, el poco dinero que el alfa ganaba era destinado al alcohol.
Al parecer, con el único que podría contar sería con el alfa frente a él. Aquel que lo miraba como si fuera la estrella más grande y bonita de todo el universo. Que lo miraba como si no fuera un omega manchado, un omega tonto y huérfano.
Jimin se permitió ser egoísta por un momento, y se lanzó a los brazos del alfa, tomándolo por sorpresa.
Jungkook, sorprendido por aquel acto, no esperó mucho para devolverle el abrazo a su omega. Lo sostuvo con fuerza, pero siendo delicado con aquella enorme panzita pegada a su abdomen. El omega se sentía completo en ese momento, como si después de mucho caminar por el mundo, solo y desamparado por fin había encontrado su hogar. El alfa sentía que todo por fin había tomado su curso. Jimin lo aceptaría y viviría con él, ambos cuidarían al pequeño cachorro en su vientre. Pero las palabras del omega rompieron toda ilusión.
— Lo siento. — El omega sollozó hipando. — Lo siento mucho por todo, no debería estar haciendo esto pero no tengo... Debo irme, ahora. — El omega se separó del alfa y dio la vuelta para irse.
— No, Jimin, espera. — Lo tomó de la muñeca suavemente volteándolo de nuevo hacia él. — Por favor, escuchame. No puedes seguir con él, piensa en el bebé, le hará daño. Te hará más daño a ti, por favor, ven conmigo.
— N-no puedo, y-yo...
Me tiene amenazado, te matará a ti, matará a mi cachorro si me voy contigo. No puedo hacerlo. Por favor, ayúdame.
Nada salió de los labios entreabiertos del omega. Jungkook suspiró con desilusión. Estaba cansado de esto, no sabía cuánto más podía soportarlo, su lobo parecía insistir una y otra vez hasta que el omega finalmente aceptara. Pero su corazón se rompía tras cada desilusión, tras cada negativa. Sentía que ya no podía, pero su lobo lo impulsaba a resistir.
Con suavidad, el alfa apegó una vez más el pequeño cuerpo contra el suyo, acarició las mejillas redondas del omega. Fijando su mirada en aquellos ojitos tristes y apagados, carentes de emoción, carentes de vida, sin ningún sentimiento más que la tristeza, resignación, soledad y miedo.
Se acercó a los labios del omega. Jimin en un pequeño arrebato de valentía, terminó por acortar la mínima distancia que los separaba y unir sus labios con los contrarios.
Por primera vez en mucho tiempo, el omega pudo sentir algo más que el miedo y la tristeza constante. Por primera vez, después de esa noche hace casi nueve meses, se sentía vivo. Su lobo interior, aquel que creía había muerto, hizo aparición por primera vez luego de mucho tiempo, moviendo su cola y soltando un chillido entrecortado, como si le hubiese costado toda su fuerza emitir aquel sonido. Sonido que solo el lobo del alfa frente a él pudo escuchar.
Era un recordatorio.
Estoy aquí, aunque no me puedas ver o sentir. Sigo aquí y te sigo amando como la primera vez. Nunca dejaré de hacerlo, por favor, resiste un poco más, estaré junto a ti.
El lobo del alfa lo entendió. Y su fuerza para resistir los desplantes del humano que poseía a su omega se incrementó. Aún si su propio humano se resistía a volver a caer ante el omega.
Después de unos minutos con sus labios unidos, se separaron. Sus ojos fijamente ante el otro, otro ruido los hizo salir de su ensoñación. El omega recorrió con su mirada su entorno, cayendo en la cuenta de que ya había anochecido, el tiempo parecía volar cada vez que se hallaba con su alfa, su verdadero alfa. A su mente volvió la figura de Yoongi, era tarde y se hallaba fuera de casa, Yoongi iba a matarlo.
Con desesperación, se soltó del agarre del alfa, y sin mirar atrás emprendió camino un tanto apresurado, necesitaba llegar a casa cuanto antes y recibir a Yoongi con la comida lista, de lo contrario, no quería imaginar lo que podría pasarle ésta vez.
Dejando al alfa solo, en aquel callejón, con su corazón en mano y sus ilusiones nuevamente rotas. Tiradas en el piso como una simple baratija sin valor.
Sin decir ni siquiera un adiós.
Por primera vez, Jungkook sintió un coraje ante eso. Ya no quería seguir siendo el idiota que caía ante el omega una y otra vez. Su cerebro no iba acorde a los deseos de su lobo interior.
Por primera vez, Jungkook se hallaba enojado hacia el omega.
Y por primera vez, Jungkook decidió que no respondería más ante sus llamados.
Finalmente, después de unos minutos, se fue de aquel callejón oscuro, con la rabia inundando todo su sistema.
Sin ser consciente de aquel par de ojos oscuros que lo observaba entre las sombras.
🦋🦋🦋
Jimin terminó de servir la cena en el plato frente a él justo cuando escuchó como la puerta de la entrada se abría.
Nuevamente el miedo se instalaba por todo su cuerpo, manteniéndolo alerta.
Escuchaba cada sonido con atención, su respiración siendo baja contrario a los latidos constantes de su corazón. Escuchó el sonido de las llaves siendo tiradas en la mesita junto a la puerta, los zapatos tirados en cualquier lugar del pasillo de la entrada, y las pisadas del alfa entrando en la cocina.
— ¿Dónde está mi cena? — La voz del alfa sonaba tan grave como de costumbre, y lograba ponerle todos los pelos de punta.
El omega se apresuró a llevarle el plato de comida al alfa sentado en la pequeña mesa para cuatro personas. Todo perfectamente acomodado, la cena aún caliente y una copa de vinotinto. Siempre había alcohol en la mesa cuando Yoongi comía.
— Siéntate conmigo. Quiero que me acompañes mientras como. — Aquella petición extrañó al omega. Yoongi nunca le pedía que lo acompañara a cenar, tal vez esa debió ser la primera señal en notar de que algo iría mal. Pero siendo un omega sumiso, solo obedeció cabizbajo y se sentó en la silla frente al alfa, sin pronunciar palabra alguna. — ¿Qué hiciste hoy?
Otra pregunta que lo descolocó por completo. Yoongi nunca se interesaba en él o en su día.
— ¿D-disculpa?
— Tu día, ¿qué hiciste hoy? Quiero saberlo. — Demandó sin dejar de comer ni de apartar la mirada del omega cabizbajo.
El omega entró en pánico, no podía decirle que estuvo con Jungkook. Eso sería una paliza segura. Así que optó por mentirle, aun cuando sabía que aquello merecería una paliza también si el alfa se enteraba de que mentía.
— Y-yo... Solo estuve aquí, limpiando y cocinando. Como siempre. — Su voz temblaba.
— ¿Seguro? No pareces muy convencido de esa respuesta.
El omega observaba atento como el alfa cortaba la carne jugosa con el cuchillo. No pudo evitar compararse con aquella carne, estaría de esa forma si Yoongi detectaba sus mentiras. Estaría con el alfa encima suyo, golpeándolo. O probablemente clavándole el cuchillo como hacía con la carne en su plato.
— Sí, estoy seguro. Eso fue lo que hice.— Su voz no tembló y se felicitó por eso, pensaba que su mentira sería más creíble de esa forma.
— Y entonces dime... ¿Por qué te ví en un callejón oscuro con ese alfa, no solo hablando sino también besándose?
Eso era todo, Yoongi siempre sabía todas las cosas que hacía. Fue un tonto al creer que no se daría cuenta. El alfa actuaba tan calmado y relajado que hacía asustar al omega aun más. Sabía lo que le esperaba, así que no evitó llorar. Tragándose sus sollozos en el momento en el que el alfa tiró con rabia el plato vacío al suelo, sobresaltando al omega.
— ¡Mírame a la cara cuando te hablo! ¡Eres una maldita puta que se le ofrece a cualquier alfa que se ponga en el camino!
El alfa hizo amago de acercarse al omega con el puño en el aire y todos los sentidos de Jimin entraron en alerta, su primer impulso fue colocar las manos en su vientre para protegerlo de cualquier daño, y algo en su mente se activó, salió corriendo rápidamente de la cocina, dirigiéndose escaleras arriba, encerrándose en la habitación. Con desesperación buscó aquel teléfono celular que mantenía escondido por algún caso de emergencia, lo usaba para comunicarse con Jungkook.
Con las manos temblorosas presionó el contacto del alfa, esperando que su llamada fuera atendida y pudiera rescatarlo de aquel hombre.
Oyendo a sus espaldas todos los insultos y los golpes que el alfa daba contra la puerta, intentando abrirla. Yoongi se notaba más furioso que de costumbre, tal vez por el hecho de ver al omega besando a otro alfa.
Esperó y esperó a que el alfa contestara, pero la llamada nunca fue atendida.
El estruendo de la puerta siendo abierta lo asustó. Y el hecho de ver a Yoongi enfurecido con un cuchillo en su mano, y sus ojos nublados por la furia hizo que realmente sintiera un pavor jamás experimentado. Ni siquiera en las veces anteriores sintió aquel feo y terrible sentimiento.
Fue en ese momento que lo supo.
Su vida finalmente había acabado. Por eso se sentía así.
Soltó el teléfono hasta que cayó al suelo. La llamada siendo desviada otra vez.
El omega llorando aterrado y gritando por ayuda.
Y el alfa acercándose a él veloz con toda su fuerza puesta en aquel cuchillo.
🦋🦋🦋
El alfa observaba otra vez como el contacto de Jimin aparecía entrante en la pantalla de su teléfono. Lo había llamado una y otra vez a pesar de que él desviaba cada una de sus llamadas.
Se hallaba en la casa de uno de sus amigos de la manada, su mano derecha, Kim Taehyung. Estaba con otros de sus amigos, todos pasando la noche, bebiendo alcohol y hablando entre sí. Todos excepto tal vez por él, que parecía solo querer ahogarse con alcohol, así tal vez sus penas se ahogarían con él.
Otra llamada entró a su teléfono.
Le pareció raro, pues Jimin solía llamar una vez al mes, o dos veces cuando mucho. Sintiendo una extraña sensación en su pecho, decidió contestar la llamada. Pero una mano sujetando su muñeca se lo impidió.
— ¿Es él otra vez, no? — Jungkook simplemente asintió sin ganas. El otro alfa le quitó el teléfono de la mano y lo metió en su bolsillo trasero. — No vas a contestar ninguna de sus llamadas por hoy. Deberías olvidarte de él, te hace mal. Él escogió a otro, tú también puedes escoger a otra persona encima de él.
Quisiera hacerlo, pero simplemente no puedo.
Quiso pronunciar esas palabras, pero no pudo. En cambio, dirigió la botella a sus labios, bebiendo otro sorbo de ella.
— Vamos, Kook. Puedes pasar una noche sin él, estará bien. No le pasará nada, puedes divertirte de vez en cuando. ¿Lo sabías? — Preguntó el alfa pelirrojo.
— Lo sé, es solo que... Siento un sentimiento extraño, aquí en mi pecho. Está volviéndome loco.
— Te olvidarás de ello cuando estés lo suficientemente borracho y disfrutando con nosotros. — Taehyung fue insistente en persuadir al alfa de olvidarse de todo por una noche. Finalmente Jungkook aceptó.
Pasaron al menos una hora y media bebiendo, hablando y jugando con las cartas. Hasta que Taehyung se cansó del insistente zumbido en su trasero, con enojo sacó de su bolsillo trasero el teléfono de Jungkook y se fijó en el registro. Habían más de veinte llamadas hechas por el omega rubio, y otras diez llamadas de un número desconocido. Aquello le causó mala espina, pero antes de decir algo a su amigo otra llamada entrante lo interrumpió. Esta vez, aceptó la llamada, con cuidado de que nadie se diera cuenta de lo que hacía, en especial Jungkook.
Jungkook en ese momento se sentía flotando en las nubes. Estaba tan borracho que no podía hablar bien, todo le daba vueltas y sentía unas ganas inmensas de vomitar todo el alcohol ingerido.
A trompicones se levantó de su asiento, arrastrando sus pies por el suelo y sujetándose aquello que estuviera en su camino para no caerse. No había llegado a la mitad se la sala de estar cuando un dolor inmenso atravesó todo su pecho, extendiéndose lentamente por su cuerpo. Haciendo a su adormilado lobo interior chillar descontrolado. Fue tanto aquel dolor que cayó de rodillas en el suelo, se encogió en posición fetal agarrando su pecho con fuerza, clavando sus uñas en el proceso. Quería arrancar a su lobo y su corazón de su pecho, dolía tanto que el aire no podía entrar a sus pulmones, haciéndolo jadear.
Escuchaba gritos lejanos, sus no enfocaban bien pero podía distinguir la silueta de Taehyung volverse pálido, con un teléfono en su mano sujetándolo contra su oreja.
No podía oír nada, y el dolor le impedía respirar. Hasta que finalmente todo acabó, después de aquellos minutos agonizando todo se sumió en una calma aparentemente falsa. Sus pulmones permitieron el pase del oxígeno a su sistema de nuevo. Y sus sentidos recobraban vida, podía oír a sus amigos preguntándole qué había pasado, la borrachera parecía haber escapado del sistema de todos los presentes. Pero se hallaba muy cansado como para contestar a sus preguntas.
Escuchó unos pasos aproximarse a él, y luego unas suaves palmadas golpeando su mejilla. Abrió sus ojos y se encontró con el rostro de Taehyung, se veía preocupado y sumamente triste. ¿Por qué Taehyung se veía triste? Él se hallaba bien, estaba vivo. Todo estaba bien, ¿no?
— Kook... Debemos ir al hospital.
— ¿Por qué? Ya me encuentro bien. — Su voz fue un susurró, le costaba hablar en voz alta.
— No, no, amigo. Algo... algo grave pasó, Kook. — Dijo el alfa con suavidad, no sabía la reacción que Jungkook podía tener, así que con mucha sutileza lo dijo. — A-algo le pasó a Jimin...
Toda la sala se hundió en un silencio, el alfa sintió otro dolor en su pecho. Toda su borrachera escapando de sus poros al escuchar el nombre de su omega.
Algo grave le pasó a Jimin.
Se levantó con las pocas fuerzas que le quedaban y se dirigió a la salida de la casa, siendo seguido por sus amigos.
Caminó junto a Taehyung hasta el auto, y se introdujo en él.
— Sígannos en otro auto — Dijo Taehyung hacia los demás. Todos asintieron y emprendieron camino en los autos restantes.
Ambos alfas se hallaban en un silencio y gran tensión.
— Conduce más rápido. Ve a la casa de Jimin.
Taehyung acató la orden de su amigo. Desviando su camino del hospital hacia la casa de Jimin.
Aunque sabía que tenía que ir al hospital, algo en su pecho le decía que debía ir primero a la casa del omega. No dejó pasar esta vez aquel instinto.
Cuando llegaron, se encontraron con varios autos de la policía estacionados frente a la casa del omega. Varios vecinos estaban fuera de sus hogares, intentando averiguar qué había pasado.
Todo le dio una mala espina. Un terrible sentimiento. Aguantando las lágrimas, se dirigió hacia la casa rodeada por la cinta policíaca. Iba a entrar cuando un policía lo detuvo.
— No puede pasar, señor.
— M-mi omega, está ahí.
— Lo siento señor, pero es una escena de crimen. No estoy autorizado a dejarlo pasar. — Replicó el policía una vez más.
¿Escena del crimen?
Jungkook ya había tenido suficiente esa noche. No estaba de humor, estaba asustado, nervioso, quería llorar y vomitar. También estaba enfurecido por alguna extraña razón.
Todo se acumuló dentro de sí, y con un fuerte empujón que mandó al policía al suelo lo apartó de su camino. Ignorando los llamados de otros policias.
Solo quería ver a Jimin, asegurarse de que estaba bien. Necesitaba verlo con sus propios ojos. Luego de eso, podría respirar con calma.
Pero al entrar, todo lo que vio fue sangre, manchas de sangre espesa color carmín, manchando las escaleras, el suelo, algunos muebles y hasta la pared. Aquéllo terminó por implantar un terror en el alfa, que con desespero se adentró a la casa en busca del omega.
Solo para encontrarlo.
Pero no de la forma que esperaba.
Allí, en medio de la sala, encima de la alfombra. Se hallaba el cuerpo de su omega, envuelto en sangre, moratones y varios rasguños.
Sintió su alma salir por sus labios cuando jadeó.
El panaroma era horrible, había sangre por doquier. Su amado yacía muerto, en medio del desastre. Y su enorme barriga ya no se hallaba, el cachorro no estaba.
¿También...?
No quería imaginarlo siquiera.
A pasos lentos se acercó al cuerpo inerte. Había una herida aún abierta en su abdomen. Habían abierto su abdomen y sacado al cachorro.
¿Ambos estaban...?
¿Era por eso que había sentido aquel terrible dolor en su pecho en casa de Taehyung?
¿Era por esto, que había sentido aquel molesto sentimiento cuando Jimin lo había llamado tantas veces?
Ahora podía identificar aquella inquietud en su pecho cuando estaba en casa de su amigo.
Había sentido miedo, temor. Estaba aterrado y desesperado. ¿Había sentido las emociones de Jimin cuando le hicieron... eso?
El cuerpo del alfa se inundó de ira. Sabía muy bien quién había hecho esto. Y esta vez no lo dejaría pasar.
Ya no. No otra vez.
Se lo debía a su amor.
Unas pisadas bajando las escaleras de aquella pequeña casa hizo que volteara su cuerpo en dirección a ellas. Por las escaleras venían dos oficiales empujando a Min Yoongi.
El cuerpo del alfa pálido estaba cubierto de sangre, sus ropas empapadas en aquel espeso líquido carmín. Su rostro tenía varios rasguños, probablemente Jimin los había hecho tratando de defenderse.
Ya que él no pudo hacerlo.
Su cólera lo nubló, y con pasos rápidos y pesados arrancó al alfa pálido de las manos de los oficiales. El primer golpe fue directo a su mandíbula, lo que logró que el alfa cayera directo al suelo. Se subió sobre él y uno tras otro fue dejando golpes por todo su rostro. Sentía los brazos de un oficial tratando de separarlo del otro alfa. Pero no podía, Jungkook no solo era un alfa, sino que era un líder. Su fuerza era superior al de cualquiera, en especial para aquel beta. El otro oficial, también beta, no se acercó siquiera a tratar de separarlo, era un caso perdido. Así que decidió llamar en busca de refuerzos.
— ¡Detente, Jungkook! ¡Vas a matarlo!— Era la voz de Taehyung, quien trataba de separarlo de Min.
Eso es lo que intento hacer. Lo que merece por dañar a Jimin.
— ¡Jungkook, por favor! ¡No puedes ir a la cárcel, el bebé te necesita! El bebé... — Tras aquella última palabra el alfa detuvo todo movimiento de sus puños. Su cuerpo tensionado dolorosamente. Sus nudillos ardían, pero no más que su corazón.
¿El bebé está vivo?
Dejó que las manos de Taehyung lo alzaran y lo apartaran del cuerpo inerte bajo él.
— ¿E-el bebé? ¿D-dónde está?
Un oficial se acercó a Min, comprobando su pulso. Soltó un bajo sigue vivo, a su compañero policía. Taehyung soltó un fuerte suspiro y un bajo gracias a dios.
Él no agradecía que aquella mierda siguiera viva. Pero sabía que iría a la cárcel, no podría hacerle daño a nadie nunca más.
Ahora su mente solo pensaba en el bebé y Jimin. Aún cuando sabía que el último de ellos estaba muerto.
— ¡Responde, Taehyung! — Exigió el alfa, cambiando la atención de Taehyung del alfa desmayado en el suelo - que parecía recuperar la consciencia - a su líder, frente a él. — El bebé, ¿dónde está? Quiero verlo. Necesito verlo.
— Está en el hospital. Lo están evaluando. Quieren asegurarse de que esté bien. Debemos ir, ya.
Jungkook asintió y se dirigió primero hacia el cuerpo inerte de Jimin. Se arrodilló ante, un oficial parecía querer alejarlo de la escena. Pero Taehyung habló con él, diciéndole que era su alfa y que tenía derecho a despedirse del omega.
Pero Jungkook no quería despedirse.
— Hola precioso. V-voy a ir al hospital solo por un momento. Necesito ver que el bebé esté bien, ¿sí? — Dijo acariciando la mejilla con algunas manchas de sangre seca. Las manos y los labios del alfa temblaban, sus ojos inundados en lágrimas. Y aquel sentimiento de pérdida extendiéndose por su pecho. Se encontraba tan perdido en aquel momento. — No quisiera dejarte aquí, solo. Pero te prometo que voy a volver... Lo siento mucho, mi cielo. N-no quería... Es mi culpa...
— Jungkook, debemos irnos. Nos están esperando en el hospital... — La voz de Taehyung fue suave, como un susurro.
El alfa asintió, dejó un suave beso en los labios magullados de su amado.
— Voy a volver, ¿está bien? Por favor, espérame una última vez.
El alfa se levantó del suelo, alejándose un paso del cuerpo del omega.
— L-lo maté... — La voz ronca de Min lo sacó de sus pensamientos. Su cuerpo se inundó en furia al escuchar aquella asquerosa voz. — S-si no sería mío, n-no sería de n-nadie. M-menos de alguien como tú. No pudiste protegerlo. — La voz del alfa sonaba pastosa y entrecortada. Pero eso no evitó que una carcajada saliera de sus delgados labios ante la mirada de Jungkook en él.
Jungkook se aguantó las lágrimas, apretó sus puños con fuerza y con toda la voluntad que pudo conservar, dio media vuelta.
Necesitaba salir de ahí, lo importante ahora era aquel bebé.
Aun cuando las risas de Min calaban en su mente.
No pudiste protegerlo.
No, él no había podido hacerlo. Tal vez si hubiera insistido, si hubiera obligado a Jimin a dejarlo e irse con él, el omega seguiría vivo.
Tal vez, tal vez, tal vez.
Todo el camino al hospital su mente fue invadida de aquellos tal vez.
Al llegar al hospital caminaron de inmediato al ala de recién nacidos. Taehyung estaba informado pues sabía bien a donde dirigirse y con quien hablar. Tal vez había hablado con los oficiales cuando él estaba más ocupado destrozando el rostro de Min.
— Aquí. — Señaló el alfa pelirrojo. Una vitrina, y tras de ella se hallaban varios bebés en incubadoras. Un doctor pasó al lado de ellos y Taehyung lo detuvo para hablar con él. Jungkook se hallaba un poco ocupado tratando de encontrar al bebé. — Ven, vamos. Nos llevarán hacia el bebé.
Entraron a la habitación y un olor suave a leche y talco los recibió. Todo era paz y calma ahí. El alfa dejó que aquella falsa paz lo inundara por un momento. El doctor se dirigió a una incubadora alejada, en una esquina. Donde un pequeño bebé se encontraba en ella.
— Es un pequeño realmente fuerte. Es prematuro, por lo que hay que tener cuidado y hacer exámenes cada cierto tiempo. Sin embargo, parece tener la fuerza de un alfa líder de una manada en él.
Algo se removió dentro del pecho de Jungkook cuando el bebé posó sus enormes ojos redondos en él. Movía sus pequeñas extremidades con calma, luciendo en paz, ajeno a todo el alboroto afuera.
— ¿Es usted el padre? — Preguntó el doctor a Jungkook.
— ¿Qué? N-no yo solo... — Fue interrumpido.
— ¿No es usted Jeon Jungkook?
— Sí, lo soy.
— Entonces usted es el padre del bebé.
Jungkook no entendía nada de lo que decía el doctor. Y Taehyung tampoco, ya que saltó a explicarle los hechos al doctor. Éste soltó un suspiro y con una pequeña mueca de lástima procedió a explicarle a Jungkook las cosas.
— No estuve en los últimos segundos de vida del señor Park. Pero las enfermeras que trajeron al bebé aquí dijeron que sus últimas palabras fueron algo como "bebé, Jungkook, padre." — El doctor hizo una pausa para observar al pequeño bebé en la incubadora. — Los oficiales nos pidieron una prueba de sangre para comprobar que el bebé era pariente del alfa Min. Pero... los resultados dieron negativos. No hay ninguna coincidencia en ellos.
Jungkook creía saber lo que seguía a continuación. Retuvo todo el aire en sus pulmones, esperando que el doctor soltara las palabras.
— Entonces... ¿Quién es el padre? — Preguntó con duda Taehyung.
— Encontré algunas muestras en el historial clínico del alfa Jungkook. Tuve dudas respecto a lo que las enfermeras habían dicho que el señor Park dijo en sus últimos momentos de vida. Podría haber sido un delirio por estar muriendo. Los oficiales querían saber quién era el padre del niño. Así que me tomé el atrevimiento de hacer la prueba de paternidad entre usted y el bebé, para entregarla a los oficiales... Dieron positivo en un 99,9% de parentezco. Usted es el padre del niño.
Jungkook soltó todo el aire acumulado en sus pulmones. Su corazón latía desbocado y sentía que iba a desmayarse en cualquier momento.
Era imposible, ¿no?
Aunque, las fechas concordaban. La última vez que estuvieron juntos como amantes, hace casi nueve meses. Donde fueron uno en alma y cuerpo, en el bosque bajo el cielo estrellado.
La última vez que tuvo la dicha de que el omega fuera suyo, solo por un instante. Ya que al otro día Jimin se fue con Min Yoongi.
¿El bebé había sido de él todo este tiempo?
Y las veces que Jungkook preguntó, todas fueron contestadas con lo mismo; el bebé era de Min.
— Jungkook, ¿estás bien? — Preguntó el alfa pelirrojo.
— S-sí yo... ¿Puedo cargarlo?
— No solemos permitir aquello. Pero en dado que el niño no ha sido presentado a una figura omega, tal vez con la presencia del padre alfa esté mejor. Ha estado llorando mucho.
El doctor sacó al bebé con sumo cuidado de la incubadora. Y lo entregó al alfa, que parecía asustado de cargar a un cuerpo tan pequeño y frágil en sus enormes manos. Agradecía internamente el hecho de que el doctor los obligara a lavarse las manos para quitar todo rastro de sangre y gérmenes de su cuerpo que pudieran enfermar a los bebés. También tenía puesta una bata azul que cubría su ropa con manchas de sangre.
Al observar al bebé notó que era idéntico a él, por excepción de los labios gorditos y la nariz pequeña y respingada. Su cabello también parecía ser rubio, o por lo menos el escaso cabello que tenía lo aparentaba. Era una copia de Jimin y él.
Lo único que le quedaba en vida de Jimin.
— Te prometo que te cuidaré y te amaré como a nadie. Te protegeré como no pude hacerlo con tu papi. — Susurró el alfa al pequeño bebé que lo miraba con sus pequeños ojitos cerrándose poco a poco.
— No lo hemos registrado aún. ¿Tiene algún nombre en mente? — Preguntó el doctor.
— Sí, Jungmin.
(...)
El alfa se hallaba frente a la lápida, donde enterraban al amor de su vida.
No había muchas personas a su alrededor, Jimin no tenía a nadie más que a su bebé y a Jungkook. Era huérfano. Se encontraba solo en el mundo hasta que conoció a Jungkook.
Las pocas personas que se encontraban eran más por parte del alfa. Sus amigos, tratando de darle apoyo en aquel momento.
Cuando terminaron de sellar la tierra y el cura dijo las últimas oraciones, el alfa se arrodilló frente a la tumba y se permitió llorar. Pegando su frente a la tierra, haciendo una reverencia ante la tumba de su amado.
Disculpándose una vez más por no ser un alfa apto, que no pudo protegerlo ni cuidarlo.
Los pocos presentes sentían su corazón hundirse en su pecho al observar a su líder haciendo la máxima reverencia al difunto omega. No eran ajenos al dolor del alfa. Era su líder, tenían un lazo, y aunque no pudieran sentir en su totalidad el dolor de la pérdida de quien decía era su destinado. Su alma gemela, el amor de su vida.
No podían imaginar todo el dolor que el alfa sentía en aquellos momentos.
Después de algunos minutos arrodillado en el césped, el alfa finalmente se levantó e hizo otra reverencia. Agradeció a todos los presentes por acompañarlo en su pérdida y les dio el día libre de sus actividades en la manada.
Todos se dirigieron a sus autos, en camino a la manada, dentro del bosque. Jungkook iba en asiento de copiloto del auto de Taehyung.
— Escuché que hoy ejecutarán a Min por lo que hizo.
— Se lo merece. — Dijo con dureza el alfa.
El pelirrojo no dijo nada después de eso, hasta que llegó a la casa del alfa y estacionó frente a esta. Volvió a hablar.
— Oye, Kook... Si necesitas alguien con quien hablar, yo estoy aq... — el pelirrojo fue interrumpido.
— Lo sé, Taehyung. Gracias... por todo.
El alfa no esperó una respuesta de vuelta, se bajó de inmediato del auto y entró a la casa con prisa.
Se encontró con la beta que atendía los partos en su manada. Sentada en un sofá, entre sus brazos se hallaba un pequeño bebé, sollozando.
— Qué bueno que estás aquí. Ha estado así desde que te fuiste. Te extrañaba mucho, al parecer.
El alfa se acercó a la beta mayor y tomó al bebé en sus brazos con mucho cuidado. Era un bebé tan pequeño y frágil que temía romperle un hueso con algún brusco movimiento.
La beta le dijo que el bebé ya había comido y que le tocaba dormir la siesta, pero que de eso se encargaría él. Se despidió luego de darle el pésame por su pérdida.
Solo quedaron alfa y bebé en aquella casa. El alfa fue hasta su habitación, colocó al bebé en la cuna y él se cambió su traje por ropa más cómoda.
El bebé comenzó a llorar de nuevo, y Jungkook lo tomó en brazos de inmediato.
Lo meció contra su pecho, tratando de dormirlo. Acariciando su espalda suavemente.
Finalmente el bebé cayó en un sueño profundo, y Jungkook se sentó en una silla para observarlo dormir. Como hacía cada día desde que el bebé vivía con él.
— Eres tan parecido a él... — Al principio Jungkook pensaba que el bebé era parecido a él, pero con el paso de los días descubrió que estaba equivocado. El bebé era casi una copia de Jimin. Solo conservaba los ojos grandes de su padre alfa y aquel lunar debajo de sus labios gorditos.
Pero su cabello rubio, sus ojos color miel. La nariz respingada, las mejillas rellenas y siempre sonrojadas, los labios gorditos. Los dedos chiquitos y gorditos. Era todo una copia de su padre omega.
Era un poco doloroso ver el rostro del bebé y saber que su omega no se hallaba con vida. Pero Jungkook amaba con locura a su bebé, su pequeño Jungmin. Y no importaba si era el gemelo de Jimin, iba a amarlo, protegerlo y velar por su bienestar siempre porque eso era lo que hacía un buen padre.
Debía hacerlo, no solo por él. Sino también por su Jimin, que donde quiera que esté, sabía que por fin se hallaba libre y en paz. Al saber que sus dos personas más amadas estaban juntas la una a la otra.
Que su bebito estaría bien, que sería amado, que tendría libertad, estudios, toda una vida. Todo lo que él nunca tuvo, porque estaba con su alfa.
Y no había nadie mejor que su alfa, que su Jungkookie para cuidar de su pequeño bebé.
— Te amo mucho, mi hermoso Jungmin. Estoy seguro de que papi también te ama desde donde sea que esté. — Dijo el alfa besando la frente del bebé dormido en su pecho.
Estaba tan inmerso en el bebé, que no se fijó que la pequeña mariposa que se hallaba en la ventana, atenta a ambos.
Ellos estarían bien, estarían bien sin él.
Finalmente pudo despegar sus alas y emprender camino sobre el cielo. Finalmente sería libre de todo temor que lo acompañó durante toda su vida. Sin preocupaciones, solo libre de las cosas malas, como siempre deseó.
Una hermosa mariposa azul, aleteando sus alas en el enorme cielo azul, colmada de brillante luz que ilumine su camino. Por toda la eternidad.
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Espero que les haya gustado.
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PDTA: Por si no saben, "Blue Butterfly" significa "Mariposa Azul" en inglés. Pero "blue" tiene otro significado en inglés también, puede significar tristeza. Sería como un juego de palabras, puede significar "Mariposa azul" o "Mariposa triste". Ustedes elijan cual les gusta más.