ᴍ.ᴛ.ᴛ.s || ᴋᴏᴏᴋᴛᴀᴇ ᴏs

Summary

Jungkook y Taehyung llevan cuatro meses saliendo oficialmente como novios. Pero a los ojos de sus amigos, ellos...no lo parecen tanto.

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1
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n/a
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16+

« more than three second »

— Bien, ya voy con la última integral. — responde el peliazul a su novio, Jungkook se encuentra a su lado en una de las tantas mesas de la biblioteca.


Jimin, Yoongi y Hoseok los miran atentos esperando el mínimo roce de manos, un coqueteo, un inocente beso, algo que por fin les diera la certeza de que esos dos eran algo más que amigos como aseguraban serlo.


— Espere, creo que me he equivocado en ésta. — el castaño murmura, Taehyung pronto verifica y corrige su error, — Gracias. — simplemente dice.


Porque ellos parecían amigos, en todo el sentido de la palabra. Llevaban dos años conociéndose, ambos podían hablar del otro como si de un hermano se tratase, se veían de forma común, hablaban de forma común, reían juntos de forma común. Si ellos eran novios, ¿Cómo confirmarlo si eran tan...sutiles?


— Hoy haré una reunión en mi casa. — Jimin dice, ganándose una mirada confundida de los presentes. — Sólo nosotros y algunos amigos más, ¿Les parece?


— ¿Por qué tan de repente? — cuestiona el mayor de todos, Yoongi, y un golpe en su muslo es bien colocado ante su intromisión. — Oh, sí...ya sabía.


— TaeKook, ¿Vienen? — ríe Hoseok, el sonrojo de Tae siendo el culpable.


— ¿Quiere ir, hyung? — cuestiona Jungkook, los chicos frente a él se miran entre si por la manera en que se dirige al mayor. Siempre mostrando el respeto que le tiene a su persona, otro motivo por el cual parecían no tener alguna relación tan cercana como para romper ese lazo hyung-dongsaeng.


— Sí, claro. ¿A qué hora?


— Después de clases, para liberar estrés nada más.


— Claro. — responde, con esa característica sonrisa cuadrada que hace a Jungkook sonreír como reflejo.


[...]


— Entonces, ¿Vas a encerrarlos? — cuestiona Yoongi al rubio una vez el chico termina de explicar el plan que trae en mente para desmentir a los supuestos novios.


La sonrisita de Jimin es la de un niño pequeño a punto de hacer una travesura, el pálido incluso puede ver los cuernitos de diablillo aparecer entre sus cabellos dorados y la cola puntiaguda sobresalir por detrás de él, haciéndolo reír levemente.


— Sólo si mi primer jugada no sirve. Me ayudarás, ¿Verdad?


Yoongi coloca un dígito bajo el mentón fingiendo pensar seriamente su respuesta, el rubio rueda los ojos y le hace bajar su mano con la propia. — ¿Qué recibo yo a cambio? — musita el mayor con tono coqueto, al mismo tiempo en que Jimin roza sus labios sobre la piel de su cuello y entrelaza las manos detrás de su nuca.


— Lo que quieras, minino. — el pelinegro bufa por el apodo y hace presión en las caderas del menor con ambas manos, pegándolo más contra sí para sentir el calor de su cuerpo.


— De acuerdo.


[...]


El reloj apunta exactamente las cuatro de la tarde y por las puertas del edificio tanto chicas como chicos salen con sonrisas en compañía de sus amigos.


Taehyung y Jungkook caminan juntos hombro a hombro, simplemente charlando sobre lo ocurrido en el día. A un lado de ambos, Jisung y Minho conversan por igual, con la diferencia de que éste último rodea con un brazo los hombros del primero, un total ejemplo de que la primer pareja no era del todo real para Jimin.


El rubio iba detrás acompañado de Yoongi, observando con el ceño fruncido las diferencias obvias entre cada pareja. Incluso podía verlas en si mismo, llevando la mano entrelazada a su pelinegro novio cuando los dos menores sólo compartían un leve roce de hombros.


Fuera del edificio, otras dos parejas esperan por ellos para poder irse, todos y cada uno enterados sobre el supuesto plan que el rubio llevaría a cabo para desmentir o comprobar de una vez por todas la relación de la reciente pareja. Y es que Jimin no era el único que dudada respecto a la relación del peliazul con el chico de cabellera castaña, por supuesto que no.


Pero era él único que se atrevería a hacer algo al respecto.


— ¿Jisoo y Jennie no vienen? — pregunta Tae a Jin cuando lo ve afuera, el mayor niega con la cabeza y saluda a Jungkook. Tae saluda a Namjoon por igual.


Hoseok y Mina saludan a todos también, el pelirrojo lanza una mirada cómplice a Jimin y éste le pide entre el gesto que se comporte para no levantar sospechas.


— Jimin-hyung, ¿Compráremos alcohol o será tarde de plática nada más? — cuestiona Minho, haciendo reír a los presentes por su manera de presumir a Jisung que ya es un adulto. El menor rueda los ojos y retira el brazo de su novio bufando.


— No me toques entonces, pervertido. — murmura el de cabello ondulado antes de ir detrás de Namjoon y Seokjin. — Jin-hyung, ese chico se ha propasado conmigo.


— ¡No es verdad!


Jimin observa sonriente como sus amigos empiezan a caminar en grupo, entre risas y una que otra broma por parte de todos. Yoongi se ha enfrascado en una conversación con Namjoon mientras la atención de su pareja es robada por Jisung y Minho.


Hoseok ríe a carcajadas por la ocurrencia de sus menores, sin soltar la mano de Mina que de igual manera es cautivada por la situación de la pareja más joven, llevando una sonrisa divertida por verlos corretearse entre si teniendo a Seokjin como el impedimento entre ambos.


Sus ojos buscan de igual manera a la pareja que ha creado controversia entre todos y no se sorprende al verlos ir en su mundo a cada uno. Jungkook lleva la mirada fija en su celular sin prestarle atención a nada más que eso y Taehyung observa al igual que Mina y Hoseok a la pareja menor, con semblante serio en cambio.


Jimin frunce los labios en una mueca por verlos así. Después de todo, aunque aún no creía que ambos estuvieran en una relación formal como aseguraban, no dudaba de que entre ellos existía una atracción que era innegable. Ahora si que no tenía pruebas, pero tampoco dudas.


Lo que si le extrañó, es que después de un rato, Jungkook había dejado de prestarle atención al celular y buscó la mano de Taehyung para tomarla, a lo que el peliazul reaccionó moviéndola y escondiéndola en el bolsillo de su pantalón.


Eso si que había sido raro, tomando en cuenta que ninguno de los presentes hubiera tenido un problema con ese gesto entre ambos.


[...]


La casa de Jimin era espaciosa y constaba de un sólo piso, que a su vez consistía de tres cuartos grandes donde se encontraban la cocina, la sala de estar y el comedor; dos recámaras: la suya que compartía con Yoongi y la de huéspedes; dos baños: uno en su habitación y otro aparte, y una hermosa terraza que daba vista al jardín trasero de la bonita casa.


Ser hijo de un CEO tenía que darse a aprovechar, ¿No?


— Hyung, ¿Podemos usar su consola? — Jisung dijo al llegar, no era la primera vez que se reunían en casa del rubio y claro que conocían lo que había dentro de ella con detalle. Jimin no podía negarle nada al chico, por lo que pronto pudo ver al menor dirigirse a la sala de estar seguido de Minho.


— Bonita casa, Jimin-ie. — alaga Hoseok, ya que es el único junto con Mina que aún no conocía el lugar.


— Gracias, tú y Mina pueden venir cuando quieran, Yoongi y yo no tenemos problema alguno.


Hoseok asiente y le pide indicaciones para ir a la cocina, ya que Mina se había ofrecido a preparar alguna botana para que todos pudieran compartir. Cada pareja toma su espacio en la casa, Jin y Namjoon han ido al patio a descansar sobre las hamacas, mientras Taehyung y Jungkook observan a los menores competir en una partida de Mario Kart.


Yoongi le toma desprevenido, deslizando los brazos por su cintura estando detrás de él y dejando reposar el mentón sobre su hombro. — ¿Empezamos ya o quieres esperar? — el doble sentido de sus palabras hizo reír bajo al rubio, eso que le había prometido como pago estaba rondando en su cabeza.


— ¿Les dijiste ya?


— Sí, todos van a apoyar.


— Bien, si eso no funciona está el plan B. — gira su cabeza para dejarle un corto beso en los labios al pálido y suspira para empezar. — ¡Chicos, vengan! Dejen a los pequeños jugar.


Consigue la atención de Kook y Tae, ambos los siguen hasta la terraza como quiere. Una vez ahí, encuentra a Namjoon recostado sobre una de las hamacas con Jin recargado en su pecho, Yoongi mueve la hamaca a modo de broma y Jin se queja en un grito molesto.


— ¿Qué haremos? — Tae pregunta, apartándose los mechones artificialmente azulados de la frente.


— Jugaremos Verdad o Reto. — responde Jimin. Sí, había un complot tras ello.


— Nos unimos. — Hoseok y Mina llegan con ellos, trayendo entre las manos un tazón de fruta picada y bolsas de frituras que encontraron al allanar la alacena del rubio.


Jungkook mira a Taehyung con nervios y Jimin se da cuenta de ello. Pronto, todos los presentes forman un circulo en el piso de madera, cada uno sentado al lado de su respectiva pareja y manteniendo sonrisas divertidas en el rostro, menos, por supuesto, la pareja en duda.


—  Nam, comienza tú. — opta Yoongi. El chico sonríe cómplice.


— Jungkook, ¿Verdad o Reto?


— ¿Uh? — observa a Tae de soslayo, — V-Verdad. — musita.


— Mejor reto. — opina Namjoon sin embargo.


— ¿De qué sirve que le preguntes entonces? — Tae murmura un tanto...¿molesto?


— Besa a Taehyung.


— ¿Qué? — deja salir el mencionado, un sonrojo apareciendo en sus mejillas al igual que en las de su menor.


— Anda, sólo es un beso. Ustedes son novios, ¿no?


Taehyung mira a todos con el calor aún pintando sus mejillas, Jimin alza las cejas sugerente hacia él y no entiende porque es que la atención de todos tan de repente le es incómoda. Jungkook está a su lado sin decir una palabra y gira la cabeza para encontrarlo igual o más incómodo que él.


— Son novios, Tae. No es nada del otro mundo. — agrega Jimin, al ver que los menores no parecen querer cumplir con el reto.


Jungkook traga saliva decidiendo ser valiente. — Hyung, e-es sólo un beso.


Entonces, el momento que el rubio esperaba pasa. Taehyung gira su cuerpo hacia Jungkook e inclina la cabeza a un lado cuando el menor se acerca a su rostro. Ambos labios se encuentran en un casto beso y todos observan atentos la primer muestra pública de cariño que comparten los menores, siendo Jimin el que se emociona en demasía.


Pero...Uno, Dos, Tres...


Fue todo, ambos se separan luego de tres segundos. No dejando si quiera que alguno de los presentes tomara algún vídeo o foto del momento.


— Listo. — dice Tae, aclarando la garganta y volviendo a su posición anterior. Jungkook mantiene un rubor pintando sus cachetes. 


Yoongi está a punto de replicar la duración del contacto, pero Jimin le frena colocando una mano en su brazo. — Es tu turno, amor. — dice, volviendo a centrar la atención en ellos. El pelinegro sabe que hacer.


— Kook, ¿Verdad o Reto?


— Verdad. — responde en seguida.


— No seas antiguo, será reto. No repliques, niño. — el ceño del peliazul muestra su desacuerdo. — Besa a Taehyung.


— Pero si acabamos de-


— Sin replicas.


Nuevamente, el de piel canela siente colorearse de pies a cabeza por lo que está a punto de hacer. Vuelve a girar su cuerpo hacia el menor y mira esos ojos chocolate de frente. Su corazón se acelera al verlo sonrojado y se siente derretir contra sus labios cuando los siente sobre los propios.


Uno, Dos, Tres...


Taehyung se separa con manos temblorosas, luego de sentir que Jungkook quería iniciar un beso no tan inocente que digamos, dejando a los presentes con ganas de más como la vez anterior. Jimin suspira rendido, no estaba funcionado.


Esos besos podían dárselos hasta los que eran mejores amigos.


— Taehyung, reto. — impone, sin si quiera preguntar ya.


El mencionado ya estaba dudando de si los demás jugarían también. — No me digas, besar a Jungkook.


— No, — el rubio se levanta de su lugar y extiende ambas manos hacia la pareja. — arriba. — ambos acatan dudando un poco, pero lo hacen y una vez de pie, Jimin los guía dentro de la casa hasta una puerta en específico. Los demás los han seguido unos pasos atrás ya sabiendo que iba a pasar a continuación, incluso Minho y el de rulos. El rubio abre la puerta y los hace entrar. — Deberán estar aquí por quince minutos y cuando salgan uno de los dos debe tener en su cuello una marca.


— Es broma, ¿No? — Tae dice, con brazos cruzados y labios fruncidos.


— No, deben cumplirlo.


— Pero hemos sido los únicos que han jugado, por qué ustedes no hacen esto.


— Porque nuestros besos no duran sólo tres segundos. — dijo el rubio, antes de cerrar la puerta.


— No, Jimin...¡Espera! — es lo último que escuchan los demás del otro lado.


— Cómo sabremos si no hacen trampa, una marca puede hacerse incluso con los dedos. — murmura Jisung, los demás lo miran con curiosidad genuina.


[...]


Taehyung juega con sus manos con la cabeza baja, estando recargado sobre la cómoda de la habitación de huéspedes, no puede ver a su novio a los ojos porque está demasiado cohibido con toda la situación. Jungkook por su parte, mordisquea su labio inferior observándolo en silencio, plenamente consciente de que los besos que habían compartido frente a sus amigos habían tornado su relación con el mayor un tanto tensa.


Sus labios aún hormigueaban al recordar la sensación de los suaves labios de su contrario y sus manos picaban queriendo tocarlo. No era la primera vez que pasaba, ya no era un niño después de todo, su mayor le atraía como nunca nadie le había atraído antes, pero de igual manera le respetaba y no haría nada que él no quisiera hacer por si mismo.


— Hyung...


— ¿Quieres hacerlo tú ó lo hago yo? — interrumpe, tomándolo por sorpresa. El menor alza las cejas sin entender por un segundo, pero luego su mente trabaja y le provoca un tartamudeo tierno al contestar.


— Y-Yo q-quiero hacerlo.


— Bien. — Tae le pide que se acerque haciendo uso del poco valor que obtuvo durante los minutos en silencio, estando solos era mucho mejor hacer este tipo de cosas, ¿No? Para ser sinceros, era la primera vez que lo estaban.


Jungkook posa sus manos en la cintura ajena cuando está lo suficientemente cerca como para hacer que el cuerpo de Tae se apoye a la cómoda por completo. El peliazul se sostiene de sus hombros y ladea el cuello para darle acceso.


El aliento tibio del castaño hace temblar al mayor cuando lo siente sobre la piel sensible de su cuello, traga saliva inquieto y cierra los ojos esperando que su novio empiece con lo que tiene que hacer. Sin embargo, Jungkook no lo hace y se aleja para contemplar el rostro del peliazul en total pánico.


— No tenemos que demostrar nada, hyung. — musita el castaño, el mayor sabe a lo que se refiere con certeza.


Sus amigos habían demostrado en más de una ocasión que dudaban sobre la relación que mantenía con Jungkook, diciendo que se comportaban más bien como simples amigos o incluso hermanos, también lo transmitían al verlos sin algún disimulo cuando estaban juntos y por supuesto estaba el pequeño complot que demostraron tener en su contra hace un rato.


No era que no quisiera tener más confianza con su menor, de hecho, ansiaba poder besarlo por más de tres segundos como Jimin había notado que hacia, pero la vergüenza lo carcomía entero al pensar que Jungkook se asustaría de lo descarado que podría llegar a ser si por un mínimo segundo se dejaba llevar por lo que quería en realidad.


Teniendo su rostro de cerca, podía contemplar a la perfección cada detalle del mismo; sus lindos lunares hacían un bonito contraste en la piel nívea y sus labios formaban una sonrisita hermosa que lanzaron lejos cualquier nervio que llenaba su cuerpo. Sus frentes se unieron y se miraron por varios minutos en completa calma, sólo disfrutando la cercanía que compartían y lo cómodo del momento.


— Me encantas, Kook-ie. — susurro el peliazul y tomando entre sus manos el rostro ajeno, llevó sus labios a los rojizos del menor. El gesto tomó por sorpresa al castaño, pero no se negó a compartir los valorados tres segundos que su hyung acostumbraba regalarle a modo de inocente caricia.


Uno, Dos, Tres...Taehyung deslizó los brazos alrededor de su cuello y ladeó su cabeza empezando a mover los labios despacio. Jungkook estaba temblando ahora, su hyung le estaba besando como siempre quiso y no iba a desaprovechar para nada el momento.


Ambos se dejaron llevar por lo que sentían, deleitaron al contrario con movimientos suaves y precisos. Taehyung estaba siendo acorralado por el cuerpo del castaño mientras éste le perdía un poquito el respeto al comerle la boca, los ruiditos que provocaban sus labios al separarse y unirse pintaron nuevamente de un intenso color rojo ambos rostros.


Más de tres segundos, definitivamente era peligroso. Taehyung se dio cuenta cuando Jungkook jadeo sobre sus labios al separarse para tomar aire.


— También me encantas, T-Tae. — dijo, su respiración acelerada dejaba salir suspiros por su boca. — M-Mucho, en realidad.


Taehyung sonrió en grande por eso, acercando de nueva cuenta sus labios a los de su precioso novio.


[...]


— Chicos, vamos a entrar. — avisó el rubio antes de abrir la puerta, en su cara se pintaba una sonrisa victoriosa.


Claramente, tenía todo planeado y pudo ser testigo de lo mimosos que se volvieron Tae y Jungkook dentro de la habitación por medio de la ventana del cuarto. Que justamente daba hacia el jardín y todos habían aprovechado para estar de chismosos y salir de sus tontas dudas.


Cuando entraron, de la boca de muchos se escuchó un tierno 'aww', pues Jungkook mantenía acorralado al peliazul dejándole besitos por todo el rostro mientras le regalaba palabras de total cariño y alago.


— Ahora sí parecen novios. — Jin dijo y Namjoon asintió, ambos se marcharon a la sala un segundo después.


— ¡Se ven tan lindos! — obsequió Mina al tiempo que tomaba una foto de la pareja.


Minho y Jisung levantaron los pulgares y se marcharon por igual, Hoseok le guiño a Jungkook y tomó de la cintura a Mina para seguir a los otros. Yoongi sólo se fue después de dejarle un beso a Jimin en la mejilla y susurrarle un espero mi recompensa como recordatorio.


El rubio miró a Taehyung esconderse apenado en el cuello de su chico y a Jungkook sonriendo de oreja a oreja manteniéndolo resguardado en sus brazos. — Todo este tiempo pensé que el más tímido de los dos era Jungkook. — río, girando sobre sus talones para dejarlos solos.


Ya podía asegurar que desde ahora esos dos no serían tan discretos como antes y si lo fueran, tal vez estando a solas lo cambiarían. Él ya había hecho su parte y confirmado la relación, creando sin querer de paso una ligera tensión, pero, qué le iba a hacer.