Planificando el viaje
En un caluroso día de verano, los altos mandos de la Familia se reunieron en el despacho de Zayre para planificar el siguiente paso para la expansión del poder y la influencia de la Familia. Aquel día era extremadamente caluroso debido al inclemente sol y la indiferencia del aire ante su sufrimiento. Por el inaguantable calor y la gran cantidad de personas corpulentas que iban a acomodarse en el interior de aquel despacho durante lo que serían horas, Zayre tomó la decisión de encender el aire a toda potencia, para que, en el momento en el que sus familiares entrasen en el despacho, una agradable temperatura los abrazase.
Antes de la hora acordada para la reunión llegó Kyman, Yabee y Zaraide. Zaraide era una mujer joven de la etnia Xil. De facciones finas. A esta le faltaba el brazo izquierdo, las piernas y un ojo, los cuales fueron sustituidos por mejoras robóticas. Su cabello trenzado y con las puntas rojizas estaba recogido en una coleta alta. El único brazo que le quedaba estaba completamente tatuado con todo tipo de cuerpos celestes. Este tatuaje era de vivos colores. Mostrando en su magnificencia la belleza del espacio exterior. En el medio de su espalda, había un tatuaje de un lince ibérico en blanco. Ella siempre llevaba ropa que dejase a la vista sus tatuajes.
Nada más encontrarse, Yabee no dudó en sentarse a su lado en el amplio sofá para apreciar mejor los tatuajes de quien era su prima menor. El contraste entre ambas era notable. Haber llevaba faldas largas y blusas que cubrían casi completamente su cuerpo. Además, empezó a usar un paraguas de tela para andar bajo el sol.
Kyman, por su parte, fue hasta el lado de Zayre, quien se encontraba sentado en un sillón, tomándose un zumo de naranja mientras leía “El Cid campeador”.
A la hora acordada llegaron otros cuatro altos mandos de La Familia: Tribs, Pelán, Yusa y Nyibas.
Tribs era un hombre Poglar de mediana edad. Estos se caracterizaban por su bello corto y de color castaño oscuro, sus grandes colmillos, los cuales sobresalían de sus hocicos –estos recordaban a los de un cerdo-, sus ojos completamente negros y sus largas, peludas sobre sus cabezas y sus colas cortas y finas. Este llevaba puesto un traje de color azul marino con una camisa azul claro y una corbata del mismo color que el traje. Al igual que Zaraide, su brazo izquierdo era una prótesis robótica.
Nada más entrar, se quitó la chaqueta y la dejó en el perchero. Luego se dobló las mangas de la camisa y fue a buscar al mini bar de Zayre su baso de zumo de manzana. Este tenía una pajita azul y una sombrilla, como a él le gustaba.
Pelán era un Libas. Estos se caracterizaban por su transparencia, su polimorfismo y su hermafroditismo. A pesar de ser un Libas, no lo parecía por su forma masculina y su uso de ropa. Aunque la ropa la llevaban para ser fácilmente distinguible de su entorno. La preferencia por permanecer en una forma masculina sí que era un gusto propio, ya que su especie prefería abstenerse de permanecer en una única forma durante tanto tiempo. Él también llevaba un traje, pero blanco con camisa morada y sin corbata. Los primeros botones de la camisa estaban abiertos, mostrando el interior de su camisa. Llevaba un sombrero blanco con una tira morada con estampado de leopardo y unas gafas de sol con los cristales rosas y la montura negra.
Al entrar, fue al lado de Yabee para hablarle del libro que le había recomendado y pedirle más recomendaciones. Esto molestó a Zayre, quien levantó un poco su mirada del libro para mirar a Pelán con molestia. Nunca le pidió recomendaciones a pesar de ser un ávido lector. Esto no duró mucho tiempo, ya que cerró el libro y se puso a beber su zumo de naranja natural.
Yusa era una mujer Nyima. Esta tenía el aspecto más puro de un humano. Con un tamaño estándar y una gama de colores más típica. Normalmente, estos pertenecían al imperio y eran ultranacionalistas. Sin embargo, algunos vástagos se escapaban de la luz del Imperio. Esta Nyima era una mujer caucásica que tenía enanismo. Su largo cabello castaño estaba recogido en un moño alto. Llevaba un vestido veraniego e iba descalza.
Alegremente fue al lado de Tribs y buscó en la nevera una cerveza bien fresquita. Por estar bebiendo tan pronto en la mañana, recibió miradas de reproche de sus compañeros.
—DEJADME EN PAZ —gritó furibunda ante las miradas de reproche, las cuales no cambiaron ni un poco. Ella cambió rápidamente su actitud y en un murmullo dijo: —Solo es una cervecita… Llevo sin beber dos días.
—Pues deberían ser más —le reprochó Zayre.
Antes de que Yusa pudiese continuar excusándose por beber alcohol tan temprano en el día Nyibas entró abruptamente en el despacho, captando toda la atención de los presentes. Este ignoró las miradas de sus familiares y se fue directamente a una ventana, la abrió y se puso a fumar un pitillo que se había preparado. Este alboroto fue aprovechado por Yusa para abrir la cerveza y comenzar a beber, disfrutando del agradable sabor de la cebada.
Toda la molestia de la familia se dirigió hacia Nyibas, ya que hizo que el desagradable aire caliente del exterior entrase en la habitación. Además de inundar la habitación con el terrible hedor del pitillo que se estaba fumando, el cual no se esparcía hacia el exterior por la corriente de calor que entraba.
—Lo siento —dijo Nyibas, apresurado, entre caladas. En su tono de voz bajo y en su expresión compungida se notó que lamentó tener que abrir la ventana y apestarlo todo con sus pitillos—. No aguanto el calor que hace. Tengo que abrirme los poros. Ya llevo tres. Queda poco.
Resignados, permanecieron en silencio esperando a que Nyibas abriese sus poros, mostrando su verdadero ser, un Gyoo. Esto eran, aparentemente, caucásicos y de tamaño promedio. Sin embargo, al terminar aquel cuarto pitillo, mostró parte de su verdadera forma. Grandes agujeros se formaron en su piel, mostrando una red de cuerdas rojizas, asemejándose a la masa madre en forma, cubiertas por una fina capa de piel. Estas cuerdas se movían con cada movimiento del pecho de Nyibas hacía al respirar. Del interior de este comenzó a emanar un ligero hedor a putrefacción. Desagradable pero soportable por un familiar.
Una vez hubo finalizado su labor, pudo cerrar la ventana, pero no se movió del lado de esta.
Él último en llegar fue Tysie. Entrando atropelladamente. Con el cabello aun mojado y un agradable olor a limón. Era el único que llevaba un bañador y una camiseta de tirantes con una mancha de tomate adornándola. Él se sentó en un rincón apartado del resto y del chorro de aire frio del aire acondicionado.
—Bien —dijo Zayre para llamar la atención de sus familiares—, ahora que ya estamos todos, vamos a comenzar con la reunión. Después de todos estos años trabajando arduamente para fortalecer a la Familia y facilitar el camino para alcanzar nuestro objetivo, ha llegado el momento de iniciar ese camino. Biport se nos ha quedado pequeño. La Familia ya es demasiado grande. Necesitamos más espacio. Necesitamos un lugar más cómodo para controlar nuestro territorio y proteger a nuestra familia.
>>En una de las misiones a las que envié a Zaraide, a Kyman y a Tysie al Puente al Infierno, hace ya muchos años, reportaron la existencia de un pequeño y aislado sistema solar con varias Fisuras latentes. Si las abriésemos de forma controlada y las conectásemos a la red normal, podríamos llegar a todas las partes de Babesia y más allá de esta. En este sistema solar hay un planeta habitable. Nuestro hermano Mirabelet nos espera allí, en Ghijart. Preparándolo para nuestra llegada.
>>Para movilizar a toda La Familia hasta Ghijart, vamos a necesitar meses de preparación. Vamos a necesitar una mayor cantidad de barcos. Deberemos empezar a planificar la forma en la que partiremos. No podemos hacerlo todos juntos o a la vez, llamaríamos demasiado la atención del Imperio.
Después de su pequeño discurso, empezaron a discutir sobre sus siguientes movimientos. Debían decidir quién, cómo y cuándo partiría hacia el Puente al Infierno. A su vez, debían elegir una localización y fecha para su reagrupación antes de llegar a Ghijart.
Durante horas estuvieron discutiendo acerca del tema. Discutiendo los pros y los contras de la partida de cada uno de ellos. Discutiendo los pros y los contras de quien fuese después. Llegado a cierto punto, siempre se quedaban atascados con los mismos cinco. Zayre, Yabee, Zaraide, Nyibas y Tribs no podían moverse de aquel planeta sin levantar las sospechas del Imperio. En un instante tendrían varios cruceros imperiales pegados en el culo para seguir sus movimientos y atacarlos en su momento más vulnerable.
Las horas fueron pasando sin que ninguno llegase a una resolución aceptable para todos. El hambre y el cansancio comenzó a mellarles la mente y el ánimo, por lo que decidieron dejarlo por el momento.
Lo único que pudieron acordar en aquella reunión fueron los primeros en partir y el lugar en el que se reunirán para partir todos juntos hacia el Puente al Infierno, Snie. El último reducto de civilización antes de partir hacia la nada, en busca de los misterios ocultos en esta y sus peligros.
Sin haber concretado sus planes de mudanza, Zayre los mandó a todos a dormir, habían terminado por aquel día. Sin embargo, le hizo una seña discreta a su hermano menor, Tysie, para que se quedase un poco más.
El resto de la familia se despidió y se marchó sin importarles nada más que su camino hacia sus mullidas y cómodas camas, dejando solos a Tysie, Zayre y Kyman. Tysie comenzó a olerse que algo no iba bien. Su hermano mayor y él ya habían hablado sobre aquel viaje. Zayre llevaba años planeándolo. Él le prometió que podría partir junto con su hijo. Pero, su relación se vio enturbiada por la discusión que tuvieron hace tres años. Por lo que podía ver, habría un cambio de planes.
Zayre se levantó de su sillón y fue hasta el lado de su hermano. Quería transmitirle su pesar por la decisión lógica que había tomado y lo mucho que le dolía que tuviese que ser así, pero Zayre no era un hombre que supiese expresar sus sentimientos. Tampoco era un hombre empático. Normalmente, Tysie era capaz de reconocer aquellos pequeños intentos de acercarse a alguien y consolarlo, pero estaba furioso. No hizo ningún intento por entenderlo.
—Hermanito —dijo Zayre intentando ser cariñoso—, sabes lo mucho que te quiero.
—Nunca me has dicho eso y luego me has dado una buena noticia.
—¿Tan predecible me he vuelto?
—Nunca has dejado de serlo, Zayre.
Furioso porque su hermano menor lo llamase por su nombre en aquel momento, en aquella situación, reaccionó de forma violenta. Agarró a su hermano por el cuello de la camiseta y tirando de él con fuerza para atraerlo hacia él y así quedar cara a cara. Mirándolo por encima de sus gafas de sol le dijo en un tono bajo y calmado:
—Nunca vuelvas a llamarme así, hermanito. ¿Lo has comprendido?
A pesar de su temor por su hermano, Tysie no lo demostró. Le aguantó la mirada a su hermano y le respondió sin titubear.
—Sí…
—Bien…
Zayre lo soltó y volvió a sentarse cómodamente al lado de su hermano.
—Ya sabes que hace tres años aparte a Kyman de cualquier tipo de misión. Él es fuerte, rápido e inteligente. Él podrá proteger a Adit durante su viaje hasta Snie. Él partirá junto a tu hijo hacia Snie en una semana. Su viaje será más largo que el nuestro, ya que irán por caminos seguros y legales. Estará un año con él. Solo hasta reunirnos en Snie. Allí podrás volver a estar con él. Solo un año. Y no hay nada que puedas hacer para cambiar mis planes.
—Bien… —responde resignado.
—Además, durante este viaje, van a usar su apellido. Sé que le has hablado de su madre, y que, en contra de mi voluntad, usáis su apellido. Detrás del mío, por supuesto, pero lo usáis. Asegúrate de que no se equivoque. No va a volver a usar nuestro apellido durante ese año. No puede usarlo bajo ninguna circunstancia. Déjaselo bien claro. Sea cual sea la situación, él no va a pertenecer a nuestra familia durante ese año. Aunque, de todas formas, no está reconocido como parte de La Familia. Así que nadie va a asociarlo con nosotros.
—Entendido… ¿Algo más?
—Puedes marcharte, hermanito.