Motivación [One Shot - KatsuDeku]

Summary

El trabajo agota mental y físicamente a Katsuki, pero por suerte para él, hay un pecoso en casa que lo espera con los brazos abiertos y ese pequeño pecoso es su mejor motivación.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

Chapter 1


Bakugo Katsuki no tiene palabras para describir lo cansado que está, nadie le dijo lo agotadora que sería la vida de un trabajador de oficina.


Comienza a laborar demasiado temprano y termina demasiado tarde. No tiene idea de cuándo fue la última vez que observó la luz del sol, ya que cuando sale de casa el sol aún no sale y cuando sale del trabajo el sol ya se ocultó.


Hay días más relajados que otros, días en los que trabaja con tranquilidad y sin inconvenientes, pero hay días en los que el trabajo y los problemas no dejan de llegar, como el día de hoy, que ha tenido que resolver los problemas que han causado sus desobligados e incompetentes compañeros, hacer su propio trabajo y tolerar los gritos de su superior.


Hay días en los que realmente desea renunciar, pero es demasiado orgulloso para hacer aquello y , por el momento, él es el único ingreso económico del que depende, las rentas no son baratas. Él puede con todo eso, siempre puede.


Por fin llega al pequeño departamento que llama hogar, tan sólo entrar por la puerta logra relajar un poco la tensión de sus hombros.


—¡Estoy en casa! — grita mientras quita sus zapatos y deja sus cosas en el piso. Él no suele ser una persona desordenada, pero está demasiado agotado mentalmente que ni siquiera el desorden que causa logra incomodarlo.


—¡Estoy aquí! — la voz que le contesta suena tranquila y melodiosa para sus oídos.


Camina por el interior del departamento, siguiendo el delicioso aroma que emana de la pequeña cocina y al llegar no puede evitar sonreír por la adorable vista.


Frente a la pequeña parrilla se encuentra su pareja, el hombre más bajo en estatura que él tararea una canción mientras parece concentrado en preparar la cena.


Katsuki observa la espalda de su adorado pecoso, parece que el joven no se ha percatado de su presencia en la cocina.


El rubio camina tranquilamente hasta el rizado y rodea la pequeña cintura del chico con sus brazos, apegándose en un abrazo, recarga su barbilla en el hombro derecho del pecoso y puede notar cómo este sonríe por el tacto.


—Bienvenido a casa, Kacchan — dice con notable alegría pero sin perder de vista la comida.


Bakugo sonríe levemente —¿Qué cocinas? — pregunta sin separar su cuerpo del contrario.


Izuku sonríe ampliamente, Bakugo está seguro de que sus ojos deben estar brillando —Tu favorito, curry picante — dice orgulloso de su comida.


Katsuki e Izuku se conocían desde que eran pequeños, habían tenido una relación bastante complicada, peleaban mucho pero eran conscientes de que uno era muy importante para el otro. Al igual que ellos, su relación maduró con el pasar de los años y sus sentimientos evolucionaron en un enamoramiento sincero y profundo, eventualmente, se volvieron una pareja al comenzar la preparatoria, tuvieron altos y bajos pero han logrado seguir adelante.


Cuando ambos terminaron sus estudios universitarios, tomaron la decisión de comenzar a vivir juntos.


En un inicio ambos trabajaban, pero, sólo un par de meses después de comenzar a vivir bajo el mismo techo, Izuku quedó desempleado; el pecoso ha intentado conseguir un nuevo trabajo pero ha sido un poco más difícil de lo que imaginó, Japón era un lugar bastante competitivo. Por el momento se concentra en cumplir con las tareas del hogar, al principio era difícil, ya que había algunas cosas en las que no tenía tanta experiencia, cocinar por ejemplo, él sólo sabía preparar platillos básicos, pero ha practicado mucho y ha mejorado bastante, ahora puede decir con orgullo que sus platillos son tan deliciosos como los que prepara su pareja.


Katsuki dejó salir una pequeña risa, Izuku se sonrojó al sentir la vibración del pecho del rubio sobre su espalda.


—¿Seguro que aguantarás el picante? — preguntó en un tono burlón.


Izuku formó un puchero con sus labios y negó con la cabeza —Preparé curry dulce para mí — explica aún con el pequeño sonrojo en sus mejillas.


Katsuki sonríe y asiente, pero no dice nada.


Izuku entra en alerta al no recibir la burla que ya esperaba por parte del rubio, revisa que todo esté en orden con la comida y baja la flama de la parrilla hasta dejarla en el mínimo.


—¿Te encuentras bien? — pregunta con preocupación mientras posa sus manos sobre los fuertes brazos que rodean su cintura.


Katsuki niega con su cabeza —Estoy cansado, eso es todo. No hay nada de qué preocuparse, nerd — dice mientras entierra su rostro en los rizos del chico y aspira su aroma, adora la fragancia que ese montón de cabello verde desprende.


Izuku acaricia los brazos del rubio y relaja su cuerpo —Sabes que no puedes pedirme eso, Kacchan — con delicadeza, para no molestar al mayor, gira su cuerpo hasta quedar frente a su pareja —Siempre voy a preocuparme por Kacchan — dice mientras rodea el cuello del rubio con sus manos y juega con los mechones de cabello dorado que sus dedos logran alcanzar.


Katsuki sonríe como el tonto enamorado que es y acerca su rostro al del pecoso —Tonto Deku — dice mientras roza levemente sus labios con los del pecoso —Tú eres lo que logra animar mis malditos días — después de decir aquello une sus labios con los del pecoso.


Izuku enreda sus dedos en el cabello rubio, siente como Katsuki posa una de sus manos en su cadera mientras la otra mano del rubio le da leves caricias en la espalda.


El beso no es intenso ni apasionado, es más romántico y meloso, hace que el pequeño pecoso suelte leves suspiros mientras los corazones de ambos se agitan como la primera vez que se besaron.


Katsuki es quien rompe el contacto de sus labios, Izuku se siente un poco avergonzado y esconde su rostro en el cuello del rubio, Bakugo sonríe por la acción, de verdad adora a su pecoso. La mano del mayor que había estado en la espalda del menor se dirige hacia la parrilla y apaga la flama, no tiene intenciones de separarse del chico que está entre sus brazos y no quiere que la comida sea una distracción.


Sin pensarlo más, Katsuki toma las piernas del pecoso y lo levanta del suelo.


—¡Kacchan! — grita preocupado al mismo tiempo que sus piernas rodean la cadera del rubio y sus manos aprietan el cuello de su novio —¿Q-Qué haces? — pregunta avergonzado mientras vuelve a enterrar su cara en el cuello del mayor.


Katsuki ríe con burla por la reacción del menor —Solo quiero estar más cómodo — dice para después comenzar a caminar.


Katsuki sale de la cocina, su adorable pareja está pegado a él como si fuera un pequeño koala, camina hasta la pequeña sala de estar y toma asiento en el sofá de color gris que adorna el lugar.


Izuku se acomoda mejor al sentir que se han detenido, acomoda sus piernas a los lados del rubio, pero aún se reusa a sacar el rostro del cuello de su novio.


A Bakugo no le interesa lo avergonzado que está su pareja, él se conforma sólo con estar abrazado del pecoso, así que cierra sus ojos y relaja su cuerpo mientras acaricia la espalda del menor con una de sus manos.


Admite que se siente mejor, más tranquilo y relajado.


Izuku se remueve un poco y por fin se separa del cuerpo del mayor.


—¿Te sientes mejor? — pregunta aún con sus mejillas rosadas y sin atreverse a ver a los ojos del mayor.


Katsuki sonríe de lado y asiente —Sí, un poco — dice con sinceridad.


Izuku sonríe y por fin mira el rostro de su novio, dirige sus manos al rostro del rubio y acaricia sus mejillas, no se cansa de pensar en lo guapo que es su pareja, Kacchan es la persona más hermosa que conoce.


Con timidez comienza a dejar fugaces besos en el rostro del mayor; besa sus mejillas, sus labios, barbilla y frente, termina todo ese recorrido con un beso esquimal. Izuku no se lo ha dicho con palabras al rubio, pero ama los besos esquimales, le parece algo adorable y amoroso el suave roce de sus narices.


Katsuki se había mantenido con sus ojos cerrados desde que la lluvia de besos cayó sobre su rostro y sonrió complacido al sentir la pequeña nariz de su novio moverse sobre la suya.


Izuku se detiene con intenciones de levantarse para volver a la cocina, pero en cuanto el rubio se percata de sus intenciones, lo sostiene con fuerza de la cadera y evita que se levante. Izuku está por replicar cuando siente como su pareja se inclina hasta enterrar su rostro en su cuello.


Izuku vuelve a sonrojarse y las palabras mueren en su garganta, se atoran impidiéndole hablar, pasa un poco de saliva, pero su respiración se corta al sentir el cosquilleo que le provoca la respiración del rubio sobre su cuello.


—K-Kacchan — logra decir el nombre de su amado con un poco de dificultad.


Katsuki ríe levemente, casi como un murmullo, sobre el cuello del pecoso, cosa que sólo estremece el cuerpo del menor.


—Tranquilo — le dice con calma sin despegarse de la piel del pecoso —No pienso llegar tan lejos, sólo quiero disfrutar un poco más así, a tu lado — confiesa sus intenciones, pues sabe que el menor debe de estar preocupado por su alimentación, pero al rubio sólo le importa estar al lado de su adorado pecoso y recuperar un poco más sus ánimos.


Recorre la sensible piel del cuello del menor con su nariz, su piel desprende un olor a coco y vainilla, sabe que la piel de Izuku se irrita con facilidad, por lo cual es común que utilice cremas hidratantes y él ama descubrir el olor de la fragancia que Izuku ocupa cada día, a veces huele a flores, otros a dulce naranja, pero él personalmente ama cuando huele a fresas con crema.


Besa el cuello del pecoso y puede sentir como el cuerpo del chico se estremece, sonríe mientras deposita otro beso y luego otro, repite la acción mientras crea un camino de besos fugaces que recorren el cuello del menor, pasa por su manzana de Adán y asciende hasta su barbilla, los besos se hacen más lentos mientras se dirigen a los labios del pecoso, pero cuando está a sólo centímetros de los labios de Izuku, se detiene.


—Te amo — le susurra sobre sus suaves labios.


Izuku tiembla pero sonríe, complacido por escuchar esas dulces palabras salir de los labios del rubio.


—Te amo — susurra mientras acaricia las mejillas del mayor con sus suaves manos.


Ambos se inclinan lentamente hasta juntar sus labios, se besan de una manera suave pero apasionada, dejando en claro el amor y devoción que sienten por el otro.


En ese momento, a Bakugo no le importa si el mundo se acaba en ese preciso instante, puede haber un apocalipsis ahí afuera y poco le interesaría. Siempre que Izuku esté a su lado siente que puede ganar cualquier maldita batalla.