Ensueño Vampírico - Libro 4

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Summary

"La iniciación vampírica fue el fortuito medio que el destino utilizó para encontrarlos" Segundo mini libro de intervención. La presente narrativa posee relación directa a "Sacrificio" de Destinos Vampíricos ♥ _____________________ Copyright © Todos los Derechos Reservados. No está permitida la reproducción total o parcial de este documento, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro u otros medios, sin el permiso previo y por escrito de los titulares del Copyright. El Contenido de esta obra está protegido por leyes internacionales que establecen penas de prisión y/o multas económicas.

Status
Complete
Chapters
15
Rating
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18+

Prolegómenos

Christopher Paul había dejado de existir.

Sí.

Era el mismo rostro y el mismo cuerpo. Los mismos ojos azules y aquel cabello claro. El mismo corazón ardiendo por todo cuánto le conformaba como hombre, pero a diferencia de hacia tan solo un momento, una decisión le despojaba del mundo conocido para que otro lo engullera, tan limpia y certeramente como una presa en las fauces de una víbora. Cada paso que daba junto a Zo tiggov, el vampiro que lo guiaba, era una suave pero ininterrumpida lluvia que caía sobre él para lavar de sí la polvorienta historia que hasta ahora había vivido. Se convertía en un metal virgen que sería moldeado por el fuego zansvriko. Y la lealtad para con aquellos a quiénes ahora les debía un nuevo comienzo, estaría íntegra para siempre en el corazón de Diego.

La casa donde había sido tan infeliz durante tanto tiempo, lo esperaba desafiante pero de antemano derrotada. Aquel nuevo hombre que pronto dejaría su humanidad atrás, sucumbía ante todas las emociones y sentimientos que se mezclaban al convertir sus brazos en el cálido medio para el cumplimiento de una promesa. Cargaba en ellos a la pequeña niña de la que hubo tenido que alejarse antes, pero que ahora recuperaba para brindarle un futuro lejos del pasado que él vivió. No importaba nada más. La sangre que manchaba sus manos ya no tenía peso en su conciencia, aún cuando la niña llevara parte de ésta corriendo por sus venas.

–Marie Damara– pronunció en voz audible y mirándola a los ojos, para que aquel nuevo nombre con que él le bautizaba comenzara a grabarse en la inocente mente de su hermana menor.

El vampiro Zo tiggov lo esperaba en los jardines de tierra donde el ya difunto Christopher Paul había corrido y jugado. A medida que Diego los cruzaba por última vez, se reproducían en su memoria innumerables recuerdos. Amargos en su mayoría. Era una noche fría y oscura. Le tenía sin cuidado lo que pudiera pensar o hacer por la mañana aquella mujer que le había dado la vida, probablemente desquiciada, al no encontrar a su hija. Dándole un beso en la frente a la nena, Diego acabó por asentir hacia su guía, y se dejó escoltar así hacia Montemagno.

Inició su nueva vida.