Capitulo 1
—Dios... Escucha mis plegarias, toma está alma moribunda de aquí y elevala, por favor... haz que se levante.
¿Quién podría estar rezando a esta hora? Siento mi cuerpo ser tambaleado. Me giro en otra dirección, mientras sigo abrazada a mi almohada
—¡Oyee... Ya me cansaste!, ¡Despierta!, ¡Despierta!, ¡Despiertaaa!
Se queja alguien. Así que ignoro la vocecita fastidiosa. En cuestiones de segundo siento como algo se me tira encima.
—¡Qué carajo te pasa mujer!— Bramo enojada empujandola para quitármela de encima.
La veo reír y mi mal humor aumenta.
—¿¡Dame una excusa para no arrancarte la cabeza por despertarme temprano!?— Amenazo a mi amiga Adele. La causante de despertarme de mi sueño reparador de belleza.
—¿Excusa?— Me observa con una sonrisa divertida —Los gritos de la señora Claudia se escuchan hasta aquí. Está molesta porque no le has pagado el alquiler, de nuevo— rueda los ojos soltando un bufido para continuar con su dramatismo —Estuvo así, mira así— hace una seña con sus dedos, para dar a entender algo mínimo —De derribar la bendita puerta y acabar con todo. Y ustedes dos durmiendo, ¡Que bonitas!— termina su queja.
Decido guardo silencio para agudizar mis oídos.
Es verdad, el escándalo que tiene armado la señora Claudia se escucha aquí dentro ¡Me lleva el diablo! Recuerdo que hoy es la fecha de cobro, y ya con hoy es la tercera vez que me salto el pago del apartamento por no tener trabajo; sin mencionar las veces que amenacé molesta la Señora Claudia que es casi todos los días. Siento como está llegando el fin del mundo, pero para mi.
—¿Qué quieres que haga?— Inquiero haciendo puchero, si, cuando estoy triste hago puchero como una niña —No es mi culpa que no pueda conseguir trabajo, vivo en un país donde el sueldo es una miseria, conseguir trabajo es una tortura, prácticamente es pagar para ir a trabajar— me quejo —Eso ya no me resulta. La última opción que me queda es prostituirme para pagar el alquiler— Suelto. Tomo mi almohada y la abrazo hundiendo mi cara en ella.
—Lo sé pequeña, pero tenemos que hacer algo para tranquilizarla, y prostituirte no es una opción factible, yo no daría ni un bolivar por ti— La fulminó con la mirada —Mentira boba— se disculpa —Volviendo al tema, si las cosas siguen así, capaz y la señora Claudia consiga crear la tercera guerra mundial, no fue fácil persuadirla allá en la puerta, me tuve que controlar para no saltarle encima y cometer una falta grave por todas las ofensas que me dijo. En el estado de locura en el que se encuentra esa señora, capaz y te mande ahorita mismo de patitas a la calle.
De solo pensarlo me sobresalto.
—¡No! Eso si que no— Me desespero— ¿Dónde voy a vivir?
—En la calle— Dice con obviedad.
—¡No me ayudes tanto, querida!
Observo a mi otra amiga durmiendo plácidamente, que envidea.
Anoche hicimos una pijamada mis dos amigas y yo, asi que pasaron la noche aquí, en mi pequeño apartamento, como ya lo han hecho infinidades de veces.
—Ayudame a despertar a Abby— La ánimo.
Entre las dos comenzamos hacer maniobras para poder despertar a la bella durmiente «Una pereza es más fácil de levantar» Bueno, no puedo decir nada, soy igual de floja que ella. Pero si a mi me despertaron temprano hoy, a ella también. De eso se trata la amistad.
La tambaleamos. Adele le pega con una almohada, al ver qué no obtuvo resultado va por el rociador de agua. Cuando viene de regreso vemos a nuestra amiga levantarse como una florecita «Tres doritos más tarde»
—Buenos días chicas— Dice estirando sus brazos entre bostezos, para luego mostrar una sonrisa de oreja a oreja. «A está mujer nada le perturba el sueño»
—¿¡Qué tienen de buenos!?— Se queja Adele «Tan linda ella, todo un manantial de dulzura»
—¡Oye! Pero que te pasa, ¿Por qué tan molesta?— Inquiere la rubia, con gesto de indignación.
—Por el simple hecho de que nuestra amiga está casi de patitas a la calle y tu durmiendo— La acusa —Se puede estar acabando el mundo ¿Y Abby? ¡Durmiendo! Deja de ser tan floja y levántate, que tienes que ayudarnos a ideal un plan para tranquilizar a la señora Claudia— Le explica cruzanda de brazos y a recostada de la pared.
—¿¡Otra vez la Señora Claudia!?— Exclama en protesta echando la sábana a un lado, ya va a empezar —Ami yo te dije que te puedo prestar, sabes que el dinero a mi no me falta. De verdad, no sé cómo soportas a esa señora. La otra vez te dije que hasta haciéndole compañía ha TATA vivirás mejor.
—Gracias, eres muy bondadosa al decirme que me vaya a vivir a la casa de tu perra— Suelto sarcástica.
—TATA es una perrita muy aseada y conoce de modales. Si le rascas la colita se duerme más rápido y deja de ladrar— Explica.
—¡Vas a seguir Abigail!— Coloco los ojos en blanco.
—¡Hey! Yo no me llamo asi— Se queja.
Me echo a reír. Me gusta molestarla, sé que no le gusta que la llamen así, pero me da igual, ella empezó. Mi amiga Abby Bronw, proviene de una familia de mucho dinero. Su familia es dueña de varias empresas, y a pesar de su posición economía, son una familia muy humilde.
Abby es una chica de piel clara, de cabellera amarilla, tiene ojos verde rayados con tonalidades grises, y un cuerpo bonito que muchas chicas envidian. Ella es super divertida, algo tremenda, coqueta, atrevida y muy dulce. Es una gran amiga, siempre me ayuda cuando la necesito, pero no puedo seguir abusando de su amistad. Seré condenada al infierno por eso.
—Sobre tu préstamo, mi respuesta es un rotundo no— niego con la cabeza —Ya te debo hasta el alma, no puedo seguir abusando asi.
Abby arquea una ceja, observo como se levanta, para tomar su teléfono celular de la mesita de noche y alejarse de nosotras.
—Que desgraciada es mi vida— digo decaída. Abrazo mi almohada de nuevo y me hago un ovillo en mi cama.
—Si... que desgraciada eres— Responde Adele alargando las palabras con una sonrisa burlona en su rostro.
—¡Oye tú!— Protesto —Me refería a mi vida, no a mí— Aclaro.
—¿Y no es lo mismo?— Pregunta riéndose.
—¡Claro que no!— Espeto
Ella suelta una carcajada. Yo solo me limito a matarla de pensamiento.
Adele Watson, es una gran amiga, con un caracter un poco complicado y un humor negro, pero nos llevamos muy bien. Adi es una chica de tez clara, ojos rasgados color café y cabello negro que le llega a los hombros, tiene una figura delgada, pero bonita.
—Ami, Ami, Ami— observo como toma asiento en mi cama —Sabes que yo te ayudaría, pero no creo que el pago que te de en mi firma te sea de mucho. Además, últimamente tengo muchos gastos que cubrir y tú lo que necesitas es un buen empleo, uno que te permita cubrir todas tus necesidades, no puedes vivir toda tu vida de está manera— Me aconseja.
—Lo sé... pero es que no tengo suerte con los trabajos, tú sabes por todo lo que he pasado, necesito trabajar, pero el pago no sirve para un carajo— Contesto desanimada haciendo puchero con mis labios. Si Venezuela estuviera en su mejor momento, quizás las cosas fueran un poco mejor.
—Somos consciente de que la situación del país es crítica, pero todavía hay empresas dispuestas a pagar bien. Con un poquito de suerte y la ayuda del hada madrina— Esparce polvos invisible por el aire sacándome una sonrisa —Se que conseguiremos un lugar de trabajo donde no paguen salario base. Te fé, se que tú mantilla te dará suerte, sabes que confío en ti y en tus habilidades, eres una gran profesional, puedes conseguir lo que te propongas— Sonríe apretando mi mano en apoyo —¡Ánimo amiga que si se puede!
—Oigan chicas...— interrumpe Abby entrando por la puerta de la habitación. Se detiene a observar nuestras manos que se encuentran sujetas —Dejen de congeniar, es incomodo habiendo tantos hombres que están tan... buenos — esta chica tiene unos comentarios fuera de base.
—Esta carajita se está buscando una rumba de coñazo conmigo— Suelta Adele soltando mi mano para amenazar a la rubia con el peluche de Winnie Pooh que tomo de mi cama ¿Qué culpa tiene Pooh, si él solo quiere un poco de miel?
—Adi ya... Déjala— digo arrebatándole mi peluche —Seguramente está celosa de nosotras— Le sigo la corriente a su comentario para molestarla.
—¿Celosa yo? Pufff... Claro que no. En fin, tengo algo en mente, tú— me señala —Debes de cambiarte y ponerte lo más presentable posible. Ami, te tengo un trabajo increí...ble— suelta con voz aguda —Después te sigues tocando y manoseando con Adele.
—No busques morir en mis manos rubia desaliñada— le advierte —Volviendo al tema, ¿Qué hiciste Abigail?— Cuestiona Adele.
La mencionada achina los ojos molesta.
—Me vuelves a llamar así y se acaba la niñita tierna— contesta fulminado a Adi con mirada, está en respuesta se encoge de hombros.
No se preocupen, esto es normal entre nosotras.
—Bien, bien, me da igual. Solo quiero saber, ¿En donde existe un trabajo así, Abby?— Insiste Adele.
—Yo sé en donde— se limita a contestar sin dar más detalles —Tú solo ayuda ha Ami, yo me encargo de lo demás.
—¡Perfecto!- Exclamo, dirigiendome al armario para dejar a mis dos loquitas con su tema, tengo que buscar algo decente, ¿Qué cosa me haría ver decente? Todo aquí son trapos viejos ¡Aaahh, que frustrante! Y eso que todavía no empiezo. Continuo buscando.
—Espero que funcione, o sino en un futuro moriré de un infarto cada vez que me quede a dormir aquí— comenta Adele llevándose ambas manos a la cabeza para alborotarse el cabello. La entiendo, la señora Claudia es algo desesperante, cuando se lo propone.
—Oigan... puedo hablarle a mi tía Emily y pedirle que me ayude, siempre lo hace— Les recuerdo.
—Que bien Ami, buena idea— Me felicita Adele -Pero, ¿La tía Emily no estaba para un retiro espiritual?
—Como tú misma dices, estaba. Regresa hoy a Caracas— añado —Así que, tal vez... me eche una manito en todo esto y me ayude a convencer a la señora Claudia de darme un tiempito más para poder pagarle.
—Cierto, ellas son muy buenas amigas— concuerda Adi.
—Bueno chicas, a mover esos lindos traseritos, que se nos está haciendo tarde— nos apresura Abby.
—Deja de vernos el trasero Abby, y luego dices que la hetero eres tú— Responde Adele.
Yo solo las observo y me río de las dos, como no querer a estas dos chicas.
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—Buenos días tía, ¿Cómo va tu día?— decidí hacerle una llamada.
—Buenos días pequeña ¿Qué me hiciste? llego dentro de una hora.
—Disculpa tía, hoy tengo que salir— suelto apenada —Pero de regreso te llevo algo sabroso.
—Amelie, ¿Para donde vas tan temprano?
—Voy a una entrevista de trabajo tía- le informo —Y... necesito un favor tuyo, ¿Sí?
—¡Ay, que buena noticia mi niña! ¿Qué favor necesitas, hija?— Pregunta
—Es la señora Claudia— le suelto
—¿La señora Claudia?— Inquiere algo confusa
—Si tía— Procedo a explicarme —Todavía no le he podido pagar y necesito que me ayudes a convencerla para que me de alguito más de tiempo para tenerle el dinero— Digo al fin.
Escucho la risa de mi tía a través del teléfono «Hasta ella se rie de mis desgracia»
—No te preocupes por eso Amelie, yo hablaré con ella— Afirma.
—¿En serio tía? ¡Gracias! ¡Eres la mejor, te quiero!— Digo con voz cargada de alegría.
—Como no me vas a querer, si casi siempre te salvo de las garras de Doña Claudia— escucho su risa.
—¡Tía!— Me quejo —Tú sabes que si te quiero.
—Lo siento mi niña— Para de reírse —Yo sé que si... Bueno hija, que la suerte del destino te acompañe, sabes que yo tambien te quiero mucho— Escucho su suave voz antes de colgar la llamada.
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Vamos saliendo de la residencia cuando escuchamos la voz de la señora Claudia.
«¿Qué le hice yo al destino para que se ensañe asi conmigo?»
—¿Qué están haciendo?— Pregunta cautelosa.
—Hablando de las bendiciones del señor, ¿Y usted?— Bufa Adele con sarcasmo.
Noto que no le gusto la mala broma de mi amiga y la ignora.
—¿Y tú, por qué tan alegre? ¿Ya me tienes el dinero?— Se dirige a mi con impaciencia cruzándose de brazos.
—Buenos días señora Claudia, nosotras estamos muy bien, gracias por preguntar— Vuelve abrir la bocota Adele con su graciado sarcasmo.
Observo ha Adele con ganas de matarla «No estamos en condiciones de ser sarcástica» Le hago seña para que no siga.
—Es que Amelie hoy tiene una entrevista de trabajo— Interviene Abby con una risita nerviosa.
—¿Si?— contesta, observándonos con cara de que no les creo nada.
—Si— Esta vez soy yo la que hablo, antes de que Adele suelte otra cosa —Disculpeme de verdad que todavía no le haya pagado, le prometo pagarle a penas tenga el dinero en mis manos.
—Bueno chicas, está bien— dice, y siento algo de alivio —Tu tía me llamo y me explico todo. No puede ser que Emily se preste para esto otra vez— se indigna —Pero...— «¡Demonios, ya llego el bendito pero!» —Si Amelie no me llega a pagar todo lo que me debe a final de mes, con mucho pesar— eso sonó más sarcástico que Adele —Tendrá que buscar otro sitio, ya he sido muy piadosa con ella.
—Si Señora Claudia, ya lo sé— respondo —Solo deme tiempo ¿Si?— le pido con suplica —Yo le pagaré lo que le debo, así me toque venderle mi alma al diablo.
—¿¡QUÉ!?— se sobresalta —Ave Maria purísima, al diablo no niña— contesta negando varias veces y haciéndose cruces.
La señora Claudia me observa como si yo fuera la hija del diablo y en éste momento me estuviera saliendo cuernos de la cabeza. Me tuerce los ojos, un mal gestó que me cae de la patada, sin embargo prefiero no decir nada. La veo caminar ya lejos de nosotras.
Solo a mi se me ocurre decirle eso ha está señora que vive más en la iglesia que en su casa. Resoplo.
«Asi serán los pecados que tiene»
—¡Ahs! Esas niñas mal viviente— La escucho decir a unos metros de nosotras. Me da por ver a Adele, está con la boca abierta y encolerizada.
Va a explotar en tres, dos, uno...
—¿¡Qué dijo la vieja esa!?— Gruñe demandando saber, aún habiendo escuchado lo que ella comentó.
—Baja la voz Adi, te puede escuchar— Le pide Abby susurrando
—¡No bajo la voz un coño! ¿Qué es eso de mal vivientes? ¿¡Qué se cree!?— Explota airada. La entiendo, a mi tampoco me gusto lo que dijo —¿Donde está un bate? Ahora sí me va a conocer— Advierte perdiendo los estribos. Empieza a buscar algo que le sirva de bate en el lugar, ¡Está mujer se volvió loca!
—¿Qué quieres conseguir con esto Adele?— Musita Abby asustada porque la señora Claudia se devuelva.
—Abrirle las puertas del cielo— Sentencia molesta.
«Dudo que San Pedro la quiera allá» pienso.
—Adele, tranquilizate— Intervengo sujetandola por un brazo y Abby hace lo mismo. Ambas conocemos el temperamento de nuestra amiga —Eres consciente de que se trata de una señora de edad, te podrían meter presa si la agredes— La amonesto.
—Bueno, si voy a ir presa que sea con gusto ¿No crees?— Inquiere de manera hostil.
—¡Calmante y peinate quieres, que aquí no hay tarima!— La suelto del brazo harta ya de todo esto.
Adele toma unas bocanadas de aires, tal vez buscando su paz interior. Oh, parece que la consiguió porque ahora la veo reír. Ok, ignorenla, ya no tiene cura.
Observó como Adele se asoma para inspeccionar si ya no se encuentra la señora Claudia merodeando por los alrededores.
—Hay que mencionarle al diablo más seguido— comenta Adele soltando una carcajada, ¿¡Qué!? no me cabe duda de que está mujer es bipolar —Por cierto. Abby, espero que estés segura de lo que vayas hacer— Señala.
—Tranquila chicas— dice está haciendo un gesto con la mano para que bajemos la guardia —Tengo todo calculado— Nos hace saber.
—Eso espero— Respondo llevándome un trozo de tostada a la boca.
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¿Qué les pareció esté primer capítulo.
Espero que les haya gustado. Esta historia la puedes encontrar en Wattpad casi terminad, me pueden encontrar en Wattpad como: Jannetlys
Quiero aclarar algo, ustedes se dirán, si la familia de Abby tienen varias empresas, ¿Por qué no solo le dan trabajo ha Amelie en una de ellas? Bueno, la cosa es que esas empresas están fuera del país y ellas viven en Venezuela. Triste realidad.
¿Qué tal les les pareció este primer capítulo? Disculpen si tiene errores ortográficos, todavía es un borrador.
Si llegaste hasta aquí, no te olvides darle tu apoyo, te lo agradeceria mucho :3 Nos vemos:D