Capítulo 1-Buenos Días Su Alteza
Buenos Días Su Alteza
-Capítulo 1-
Se escuchaba en los pasillos, los suaves pasos de una persona. Lentos pero firmes, con una dirección fija.
Llegando unos 15 minutos tarde, esta persona ignoraba el hecho de escucharía un gran número de quejas apenas pasara la puerta que la llevaba a su destino...
En un salón, varios hombres vestidos formalmente estaban discutiendo.
—¿Cuándo va a llegar?—preguntó uno de ellos con enojo—¿Cree que puede asistir a está reunión cuándo quiera porqué es la única mujer?
—Hay que darle tiempo—le respondió el hombre que estaba delante de él—La presidenta dijó que no podemos iniciar sin ella.
A la conversación se unió Jason Barteim, segundo hijo de Arthur Barteim, presidente de Iusen.
—Recordemos que la primera ministra tiene el apoyo de mi madre, debemos tener paciencia, no estamos en la posición de molestarnos o enojarnos. Esperemos.
—¡Pero-!
Antes de que terminara la oración. Al salón ingresó la persona que estaba en boca de todos.
Una chica de veintitantos años, su cabello rubio platino con un brillo similar al de un diamante acomodado impecablemente en un moño ornamentado con un sombrero, y sus ojos azules como záfiros que eran el sello distintivo de está persona, pues era una de las únicas que tenía este color peculíar.
No era nada más y nada menos que Nair Hailford, la primera ministra y comandante del Batallón Aguilar Del Ejército Nacional.
Al momento que entró, todo el salón se silenció y lo único que se escuchó fue:
—¡Hola, hola! ¿Por qué todos tienen la misma expresión de muerte en sus rostros? Nadie a muerto.
Hizo una pequeña reverencia y continuó
—Buenos días Su Alteza, ¿Lo hice esperar?—dijo mientras sonreía y miraba a Jason.
—No—le respondió—Y ya te he dicho mil veces que-
—Que no te llame "Su Alteza"—le interrumpió—Pero como no hacerlo, es el segundo hijo de la presidenta, si no es su hermano, lo más probable es que usted gane las elecciones ¿No? Dejeme tratarlo con respeto desde ahora, como el graaaan hombre que es. Su Alteza, realmente espero que no cambie.
Jason frunció el ceño.
Jason Barteim a pesar de ser hijo de los mandatarios de Iusen no tenía una buena reputación. Se le conocía como alguien creído, machista, narcicista y sin humildad; todo lo contrario a su padre.
La única persona que lo podía controlar era su madre, Vivienne Hawkins de Barteim.
Dada a su reputación, era poco probable que Jason siquiera pudiera postularse a las elecciones y todos lo sabían, incluida Nair.
A pesar de todo y de que el mismo Jason conocía su posición, no cambiaba de actitud, simplemente se enojaba cada vez que alguien le recordaba la opinión pública y los hechos: Nunca podría ser presidente.
Nair camino lentamente hacia una silla vacía y se sentó, con todas las miradas incrédulas o enojadas sobre ella lo único que hizo fue sonreír y decir:
—Bueno, ¡Que comience la reunión!
El tiempo pasó rápido en aquella reunión, las personas discutían sobre temas como la guerra, las provisiones, las relaciones exteriores y la educación. Hubieron desacuerdos, momentos tensos pero la mayoría del tiempo todo fue con tranquilidad.
—Bien, ahora hablemos sobre las-
En ese momento el celular de alguien sonó, era el de Nair.
—Permitanme un momento—dijo mientras sacaba su celular—¿Hola?
—¡Se-señorita!
—¿Lili?
—¡Señorita Nair, una bomba Oime fue lanzada al lado oeste del país cerca de la costa Mirallein!
Justo cuándo terminó la oración, empezó a sonar la alerta blanca en los pasillos del lugar.
—Era un buen día hasta este momento—comentó Nair para luego soltar un leve suspiro—¡Bueno! Hora de trabajar—se levantó de su asiento y comenzó a caminar en dirección a la salida...