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BaekHyun siempre tuvo cuidado sobre los lugares en los que se dejaba dormir y con quién. Nunca tuvo el hábito de dejarse caer en la cama de cualquier chico, ni siquiera en sus primeros años de universidad.
No tenía el lujo de tener sexo con quien quisiera, su vida era lo suficientemente pública como para que cualquier información se filtrara a los medios en cuestión de segundos.
No podía cometer ni el más mínimo error.
El miedo de BaekHyun no venía de estar en el ojo público, le habría dado igual si no tuviera una amenaza constante desde el momento en el que empezó a ser consciente de su entorno.
Muchos dirían que la vida de BaekHyun era de ensueño, y en realidad sí lo era, vivía lleno de lujos y de comodidades.
No tenía necesidad de ir a la universidad. Desde el momento en que nació, BaekHyun tenía una cuenta en el banco a su nombre con varios millones en él.
La vida de Byun BaekHyun estaba arreglada hasta el día en que diera su último respiro.
Simplemente tenía que lucir bonito. Su padre siempre recalcaba que su único objetivo era encontrar un esposo igual de rico, ser una cara bonita para que lo pudieran presumir en las reuniones que él mismo organizaría para las personas de su clase social cada poco tiempo; recibir un cheque al final de cada mes cuando fuera dueño de una parte de las acciones que le correspondían de la empresa de los Byun; fin.
El mundo de BaekHyun se reducía a todo lo que su padre tenía planeado para él. BaekHyun tenía que hacer todo lo que su padre decidiera. Porque BaekHyun amaba el dinero, amaba sus lujos, su vestimenta cara, sus zapatos de diseñador, su colección de autos, los viajes a diferentes lugares cada vez que se le antojara.
Las condiciones que BaekHyun debía seguir eran sencillas, lo eran porque BaekHyun desde pequeño fue enseñado a actuar de aquella manera, de ser correcto, de hablar con educación, comportarse con los modales correctos, no salir a fiestas que hicieran conocidos con una larga lista de escándalos o rumores. BaekHyun no tenía permitido acostarse por ahí con cualquier chico, porque era bastante fácil que los rumores corrieran.
Los padres de BaekHyun tenían fama de ser conservadores y correctos. Su imagen no podía ser perjudicada de ninguna manera. El padre de BaekHyun llevaba bastante tiempo en su mundo como para saber que por un simple e insignificante rumor, su mundo podría derrumbarse. Había sido testigo de cómo conocidos acababan en prisión o en bancarrota.
El señor Byun estaba más que dispuesto a sacrificar la felicidad de sus hijos a cambio de mantener su posición y su fortuna, incluso de sacrificar su propia felicidad. Porque el dinero lo era todo en su vida y no iba a permitirse perderlo por un pequeñísimo error.
Y BaekHyun lo tenía muy claro, todos en esa familia lo sabían perfectamente bien, cualquier paso en falso iba a acabar con sus vidas llenas de comodidades y lujos.
Sin embargo, esa noche, BaekHyun no lo tenía muy claro. A pesar de que tenía muy en claro los planes de su padre para él, por un momento tuvo una pequeñísima esperanza de ganar un puesto en la empresa, porque no era justo que su hermano mayor, BaekBeom, tuviera la oportunidad y él no, y además, BaekBeom había estado lleno de pasos en falso que su padre se había encargado de encubrir.
BaekHyun siguió las reglas con precisión, a penas y a había tenido sexo en sus cortos veintitrés años. Había estado con niños tontos y arrogantes que no tenían idea de lo que hacían, pero debido a que eran de su clase social, eran seguros para poder "satisfacerse". No asistía a fiestas para que su padre estuviera feliz, no se juntaba con los chicos malos, no buscaba problemas, todo para complacer a su padre y obtener más de lo que "merecía".
Y esa tarde, cuando estaba por decirle a su padre lo bien que había terminado al fin sus estudios, porque había salido de la universidad con los puntajes más altos, y contrario a lo que podrían pensar, el señor Byun no había pagado para que BaekHyun pudiera terminar sin problemas. Todo era mérito propio.
Quería un lugar entre los hombres de su padre, ser un hombre de negocios, enorgullecer a sus padres, salir del encasillamiento en el que estaba, porque todo mundo esperaba de él una sola cosa, que fuera un mantenido y una sanguijuela que se dedicara a absorber toda la riqueza de su familia. Y es que, a decir verdad, es lo que BaekHyun quería, solo que no soportaba que la gente tuviera razón, porque él podría ser más, podría ser mejor que BaekBeom.
Necesitaba marcar una diferencia entre él y los demás chicos de su clase.
Necesitaba que todos vieran que podía y podía hacerlo mejor.
Pero su padre dijo—: No tienes que preocuparte de nada, tú serás el presidente. Me aseguraré de comprometer a BaekHyun con algún accionista de la empresa tan pronto pueda, él no será un problema para ti.
BaekHyun había estado escuchando fuera del estudio de su padre, detrás de la puerta. BaekBeom estaba dentro de la habitación, sentado frente al escritorio de su padre, con un vaso de bourbon en la mano y con un papel en la otra mientras lo leía con una sonrisa de oreja a oreja.
El señor Byun se veía contento, orgulloso de su hijo mayor, porque BaekBeom era un tiburón en el mundo de los negocios, dispuesto a comerse a quien sea que se interpusiera en su camino. Tenía toda su confianza en él y estaba dispuesto a quitar del camino a cualquiera que intentara arruinar sus planes.
Por lo visto, eso incluía a BaekHyun.
Y esa tarde, BaekHyun estaba lleno de coraje cuando regresó a su habitación. Justo en ese momento le llegó un mensaje de su mejor amigo, sobre la fiesta en la casa de uno de sus tantos conocidos, y que al menos debería de mostrar su rostro en el lugar por un par de segundos, porque después de todo, su graduación sería el siguiente fin de semana, era casi una necesidad salir a celebrar. No podía faltar.
BaekHyun habría respondido con un: "No, gracias", o "en otra ocasión", solo que ya era evidente su profundo enojo, estaba dolido, furico, pero no decepcionado, porque a decir verdad, no podía negar que no se lo esperaba.
"Estaré ahí antes de la medianoche", respondió antes de ir a tomar un baño. Más tarde se vistió con su mejor atuendo, usó sus zapatos brillantes carísimos, se puso un poco de maquillaje, bálsamo labial y algo de sombras oscuras en los párpados, haciendo que su mirada luciera seductora.
Ya había decidido su siguiente paso. BaekHyun no iba a dejar que lo humillaran, y si iba a caer, no lo haría solo. Porque su padre bien había dicho que una simple pieza de dominó podría causar un gran daño. Todo iba a derrumbarse poco a poco. Por un breve momento no le importó hundirse también.
BaekHyun no podía perder, no podía quedar mal frente a todos los que habían escuchado sus promesas de ser más que los demás, de lograr muchísimas cosas, cosas que todos sabían tenía prohibido aspirar.
Se subió a su auto deportivo, condujo como un loco por las calles de la ciudad, con las luces de los grandes edificios pasando con rapidez a través de las ventanas.
Tenía el corazón acelerado y un mal sabor de boca mientras recordaba las palabras de su padre, el tono que usó para referirse a él y con la imaginación corriendo a mil, pensando en las demás cosas que le podría haber dicho a BaekBeom.
BaekHyun sujetó el volante con fuerza.
La fiesta en cuestión iba a ser en una casa de playa, el lugar estaba a una hora de la ciudad. Con la velocidad en la que BaekHyun estaba conduciendo, llegó en menos de cuarenta minutos.
La casa era grande, con ventanales largos que mostraban el interior del lugar que debido a la hora, ya estaba casi oscuras con tenues luces amarillas iluminando cada espacio, con varios jóvenes dentro, moviéndose al ritmo de la música que podía ser escuchada por toda la calle.
BaekHyun salió de su auto, el aroma del aire inundó sus pulmones haciéndolo fruncir el ceño porque lo odiaba. Odiaba la playa, el agua debería estar sucia y llena de miles de bacterias, la arena siempre le dio una sensación de lo más horrible en los pies.
La razón por la cual BaekHyun estaba ahí era para beber y causar un pequeño escándalo, no iba a ser problemático hasta el punto de que necesitaran llamar a la policía, solo quería beber y coquetear un poco. Tal vez saldría en alguna revista de chismes y hablarían de su graduación en la universidad, de lo bien que le había ido y de que tal vez se había ido a casa con algún chico.
Su padre estaría furioso pero eso era todo. En un par de días una peor noticia saldría y todos se olvidarían de que Byun BaekHyun de veintitrés años, de hecho, tenía una vida sexual activa.
Lo que en parte era mentira, la última vez que BaekHyun estuvo con un chico fue un año atrás. Había sido horrible. El tipo no tenía idea de nada. Incluso si tuviera la próstata de BaekHyun frente a su rostro la perdería de vista.
Además, masturbarse en la privacidad era más seguro que salir por ahí. Solo él sabía lo que le gustaba y cómo le gustaba. Una polla de plástico era mejor que una polla real pegada a un idiota ignorante.
BaekHyun se dirigió a la casa, las paredes de color blanco no le agradaron en absoluto, porque eran de un tono blanco amarillento que le daba una sensación del mal mantenimiento.
Le gustaba cuando todo lucía bonito y elegante.
Y en vista de que la casa por fuera era de un blanco amarillento, no podría haber esperado más del interior. Las paredes de color marfil le dieron ganas de vomitar.
Un chico pasó junto a él con una bandeja en la mano y vasos rojos de plástico. El olor de la cerveza barata le provocó una jaqueca, pero no podía esperar más. Si bien su mejor amigo lo invitó, la fiesta no era de ninguno de sus conocidos, era de un chico de la universidad que solía hacer fiestas casi cada fin de semana, un tipo alcoholico que por milagro logró graduarse.
BaekHyun entró a la sala de estar, decenas de universitarios estaban repartidos en todas partes, unos bailando, otros fumando y conversando, había chicas esnifando un polvo blanco en las escaleras que llevaban al segundo piso.
No vio a nadie conocido y lo agradeció, no tenía ánimos de hablar, en su mente aún estaban las palabras de su padre, su tono, la imagen de su rostro, cómo suponía que debía de haber estado sonriendo con diversión al igual que BaekBeom, haciendo planes que los beneficiaran solo a ellos dos y a nadie más, porque nadie más importaba.
Aguantó la respiración y se bebió el vaso de cerveza de un solo tragó. Quemó su garganta, le hizo fruncir el señor y su estómago se sintió pesado. No le causó ningún efecto.
Tomó un vaso de la mano de un chico que pasó junto a él, quien estuvo a punto de reclamar, sin embargo, al ver de quien se trataba lo dejó pasar y se alejó con el ceño fruncido.
Se bebió el vaso del mismo modo, de un solo trago. De nuevo no pasó nada, nada que no fuera la quemazón en su garganta y el sabor horrible estropeando sus papilas gustativas.
Fastidiado, BaekHyun se fue a sentar en las escaleras, porque los sillones estaban ocupados. Arruinó una de las líneas blancas que recién una chica había formado y que estaba lista para inhalar. Otra vez la queja murió en la boca de esa persona cuando miró hacia arriba y se dio cuenta de que había sido BaekHyun.
BaekHyun no le había prestado atención en lo absoluto, bebiendo otro vaso de cerveza que encontró en la mano de otro pobre chico.
Observó atraves desde su lugar en lo más alto de la escalera, la habitación llena de chicos. Pudo ver unos cuantos besándose en los rincones, prácticamente follando con la ropa puesta, y por alguna razón él pensó en querer hacer eso, aunque en cualquier otro momento habría pensado que era vulgar y haría una mueca de asco.
Sin embargo, estaba deseando ser uno de ellos, que alguien lo sujetara con firmeza y lo besara hasta hacerlo perder la cabeza y olvidar todos sus problemas.
Dio un largo suspiro y tomó el último trago de su vaso de cerveza. Miró el interior con tristeza cuando ya no hubo más líquido para beber.
Del otro lado estaba Park ChanYeol, quien justo acababa de entrar a la casa, buscando a su único mejor amigo.
Y a decir verdad, había sido traído a rastras, porque ChanYeol vivía su vida trabajando todo el maldito tiempo, JongDae insistió tantísimo en arrastrarlo a esa fiesta, lo que estaba empezando a lamentar.
A penas entró un tipo le dio un brownie, y es cierto que debió pensar un poco antes de darle un mordisco, pero es que había estado ocupado toda la mañana y tarde yendo de aquí para allá que no había tenido la oportunidad de tocar ni un solo alimento, pero ni bien le dio una mordida, puso cara de asco porque sabía a pura mierda.
Lo empujó en las manos de un joven que paso junto a él y buscó entre la multitud a JongDae.
Podía ver la cantidad infinita de niños ricos ahí dentro, y es que lo esperaba, desde el momento en que llegó, de tan solo ver la gran casa antes de bajarse de su camioneta, ChanYeol se dio cuenta de que nada tenía que hacer ahí, pero JongDae había insistido demasiado y pensó que no le haría daño entrar y fingir por unos cinco minutos, solo para convencer a su mejor amigo de que estaba dispuesto a intentar divertirse.
Había estado en la ciudad por las últimas dos semanas, debía regresar a su hogar esa misma noche. Extrañaba su cama, a su familia, sus animales y la naturaleza. En algún momento de su adolescencia tuvo la oportunidad de vivir en la ciudad, pero ChanYeol sabía que eso no era para él. Le encantaba el aire libre y la naturaleza, amaba estar rodeado de sus animales y trabajar todo el día, eso lo hacía feliz.
Y esas dos semanas que estuvo en la ciudad, sirvieron para confirmar que quedarse en su granja había sido su mejor elección.
Si bien estaba rodeado de niños ricos y de sus muestras de lujos y riquezas, ChanYeol no se sentía menos por esto, sabía lo que tenía y lo que no le hacía falta, se sentía fuera de lugar porque no era su ambiente, de ahí venía su incomodidad. Además, era el dueño de una granja entre otras cosas, pobre no era, aunque tan rico como esos jóvenes tampoco.
Podría jurar que recorrió el primer piso más de dos veces y ninguna vez se cruzó con JongDae. La playera de ChanYeol estaba empezando a sentirse demasiado ajustada, y en realidad la temperatura había subido demasiado en escasos minutos, porque ChanYeol no dejaba de sudar. A ratos la vista también le fallaba.
Sabía que lo tenía muy mal cuando una chica se le acercó y le pareció ver que tenía dos cabezas, lo cual causó un maldito susto en él que apenas alcanzó a correr antes de tropezarse y caer sobre un montón de chicas que lo miraron con furia y empezaron a gritarle y empujarlo lejos.
En ese momento se dio cuenta de que estaba a mitad de las escaleras que iban hacia el segundo piso. Al pie de estas, estaban las chicas aún furiosas por haber arruinado lo que sea que estuvieran haciendo. Y a decir verdad, le dio un poco de miedo regresar al piso de abajo en especial si tenía que pasar en medio de ellas.
También, podía probar suerte y buscar a JongDae en el segundo piso.
ChanYeol se puso de pie, sus piernas temblando y con la respiración entrecortada, no recordaba ser tan débil. Subió un escalón y trastabillo, cayó de rodillas con las palmas de sus manos ardiendo. Todo a su alrededor giró y trató de centrarse en algo, sin embargo, con la vista hacia abajo sentía como si los ojos fueran a salirse de su cráneo.
Alzó la cabeza despacio, su vista borrosa se aclaró poco a poco. Había un chico frente a él sentado al inicio de las escaleras, tenía una expresión de completo fastidio y por sus ojos entrecerrados parecía que en cualquier momento caería dormido.
Lo miró de vuelta y alzó una ceja tras mirar la posición en la que estaba. Y era jodidamente precioso que repentinamente las mejillas de ChanYeol ardieron de vergüenza. Se levantó tan rápido como pudo, lo que fue un grave error, su cabeza dio vueltas, se sujetó de la barandilla tratando de mantener su equilibrio para no caer.
Todo se volvía confuso y de pronto se aclaraba, aun no le dolía la cabeza pero apostaba que pronto empezaría el dolor.
Pero no pensó en nada de esto, porque cuando logró enfocar su mirada, el chico de antes ya no estaba más en el lugar de antes, ahora estaba de pie frente a él, un escalón más alto, igualando la estatura de ChanYeol, con sus pequeños y seductores ojos estudiando el rostro de ChanYeol y bajando por su cuerpo sin disimular que lo estaba revisando.
Al terminar su escaneo se encogió de hombros y tomó la mano de ChanYeol. Antes de que pudiera pensar en lo que estaba sucediendo, ChanYeol se encontró tropezando con sus propios pies mientras era guiado al segundo piso.
Por un momento, la cabeza de ChanYeol pudo pensar con claridad. Estaba a punto de follar con uno de esos niños ricos, no era tan tonto como para no darse cuenta, y ese era el momento de decidir si quería o si prefería dar la vuelta e irse a casa, bueno, evidentemente no podía ir a casa aún. Pero podía regresar a casa de JongDae y esperarlo, o esperarlo abajo porque en su situación no podría conducir.
Tal vez necesitaba ir al hospital más cercano porque no tenía idea de qué le estaba sucediendo, podría ser un maldito pre infarto y ahí estaba él, yendo a tener sexo. ¡Una locura!
Dio un tirón suave, esto causó que el chico volteara. Había confusión en sus negros ojos. ChanYeol esta vez le dio una verdadera mirada a su rostro. Era adorable y de cierto modo, sexy.
Cuando él volvió a jalar de su mano, ChanYeol se dejó llevar.
Ni bien encontraron una habitación con la puerta abierta, se empujaron dentro, él cerró la puerta de un golpe, mientras tanto, ChanYeol se quedó quieto tratando de enfocar sus ideas.
No tuvo mucho tiempo para hacerlo.
Delgados brazos se posaron sobre sus hombros, un cuerpo cálido se pegó al suyo y una boca caliente deboró sus labios.
ChanYeol registró dos cosas, lo primero es que tras el primer roce de labios ya estaba ominosamente duro, no sólo semi duro, sino que jodidamente duro como una puñetera roca, no le había pasado nada igual desde que dejó de ser un adolescente, se necesitaba más que un beso para que estuviera botando pre semen. Y es que eso es lo que estaba haciendo como un maldito adolescente precoz.
Lo segundo es que el chico en sus brazos no sabía besar. ChanYeol tuvo que sujetar su cabeza y jalar de su cabello para separarlo. Miró a sus ojos, estaban nublados y se dio cuenta de que se veía algo perdido.
Estaba borracho, eso seguro. Y si estaba borracho, en la mente nublada de ChanYeol, incluso así, logró a pensar con cordura y decirse que no podía hacerlo.
Pero entonces tenía una mano en su cremallera, ojos de cachorro pateado lo miraron casi como si le estuviera rogando, y entonces, el chico metió su mano dentro de sus bóxers y ChanYeol lo perdió.
Un subidon de adrenalina recorrió su cuerpo cuando una tersa palma y dedos largos sujetaron su polla con fuerza, si es que era posible se endureció un poco más. Jaló al chico contra sí, lo besó, ahora él haciendo un desastre en su rostro, golpeando sus bocas en besos rudos, tratando de guiarlo y enseñarle aunque sea por esos escasos minutos, y se sentía tan caliente, y ChanYeol quería tanto sentirlo más cerca.
Él soltó un quejido cuando las manos de ChanYeol apretaron sus nalgas, aprovechó este momento para introducir su lengua dentro de la caliente cavidad bucal y explorar, sintiendo el sabor amargo de la cerveza pero también un sabor dulce muy escondido que lo hizo sentir desesperado.
En medio del beso abrió los ojos buscando un lugar cercano para acostarse, con emoción se dio cuenta de la cama detrás suyo. También había una lámpara encendida que alumbraba la habitación de manera tenue.
Poco a poco empujó al chico hasta alcanzar el colchón, sólo dejó de besarlo cuando lo empujó sobre las sábanas, ni siquiera pareció asustado, se dejó caer sin más, con las manos por encima de su cabeza, su camisa se había salido fuera de sus pantalones y se le subió mostrando una parte de su abdomen liso y pálido.
Las manos de ChanYeol picaron por querer tocar y acariciar. El chico lo miró desde su posición, sus ojos entrecerrados y la boca ligeramente abierta mientras respiraba despacio. Su pecho subía y bajaba lentamente.
Y en vista de que ChanYeol se quedó como un tonto, él mismo empezó a abrir los botones de su camisa, poco a poco, su piel se fue revelando centímetro a centímetro. El corazón de ChanYeol estaba golpeando extremadamente rápido. Si en verdad iba a darle un infarto, pedía que por favor sucediera después de follar al chico, no antes, porque sinceramente sí quería estar dentro de él, casi con desesperación.
La camisa terminó abierta de par en par, su pecho estaba libre de músculos, sus pezones eran de un tono marrón claro y su abdomen plano se veía perfecto para ser besado. No tenía ni una centímetro tosco, todo era suavidad y se veía exquisito.
La polla de ChanYeol dio un tirón cuando las manos más bonitas que había visto, recorrieron el cuerpo frente a él. Se estaba acariciando a sí mismo, lento, suave, sus ojos cerrados. Frunció la nariz cuando pellizco sus pezones, los dejó rojos al soltarlos.
Tras cada porción de piel que recorrió, sus vellos se fueron erizando. Llegó a la cintura de sus pantalones y ChanYeol hipnotizado solo pudo observar mientras abría el botón y luego bajaba su cremallera. Él abrió los ojos, lo miró con el ceño fruncido, como preguntándose qué estaba esperando. Solo entonces ChanYeol reaccionó.
Con manos torpes jaló del pantalón del chico hasta sus tobillos, se atascó en sus zapatos los cuales se olvidó de quitar antes. ChanYeol se los sacó de un tirón junto con sus calcetines. Estaba ocupado tratando de no joderlo porque sus manos no dejaban de temblar, así que no prestó real atención a lo que tenía frente a él. Sólo hasta que terminó, dio un vistazo real al cuerpo pálido en las sábanas.
Tenía un par de piernas blancas, sus muslos anchos se veían deliciosos, perfectos para ser mordidos y amasados. Su pene era rosado en la cabeza, no había ni una fina capa de vellos alrededor de sus bolas, las cuales eran pequeñas, su pene no era el más grande que había visto, tampoco era pequeño como para echarse a reír, era del tamaño perfecto para su delicado cuerpo.
ChanYeol se sacó la playera de un tirón, bajó sus pantalones y sujetó su polla, acariciándola despacio, extendiendo el pre semen por su longitud. Su mano libre extendió las piernas del chico de par en par, podía ver el camino de su perineo hasta su agujero húmedo y palpitante. Estaba listo para ser follado, el chico no dejaba de pellizcar sus pezones y soltar quejidos.
Se arrodilló en la cama cerca de sus muslos abiertos, apretó la base de su polla para no correrse cuando bajo una de sus manos y hundió un dedo en su cálido interior. Más que cálido, casi hervía por dentro, todo húmedo y suave y apretado.
Alineó su polla, pero ni siquiera logró meterla porque una mano se posó en su abdomen. ChanYeol miró al chico de mala gana.
—Condón —murmuró. ChanYeol maldijo porque cómo pudo ser tan tonto para no recordar.
Por suerte para él, siempre traía uno en su billetera. Al menos eso recordaba. Aunque últimamente sabía que no salía a follar, no tenía tiempo para eso.
No tenía su billetera, se dio cuenta después de revisar sus bolsas. Tal vez no la tenía desde el principio, no sentía pánico ni nada, eso debía decir algo.
Pero revisando en sus bolsas encontró que traía un condón. El paquetito se abrió enseguida, ni siquiera tuvo que tirar con fuerza. Se sentía completamente seco lo significaba que era de mala calidad, pero no importaba porque había visto el agujero del chico rebosando de lubricante, ChanYeol no necesitaba lubricante de más, harían un desastre.
La mierda se deslizó en su polla hasta la base, le apretaba bastante, lo que significaba que no eran los de su talle. No tenía tiempo de ir a comprar otros, su polla estaba palpitando dolorosamente y había visto el cuerpo en la cama, no era ciego, estaba ansioso por tomarlo que los mareos ya habían regresado.
— ¿Te lo has puesto? —Susurró con la voz ronca, escalofríos bajaron por la espalda de ChanYeol al escucharlo. Asintió rápidamente.
Y tal vez el chico no debió de haber confiado en él cuando a penas lo acababa de conocer, pero él lo hizo.
ChanYeol extendió las piernas pálidas, la polla del chico estaba dura y pesada sobre su vientre, sus bolas estaban hinchadas y su agujero palpitante.
Metió dos de sus dedos, el calor lo hizo gemir. Muy bien, decidió que era suficiente. Bajó a su nivel, se posicionó en la entrada y se hundió profundamente.
ChanYeol nunca había tenido sexo sin condón, nunca nunca. Sabía la sensación que debía sentir, sin embargo, esta vez fue diferente, la textura alrededor de su polla se sintió extraña, no algo que haya experimentado antes. Debería haberlo sabido mejor.
El chico en la cama gimoteo y se apretó sobre su polla, ChanYeol suspiró temblorosamente.
En realidad no recordaba mucho de lo que siguió después, solo el calor quemando y consumiendo su cuerpo. La carne sedosa y blanda que lo envolvió y lo chupó hacia adentro, y la sensación contra la cabeza de su polla cada vez que golpeaba contra el útero del chico lo dejó con la cabeza palpitando, pero no era doloroso.
Su cuerpo se llenó de sudor, sus extremidades no dejaban de temblar y todo lo que podía hacer era empujar sus caderas contra el carnoso cuerpo debajo suyo.
Los gemidos del chico lo estimulaban creando estremecimientos en su cuerpo. Su bonito rostro fruncido por el placer, no estaba siendo silencioso, su cuerpo rojo por el esfuerzo estaba tenso y mientras más sonrojado se ponía, su agujero se cerraba con más fuerza robandole el aliento a ChanYeol.
Las manos del chico se alzaron, enredándose en su cabello, sus dedos tirando de sus mechones, y ChanYeol no tenía idea, su polla palpitó con la excitante sensación y la manera ruda en la que lo hizo. Tiró de él más fuerte y sus labios se encontraron.
Él era dulce, amargo con la cerveza, pero adictivo, tenía un sabor fascinante y cuando hundió su lengua en la boca de ChanYeol casi desesperado, su inexperiencia lo hizo gruñir.
ChanYeol se corrió mientras sentía su cuerpo tensarse, sus bolas palpitantes y la sangre corriendo a su parte inferior, su cabeza dando vueltas, sus labios apretados a los labios del chico debajo suyo. Y él se apretó sobre su miembro, quejidos quisieron salir de su dulce boca pero todos quedaron atrapados en la boca de ChanYeol.
Con el cuerpo temblando, ChanYeol salió del cálido cuerpo, se dejó caer a un costado, cerró los ojos necesitando un momento para recuperarse. Tal vez necesitaba horas, porque le estaba afectando demasiado, nunca se había sentido así, nunca un orgasmo lo hizo casi perder la cabeza. Sí, era satisfactorio, pero no así, sus manos picaban y quería hacerlo otra vez.
Quería hacerlo de nuevo, pero después de descansar. Necesitaba cerrar los ojos unos minutos.
Y así lo hizo, la siguiente vez que los abrió, JongDae lo estaba sacudiendo y jalando para que se levantara de la cama.
— ¿Qué estás haciendo? Te he estado buscando desde hace horas. Si ibas a divertirte me hubieras dicho y me iba a casa.
ChanYeol no podía enfocar el rostro de JongDae pero por su tono, imaginó que estaba sonriendo mitad molesto y mitad divertido.
—No es eso–, empezó a decir, sin embargo, las imágenes en su cabeza se aclararon y se dio cuenta de que sí había sido eso.
— ¿Por qué demonios tienes una goma para el cabello en la polla?
Eso debió remover algo en él, solo que no tuvo tiempo para hacerlo, un chico rubio entró a tropezones en la habitación acompañado de una chica tomada de la cintura. Maldijo tan pronto los vio.
— ¡¿En serio?! ¡Les dije que podía usar cualquier habitación que quisieran menos la mía!
JongDae le aplastó la ropa contra el pecho y lo empujó al rincón para que se cambiara. ChanYeol lo hizo a toda prisa, puede que se haya puesto la playera al revés pero daba igual cuando podía escuchar la conversación entre JongDae y el chico rubio. La chica tenía los ojos fijos en ChanYeol. No estaba avergonzada de mirarlo con deseo, incluso si su conquista estaba junto a ella.
—Tienen un minuto para salir de mi vista —dijo cansado de debatir con JongDae, ChanYeol se acercó y lo empujó antes de que el rubio hiciera otra cosa.
Afuera la música era realmente fuerte y su cabeza palpitaba, ahora sí con dolor.
JongDae lo empujó en el auto, riéndose de él al verlo sujetarse la cabeza.
—El ChanYeol que conozco no bebe ni una gota de alcohol.
—No bebí ni una sola gota de alcohol, lo recordaría.
Su amigo bufó. ChanYeol gruñó en respuesta.
—Sin duda tienes algo. De hecho me sorprende que hayas tenido sexo, según recuerdo, las cosas de una noche no son lo tuyo.
— ¿Y según tú qué es lo mío?
—No tienes porque ponerte a la defensiva, sé que extrañas a tus chicas, no te preocupes mañana las verás.
—No es lo que me preocupa.
JongDae alzó una ceja más no dijo nada.
ChanYeol miró la goma para el cabello de color rosa en su mano y maldijo. No entendía cómo carajos había pensado que eso era un puto condón. Evidentemente no lo era y eso sólo significaba problemas.
Cruzó los dedos y pidió con todas sus fuerzas que nada fuera a suceder. Además fue una sola vez, no podía tener tanta mala suerte.
Sin embargo, mientras más veía la goma más se le hacía graciosa la situación. Él había sido un idiota, el otro chico también lo fue, porque, cómo demonios no se dio cuenta, por qué no se levantó a verificar lo que estaba haciendo.
En su mente nublada juró ver un condón envuelto en un paquete muy bien cerrado.
No estaba jodido, el chico no estaba embarazado y él no iba a hacerse cargo del bebé de un desconocido. Se lo repitió una y otra vez como si con eso realmente esto se pudiera hacer realidad.
No tenía que pensar que todo iba a ir mal. Había sido una vez, una sola vez y ni tardaron tanto, tampoco recordaba haberse corrido dentro.
ChanYeol pensó en eso una y otra vez las semanas siguientes. No dejaba de cometer errores y las ansias lo estaban comiendo. Sin embargo, tras el primer mes, se permitió respirar, después de todo, el chico era amigo del círculo de amigos de JongDae, si algo hubiera sucedido, ChanYeol ya lo sabría. JongDae le habría dicho.
Entonces, retomó su vida normal. Porque las cosas le habían salido bien. Había tenido buen sexo, los recuerdos le llegaron unos días después. Fácilmente había sido su mejor orgasmo y el chico era sexy, así que no tenía arrepentimientos.
No los tenía hasta un día cuando regresó del pueblo, en la puerta de su casa se encontraba un hombre mayor, y las cosas que dijo cambiaron su vida por completo.
La vida de ChanYeol apenas estaba empezando a complicarse. Y no tenía idea de lo que vendría después.