La Bruja

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Summary

¿Alguna vez se han preguntado si las brujas están entre nosotros? No debe ser tan difícil encontrarlas, están ahí a la luz del día esperando a que algún alma atenta logre vislumbrarlas.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

La Bruja

Esta es la historia de como fué que encontré a la bruja, su nombre lo mantendré en secreto porque tengo miedo de que si lo digo, se haga presente y entonces no sabría cómo continuar hablando de ella.

Se dice que llegó al pueblo hace unos 30 años y como todas las brujas, era una pequeña criatura adorable, sus rasgos más notorios desde temprana edad fueron: su impaciencia (a veces confundida con mal humor), sus rizos castaños alborotados (símbolo inequívoco de la magia en su interior) y esa extraña conexión con los animales.

Desde muy pequeña tuvo una predilección por los gatos, solía encontrarlos por la calle o en los parques y a veces ellos mismos se acercaban a ella pidiendo de su ayuda y como si pudiera entenderles, los llevaba consigo y los convertía en sus compañeros.

La casita de la bruja no era una de esas típicas cabañas de cuentos, pero para ser un refugio en medio de la gran ciudad, su casa parecía un oasis de color entre el concreto gris de los edificios que la rodeaban. Enredaderas con flores de colores por aquí y helechos mullidos por allá, entre rosas, cactus y lavanda, la brujita crecía y se entretenía mirando por la ventana.

El mundo de allá afuera es peligroso, le decía su madre… si se enteran de quién eres te harán daño y entonces la brujita no podía hacer amigos o salir de casa.

Cuando lograba escapar, la bruja miraba todo a su alrededor y memorizaba los caminos, los paisajes, siempre alerta y con el tiempo dejó de temerle a los humanos, muy de vez en cuando encontraba a alguno medianamente interesante con quien podía hablar de música, de ciencia, del sol y de la luna y otras veces encontraba humanos vacíos que si bien no eran malos, no avivaban esa innata curiosidad que caracterizaba a la bruja.

Pasados los años, la bruja se volvió más huraña y se le veía rondar menos por el pueblo, la gente no notaba su ausencia ya que ella solía salir cobijada por la obscuridad de la noche y si tenía que salir a plena luz del día, lo hacía enmascarada en una mirada fría y poderosa que inmediatamente hacía que la gente desviara los ojos hacia otro lado y entonces la bruja podía ir y venir a los lugares específicos que frecuentaba.

Siempre tuve miedo de acercarme a ella, intenté saludarle un par de veces mientras usaba su escoba fuera de casa, maldiciendo a los humanos que dejaban deliberadamente basura en su puerta cuando de pronto vi que estaba hablando con un gato, el cual parecía estar prestandole mucha atención así que decidí no acercarme pero ese día me dije a mi mismo que de ahora en adelante, la observaría con más atención pues por algún motivo, me sentía atraído por esa bruja refunfuñona.