Siempre Juntos...
El zumbido en sus oídos, el eco de sus pasos, sus respiraciones agitadas y los constantes retumbos de los edificios cayendo era lo único que escuchaba a su alrededor. Habían andado por horas, se sentían exhaustos, el día estaba por terminar y era cuando más en peligro se encontraban.
A pesar de toda la destrucción en el exterior, ellos solo tenían en mente una sola cosa, vivir una última noche a salvo, no importaba que la mañana siguiente no les recibiera, solo necesitaban estar juntos en un lugar que les protegiera del frío… de la muerte.
Sus estómagos comenzaron a doler por la falta de alimento y dudaba mucho en que llegaran a encontrar algo, no al menos hasta que llegaran al centro de la ciudad, donde esperaban, no, más bien deseaban poder abastecerse. Sus pasos comenzaron a ser menos ágiles, los músculos ardían y palpitaban debido a la adrenalina, sin embargo, no podían darse la libertad de descansar o detenerse.
— ¿Qué sucede? – cuestionó Taehyung al sentir un tirón en la manga de su suéter, es cuál apenas le estaba cubriendo del frío de la noche – Jungkookie ¿qué ocurre? ¿Te duele algo?
“Estoy cansado” apenas podía entender sus señas, los movimientos de manos eran confusos en ocasiones, pero Jungkook ponía de su parte para hacerlo lo más lento que podía y así poder comunicarse por lenguaje de señas, las cuales Taehyung había aprendido durante esos últimos meses al lado de su menor, quien padecía de un problema de audición. Un marginado más de los que debían deshacerse en esa nueva pesadilla a la cual llamaban vida “¿Falta mucho?”
— Estamos cerca, lo prometo – alzó la mirada buscando algo que le ayudara a tener una ubicación de dónde dirigirse, encontrando uno de los edificios altos de la ciudad. Regresó a ver a Jungkook quien abultó su labio en protesta, no era para menos, llevaban mucho tiempo caminando —. Solo un poco más, ¿sí? Prometo encontrar un lugar donde descansar.
Se acercó hasta Jungkook para apreciar su bonito rostro que aunque estuviera lleno de rasguños y un poco sucia, no dejaba de ser algo digno de admirar. Quizá algunos dirían lo contrario, mas no para Taehyung, quien de inmediato le plantó un beso en la frente al menor, quien sonrió apenas al sentir los labios rajados del mayor sobre su piel. Adoraba sentir un poco de afecto en ese ambiente tan hostil, les recordaba que aún existía lo que un día fue.
Le apretó las mejillas hasta hacerlo ver tierno con sus labios abultados, donde depositó otro casto beso, el cual no pudo disfrutar del todo, pues el sonido de aquellas armas mortales que los persiguen día y noche los alertó del peligro inminente, las luces de estos mismos eran una clara advertencia que en cualquier momento estarían frente a eso.
— Corre – murmuró apenas, haciéndole difícil a Jungkook el poder leer sus labios, mas Taehyung hizo las señas mientras comenzaba a caminar más rápido, siendo seguido por Jungkook quien pudo notar las luces acercándose hasta ellos – ¡corre! Tenemos que escondernos.
“Nos encontraron” el menor seguía haciendo esas señas mientras corrían, sintiendo que el aire en sus pulmones escaseaba, las luces blancas y rojas les hacía temer que ese fuera su final, ¿esa sería su última noche? ¿No habría más oportunidad para ver un día más? Taehyung no estaba dispuesto a perder la esperanza de sobrevivir junto a Jungkook, no después de cinco largos meses, librándose de caer una y otra vez de las garras del destino cruel.
— Ves eso Jungkookie – regresó su mirada hacia el menor que aún lo seguía de cerca, mientras él hacía señas para indicarle que observara los edificios a su alrededor – llegamos.
La sombra de uno de esos cubos voladores los hizo estremecer, perdiendo la concentración de hacia dónde estaban yendo, hasta casi tropezar, escondiéndose detrás de unos escombros, aun sin recuperar el aliento, manteniéndose lo más quieto que podían y rogando para que no apareciera ese odioso rayo que hacía desaparecer todo, a los defectos, a terminar con ellos.
Se abrazaron nuevamente, como era costumbre entre ambos, cerrando los ojos para evitar ver la luz que los exterminaría, abrazándose tan fuerte como sus débiles cuerpos se los permitían. Jungkook hizo puños la ropa del mayor, mientras que este daba pequeños vistazos hacia arriba, donde se suponía que debería pasar una de las unidades Kepler. Casi contuvo la respiración cuando la vio pasar sobre ellos, casi ahogó un suspiro de alivio cuando notó que pasó sin haberlos detectado y una lágrima amenazó con resbalar de su ojo al sentirse a salvo una vez más.
Un tacto suave se encargó de limpiar la traviesa gota salada que amenazaba con manchar su rostro. Jungkook sonrió al tener toda su atención, arrugando su nariz de esa manera tan tierna, mientras alzaba su dedo índice frente a ellos, un tanto tembloroso, un poco sucio y con el atisbo de una herida hecha varias semanas atrás, pero tan solo ese gesto, esa seña era sinónimo de triunfo.
— Así es Jungkookie, una hora más para nosotros – no se privó de besar los labios del menor dejando pequeños picos continuos, no molestándose en ser tan pegajoso como su corazón se lo pedía, porque esos momentos eran tan preciados. Era imposible saber si aquel sería el último beso, el último roce entre sus labios, entre sus manos o el de poder siquiera mirar sus rostros – ¿estás bien? – el menor asintió.
“¿Tú estás bien?”
— Lo estoy, mientras no te separes de mi lado estaré bien… estaremos bien, ¿sí? – rectificó una vez más, volviendo a dejar otro beso más, recibiendo un asentimiento por parte de Jungkook, quien alzó la mirada, notando el edificio de antes.
“Entremos” señaló hacia el edificio, el mayor le sonrió de inmediato, tomándolo de la mano, acto que el menor aceptó gustoso, apretando tres veces en su agarre, haciendo sonreír a Taehyung, quien regresó la mirada hacia él.
— También te amo.
Sus pasos los llevaron hasta una de las entradas traseras del enorme edificio en ruinas, donde antes de entrar Taehyung pudo escuchar unas voces distorsionadas, temiendo que fuera una trampa o bien podría ser alguien pidiendo ayuda a través de un radio, eso último le dio asperezas para seguir adelante.
El lugar estaba en ruinas como era de esperarse, parecía que un tornado arrasó con todo, los vidrios de las vitrinas se encontraban rotos y esparcidos en el suelo; algunas columnas e incluso carteles se encontraban en el suelo, destruidos, ocasionando que fuera dificultoso avanzar en el interior si no tenían cuidado de mirar lo que había a su paso.
Siguieron avanzando hasta llegar a encontrar una montaña de ropa, se veía extraño cómo todo eso había sido acumulado en ese espacio, sin embargo, no pudieron poner más atención a todo aquello gracias a que de nuevo se escuchó una interferencia. Los parlantes del lugar comenzaron a reproducir un audio el cual pertenecía a una vieja noticia, una que le ponía los vellos de punta a Taehyung.
“Kepler-27, es la nueva herramienta que los científicos han inventado en pro de la salud humana. Es una máquina novedosa la cual se encargará de analizar de forma breve y casi instantánea el cuerpo humano para luego brindar un informe detallado con el diagnóstico general… evitando problemas futuros de salud….
Los científicos aseguran que este es un nuevo paso en los estudios de las ciencias médicas para encontrar curas a enfermedades como el cáncer y desórdenes de cromosomas que provocan mutaciones patológicas…
Robots…
Hospitales… producción masiva… aprobados…
Si seguimos avanzando con esto y es aprobado por la Organización de la Salud, entonces tendremos como resultado uno de estos robots en cualquier hospital o clínica privada, e incluso podríamos llegar a tenerlo como los propios asistentes de los enfermos en nuestras casas…”
Era el invento revolucionario del siglo, todos ansiaban poder tener un robot Kepler en sus casas, sería la respuesta a lo que necesitaban, nadie esperaría que la función principal para lo que habían sido fabricados se volcaría en contra del propio hombre.
“Basta con un análisis rápido… con su láser, el cual escaneará por completo el organismo identificando las posibles enfermedades o indicios de estas para poder actuar antes de que sea muy tarde. Incluso podremos prevenir muertes o nacimientos con patología extrañas…”
La ambición humana por ser perfectos, por borrar todo aquello que fuera un defecto, algo inservible, inútil, de poco valor, fue lo que los llevó a la destrucción. Los robots comenzaron a formar sus propias redes de análisis, algoritmos de detección inteligente, para adelantarse más a los acontecimientos, aunque pronto aquel rayo milagroso se convertiría en un desintegrador de materia.
No solamente volvieron inteligentes a los Kepler, les dieron las herramientas para hacer cirugías para borrar pequeños tumores a base de radiación directa. Grave error…
Luego de que los primeros robots detectaran fallos en la humanidad, cada persona se volvió víctima potencial de ser reducido a cenizas para preservar la vida, cuidando del peligro al resto de la humanidad, catalogando a toda patología como un desperfecto potencialmente riesgoso. No importaba si los genes recesivos fueran poco factibles para el desarrollo de una enfermedad, esas máquinas no tenían piedad para exterminar y arrasar con lo que se les pusiera en el camino.
La reproducción de aquel audio se detuvo luego de una interferencia más, la respiración de Taehyung era acelerada, cosa que le dejaba en claro a Jungkook que algo sucedía a su alrededor, amaría poder hacer algo por él, por protegerlo como lo hacía, pero era casi imposible. Taehyung era quien los mantenía a salvo gracias a que podía escuchar cuando esas máquinas se acercaban porque sabían muy bien que eran presas fáciles de detectar y destruir.
Para aquellos instrumentos del infierno, no era nada el erradicar un desperfecto más. Ellos eran dos personas con grandes defectos en un mundo destruido por robots, solo podían huir constantemente, rogando para no ser encontrados mientras dormían, o bien tener que pelear frente a frente con aquellas luces azules y blancas, que al detectar un mal se convertiría en una luz roja y brillante, lo último que verías.
— Agáchate – le dijo, al escuchar de nuevo el sonido de uno de esos robots. Su garganta se sentía seca debido a todo lo que habían corrido, sus manos nunca se soltaron, apretando tan fuerte, buscando consuelo en el otro – al parecer aquí pasan más seguido.
“Media hora” indicó Jungkook con sus manos, señalando su reloj para hacerle entender a Taehyung que había tomado el tiempo exacto en el cual había tardado la máquina en volver o al menos en encontrarse a otra.
— Estaremos a salvo aquí dentro, podemos buscar comida…
“¡Ropa!”
— Sí, un poco de ropa que sustituya estás – el menor asintió estando de acuerdo, pues lo que llevaban puesto ya tenía varios agujeros —. Buscaremos un espacio para poder pasar la noche y luego seguiremos con nuestro camino. La última información que tuvimos era que el refugio estaba aquí en el centro de la ciudad, quizá por eso haya más de esas cosas custodiando el área.
“¿Saben que hay más personas ocultas?” Las manos del menor comenzaron a moverse demasiado rápido “¿Qué pasa si todo es una trampa? Si ese comunicado por la radio fue solo una forma de atraernos hasta aquí. No quiero que nos suceda algo… yo no puedo perderte…”
— Más despacio Jungkookie, no puedo entender si hablas rápido – lo vio abultar sus mejillas en reproche, suspirando, sintiéndose cansado, dejando caer los hombros y casi podía jurar que veía el brillo de las lágrimas amenazando con salir – oye sabes que soy un poco lento para aprender, ten piedad de mí – juntó sus manos frente a él haciendo la señal de disculpa.
“Estoy preocupado por ti. Pon atención…”
— Jungkookie es tan adorable cuando piensa en mí y cómo salvarme.
“Tonto”
— ¿Yo? – el menor le picó la frente, haciendo que frunciera el ceño – auch, me dolió – abultó sus labios para expresar su descontento, pero pronto tuvo un beso en el área afectada y otro más en sus labios – me gusta cuando me das besos después de lastimarme.
“Te amo”
Jungkook le extendió la mano para poder avanzar juntos en el interior del lugar, dando un último vistazo a su reloj, para poder saber en qué momento volverían a correr riesgo sus vidas. ¿Qué pasaría si ese fuera su último día? Taehyung también se preguntaba lo mismo mientras seguía los pasos de su adorable novio, a quien no le había mencionado nada, pero que él ya lo consideraba como su pareja después de todo.
Estaba locamente enamorado, pasando lo que parecían ser sus últimos días al lado de una persona maravillosa, no podía pedir nada más. Bueno, excepto algunas cosas. El ruido de sus estómagos lo hizo sonreír apenas. El mayor no demoró en quitar el bolso que cargaba en la espalda con algunas de las cosas que tenían para sobrevivir: unas botellas de agua, algunas comidas enlatadas, las cuales comenzaban a escasear, un poco de medicina que habían encontrado y una linterna.
Se tomaron unos minutos para recobrar energías, racionando la comida y el agua, también decidieron descansar por algunos minutos, estaban realmente agotados, necesitaban un buen descanso, quizá algunas horas de sueño reparador, mas estaban seguros de que en aquel lugar no podrían bajar tanto la guardia.
— ¿Terminaste? – cuestionó Taehyung tan pronto como notó a Jungkook dando unos cuantos sorbos a la botella de agua, asintiendo como respuesta – bien. Deberíamos echar un vistazo por aquí antes de encontrar un lugar para dormir, así por la mañana nos iremos al comenzar el alba.
“Okay”
Revisaron cada tienda, parecía ser un centro comercial, con demasiados aparadores de ropa, algunos eran de joyas, teniendo esparcidos collares, anillos y pulseras. Taehyung se detuvo en su andar, dejando que Jungkook siguiera adelante, mientras que él se detenía a recoger dos argollas. Sonrió tonto al pensar lo bonito que se vería ese aro metálico en cierta mano, en cierto dedo, de cierto alguien.
El sonido de las palmas de Jungkook lo hizo alzar la mirada, teniendo a la vista al menor agitando sus manos, hablando tan rápido que era imposible para Taehyung comprender la mitad de lo que estaba diciendo. Cosas como apresurarse, comida, cansancio, fueron las palabras claves que comprendió el mayor.
— Ya voy, pequeño necesitado de atención.
Avanzó unos cuantos pasos, adentrándose junto con Jungkook a lo que parecía ser una tienda de electrónicos, había toda clase de aparatos como televisores, radios, algo que Taehyung se encargó de revisar si funcionaban y efectivamente lo hacía, guardándolo de inmediato dentro de su pequeño bolso; aún estaban en la búsqueda de cosas que les fueran útiles cuando se encontró con una cámara de vídeo, la cual no dudó en revisar.
Apretó el botón de encendido, encontrándose con la sorpresa de que funcionaba, verdaderamente lo hacía, aún podía recordar los veranos con su familia siendo grabados en cintas de video para luego ser reproducidos como los recuerdos más memorables. Eran memorias que nadie podría borrar porque estaban grabadas para siempre, una idea llegó a él, algo que le daría una esperanza para seguir y quizá en un futuro poder reproducirla como esas viejas vacaciones en familia.
Colocó la cámara sobre su ojo, comenzando a grabar todo a su alrededor, enfocando solamente a alguien, esa persona que se había robado su corazón y que daría la vida por él. Jungkook aún se encontraba buscando a su alrededor cuando sus miradas se cruzaron.
“¿Qué estás haciendo?”
— Guardo memorias para nosotros.
“¿Qué?”
— Cuando salgamos de aquí la llevaremos con nosotros y reproduciremos todo lo que hagamos para recordarnos lo que vivimos juntos para sobrevivir.
“No juegues con eso”
— Vamos solo prueba un poco – llegó en unos cuantos pasos al lado de Jungkook, quien lo veía escéptico ante lo que hacía – tómala, será como crear nuestra propia película, solo que con nosotros como protagonistas de la historia. Una en la cual sobrevivimos.
“No me gusta esa idea” Jungkook lo pensó unos instantes mientras sostenía la cámara entre sus manos, siendo alentado por Taehyung a llevarlo hasta su ojo para poder grabar algo.
Podía imaginarse una vida distinta a la que estaban viviendo en ese preciso instante, sin robots amenazando sus vidas, sin tener que huir o siempre estar alertas porque en cualquier minuto los encontrarían. Dio un vistazo al reloj en su muñeca donde pudo ver que casi se cumplían los treinta minutos, miró fijamente a Taehyung, quien no pareció estar asustado por la presencia de algo externo, y fue así que se dejó guiar por su imaginación para que a través del lente verdaderamente se creara una historia diferente.
La imagen de Taehyung, un poco avergonzado frente aquella vitrina destrozada, no parecía tan mala luego de hacer que el mayor se sonrojara, pues Jungkook seguía haciendo señas para que indicarle que le parecía muy guapo, lo bien que se veía en la cámara y uno que otro te amo muy tímido.
Jungkook se acercó lentamente, no queriendo perder detalle del hombre frente a él, anhelando que cada uno de esos rasgos quedaran tan bien grabados en la cámara como en su memoria, cada fragmento, cicatriz, lunar e incluso las líneas de expresión, todo estaba siendo apreciado y almacenado en lo más profundo de su mente y corazón; se atrevió a alzar sus manos, con sus dedos alcanzó la mejilla de Taehyung comenzando a acariciar lentamente.
Tan suave, tan cálido en un ambiente helado, tan delicado y tan bonito. La yema de sus dedos llegaron a tocar cerca del ojo derecho, justo en su lunar, el cual resaltaba mucho más debido al color casi blanco de la córnea, donde estaba el pequeño defecto visual de nacimiento del mayor. No podía ver muy bien, apenas identificaba algunas figuras y sombras grandes, tenía una visión casi nula y, sin embargo, siempre tenía una mirada llena de amor dirigida a Jungkook.
No quería pasar una tarde más preocupándose por sobrevivir, Jungkook deseaba tener a Taehyung para él por siempre, aun si ese infinito se convertía en uno pequeño. El mayor se atrevió a tomar la mano que con tanta gentileza le estaba acariciando el rostro, llevándola hacia sus labios para depositar ahí un beso mientras daba tres apretones, simbolizando un tierno… Te amo, que hizo sonrojar a Jungkook.
— ¿Cómo le llamaremos a nuestra película entonces? – Taehyung no quitó la mirada de los dedos de Jungkook, quien a pesar de tener la mitad de su rostro cubierto por el aparato, aun así se podía apreciar la sonrisa tímida mientras deletreaba la palabra Amor – me gusta ese título ¿será una película romántica?
“Sí”
— Entonces recreemos todo lo que podamos.
La sonrisa de Jungkook se ampliaba cada vez más mientras avanzaban por aquel lugar, recorriendo todos los pasillos, siendo el eco de sus pasos lo único que opacaba los zumbidos de las máquinas en el exterior. Taehyung adoraba escuchar los pequeños murmullos provenientes de los labios del menor, los cuales estaba muy seguro, eran su risa, eran el mejor escudo para opacar e incluso acallar su miedo. Sería valiente por ambos.
Llegaron hasta una de las zonas que estaba menos destruida, a lo que parecía ser un café V.I.P., donde aún podían encontrar algunas mesas servidas con comida pudriéndose, otras llenas de moho, los platos estaban llenos de polvo y telarañas y las tazas parecían tener un nuevo hábitat dentro de ellas. Aun así, eso no evitó que Taehyung llevara a Jungkook a sentarse en uno de esos elegantes taburetes acolchonados.
Ni bien tomaron asiento, una nube de polvo se elevó, haciéndolos toser y reír apenas, Taehyung tuvo la mirada de Jungkook sobre él, sonriendo bonito, a labios cerrados, encogido en su asiento como si esperara tener una nueva instrucción antes de moverse de nuevo.
“¿Qué hacemos aquí?”
— Te dije que recrearemos toda una historia de amor, así que si esta fuera la nuestra, todo comenzaría en un lugar como este – le señaló alrededor, a pesar de estar dañado y con muchos escombros, el menor podía imaginar a lo que se refería Taehyung —. Te habría invitado a cenar un viernes por la noche y pediría tu comida favorita.
“¿Sabes cuál es mi comida favorita?”
— No – se sonrojó hasta la punta de las orejas, mientras que Jungkook reía en silencio, arrugando su nariz, haciendo que sus ojos se perdieran entre finas líneas – basta no rías más, es vergonzoso. ¿Qué pedirías?
Llevó su dedo hacia su barbilla, dando dos toques sobre ella, pensando en el sin fin de posibilidades que deseaba poder comer justo en ese lugar con Taehyung.
“Postres Franceses”
— Oh, Jungkookie está a la altura de la ocasión – llevó la cámara de nuevo hacia su rostro para enfocar al menor – vamos, imagina que estás comiendo mientras conversamos.
El rubor en las mejillas de Jungkook no pudo ser opacado por nada, ni siquiera por esas detestables luces que se reflejaban detrás del asiento del menor, quien sin más tomó un cubierto, llevándolo hacia el plato frente a él, haciendo el gesto como si llevara comida a su boca, masticando lentamente, mientras veía a la cámara de manera tímida.
Podía recrear perfectamente esa escena, donde estuvieran rodeados de muchas personas comiendo en sus mesas, con vestidos y trajes elegantes, con meseros, pasando con enormes bandejas llenas de comida sofisticada, mientras que ellos fingían ser de la alta sociedad para encajar ahí.
Taehyung lo halagaba diciendo que se veía muy tierno comiendo de esa manera, también le repetía de pequeñas instrucciones de cómo comer haciendo reír al menor, rompiendo con su papel elegante; sin embargo, Jungkook no perdía la oportunidad de hacer que esa enorme burbuja de realidad alterada creciera cada vez más.
“Déjame tomar un video de ti” extendió su mano para pedir la cámara, mas lo que obtuvo fue que Taehyung le tomara de la mano, apretando de nuevo para expresarle que lo amaba, dejando finalmente un beso en el dorso de esta, quedándose un poco más en el dedo anular. Jungkook se ruborizó, y sintió que podía morir de amor al notar la sonrisa que surcó los labios del mayor al colocar la cámara en su mano “Mira aquí. Es tu turno de comer el postre”
Por supuesto que no lo iba a hacer esperar, y pronto alzó sus dedos, fingiendo sostener algo entre ellos, Jungkook llevó la cámara, la cual le había sido entregada segundos antes, colocándola frente a su rostro, riendo apenas al notar cómo Taehyung le pedía indicaciones si estaba listo para grabar. Le alzó su pulgar derecho y eso bastó para que el mayor diera un gran bocado a lo que sea que fuera su postre.
Abrió de nuevo la boca, esta vez más grande que la anterior, fingiendo que algo del azúcar que cubría el panecillo caía en su palma. Jungkook no se quedó atrás para llevar su mano hacia el rostro ajeno, limpiando la comisura de sus labios, delineando los finos belfos en un suave toque, el cual culminó con Taehyung dejando un beso en la punta de los dedos ajenos.
Jungkook terminó de acercarse al rostro ajeno, mirándolo con adoración, con sus dedos cosquilleando por el tacto, sintiéndose feliz de estar viviendo ese momento, no privándose en dejarle un beso esquimal en la punta de la nariz del mayor, quien se atrevió a robarle un beso.
“Hyung, no puedes hacer”
— ¿Por qué no? ¿Acaso no puedo besar a mi bonito novio en nuestra cita? – había hablado sin pensar, dejándose llevar por el momento que compartían, sin darse cuenta de lo que había mencionado, no fue consciente hasta que notó el semblante de Jungkook cambiando a uno más nervioso. Al principio pensó lo peor, ¿un robot les había encontrado?, para su sorpresa lo que dijo el menor le hizo casi ahogarse con su poca saliva.
“¿Novio?” Se mordió los labios, aun estando inseguro de si había comprendido bien lo que los labios de Taehyung mencionaron. Quizá en ocasiones también se le dificultaba comprender lo que murmuraba el mayor, pero esta vez podía casi asegurar que…
— Oh, mira eso por allá, se trata de la familia del presidente.
“¿Hyung?” Casi podía sentir el retumbar de su corazón en sus oídos, las manos comenzando a sudar y detestaba en ese instante el no poder gritar, hacer algún ruido para llamar la atención del mayor para que le explicara y no lo dejara con aquella revolución de pensamientos.
— ¿Puedes creer esto Jungkookie? Somos tan dignos de estar teniendo una cena al lado de tan distinguidas personas…
Se acercó a una de las mesas que estaba alejada de donde estaban, fingiendo tener una conversación con quién era el presidente, algo tan casual como compartir saludos cordiales, una breve invitación a tomar algo con ellos mientras que el mayor aceptaba tomar una copa de vino.
Se paseó por el resto de mesas, yendo y viniendo por todas partes, intentando distraer a Jungkook para no tener esa conversación justo en ese instante, porque no necesitaban tener algo establecido como un título, era casi el fin del mundo, la extinción de la vida humana ¿por qué preocuparse por etiquetas? ¿Cierto?
No era porque Taehyung temiera ser rechazado como en muchas otras ocasiones, sabía que Jungkook no haría algo como eso, tampoco lo creía capaz de jugar con sus sentimientos, es solo que en un mundo donde el dolor reinaba él prefería mantenerse en un estado de anestesia general para no sentir de nuevo ese abandono.
Tomó ambas manos de Jungkook para invitarlo y presentarlo con el resto de personas que había mencionado ya estaban ahí, lo cual la mitad de todo ese discurso ni siquiera lo había entendido el menor, pues Taehyung se movía tanto que le era imposible leer sus labios. El mayor olvidaba en ocasiones utilizar el lenguaje de señas para expresarse, aunque su menor sabía muy bien que eso sucedía, si y solo si se sentía muy avergonzado.
“Hyung” lo tomó de la manga de su suéter, acercándose nuevamente hasta él para evitar que escapara hacia otro sitio, teniendo a Taehyung muy atento a sus movimientos, pues sabía muy bien que quizá intentaba expresarse de alguna forma con él “¿somos novios?”
— Bueno, fue algo que dije… — Jungkook le cubrió la boca con sus manos cuando lo vio balbucear, siendo imposible entender lo que decía, negó unas cuantas veces para que comprendiera o al menos esperaba que pausara su intento de excusarse, para luego hacer un gesto con sus manos para que hablara más lento – ¿lento? – mencionó con la voz ahogada en la palma de la mano de Jungkook, quien sintió el cosquilleo de la vibración que provocó una sola palabra.
Se sentía muy bien eso, amaba que su cuerpo reaccionara a las vibraciones de la voz contraria, mas ese no era momento de caer ante los encantos contrarios, así que sintiéndose ansioso, tomó valor para liberar al mayor y volver a preguntar.
“¿Somos novios?”, insistió el menor una vez liberó los labios de Taehyung, quien infló sus mejillas, desviando la mirada hacia otra parte que no fueran esos bonitos ojos brillantes. Jungkook llevó su mano hacia el rostro ajeno para hacer que lo mirase, dándole una sonrisa dulce antes de cuestionar nuevamente “tú y yo ¿somos novios?”
— No lo sé. Quiero decir, amaría que sí, lo fuéramos, que me aceptaras como tu novio – tomó sus manos entre las propias haciendo ruborizar al menor, quien bajó la mirada, no creyendo lo bonito que se sentía estar viviendo algo como eso. Taehyung lo tomó de la barbilla para que regresara la vista hacia él y así no se perdiera ni una sola de sus palabras —, sin embargo, no sé si puedo ser digno de que me llegues a amar tanto como para considerarme tu novio.
Jungkook lo pudo notar tenso, como si estuviera nervioso por algo, no podía identificar si se trataba de alguna amenaza o simplemente todo se debía a que estaban manteniendo esa conversación. El mayor notó en el rostro ajeno que intentaba descifrar su expresión, no teniendo la valentía de romper con la magia de estar ambos en ese lugar tan íntimo y oculto.
Los dedos de Jungkook delinearon el rostro del mayor con parsimonia como si al más brusco toque terminara por destruirse. Era muy hermoso, demasiado guapo para ser real, no existía un rostro más perfecto que el de Taehyung, no importaba que estuviera rasguñado, un poco sucio o que su ojo derecho mostrara ese pequeño defecto visual, no, eso lo hacía completamente perfecto.
“Tú eres perfecto para mí”
— ¿Lo dices en serio? – el menor asintió lentamente, sintiendo que sus mejillas se sonrojaban, el calor en ellas siendo su mayor delator y no pudo evitar cubrir la punta de sus orejas cuando el mayor observó con detalle – ¿Jungkookie saldría conmigo si viviéramos en nuestra sociedad anterior?
“Sí” afirmó de inmediato, ruborizándose aún más, sintiéndose tan pleno al tener las manos de Taehyung sobre sus mejillas cálidas, obteniendo un beso esquimal. Casi protestando cuando se separaron lo suficiente para encontrar sus miradas.
— Si Jungkookie es mi novio, eso quiere decir que podríamos tener más citas como estas – el menor sonrió amplio mientras asentía. Las manos del mayor se acoplaron en el cuerpo ajeno, tomándolo de la mano y colocando la otra en su espalda baja – ¿me dejarías bailar toda la noche a tu lado en una velada romántica?
“No sé bailar” cruzó sus brazos frente a Taehyung para indicarle que aquello no era una buena idea, pero parecía que eso solamente alentaba al mayor para sonreír aún más amplio, acercando el cuerpo ajeno, ajustando su agarre para comenzar a hacer un lento vaivén.
Taehyung comenzó a tararear una canción, la cual era de sus preferidas, era tan suave, tan romántica y completamente perfecta para una ocasión como la que estaban creando en ese lugar. Jungkook apoyó su cabeza en el hombro del mayor, aflojando un poco su cuerpo, dejando que sus músculos rígidos se destensaran para ser guiado en aquel íntimo baile; llevó su mano hacia el pecho de Taehyung, quien seguía cantando apenas en voz baja.
Amaría saber cómo se escuchaba su voz, ¿qué sonido haría? ¿Sería tan delicada como la podía sentir? Las vibraciones siempre habían sido su guía para todo, así que a Taehyung no le molestó y tampoco se contuvo en tomar la mano que aún estaba posada en su pecho para llevarla hacia su garganta, donde la vibración era más fuerte, haciendo que Jungkook se encogiera aún más en su sitio.
— Tal vez nosotros… Podríamos estar bailando de manera lenta… hasta la mañana… podríamos estar teniendo un romance… Toda la noche – el eco de la voz de Taehyung era demasiado armonioso, la oscuridad de la noche los cubrió de manera perfecta para ocultarlo del peligro y con una sola idea se atrevió a llevar su mano hacia su bolsillo.
Aún estaba tarareando, arrullando al menor entre sus brazos, sabía muy bien que Jungkook mantenía los ojos cerrados, pues cada vez que él cantaba para el menor siempre haría lo mismo, disfrutar la sensación que le brindaba estar sintiendo cada vibración. Taehyung tomó el pequeño aro que se encontraba resguardado en su bolsillo, jugando de con él entre sus dedos, intentando darse valor, tomó unas cuantas respiraciones mientras lo alzaba para luego dirigirlo hacia la mano de Jungkook, dudando un poco, no atreviéndose a hacerlo cuando su bonito novio intentó entrelazar sus manos.
Lo hizo salir de su propio trance al separarlo para que diera unas cuantas vueltas, estirando su brazo para luego enrollarlo, abrazándolo por la espalda, buscando la mano de Jungkook para finalmente entrelazar sus manos, siendo esta su oportunidad de colocar el anillo en el dedo anular, sorprendiendo a su adorado novio, quien regresó la mirada hacia él por sobre su hombro.
— Estemos juntos… Siempre – lo abrazó más hacia sí, estrujándolo, no queriendo que se escapara ni por un segundo. Jungkook se sintió derretir en el calor humano de Taehyung, mientras que este dejaba besos en su cabello.
De pronto Jungkook se soltó de aquel agarre, tomándole la mano a Taehyung, asustándolo al pensar que algo malo ocurría, mas nada lo prepararía para lo siguiente.
“¿Quieres pasar conmigo el resto de nuestras vidas?”
— Lo quiero. A pesar de todo, no importa si el mundo cae o arde, lo quiero.
“Entonces, tengamos una boda”
— ¿Boda? – el menor asintió de nuevo. Sin perder el tiempo lo llevó de vuelta hacia la mesa donde habían dejado la cámara, tomándola entre sus manos para luego comenzar a grabar a Taehyung – ¿Te refieres a que eso es lo que seguiría de nuestra película? Me gusta. Entonces deberíamos ir por los trajes, ¿no te parece?
Jungkook se alejó unos cuantos pasos del mayor, alzando la mano, señalando su dedo anular donde ahora brillaba el pequeño aro plateado, haciendo que Taehyung alzara las cejas, sorprendido y a la expectativa de lo que le diría el menor.
“Yo me quiero casar contigo. Juntos siempre” al mayor se le llenaron los ojos de lágrimas gigantescas, dejando escapar varias antes de correr al encuentro de Jungkook, quien lo abrazó de inmediato, no comprendiendo lo que sucedía hasta que lo sintió sollozar, con el cuerpo temblando y la efusividad a flor de piel.
— ¿Siempre? – cuestionó Taehyung con su torpe lenguaje de señas, el cual Jungkook podía descifrar con facilidad en muchas de las ocasiones, ese momento siendo una de estas, haciendo que el menor asintiera aun estando aferrado al cuerpo contrario – Juntos…
“Siempre”
El menor se sentía derretir de amor al ver los ojos llorosos del mayor, quien no podía dejar de sollozar y con cada lágrima que era retirada de sus mejillas, otras tres más resbalarían para ser atrapadas de igual manera por el menor, quien secaba cada una de ellas, dejando finalmente un recorrido de besos tiernos.
— Entonces, qué estamos esperando – parecía que el destino solo les estaba dando unos segundos de paz, porque Taehyung notó en el reloj de Jungkook el tiempo en el que no había visto o escuchado uno de esos robots. Definitivamente, no perdería tiempo en darle vueltas a un asunto que le privaría de tener un momento feliz en meses – vamos, hay que vestirnos para la ocasión.
Se tomaron de la mano mientras recorrían las diversas tiendas y boutiques hasta que Taehyung encontró lo que tanto buscaba, un lugar donde encontrarían vestidos y trajes para una boda. El mayor no perdió tiempo en comenzar a buscar con la mirada lo que tanto quería ver en Jungkook, mientras que el menor le seguía de cerca, no soltando su agarre ni por un segundo.
— Este es perfecto para ti – mencionó Taehyung alzando un vestido de novia frente a Jungkook, quien se sentía avergonzado por la elección de vestimenta, comenzando a negar – vamos Jungkookie, te verías muy bonito en uno de estos.
“No”
— Solo pruébalo.
“No”
— Por mí – suplicó. La vena del ojo de Jungkook palpitó, mas el notar esos labios abultados y la manera en la que pedía por favor que lo utilizara le hizo considerarlo – ¿Lo harás?
“Solo ver”
Tomó el vestido de las manos del mayor, haciéndolo sonreír amplio mientras lo observaba caminar hacia uno de los espacios de los vestidores, justo a tiempo para que Jungkook se ocultara de ver aquella luz de uno de los robots que se asomó por una grieta del edificio. Taehyung no tardó en ocultarse en otro de los vestidores, encontrando ahí un traje en una percha, listo para ser probado.
Ambos se vistieron, Jungkook sintiendo que las mejillas le ardían en vergüenza, pero por ver esa sonrisa amplia en el mayor estaría bien, solo estaba puesto encima de su torso, sintió frío y un poco de nervios al notar que su piel estaba al descubierto. Cruzó sus manos sobre su pecho de manera instintiva al notar aquello y no tardó mucho en asomar su mirada hacia afuera.
Taehyung estaba mirando su reflejo en uno de los espejos del lugar, arreglando su cabello y colocando de manera recta la corbata, aunque sabía muy bien que gracias a su pequeña dificultad de la vista siempre terminaría estando torcida y poco prolija. Un toque tímido le fue dado en su hombro, haciéndolo regresar la mirada hacia Jungkook, quien estaba ruborizado hasta las mejillas.
“No digas nada”
— Pero si te ves adorable y muy bonito – Jungkook se cubrió el rostro con sus manos mientras negaba constantemente – Jungkookie, te ves demasiado hermoso – sabía que no lo estaba mirando, y hablar sería en vano si esos bonitos ojos brillantes no estaban dirigidos a él – hey, mírame – pidió mientras descubría la cara del menor, dándole una sonrisa coqueta – te amo. Te ves completamente adorable, te falta el velo y eres una novia con todas las letras.
“¡Hyung!”
El mayor silenció cualquier queja son un beso, el cual en un inicio fue torpe, casi como si Jungkook evitara aquella manera de convencerlo de lo contrario, sin embargo, no tardó en ceder, ante los gestos tiernos, para finalizar con un jugueteo de cosquillas por parte del mayor, haciendo que el menor saliera de su agarre, escapando hacia los vestidores de nuevo, encontrando un refugio donde comenzó a quitar el vestido.
Para su sorpresa, un esmoquin blanco fue puesto por sobre la puerta donde no dudó en tomarlo y vestirse con él, saliendo con cierto nerviosismo, encontrando a Taehyung tan galante como solo él podía ser, reverenciando hacia él. Jungkook se sintió derretir en ese instante mientras se tomaban de las manos, no sorprendiéndose cuando el mayor le colocó el velo en la cabeza.
— Ahora sí, estás listo para nuestra boda – le extendió la mano, la cual fue tomada de inmediato, sintiendo los característicos tres apretones – también te amo – la sonrisa de Taehyung vaciló – ¿qué te parecen unas fotografías para el recuerdo?
Señaló una cabina de fotos al otro lado del pasillo, a lo que Jungkook asintió, siendo el primero en guiarlo hacia el lugar, teniendo una enorme sonrisa en su rostro, no perdiendo tiempo en adentrarse al pequeño espacio, con Taehyung siguiéndole y cerrando la cortina.
Sus cuerpos estaban demasiado juntos, podían chocar sus pechos, sus narices se encontraban cada vez que giraban la cabeza y sus pies estaban creando una danza extraña con pequeños tropiezos hasta hacer caer al mayor sobre el banquillo de la cabina. Taehyung tomó de la cintura a Jungkook para sentarlo en su regazo, quien encontró una posición cómoda en el espacio reducido, tomando por fin el botón para tomar cada foto.
Primero una sonriendo hacia el frente, digna de una foto para retrato; para la segunda foto, Taehyung no se resistió a abrazar a Jungkook, alzándolo un poco más, haciendo que este se sostuviera de los amplios hombros del mayor, comenzando a reír siendo esta la toma perfecta. La tercera toma ambos estuvieron de acuerdo en hacer caras graciosas, en especial cuando Jungkook tomó las mejillas de Taehyung para estrujarlas, dando así vida a la penúltima fotografía.
— Espera, quiero una más de cerca – murmuró Taehyung, bajando a Jungkook de su regazo, quien no comprendía lo que estaba haciendo, hasta que de pronto, entre sus movimientos torpes, el flash de la última toma los sorprendió teniendo una fotografía del rostro del mayor – este no era el plan.
Jungkook no pudo evitar reír ante la cara de decepción que tenía su novio al haber apretado el botón para tomar la fotografía, era verdaderamente adorable, tanto así que no se contuvo en acunar el rostro para dejarle un tierno beso. Era imposible pensar que afuera de esa pequeña cabina existía un exterior plagado de dolor, sufrimiento y persecuciones constantes, si estaban así de juntos hasta el final, quizá y solo quizá el final no sería tan malo.
El mayor se quedó tan quieto, recibiendo todo lo que Jungkook le brindaba en ese tierno gesto, en sus dedos enredándose en su cabello alborotado y sucio, en cómo le acariciaba el rostro como si se tratara de la cosa más hermosa del mundo cuando él mismo había vivido renegando de su propia apariencia.
Tan solo por esos instantes, por esas breves horas, ocultos en un edificio casi destruido, se dieron el tiempo para contemplarse el uno al otro, con adoración, con amor. Taehyung no quería que aquello terminara, deseaba seguir mirando esa sonrisa bonita y tímida en su Jungkook por más tiempo, así que una vez se aseguró que el infernal sonido del exterior dejó de escucharse, supo que era buen momento para salir de la cabina.
Se dieron unas últimas miradas, bastaron algunos gestos para comprender lo siguiente que harían, para finalmente aventurarse a estar de nuevo en el exterior con la idea de seguir con su noche mágica, no sin antes olvidar tomar las fotografías tomadas, las cuales Jungkook tomó con adoración, resguardándolas en su bolsillo. Taehyung le tomó de la mano, alzándola hasta llevarla a sus labios para dejar un beso justo en el anillo que ahora los estaba uniendo más.
— Te amo.
“Te amo, hyung” sus mejillas estaban ruborizadas, parecía que deseaba decir algo, sus manos se movían en un intento de comunicarse, pero nada era muy claro, en especial para el mayor que en ocasiones con mucha dificultad le comprendía “ya tomamos nuestras fotos” comenzó entre titubeos, algo que hacía torpes sus movimientos, mas no incomprensibles “¿puedo…? ¿Podemos tener un baile más?”
El menor estaba alzando su dedo índice, era completamente alentador y casi hizo llorar a Taehyung, el mirar ese gesto en Jungkook, haciéndolo no para indicar el tiempo que tendrían para sobrevivir, no, esto era una petición para algo más que solo existir. Jungkook solo esperaba que la burbuja de tiempo en la cual se habían metido durara un poco más, lo suficiente para seguir ahí a su lado.
¿Quién podía negarse a Jungkook suplicando por algo? Era algo que nunca hacía, jamás pedía más de lo que podían y el hecho que lo estuviera haciendo le conmovió el corazón a Taehyung, quien llevó su mano hacia la espalda baja del menor para acercarlo lo suficiente, juntar frentes y así sentir el poco calor que sus cuerpos emanaban para seguido dejarle un beso en la frente.
— Por supuesto que sí. Claro que podemos tener nuestro baile.
Una vez más llegaron al restaurante donde habían dejado la cámara, la cual Taehyung no tardó en tomar para enfocar a Jungkook paseando por cada mesa, adulándolo por lo bonito que se veía.
— Ahora, señores, señoras, invitados importantes – anunció el mayor, sin importar que Jungkook le estuviera dando la espalda, sin saber lo que estaba diciendo – este es el hombre al que amo con locura. Lo conocí hace unos meses, en lo que parecía el final de mi vida, llegó a rescatarme para ser mi nueva luz, mi guía.
El menor regresó la mirada hacia Taehyung, notando por fin que se encontraba hablando sin parar, acercándose un poco más para comprender lo que decía.
— Me salvaste Jungkookie…
“Hyung, tú me has salvado más veces”
— No me refiero a eso – murmuró bajando apenas la cámara para colocarla en una de las mesas, asegurándose que estar bien enfocados ambos – hablo de que literalmente, cuando pensé que todo había acabado para mí, llegaste corriendo hacia mí, te enfrentaste a uno de esos robots solo para tomar mi mano y desde entonces nunca más la has soltado.
“Yo jamás te dejaría solo de nuevo hyung, prometimos estar siempre juntos”
— Y por eso estaré eternamente agradecido, así que, Jeon Jungkook, me permites tener este primer baile a tu lado como tu compañero de vida.
“Siempre, hyung”
Así, tomándose de las manos, mientras Jungkook se dejaba guiar por los pasos de Taehyung, abrazados fuerte al cuerpo contrario, lo pudo sentir cantar de nuevo solo para él, moviéndose al compás de una música lenta que posiblemente él jamás conocería. Sus corazones latieron en un mismo sentir, el menor se recostó sobre el hombro contrario, mientras que su mano viajó al pecho del mayor, quien seguía metido en la melodía dedicada a su adorado novio.
Era mágico poder estar así con él, acariciando su cabello, sonriendo como tonto por no poder creer cuánta felicidad invadía su pecho, el tacto ajeno hacía cosquillear todo en ellos y solo deseaban quedarse ahí. Se miraron a los ojos, con el brillo de las lágrimas a punto de salir. Sí, era perfecto el momento, era deífico, etéreo, nada podría arruinarlo. Solo una cosa…
Jungkook fue el primero en notar la luz que lo privó por unos segundos de la vista, Taehyung no podía ver gracias a que su ojo defectuoso era el que encaraba a la máquina del infierno, aun así sus oídos fueron los que le advirtieron del peligro.
— Detección de organismo humano. Comienza procedimiento de análisis completo para la detección de anomalías.
— ¡Corre!
Jungkook mismo fue quien lo tomó de la mano, comenzando a correr lo más rápido que podían, tropezando con algunos escombros que encontraban a su paso. No había lugar para poder escapar, mucho menos para ocultar, nunca lo lograrían, pues una vez Kepler analizaba un organismo era casi imposible que no lo detectara aun estando a metros de distancia.
Las máquinas estaban equipadas para almacenar la información de sus procedimientos de todos los organismos con el fin de evitar alguna enfermedad en el futuro, haciéndolos inteligentes para identificar a cualquier persona con un solo escaneo. Incluso eran capaces de compartir información, conectarse con el resto de unidades para confirmar si un organismo había sido detectado con anterioridad y así poder proceder de manera correcta.
Todo un invento novedoso para poder salvar vidas se volcó en su completa contra. Ambos solo podían suplicar que la máquina no les alcanzara o al menos les diera un poco más de tiempo para poder ocultarse, aun si eso les garantizaba morir acorralados, al menos lo harían estando abrazados, juntos, sosteniéndose el uno al otro como siempre lo esperaron.
Llegaron al final de un pasillo donde se encontraba un enorme agujero, notando por fin que estaban a escasos momentos del nuevo amanecer, pero aquello solo les reveló la situación de la ciudad. Eran cientos de cubos volando por todas partes, lanzando sus rayos láser y comunicados. Taehyung podía escuchar los gritos agonizantes de algunos sobrevivientes a lo lejos, sintiendo que aquello lo sobrepasaba.
“Hyung hay que irnos” suplicó Jungkook halando la manga del mayor, haciéndolo caminar hacia otra dirección.
Corrieron por las escaleras de emergencia, donde parecían haber perdido a Kepler, Taehyung podía escuchar el ruido y su constante análisis en cada pared del edificio, mientras que Jungkook solo trataba de no perder la cabeza, no perder paso para no rodar escaleras abajo.
Lograron salir hasta la primera planta donde siguieron corriendo hasta que Jungkook tropezó con una roca, era algo pequeño, pero Taehyung no se detuvo de revisarlo. Mirarlo una vez más a la cara, ambos teniendo lágrimas rodando por sus mejillas, sintiendo el miedo, invadiéndoles cuando de nuevo esa luz los encontró, acercándose cada vez más a ellos.
El mayor se colocó entre Kepler y Jungkook, este último suplicando que no hiciera nada, pidiendo seguir corriendo aunque no existiera escapatoria, mas Taehyung no lo iba a hacer si debía dar su vida por la de su menor lo haría.
Pronto los pocos meses a su lado se revivieron uno a uno en su mente, su dulce encuentro, todas las veces que cuidó su sueño, los días de tormentas donde sabían que estaban a salvo, los besos, las caricias, el tiempo… El maldito tiempo, jugándoles en contra cuando todo había sido más que perfecto, se atrevía a darles unas miserables horas, apenas una noche casi madrugada para ellos vivir lo que nunca podrían en otras circunstancias.
La ira lo invadió, el valor se convirtió en enojo, uno que le hizo tomar uno de los tantos tubos que se encontraban esparcidos en el lugar, posiblemente pertenecientes a la estructura; apretó el hierro frío entre sus palmas, dando un grito mientras corría hacia Kepler, mientras que Jungkook se quedó estático, envuelto en pánico al ver al amor de su vida correr hacia el peligro.
Golpe tras golpe, la máquina parecía estar retrocediendo y cediendo ante el intento de Taehyung por apartar a Jungkook de esa máquina del infierno.
— Jungkook, ¡Corre! ¡Corre! Huye de aquí – sus gritos solo repetían lo mismo hacia el menor mientras seguía dando golpes, Jungkook mismo no podía saber lo que decía y al contrario de lo que esperaba el mayor, el menor se quedó ahí buscando alguna roca, lo suficientemente grande para lanzar – vive, mi amor… yo lo detendré.
— Análisis del organismo completado. Detección de anomalía en el glóbulo ocular derecho. Presenta niveles de desnutrición…
— Vete al infierno – gritó de nuevo, dando otro golpe más, sin embargo, esta vez sí obtuvo una respuesta por parte de la máquina que cambió de color a un intenso rojo preparándose para empezar su procedimiento.
Taehyung tropezó apenas al dar unos cuantos pasos hacia atrás, y el ruido de algo impactando contra Kepler lo hizo comprender que Jungkook seguía ahí con él, defendiéndolo, estando siempre a su lado. El menor lo abrazó por la espalda, intentando ponerlo de pie, mas Taehyung siseó y se quejó por el dolor de una herida en su pierna, producto de la reciente caída.
— Unidad preparada para iniciar procedimiento de eliminar agentes patológicos que ponen en riesgo al resto de organismos.
La luz se hizo más intensa, el agarre de Jungkook fue aún más fuerte sobre el hombro de Taehyung, con sus lágrimas corriendo por sus mejillas, la mano del mayor buscó consuelo en la contraria, la cual le apretó tres veces, obteniendo la misma respuesta.
El zumbido de la activación del láser fue tan fuerte que incluso Jungkook lo pudo percibir, sin embargo, aun siendo invadido por el miedo de morir, tuvo la certeza que no existía mejor manera para hacerlo que estando abrazado al cuerpo contrario y como último acto de consuelo para Taehyung, quien lo protegió todo ese tiempo, porque sabía, vaya si no lo supo todo ese tiempo que el mayor le ocultó la verdad.
Cada vez que Taehyung lo abrazó, le cubrió los ojos, le hacía solo verlo a él, era porque alguno de los cubos estaban cerca de ellos, los reflejos de las luces eran inconfundibles y Jungkook mismo había decidido vivir en su propia burbuja solo por esa noche. Así que, de la misma manera en la que el mayor lo hizo ciego de su realidad, el menor le cubrió la vista, mientras que él mismo aceptaba su fin, no quitando la mirada del frente hasta que el rojo se volvió negro.
La próxima vez que abrió los ojos se encontraba en un lugar muy distinto, era uno de los tantos árboles donde descansaron durante la tarde antes de seguir su camino, escapando de aquellas máquinas, sin embargo, el lugar no parecía tener ninguna destrucción, todo estaba intacto, el sol brillando y dándole calidez a su cuerpo.
El cuerpo se le sentía pesado justo como era usual luego de tomar una siesta, intentó estirarse, pero un peso sobre sus piernas lo detuvo, escuchando un quejido, algo que le hizo sentirse nervioso, poniendo atención ahora a lo que ocurría a su alrededor. Escuchaba. Genuinamente, podía escuchar claramente las hojas de los árboles moviéndose con el viento, el trinar de los pájaros, algunos insectos haciendo pequeños ruidos y sumado a todo ese milagro pudo volver a escuchar los murmullos de Taehyung.
— ¿Qué ocurre Jungkookie? ¿Por qué me despiertas? – el mayor apenas abrió sus ojos, notando el rostro sonrojado del menor, con ojos llorosos y sollozando – ¿Amor que ocurre?
Se incorporó de golpe, sintiéndose mareado, aun así su atención estaba en las lágrimas incontenibles del menor, y los sollozos bajos que no paraban, a pesar de que él le pedía una explicación de lo que ocurría. Buscó alguna herida, algo que le advirtiera qué estaba mal.
Jungkook no podía creer que el zumbido en sus oídos era sustituido por el melodioso y aterciopelado sonido de la voz de su amado, a quien por meses anheló escuchar aunque sea una sola vez. Ahora podía hacerlo, era casi imposible de creer, pero estaba sucediendo. Su garganta se secó antes de poder hacer un sonido con sus débiles cuerdas vocales, sin embargo, luego de unos largos segundos pudo sacar algo más que solo aire, sus labios pronunciando una sola palabra…
— Hyung – murmuró con su voz ronca, haciendo que el pecho del mayor se apretara al escuchar por primera vez la melodiosa voz – te puedo escuchar.
— Jungkookie…
— Hyung…
El menor se abalanzó sobre Taehyung, quien lo atrapó en un fuerte abrazo, sosteniéndolo, pasando sus manos sobre todo lo que podía alcanzar de su cuerpo, sintiéndose dichoso por poder tener ese momento.
— Tu ojo – mencionó Jungkook acariciando el rostro ajeno, haciendo que Taehyung fuera consciente de su vista – tu ojo está bien – más lágrimas rodaron por esas bonitas mejillas mientras que se acercaban a juntar frentes.
Sus cuerpos temblaban mientras se abrazaban, no dejaban de tocarse con la punta de sus dedos, siguiendo el recorrido de sus rostros, delineando los labios, la mandíbula, tocando cada parte que les permitían sus manos estar en contacto. Estaban felices por tenerse el uno al otro, no sabiendo en qué momento habían olvidado tanto dolor y sufrimiento.
¿Habían siquiera sufrido tanto durante todo ese tiempo? ¿Acaso fue real lo que pasaron? Las memorias de sus horas juntos por aquel edificio abandonado parecían solo un sueño compartido, el cual ahora estaba siendo opacado por ese instante, donde entrelazaron sus manos momentos antes de acercarse nuevamente, sollozando, perdiéndose en el calor contrario.
Dudando de si aquello no se rompería con el roce de sus labios, temieron por despertar de nuevo en la pesadilla, temían que al abrir los ojos no volverían a encontrarse, así que sin pensarlo más y con los labios titubeando lograron rozar sus delicados belfos con los contrarios. Era dulce, delicado, cada movimiento tan temeroso como el anterior, lleno de deseo y anhelo, sus corazones latían tan fuerte que los podían escuchar en sus oídos, retumbando hasta llegar hacerlos entrar en una especie de trance donde la burbuja de paz regresaba a ellos.
No existía nada más que Jungkook besando los labios de Taehyung, las manos de ambos paseando por el cuerpo ajeno, las caricias delicadas grabándose en su memoria, cómo se sentía, cada cosquilleo, cada vello de sus cuerpos erizándose, hasta que ambos sonrieron entre sus besos. Cayeron lentamente sobre el césped fresco, sin cortar el contacto entre ellos.
Taehyung pronto empezó a tararear la melodía que solo le pertenecía a ellos, haciendo que Jungkook sonriera más amplio, pues al fin podía saber cómo se escuchaba eso que siempre le perteneció.
— Tal vez nosotros… Podríamos estar bailando de manera lenta… hasta la mañana… podríamos estar teniendo un romance… Toda una vida…
— Siempre juntos, hyung.
— Siempre juntos, Jungkookie. Te amo.
— Te amo, mucho más.
— Jungkookie, ahora podremos bailar lento.
El brillo que irradiaba Jungkook no tenía comparación, era tan precioso, su luz podía enceguecer a cualquiera y en esos momentos donde estaban declarando su amor el uno al otro, con las emociones a flor de piel, Taehyung se sintió por fin en paz. Quizá ambos eran cuerpos celestes destinados a encontrarse de una u otra manera, colisionando miles de veces contra meteoritos que los sacaron de su órbita, iluminando incluso aún en sus últimos momentos.
Dos estrellas únicas, unidas por los defectos por los que fueron excluidos infinidad de veces, negándose a extinguirse hasta el momento de reencontrarse, unirse y fusionarse el uno con el otro.
— Unidad Kepler 27. Reporte a las 06:13 am del día 23 de enero, la amenaza ha sido controlada.
a escribir aquí...