TOUCH • ChanBaek

Summary

Hay sólo una regla que en aquellas oficinas nunca se debe romper, no obstante, a causa de todas esas miradas y sonrisas íntimas, la delgada línea entre hacer lo correcto o lo incorrecto está a punto de romperse.

Status
Complete
Chapters
7
Rating
5.0 8 reviews
Age Rating
18+

Capítulo Uno: Causa y Efecto (I)


Era una especie de fetiche.

Tener esa clase de gusto por algo, por él, por aquellos movimientos y por su clara y tersa piel, no podía traducirse o interpretarse de muchas maneras, o al menos no con lindas palabras con sólo un sentido.

Su goce o aquella rara sensación que viajaba por su estómago, pelvis y un poco más abajo, se volvió más fuerte y duradera con el tiempo, por el aumento de los coqueteos, y por esa especie de peligro que los inundaba al no estar a solas cuando sucedía.

Baekhyun tenía esa maña por tocar el borde de su oreja mientras se relamía los labios, con sus ojos mirándole desde el otro lado de los cubículos. En su cuerpo, la blanca y casi trasparente camisa se le pegaba al torso, y los ajustados pantalones negros delineaban su silueta.

Chanyeol como el buen jefe que debía ser, mantenía sus manos sobre el teclado de su ordenador, sin embargo, que las paredes de cristal que rodeaban su espacio de trabajo, le dieran una maravillosa vista de todo el corredor: cubículos y hasta la oficina compartida del editor, resultaban como una trampa y señal de que debía permitirse mirar un poco más.

Pero ser el editor en jefe de Exact tenía, dejando de ser una exageración, miles de restricciones.

En el edificio todos los empleados y trabajadores se sabían al derecho y al revés las reglas: los impedimentos, cada gran y minúscula cosa para dar a entender que los romances estaban prohibidos, por supuesto, llamarles romances era darle un término elegante.

Prácticamente, había letras chiquitas prohibiendo, en palabras más atrevidas: tener alguna clase de aventura, relación sexual u orgia en las oficinas.

No era para menos, ser parte de cualquier área de producción los mantenía a todos trabajando cinco o seis días por semana, incluso en horarios extra.

Exact no era una revista cualquiera, manejar temas de espectáculos parecería fácil, sin embargo la publicación destacaba por el buen sentido y las notas sin amarillismo. Los colaboradores y escritores tenían altos mandos no sólo en ésa publicación, lo que sumaba profesionalismo al tratarse de periodistas y críticos; nuevos números salían todos los meses, no obstante, fieles lectores consideraban las publicaciones con un gran nivel.

Era bastante claro que los romances en la oficina podrían suceder ¿o no?, Chanyeol sería una de las más grandes pruebas. Pasar tanto tiempo trabajando mientras se convivía con los demás empleados generaba amistades, o quizás, algo más profundo.

Lo sabía, tenía incluso ejemplos con los cuales probarlo, pese a eso no podía mencionarles.

—¿Todo bien, Chanyeol? —Su asistente inquirió al verle distraído.

El de cabellos castaños asintió tratando de volver su atención a ella. Eunjung dibujó una sonrisa sobre su rostro y acumuló en una pila todos los acuses que fueron firmados por el editor en jefe.

—Te he notado disperso por algunas semanas, ¿seguro que estás bien? Taecyeon me ha preguntado por la mañana si algo malo pasa contigo. No parecías concentrado en nada de lo que se habló en la junta, ¿quieres que programe otra? —Ella sugirió.

El editor del otro lado del escritorio desvió su atención, de su empleada y amiga, hasta el corredor afuera, a la causa de sus cavilaciones.

Baekhyun seguía de pie a un costado de un escritorio, con su zurda sostenía una taza de café, sus labios rozaban el borde insinuando que bebería. El menor sólo estaba manteniéndolo ahí, en esa delgada línea donde aún había la posibilidad de no hacerlo.

Era como caminar sobre una cuerda floja, había el temor de caer, o la seguridad de llegar del otro lado.

¿Cómo diablos podría volverlo loco con sólo ese acto?

El perfecto y curvilíneo chico de cabellos negros sonrió amplio, riendo después por cualquier cosa que Jongdae dijo a su lado. Chanyeol sintió su estómago apretarse, porque aunque la escandalosa risa le causaba jaqueca, mirar esos ojos medías lunas ocasionaban también un choque y cosquilleo bajo su cinturón.

—No —Chanyeol respondió, respiró fuerte y enfocó de nuevo su atención a su asistente—. Quiero decir… sería genial si se realiza otra junta. ¿Quizás en una hora? —Apretando sus párpados con fuerza y luego abriéndolos, trató entender lo que estaba diciendo.

Eunjung parpadeó y agitó su cabeza al sorprenderse.

—¿En una hora?

—Sí, sería lo mejor.

Eunjung asintió dubitativa, y torció los labios al pegar los documentos frente a su pecho.

—¿Quieres que les avise a todos? ¿Escritores, consejo y editores? —poniendo su tableta electrónica sobre las hojas, ella abrió un nuevo mensaje en el objeto, esperando enviar un mail directo.

Chanyeol observó su acción y luego a los empleados del otro lado del cristal.

Baekhyun era parte del área de corrección, de los mejores. Los colaboradores le temían, pues sus artículos podían no ser aprobados debido a él. Solía hacer que la redacción y lectura fuera ligera, entendible y correcta.

—Todos los de la última junta, quiero saber si todo está yendo en orden —humedeciendo su garganta vio los dedos de Eunjung escribir rápidamente, y casi al instante, notó a algunos trabajadores reaccionar cuando el mensaje les llegó a sus respectivos ordenadores.

Apreció como Jongdae dejó de reír y miró hacia su pantalla, a su vez y con la misma velocidad, Baekhyun metía su mano en su bolsillo para extraer su móvil y leer.

Fue en automático; Chanyeol casi pudo saborear el futuro encuentro, puesto que el pequeño chico levantó su rostro, entregándole una sonrisa al mirarle.

—Entonces deberías prepararte, come algo primero para que recuperes energía para la junta. La hora de la comida ya pasó, ¿te quedarás aún en la oficina? Taecyeon y yo iremos a comprar algo y volveremos, ¿vienes? —Eunjung sugirió, mientras miraba por encima de su hombro a lo que fuera que robó la atención de su jefe.

Varios empleados se movían con velocidad hacia sus respectivos espacios de trabajo, y algunos otros susurraban y veían en su dirección, preguntándose qué estaba sucediendo. Chanyeol raramente convocaba dos reuniones en un mismo día, las ocasiones donde aquello sucedió no fue por buenos motivos.

—Creo que lo haré —. Poniéndose de pie, acomodó la corbata que caía sobre su pecho. Luego de tomar su billetera, móvil y llaves avanzó hacia su perchero y tomó su abrigo.

El clima estaba siendo frío, las lluvias por las tardes ocasionaron que las cafeterías en cada piso expandieran el olor a café y té. No resultaba molesto, Chanyeol descubrió que le gustaba.

Tal vez, su gran razón es que el pequeño pelinegro parecía siempre presente por ello.

Salió de su oficina dejando pasar primero a Eunjung, quien dejó los papeles sobre su moderno escritorio para entonces tomar su bolso y cubrirse también con un suéter.

Baekhyun aún al costado de Jongdae y sentado en el borde del escritorio de éste, les miró con ojos serios, aunque curiosos.

—Ese chico me causa un poco de escalofríos, su mirada es tan fija que no puedo interpretarla como supongo que debería, no sé si es grosero o amable, es profunda —Eunjung murmuró al ajustar el último botón.

Chanyeol haciéndose el desentendido, miró a su amiga y luego al responsable de su mente en blanco.

—¿Hablas de Byun?

—Ese mismo —susurró ella, y golpeó el hombro del más alto para pedirle que dejara de ser tan obvio al casi señalarlo con los ojos—. Basta, no quiero problemas.

—¿Le temes a él?

—No es que le tema, pero es… no sé cómo decirlo, es un poco extraño ¿sabes?, hay ocasiones donde coincidimos en el ascensor y me saluda, hay veces en las que incluso intenta hacer conversación, pero luego es como ahora, que no sé si nos está juzgando por salir juntos de la oficina.

—¿Crees qué eso hace? —Chanyeol inquirió con confusión, también con algo de esperanza, aunque sin saber de qué. Baekhyun no parecía nervioso, asustado o avergonzado por ser tan directo, por no titubear o romper el contacto visual continuo—. Podría estar haciéndose ideas equivocadas… especialmente porque si sales con alguien, es obvio que no es conmigo.

—Ya, basta —Eunjung golpeó su hombro ocasionando que riera.

Chanyeol se limitó a ofrecerle una sonrisa, movió su mano con elegancia pidiéndole ir primero. Avanzaron hacia el corredor con destino al ascensor.

—En el momento en que ustedes anuncien su compromiso tendré problemas, no sé cómo justificarlos, aunque aún está la opción de despedirlos —bromeó el alto, al mismo tiempo que pasaba al lado de cabellos negros.

Baekhyun giró su rostro levemente, y Chanyeol mirando hacia atrás también, apreció como el editor le sonreía por encima del hombro.

—Nunca lo harías, Taecyeon es parte del consejo, además es uno de los ilustradores principales, no puedes sólo echarlo, sabes que mucho de tu éxito se debe a él.

—No será el primero ni el último —el editor en jefe bromeó por segunda vez.

Eunjung, con una frente arrugada, respiró profundo antes de asentir.

—Hemos pedido perdón sin ni siquiera una razón, nosotros no nos enamoramos en la oficina, nuestras citas siempre fueron fuera del trabajo —ella se justificó, y acomodó un mechón de su propio y corto cabello detrás de la oreja. El delineador enfatizando sus ojos le dio un gesto molesto.

Chanyeol le sonrió, luego le empujó sin fuerza por el hombro.

—No te enfades.

—De cualquier modo no es como si tus reglas fueran efectivas. ¿Has visto este edificio? ¿Cuántos pisos pertenecen a Exact?, no creo que no haya sucedido ya, tus empleados pueden ser ingeniosos.

—Estás insinuando que ellos, ¿podrían haber hecho ya…?

—¿Sexo? —Eunjung se mofó—. Bueno, hay muchos tipos de eso, puede ser, no lo sé. Este edificio podrá tener seguridad y cámaras, pero no sabes lo que ocurre en las zonas más escondidas de este lugar, si ellos logran ofenderse por mi futuro matrimonio no sería, ¿hipocresía?

—Buscaré la forma de informarlo, si algo sucede ¿por algo soy el jefe, no? Pensaré en cómo manejarlo —Chanyeol intentó calmarle al verle alterada, ella suspiró y miró hacia el final del pasillo.

Taecyeon estaba saliendo de su propia oficina, levantó una mano y sonrió caminando hacia ellos. El editor en jefe pudo verlo, aquel brillo en los ojos de ambos al mirarse, el amor los unía con una fuerte conexión. Chanyeol no tenía ni idea de cómo se sentía el amor, uno de verdad, pese a eso sus amigos eran la idea y prueba más cercana de que existía.

Sus pasados noviazgos fueron simples; recordar el nombre de todas las novias que tuvo durante el instituto y el primer año de universidad sería una hazaña, pese a eso, los dos últimos fueron más significativos y duraderos.

SunYoung fue su novia en su último año antes de graduarse, su relación pintaba para terminar en el altar, sin embargo, después de aquella noche en la que Chanyeol errónea o afortunadamente terminó acostándose con Luhan, su vida dio un giro de ciento ochenta grados.

Darse cuenta de que tener sexo con un hombre le gustó, le ocasionó un gigantesco shock. SunYoung fue (en exceso) comprensiva, y sin más, sugirió darse un tiempo para que Chanyeol pudiera pensar y entender lo que le sucedía. Por supuesto, ese hecho fue más como la ruptura, ambos lo entendieron, la gente solía dar esas palabras para aminorar el dolor. La reconciliación, nunca llegó.

Sehun a diferencia de ella, tomó su lugar por los siguientes dos años, su noviazgo fue sencillo, pero también lleno de emoción y descubrimientos; Chanyeol notó las diferencias de salir con un hombre a con una mujer, ciertamente la cantidad de amor solía ser la misma, pero la comprensión no. Era más que obvio, las personas son distintas y las relaciones también, tuviese pene o no, el alto logró apreciar y valorar lo que buscaba y conseguía: una pareja real.

Aunque a veces ese furor se desvanecía con prisa, y las consecuencias de ser un inexperto en todos esos aspectos homosexuales llenos de clichés y estereotipos lo jodieron a él, y también a su noviazgo.

Su familia como lo esperaba, no reaccionó del todo bien, por lo que agregar a todo ello el haberse distanciado de su familia, sólo empeoró y alargó su espera para conseguir de nuevo la estabilidad que ansiaba para su vida y futuro.

Encontrar un trabajo e ir subiendo de puesto lo colocó ahí, en ese empleo soñado que había querido tener desde que inició la universidad, alejándolo a ratos de todos esos malos momentos, reproches y soledad que su vida sentimental le regaló.


La comida y junta sucedió muy rápido.

Chanyeol trató de que su atención estuviera ahora en el lugar correcto y no en las sonrisas coquetas que el corrector de estilo le mostró. Teniendo toda su concentración en las propuestas, fue capaz de desechar ideas que hicieron enfadar a más de un escritor.

Jongdae fue uno de ellos, y el que éste lo maldijera en voz baja al tener la negativa sobre su reciente artículo que ya había iniciado, se lo confirmó. El alto se disculpó con sinceridad, pero sólo un par dijeron entenderlo.

Al parecer para varios el atontamiento de su jefe se volvió evidente. Chanyeol solía ser serio en los momentos correctos pero sin llegar a los extremos. Su personalidad y alma responsable con frecuencia les ponía limitaciones o llamados de atención, para que todo sucediera en orden, en los días estipulados.

Tenían calendarios con fechas específicas, entregas y publicaciones que debían ser respetadas y cumplidas. Por lo que ahora, ver como el exigente editor en jefe estaba cometiendo tantos errores, ponía nervioso y preocupaba a más de uno.

La última orden fue dicha, y Chanyeol se permitió ofrecer una sonrisa a los empleados. Taecyeon desde su asiento reprimió una risa, pues ver a su amigo nervioso era tan inusual.

Algunos de los diseñadores fueron los primeros en salir, Jongdae decidió quedarse sobre su asiento esperando que Chanyeol le diera opciones más precisas para su nota; Baekhyun, aún recargado sobre uno de los bancos, se mantuvo en su lugar por un instante, sólo consiguiendo una respuesta corpórea por parte de su jefe para retirarse.

Obtenida la sonrisa y el intercambio de miradas, Baekhyun se puso de pie, palmeó el hombro de Jongdae y luego salió de la sala de juntas detrás de Taecyeon. En su trayecto ese leve contoneo de caderas que sin darse cuenta siguió Chanyeol, fue interrumpido y descubierto, por error sus ojos terminaron de observarle el trasero al menor, encontrándose entonces con la mirada divertida, además de sorprendida del ilustrador.

Taecyeon esperaba por él fuera del lugar, pero su rostro lleno de emoción por la revelación, pareció una amenaza aterradora.

Sin mucho qué decir a causa de su mente revuelta, Chanyeol logró darle algunas palabras a Jongdae, dejándole con una docena de posibilidades para su nuevo artículo. Éste sin alterarse levantó las cejas y confundido, logró palmearle una mejilla y decirle que hablarían más tarde al respecto, pues al parecer continuaba demasiado disperso.

Eunjung a su lado remedió el error, y con su carpeta en mano se acercó al columnista para detallar el concepto para elegir un tema. El de cabellos castaños tosió al verse hecho a un lado, por lo cual salió de la sala y avanzó temeroso hacia la salida. Baekhyun ya había abandonado el lugar, y se encontraba entrando a su propia oficina compartida a unos metros.

—Uhmm, creo que comienzo a entender —Taecyeon dijo, esbozando esa curva ligera que se volvió más traviesa conforme sus dientes se asomaron—. Hace tanto tiempo que no te veía tan entusiasmado por alguien, Sehun fue tu último enamoramiento, ¿no es así?

Chanyeol entrecerró sus ojos ante su declaración, negó con su rostro y dedo índice avanzando a su propia oficina.

El ilustrador sonrió a sus espaldas, más satisfecho que antes. Le siguió notando que tan pronto como entraron, Chanyeol oprimió un botón dejando bajar las persianas que cubrían los cristales (pudo hacer eso desde antes para evitar distracciones, pero sólo hasta entonces lo consideró).

—No estoy enamorado —aclaró Chanyeol, trató de mantenerse firme al decirlo—. Es sólo… que es guapo.

—¿Sólo guapo? —Se burló Taecyeon—. ¡Por favor!, lo vi. Si pudieras ir tras él ahora mismo, lo harías.

—Sí, eso es cierto —se encogió de un hombro, en sus ojos ni un asomo de vergüenza se reflejó—. Pero no lo haré, porque soy el jefe y él es un empleado, y si recuerdas bien, los romances en la oficina…

—Están prohibidos, lo sé —Taecyeon terminó la frase por él—. Pero bien, si no estás enamorado eso no lo hace un romance, tampoco es como si él no te coqueteara, esa forma de mover el trasero —sus manos se habían colocado al frente, fingiendo tocar algo. Chanyeol cerró con frustración los ojos—. ¿No me digas que no lo has notado? ¿Acaso eso no es una insinuación?

—La sea o no, no es algo que pudiera preguntarle, ¿no se consideraría acoso? Sólo lo dejaré pasar, en algún momento dejará de interesarme.

—O puede que la tensión sólo se haga más grande —, viendo al menor tomar asiento se movió de lugar, tirando de la moderna silla del otro lado para sentarse también—. ¿Puedo preguntarte algo?

—No, no puedes.

—¿Hace cuánto que no te acuestas con alguien?

Los ojos más grandes se abrieron más al escucharle; la expresión de nerviosismo y vergüenza apareció, sus orejas volviéndose un tanto rojas. No es como si en verdad Chanyeol fuera tímido, pero verse atrapado inevitablemente lo hizo sentir así.

—No te voy a responder eso —contestó alterado el editor, pasando una mano por encima de su cabello.

—¿Has dormido con alguien luego de Sehun?

—Por supuesto que sí. —Concentrándose en su trabajo, Chanyeol oprimió una tecla de su ordenador para quitarla del estado de suspensión.

Taecyeon al frente lo vio fingir abrir un documento, pareciendo poco concentrado en lo que escribía en éste.

—Porque ha pasado ya un año desde eso, y bueno, aunque no tengas una pareja desde entonces, la vida sexual debe ser un caso diferente, ¿no es así?

—No quiero hablar de esto, Boston —se humedeció la garganta, llevó sus dedos hacia su frente para sobar sus sienes.

El aludido sonrió por ser llamado así, puesto que aquel mote lo había obtenido en la universidad, como una especie de broma al haber sido un extranjero recién llegado de Estados Unidos.

—De acuerdo —Taecyeon extendió sus palmas al frente, entendiendo—. Sólo pienso que es momento de que sigas adelante, tu familia lo ha aceptado, así que ¿qué más da? Tal vez no sea ese chico, pero debes darte una oportunidad. Sal, conoce a alguien, ve a una cita a ciegas o acuéstate con alguien que conozcas en un club, sólo quiero que avances, que dejes de preocuparte tanto por el qué dirán.

—Eso no es algo que me preocupe —se defendió, haciendo un exagerado gesto demostrando su fastidio. Chanyeol recibía esa clase de consejos demasiado seguido. Por Yoora, por Kyungsoo, por Junmyeon y Eunjung, incluso por SunYoung.

Porque , su ex novia se convirtió en una especie de amiga. Ella solía llamarle a menudo, cuando los planes parecían inexistentes salían a tomar algo, además, en las recientes reuniones familiares de su ex, Chanyeol no dudó de acompañarla ante la presión de asistir con alguien.

Sus familias al parecer veían en ello una posibilidad de reconciliación, algo que para los implicados sonaba bastante improbable. Chanyeol sabía que incluso si comenzaban a identificarlo como un “soltero eterno”, las probabilidades de casarse sin amor eran de cero. SunYoung por otra parte tenía su propia razón, ya que a pesar de que respetaba sus preferencias, tenía una clase de límite respecto a casarse con él.

Chanyeol de cualquier manera, ya le había resuelto la duda sobre sí éste sería capaz de serle infiel.

—Okay, Okay —Taecyeon se disculpó—. Es sólo que ya tienes veintisiete, casi veintiocho, no sé si tu media naranja es un hombre o una mujer, pero sea cual sea, si deseas formar una familia debes darte prisa. Enamorarte, vivir el noviazgo y casarte. Si resulta ser mujer hacer todo eso y tener un hijo, y si es un hombre adoptar o algo así.

—Estás sonando como mi madre.

—Te juro que no quiero ser así, pero te lo digo porque lo sé. Estoy a nada de cumplir treinta y tres, y Eunjung frecuentemente habla sobre esto. La idea de ser padre me gusta, si hemos adelantado la fecha de la boda es por la misma razón. Sé que quizás no deberíamos vivir así, pero el tiempo es tan corto y la emoción mucha. Sólo quisiera que fueras feliz también —. Viendo que el ánimo de su amigo había decaído con sus palabras, Taecyeon decidió cerrar la boca, y asintió poniéndose de pie—. Ya entendí, lo siento.

—Sabes que te quiero, Boston —sonrió al saber que su amigo por fin le dejaría a solas.

—¿Y eso a qué viene?

—A que no quiero que lo tomes a mal, pero para ser honesto no pienso seguir tu consejo.

—¿Ni siquiera la parte del sexo? —Se burló el ilustrador, viendo al de ojos grandes sonreír a su cuestionamiento.

—Nope. Ni esa.

—Bueno, tú te lo pierdes —agitó su mano simulando darle la razón y salió de la oficina. Al cerrar la puerta dejó el lugar un poco más oscuro.

Chanyeol entonces suspiró, tratando de no tomarse tan en serio las palabras del mayor.

Sentirse solo era ya algo tan ordinario, como si tal cosa fuera parte de su agenda. Por supuesto, saberlo y aceptarlo eran dos cosas diferentes, el alto aún seguía en esa etapa donde lo trataría de negar, incluso cuando todos pudieran notarle física y emocionalmente mal.


Era una fuerte, continua y placentera fricción.

Chanyeol podía sentir su cuerpo sobre el suyo como si la ropa entre ellos no existiera. La forma de sus glúteos era perfecta, ni tan grandes ni tan pequeños, pues sus manos podían sostenerlos sin dificultad. Apretándolos, conoció qué tan firmes estaban, y sonriendo, logró hacerle saber al causante de su erección que estaba satisfecho de poder al fin tocar su cuerpo como lo había estado deseando por el último mes.

¿Era raro acaso? Chanyeol no estaba seguro de cómo es que la atracción llegaba, ya que según recordaba, Byun jamás fue alguien de su tipo. Al editor en jefe solían atraerle los chicos altos y en demasía delgados, de aspecto elegante; atractivo, y Byun… bien, no es como si Byun Baekhyun no fuera elegante ni atractivo, porque su belleza era única, la fila de pretendientes en la oficina podría incluso doblar la esquina. No obstante para Chanyeol resultaba complicado entender el porqué.

Luhan era su tipo, todo él con ese precioso cuerpo y su más aún preciosa forma en la que le sedujo. Sehun obviamente estaba dentro de sus gustos, enamorarse de él fue como un punto extra y a favor para reforzar sus ideas, por lo que ahora, gustar de alguien que no entraba entre aquellas características, le causaba migraña.

Byun Baekhyun no era alto, o no tanto, su delgadez por lo mismo era un poco más extraña, pues si a veces su cuerpo solía verse de su tipo, existían también aquellas ocasiones donde al mirar con detenimiento, notaría sus ajustados jeans dejando ver sus curvilíneos muslos.

—¿Hace cuánto? —Baekhyun le preguntó, rozando apenas sus labios sobre los más anchos. Chanyeol tragó saliva por la mínima caricia, y sujetó más fuerte al menor por el trasero. El de cabellos negros estaba sentado sobre su regazo, aún ondeándose para causar que su parte baja rozara con el pene del mayor—. ¿Uhm?, sé que deseas esto, cada que me miras cerca puedo ver tus ojos rogando por mí.

—No lo sé —Chanyeol jadeó, juntando sus propios labios cuando su estómago se apretó. Los lujuriosos ojos del pequeño estaban seduciéndole, y esos movimientos al ondear sus caderas hacia adelante y hacia atrás simulaban algo que él deseaba verle hacer sin ropa.

—Uh, esa no es la respuesta —se burló el de ojos cafés. Todavía mofándose, bajó de sus piernas dejando al alto solo y totalmente excitado sobre su silla.

Chanyeol miró hacia los cristales cubiertos de su oficina, escuchando a lo lejos el ruido de sus empleados trabajando. Baekhyun de pie, con una sonrisa en sus labios miró el bulto bajo los pantalones ajenos.

—Creo… creo que fue luego del incidente del ascensor. Estar atrapados por hora y media juntos, hizo que te mirara de manera distinta —nervioso por lo que estaba sucediendo, dejó salir su confesión.

Siendo sincero con él mismo, Chanyeol entendía que aquello no era una creencia, era la realidad.

Un mes atrás el ascensor que había tomado al llegar al trabajo se averió, dejándolos a ambos en medio del séptimo piso y el octavo. Para cuando el incidente comenzó, el alto ni siquiera se había percatado de que uno de sus empleados era el que se encontraba compartiendo espacio en la caja de metal, pues en aquel edificio no sólo se trabajaba para la publicación de Exact, sino también del periódico.

No fue una pena pasar aquel tiempo esperando que se solucionara el problema, y a que los sacaran de ahí, pues tras unos veinte minutos resoplando y quejándose sobre el pésimo inicio de su día, cayó en cuenta de que el chico sentado sobre el piso del elevador estaba bastante atento a su cuerpo.

Baekhyun desde el inicio fue directo. Sus ojos se paseaban sin pena desde sus piernas hasta su rostro, y de vez en cuando soltaba una ligera risita al ver a su jefe nervioso.

Chanyeol por una muy extraña razón casi se sintió desnudo, y tras frotarse los brazos un buen rato decidió mirar mejor, extender su mano y hacer una pequeña conversación. Pese a ser el jefe, aún tenía esas limitaciones sobre hacerse cercano a los subordinados, no obstante aquella situación parecía estar dándoles la oportunidad de conocerse.

Y sí, ese fue un tremendo error.

Los labios rosas que se movían al hablarle le distrajeron, los ojos cafés coqueteaban con él con sus parpadeos, y esas sonrisas… las sonrisas.

Sí, Chanyeol fue algo así como conquistado por él. Ese gusto que creció en hora y media se mantuvo dentro de él, específicamente dentro de sus pantalones; En un mes Byun Baekhyun hizo de él algo maleable, podría derretirlo en un instante y hacerlo temblar al segundo siguiente.

Creó de todo ello, una tensión sexual impresionante.

—¿Así que desde entonces? —El pequeño inquirió, sonriendo travieso antes de acercarse por segunda vez. Sus pasos sin embargo pararon al llegar al frente, y Chanyeol tuvo unas inmensas ganas de sujetar el borde de los pantalones negros para hacerlo volver a su anterior asiento.

Baekhyun pese a sus deseos tenía una idea diferente, ya que descendió al agacharse. Puso sus manos sobre las rodillas ajenas mientras se sostenía con las propias sobre el piso, y luego separó las piernas de su jefe, queriendo ver los testículos de Chanyeol bajo la tela, y a su creciente erección que elevaba ésta.

La garganta de Chanyeol quedó seca, por lo que tuvo que humedecerla. Se escuchó tragar al ver los delgados dedos sostener su cinturón. Baekhyun fue lento, hábil también al desabrocharlo mientras mantenía el cruce de sus miradas, y luego tomando la cremallera, bajó ésta para observar mejor.

La ropa interior de Chanyeol impedía ver mucho por el color, al parecer los colores oscuros eran lo suyo. Baekhyun no podía decir lo mismo, puesto que adoraba los colores claros, en especial los rosas.

—¿Lo haremos de esta forma? —La voz de Chanyeol salió queda, como si aguatara la respiración. No deseaba ser ruidoso, algo que resultaba imposible, porque en verdad quería que todo sucediera tan… tan delicioso.

¿De qué otra manera podría pedirlo? Era sexo, debía disfrutarlo, dejar salir su deleite con las palabras con las que mejor pudiera describirlo.

—No podemos hacerlo de otra manera —Baekhyun murmuró al sujetar el elástico del boxer, su pecho se infló ya que estaba, por poco, palpando la victoria—. No puedo simplemente dejar que te entierres en mí, soy algo escandaloso… —bajando por fin la ropa interior dejó libre el falo del mayor, podía verlo duro, con algunas venas asomándose—. Al menos así tendré la boca ocupada.

Chanyeol le vio inclinarse cerca de su intimidad, y sus ojos miraron hacia su puerta por un instante al cuestionarse sobre si el seguro fue puesto. No podía recordarlo, ni siquiera podía hacerse una idea sobre cómo fue que Baekhyun llegó ahí. ¡Oh sí, Baekhyun!; poniendo de nuevo su atención a lo que sucedía, observó al pelinegro, quien con sus labios tocó la punta de su pene, y luego abrió su cavidad para empezar a masturbarle con la boca.

Sus ojos se cerraron al sentir la humedad en su miembro, los apretó disfrutando, y luego los abrió cayendo en cuenta de su realidad.

Su oficina estaba casi en la completa oscuridad, sólo la luz de la pantalla de su ordenador iluminando, su documento casi finalizado y la línea parpadeando esperando. Sobre su pecho tenía su propio saco, y bajo éste, sus manos tocaban su propio pene.

—Demonios —Chanyeol gimió al entender—. Un maldito sueño.

Jadeando se reincorporó en su lugar, y sólo hasta entonces notó que había una nota sobre su teclado. Empujó su saco, se estiró esperando deshacer los nudos en su cuerpo. Eventualmente sostuvo con un par de dedos el papel, identificando la redonda y bonita letra de Eunjung:

“Buenas noches dormilón. Yo puse la alarma por si no despertabas a tiempo, aunque en serio deseo que despiertes antes. Deberías sólo dejar todo para mañana, ve a casa y descansa, pero primero asegúrate de estar en todos tus sentidos, no quiero que manejes cansado, agrego un número para que puedas pedir un taxi si es así”.

Chanyeol sonrió tras ver la serie de números y casi al instante, un sonido estridente llenó su oficina al tratarse de la alarma. El reloj del ordenador estaba marcando las diez de la noche, lo que era su señal para marcharse.

El edificio a esas horas aún estaba ocupado, aunque el área de la revista solía ser lo contrario. Si continuaba ahí por más tiempo el guardia de seguridad le pediría retirarse, o en su defecto, comenzaría a hacer una conversación y terminaría contándole sobre su vida, o preguntándole sobre lo duro que debía ser el jefe y tener que trabajar hasta tarde.

Sin pensarlo una vez más apagó la Mac y se colocó el saco. Al tener sus llaves y pertenencias sobre su hombro y bolsillos, caminó hacia la entrada de su oficina. Se aseguró de que la puerta de cristal estuviera cerrada y luego giró en sus talones para ir al ascensor, no obstante una línea de luz saliendo de una de las puertas del extremo contrario le hizo detenerse.

Titubeando miró a sus costados; los cubículos estaban vacíos, no había ni una sola persona ya ahí, por lo que le resultó alarmante saber que aún había alguien. Chanyeol no solía ser entrometido, y era claro que sólo estaba tomándose acciones que como el jefe debía hacer.

Moviendo su portafolio con correa sobre su hombro, avanzó sin más hacia la oficina. Al llegar, con sus nudillos golpeó la puerta con suavidad, escuchando del otro lado a alguien tararear.

Chanyeol tocó por segunda vez, intentó recordar cuántas personas ocupaban esa oficina.

«ChanSeon, InJung y… Baekhyun»

Cuando la mañana llegue, uh-uh, te cubriré con todo mi cuerpo, mantente cerca de mí—cantó el empleado por unos segundos, balbuceando luego el siguiente verso.

Chanyeol reconoció su voz, y nervioso, se tomó el atrevimiento de empujar la entreabierta puerta.

Baekhyun estaba sentado frente a su propia computadora, sobre sus oídos tenía unos audífonos y sus ojos se movían concentrados sobre su lectura. Sus dedos de vez en cuando se movían sobre las teclas, su diestra sobre el mouse clickeando para resaltar palabras.

—Byun —Chanyeol llamó, agitando una mano para robar su atención.

El nombrado desvió sus ojos del monitor hasta su jefe, y sin sorprenderse quitó sus audífonos al deslizar la unión de estos sobre su cabeza.

—Park —le respondió el susodicho, ofreciendo entonces una sonrisa—. Quiero decir, Jefe Park.

Chanyeol intentó no tomarse su forma de llamarle como una burla, y sólo movió la cabeza y su mano al señalar el reloj de la oficina.

—¿Has visto qué hora es? No puedes quedarte aquí, en cualquier momento el guardia vendrá a echarte. Ve a casa —se humedeció los labios al terminar de hablar, pues si bien lo que estaba informando era cierto, también con ello evitaba un llamado de atención de personas en mandos superiores al suyo.

—Pensé que podría hacer horas extra —Baekhyun se burló, sin embargo sus manos se habían deslizado para guardar su documento y apagar su PC. Luego, se estiró y se puso de pie, buscando su propia chaqueta y portafolio para salir—. Siempre amanecemos en la oficina los días de publicación. ¿Está prohibido quedarse a dormir aquí ahora? ¿Es una nueva regla?

—Los días de publicación son la excepción. Sí, está prohibido, y no, no es una nueva regla. Es algo que deberían saber todos aquí, es por cuestiones de seguridad.

El de ojos cafés terminó de alistarse, apagó la luz de la oficina y caminó a la par del más alto hacia el ascensor. Sonriendo, recordó aquella vez en la que Jongdae le leyó el reglamento del trabajo, podría decir que no se sabía ni una cuarta parte de éste, algo que para ser honesto no le preocupaba.

La regla clave y básica era que no podía ser un irrespetuoso, y la palabra respeto para empezar ya tenía una exageración de limitaciones.

Besar a su jefe era una de ellas.

—Bueno, no voy a robarme nada si eso es algo que teman, en mi casa tengo un computador, papel y bolígrafos, que es lo único que podría llevarme —se mofó, sin esperar oprimió el pequeño triangulito pidiendo el elevador. Se balanceó en sus pies, notando al observar por el rabillo del ojo que el alto estaba mirándole—. ¿En verdad piensa que soy capaz?

Chanyeol agitó su rostro al creerse descubierto, y avanzó al interior del espacio cuando las puertas se deslizaron.

—No te creo un ladrón, Byun. Pero son reglas y debo hacer que se cumplan, si ustedes hacen algo mal el que recibe la queja soy yo.

—Uhm —Baekhyun dejó salir entre sus labios—. De cualquier modo no lo hice con intención, estaba demasiado concentrado en la corrección que el tiempo se me fue, nunca antes me quedé después de la hora de salida, pero supongo que sólo pasó —. Se sobó un hombro, la frialdad de su superior ponía más altos los obstáculos para acercarse a él.

El pelinegro estaba acostumbrado, Chanyeol podría parecer querer besarle un minuto y al siguiente ya estaba retrocediendo para crear espacio entre ellos.

—Aunque no fui el único. ¿Por qué continuó aquí Jefe Park? ¿Tiene mucho trabajo?

El alto sonrió con ligereza, porque a pesar de la formalidad con la que su empleado le llamaba, existía algo en el tono que le gustaba. Podría ser por su edad, quizás era porque cada cosa que Baekhyun decía sonaba terriblemente llena de alegría. El pelinegro estaba en sus veintitrés todavía, y sí, aquello era como otro aspecto en contra para Chanyeol.

Querer follarse a un empleado estaba mal, pero querer follarse a alguien menor era peor.

—Sí, algo de eso —Chanyeol tamborileó sus dedos sobre su propia pierna—. Como sea, no deberías quedarte por tanto tiempo en la oficina, ¿no se supone que aún estás yendo a la universidad? Siéndote sincero pensé que la pasantía terminaría en unos meses, pero ahora te has vuelto un empleado. Todos aquí te hemos visto crecer, te convertiste en uno de los mejores del equipo.

—Oh, ¿eso es un halago? —Baekhyun se rio, saliendo del ascensor cuando éste se detuvo en el estacionamiento—. ChanSeon sigue siendo el jefe de corrección, algún día seré mejor que él, me ha enseñado a ser exigente —hizo un puño mostrándolo al mayor—. Aunque creo que todos piensan que ya lo soy sin necesitar de sus consejos, me gusta hacer las cosas bien. Sobre lo de la universidad… aún estoy en el posgrado, todo ha ido bien, pero el dinero siempre ayuda, además de las prácticas y la experiencia. Trabajar para ti es muy genial.

Ignorando que la informalidad se hizo presente, Chanyeol sintió su ánimo subir de uno a cien. Que alguien hablara de su liderazgo con esa clase de palabras claramente le gustaba.

Porque sí, las personas resultaban ser así, se necesitaba de ese tipo de atenciones y halagos. Que Baekhyun fuera quien los dijera le daba un plus, ¿por qué? No lo sabía, no quería pensar mucho al respecto, Baekhyun sólo era un empleado.

La línea de autos donde Chanyeol se estacionó estaba casi vacía; su auto negro estaba en un costado, a unos cuantos metros de uno blanco que, según recordaba, debía ser de Baekhyun.

El de menor edad sonrió tenue al darse cuenta de que esa era la despedida, que pese a estar intercambiando palabras después de no recordaba cuánto tiempo, también debía actuar sin apresurarse y así evitar decir algo de más.

Las relaciones siempre avanzaban lentas, trabajándose en ellas con tiempo. Chanyeol no era su tipo ideal o algo por el estilo, no estaban enamorados el uno del otro, pese a eso, si deseaba que entre ellos esa distancia se acortara, debía hacerlo de a poco.

Baekhyun en su mayoría tuvo noviazgos pasajeros, algunos cuantos ni siquiera podrían llamarse así, con honestidad, aquello no era algo que le importara, tampoco es como si resultara ser un promiscuo o fácil para besarse (o enredarse), con cuanto tipo se parara frente a él. A pesar de eso, sabía cómo una relación funcionaba y evolucionaba.

Su único noviazgo duradero, el cual tuvo con uno de sus profesores en la universidad, fue simple y al mismo tiempo tan interesante. Estar con un hombre mayor le dio demasiadas enseñanzas, entre ellas, que llevar las cosas lentas era lo mejor, no entregar su corazón y cuerpo tras las primeras lindas palabras o proclamaciones de amor. Siempre habría motivos para buscar señas, fueran grandes o pequeñas, para sospechar de la aparente sinceridad de sus posibles novios.

—Me alegra mucho que te sientas cómodo aquí —Chanyeol respondió, mirando por encima de su hombro a su vehículo, entre impaciente y no—. Espero que continúes con nosotros por un largo tiempo.

—Espero lo mismo —estuvo de acuerdo Baekhyun. Inseguro, metió su mano en uno de sus bolsillos, extrayendo de este su llavero donde se encontraba la del auto. Miró el coche un segundo, decidiendo no alargar la despedida, pues con ello, podría demostrar cosas que hablaban bastante por sí mismas.

Estaban en la etapa del coqueteo, verse como un bobo extendiendo el momento podría poner en riesgo sus oportunidades.

—Entonces… nos vemos mañana —Chanyeol se adelantó en despedirse, y sin más el alto dio media vuelta en su lugar para entrar a su propio vehículo.

Baekhyun no necesitó pronunciar ya ninguna palabra, y con un solo movimiento de mano contestó a su frase.

Ambos entraron a sus respectivos autos sin ni siquiera mirarse, el pequeño pelinegro trataba de concentrarse en sus manos sobre el volante y en encender el estéreo de su vehículo, poniendo toda su atención ahí pese a que podía sentir un leve peso sumiéndose en él.

Chanyeol al contrario del ajeno, sólo pudo no mirarle por unos segundos, y tras encender el auto se permitió observar a través de su cristal. Baekhyun lucía atractivo incluso con el sólo hecho de estar dentro de un vehículo, como si tal cosa, aunque tonta, pudiera dejarle ver otra de sus facetas.

Ninguno de los dos se conocía en realidad, aquella primera charla en un elevador sólo les permitió saber el uno del otro de manera muy superficial, como sus nombres, sus estudios o sus edades. Datos simples, aunque importantes.

Entonces… ¿Cómo estaba funcionando la atracción entre ellos?

Baekhyun consiguió exhalar al ver el auto de su jefe marcharse primero, se sobó el cuello al creerlo tenso y luego quitó el freno para poner en marcha su coche. En su cabeza, había una gran cantidad de preguntas sin respuesta. No sabía con exactitud si todos sus intentos de avance estaban ocasionando algo, porque Chanyeol un segundo parecía caer en su juego y al siguiente mostrarse tan estoico como la primera vez.

Atraer a un hombre no era tan difícil, Baekhyun a veces incluso lo hacía sin quererlo. Por aquel par de veces donde contoneó de más sus caderas para conseguir una cita o una copa gratis, se dio cuenta de que tenía encantos. Pero bien, en esta situación había pros y contras, y mientras que un segundo se sentía con todo el valor del mundo para hacer menos sutiles sus acercamientos, al siguiente se empezaba a cuestionar si de verdad era buena idea.

Chanyeol era su jefe, incluso si el alto le correspondiera, ¿qué significaría aquello? ¿Algunos besos? ¿Algo de sexo? ¿Y luego de eso qué?

Reflexionando mientras conducía, Baekhyun comprendió que su jefe, podría estar pensando en algo similar, pues no había otro motivo para mostrarse tan cambiante como él.

No sólo estaban involucrando algo corpóreo y hasta mental, también estaban en juego sus propios trabajos. Y Chanyeol para empezar, era quien más repetía y cumplía los reglamentos en todo su piso.

Riéndose, Baekhyun negó con la cabeza al tomarlo en cuenta. Pues si bien los reglamentos eran en apariencia seguidos y cumplidos, sabía bien que todo ello sólo era una especie de cortina de humo para aparentar. ChanSeon e InJung eran pareja desde hace mucho tiempo, cuando Baekhyun había llegado a su oficina compartida les quitó un poco de esa privacidad que ellos tanto pedían.

No recordaba ya cuántas veces los había notado tocándose o besándose en sus horarios de trabajo, algo que sí, había vuelto incómoda su relación con ambos.

Jongdae era otro de los ejemplos con los cuales asegurar que aquella prohibición a los noviazgos no existía para los empleados, pues Baekhyun ya ni siquiera recordaba con cuántas chicas había salido su amigo tan sólo en el último mes. En Exact, era más sencillo preguntar sobre quienes aún seguían las reglas, ya que podría contar aquella cantidad con sólo los dedos de una mano a comparación de, con los que tenían aventuras o noviazgos naciendo entre los pasillos.