KESSLER

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Sinopsis

Hace cinco años, Rosselyn Kessler desapareció sin dejar rastro. La noche en que regresa, herida y al borde de la muerte, una antigua guerra vuelve a despertar. Algunos secretos deberían permanecer enterrados. Algunos regresos cambian la historia para siempre.

Genero:
Fantasy
Autor/a:
lightmyfire
Estado:
hace un día
Capítulos:
79
Rating
5.0 (2 reseñas)
Clasificación por edades:
18+

El Regreso

La lluvia caía sobre Valencia con una intensidad constante. Las calles brillaban bajo el reflejo delas farolas y el viento arrastraba pequeñas corrientes de agua por las aceras casi vacías. A aquella hora de la noche, la mayoría de las personas ya se encontraba en casa. Por eso nadie esperaba verla. Una joven avanzaba tambaleándose por una calle secundaria. Su ropa estaba empapada.Su cabello oscuro se adhería a su rostro. Cada paso parecía exigirle un esfuerzo sobrehumano. Aun así continuaba avanzando. Como si detenerse significara algo peor que el dolor. Rosselyn Kessler llevaba cinco años desaparecida. Cinco años durante los cuales nadie había sabido dónde estaba. Cinco años de búsquedas, rumores y pistas falsas. Cinco años de silencio. Y ahora había regresado. Pero no como nadie habría imaginado. Su respiración era irregular. Su cuerpo estaba cubierto de heridas. Y bajo la tela mojada de su abrigo era evidente algo más. Estaba embarazada. Rosselyn apoyó una mano contra una pared para evitar caer. El mundo giraba a su alrededor. La lluvia dificultaba su visión. Apenas podía distinguir las luces lejanas de la ciudad. Pero tenía que seguir. Por él. Siempre por él. Un dolor atravesó su cuerpo. Más intenso que los anteriores. Rosselyn cerró los ojos unos segundos. Cuando volvió a abrirlos, una figura apareció al otro lado de la calle. Una mujer. Luego un hombre. Una pareja que regresaba a casa. Ambos se detuvieron al verla. La preocupación apareció inmediatamente en sus rostros. -¡Dios mío! La mujer corrió hacia ella. -¿Se encuentra bien? Rosselyn intentó responder. Pero las palabras no llegaron. Sus piernas finalmente cedieron. El hombre logró sujetarla antes de que golpeara el suelo. -Llama a una ambulancia. Ahora. La mujer sacó el teléfono sin perder un segundo. Mientras hablaba con emergencias, observó las heridas y el estado de la joven. La situación era grave. Muy grave. Rosselyn escuchó voces. Preguntas. Pasos. Pero todo parecía cada vez más lejano. La oscuridad comenzaba a reclamarla. Lo último que sintió antes de perder la conciencia fue una mano intentando tranquilizarla. Y después... Nada. *** Las sirenas rompieron el silencio de la noche. La ambulancia llegó pocos minutos después. Los paramédicos trabajaron con rapidez. Evaluaron las heridas. Controlaron los signos vitales. Y comprendieron inmediatamente la gravedad del caso.-Necesitamos moverla ya. La camilla fue desplegada. Los procedimientos comenzaron. Y pocos minutos después el vehículo avanzaba hacia el Hospital Central de Valencia. Dentro de la ambulancia, las luces blancas iluminaban un rostro marcado por el agotamiento. Nadie allí conocía su nombre. Nadie sabía quién era. Nadie imaginaba que aquella mujer cambiaría el destino de muchas personas antes de que terminara la semana. *** A varios kilómetros de distancia, las luces de Valencia se extendían como un océano dorado bajo la lluvia. En el último piso de un elegante hotel, una mujer observaba la ciudad a través de un enorme ventanal. Elena Kessler. Sus manos descansaban en los bolsillos de un abrigo oscuro. La habitación permanecía casi completamente a oscuras. Le gustaba pensar en silencio. Y aquella noche tenía mucho en qué pensar. Las reuniones del día siguiente. Los preparativos. Las responsabilidades familiares. Todo parecía perfectamente bajo control. Hasta que su teléfono vibró. Una vez. Luego otra. Elena frunció ligeramente el ceño. No esperaba mensajes a aquella hora. Tomó el dispositivo. La pantalla mostró un número desconocido. Sin nombre. Sin identificación. Solo una fotografía. Elena observó la imagen durante varios segundos. Y entonces el mundo pareció detenerse. La fotografía mostraba una pulsera. Antigua. Elegante. Inconfundible. Una pulsera Kessler. Más concretamente... La de Rosselyn. Elena sintió cómo el aire desaparecía de sus pulmones. Era imposible. Abrió inmediatamente el mensaje. Solo había una línea de texto. “La encontré.” Nada más. Ninguna explicación. Ninguna firma. Pero no hacía falta. Elena conocía aquella pulsera mejor que nadie.Porque ella misma se la había regalado a su hermana años atrás. Cinco años atrás. Antes de que desapareciera. Antes de que el silencio se apoderara de todo. Durante varios segundos permaneció inmóvil. Observando la pantalla. Procesando lo imposible. Luego la incredulidad fue reemplazada por algo más poderoso. Esperanza. La primera esperanza real en mucho tiempo.Tomó su abrigo. Abandonó la habitación. Y caminó hacia la puerta sin volver la vista atrás. Si aquella fotografía era auténtica... Si Rosselyn estaba viva... Entonces nada en el mundo podría impedir que la encontrara. La lluvia continuaba cayendo sobre Valencia. Ignorante de que aquella noche acababa de poner en movimiento una historia que llevaba cinco años esperando comenzar de nuevo.

Las luces azules de la ambulancia atravesaban la oscuridad mientras el vehículo avanzaba a toda velocidad por calles prácticamente vacías.Dentro, el ambiente era muy diferente. No existía el silencio. No existía la calma. Solo existía la urgencia...Rosselyn no escuchaba las voces. No escuchaba los monitores. No escuchaba la lluvia.Su mente se encontraba atrapada entre recuerdos fragmentados. Oscuridad. Frío. Hierro. Puertas cerrándose. Silencio. Luego dolor. Siempre dolor.Durante cinco años había aprendido a soportar el dolor. Había sobrevivido aferrándose a la esperanza de volver a ser libre, de regresar a casa y de volver a ver a las personas que amaba.Pero durante los últimos meses había encontrado una nueva razón para seguir luchando. Él. Su hijo. La única razón por la que había soportado tanto dolor. La única razón por la que había seguidoavanzando durante su huida. La única razón por la que seguía aferrándose a la vida incluso ahora.Sobrevive. Por él.A varios vehículos de distancia, Alejandro Vargas observaba las luces de la ambulancia reflejadas sobre el asfalto mojado y no entendía por qué seguía allí.No conocía a aquella mujer. No sabía quién era. Ni siquiera sabía su nombre. Pero algo le impedía marcharse.La ambulancia llegó al Hospital Central de Valencia poco antes de la medianoche y comenzó una larga batalla por dos vidas.Las horas transcurrieron lentamente. Médicos entrando. Enfermeras saliendo. Equiposdesplazándose por los pasillos.Entonces Alejandro revisó una fotografía tomada antes de que la ambulancia partiera. Y lo vio. Una pulsera. Un lobo.Cinco espadas cruzadas. Kessler.Poco antes del amanecer escuchó una conversación:-¿La paciente es crítica?-Sí.-¿Sobrevivió?-Sigue luchando.-¿Y el bebé?-El bebé sobrevivió.Aquella mujer había estado luchando por dos vidas.Finalmente abrió su teléfono, adjuntó la fotografía y escribió un único mensaje:“La encontré.” Pulsó enviar.A varios kilómetros de allí, un teléfono vibró sobre una mesa. Elena Kessler levantó lentamente la mirada.Durante cinco años había esperado respuestas. Durante cinco años solo había encontrado silencio.Pero por primera vez... la esperanza había regresado.Y esta vez llevaba el nombre de su hermana.