Capítulo uno
Wolii! Como algunas ya sabrán, me mudé desde wattpad con mis chilensis, así que, sí es tu primera vez leyendo esta novela, espero que la disfrutes mucho! Y, si ya me diste una oportunidad y te tomaste el tiempo para leerla anteriormente, bienvenida de vuelta ♡
Esta historia, sin duda alguna, es una de mis favoritas dentro de todas las que he escrito y, se volvió sumamente importante en un momento difícil de mi vida, por esa razón, tener la oportunidad de seguir compartiéndola me llena plenamente. En base a eso —y por si quieren saber un poco más sobre cómo fue el proceso de creación de este chilensis—, estaré escribiendo al final del capítulo.
Aviso de utilidad pública:
• Alto el garabatos/groserías.
• Perdón x las faltas de ortografía (aunque algunas son intencionales).
• Los tiempos en la historia pasan rápido.
• Es posible que contenga +18 (así q si me conoces y lo lees, don't...)
• En todas las historias me gusta recomendar una (o más) canción(es) que me recuerda(n) a esta o algún personaje en específico. En este caso sería: Die for you (remix) de The Weeknd y Ariana Grande.
• A nivel estilístico:
~ Los momentos de la historia serán separados por el siguiente símbolo/separador: [𖡼.𖤣𖥧𖡼.𖤣𖥧] para indicar un cambio de “escena”.
~ En caso de haber una sección de conversaciones de whatsapp, quien esté mandando el mensaje desde el punto de vista del narrador, tendrá la letra en cursiva. Mientras que, el personaje que responda desde el “otro lado” los mensajes, tendra la letra en negrita acompañado de el siguiente símbolo que antecederá el mensaje “⁀ “.
~Siempre, al inicio de un capítulo, me gusta poner quién es el/la narrador/a. Y, por una decisión personal y estilística propia, las puntuaciones dentro de los diálogos —especificamente en las acciones— anteceden el guión/raya que marca la conversación.
[𖡼.𖤣𖥧𖡼.𖤣𖥧]
^IMPORTANTE/ADVERTENCIA: En la historia se abarcan temas fuertes/sensibles/delicados, como: depresión, ansiedad, autolesiones, abuso, problemas familiares, relaciones tóxicas (de todos los tipos; amistad, romance, familiar, etc), violencia psicológica, violencia física, entre otros.
Si sufres de alguno de estos problemas y no sientes confianza para hablarlo con alguien cercano, no dudes en escribirme, que yo trataré de darte todo mi apoyo. Sé que estas cosas pueden resultar muy difíciles de hablar, pero quiero que sepan que, sea cual sea su historia, voy a estar ahí para escucharla y apoyarles. Siempre tendrán a alguien aquí en quien apoyarse <3
Si te hace mal o eres muy sensible al leer estos temas, por favor NO leas la historia.
También, mencionar que los temas a tratar en la historia son delicados y, quiero enfatizar en que no los escribo con la intención de romantizarlos, así que, por favor, no lo hagan ustedes. Son situaciones y experiencias que mucha gente vive a diario y resultan muy difíciles de llevar, enfrentar y superar. Cada persona tiene su experiencia personal y siempre son distintas, por favor no minimicen lo que vive otra persona solo porque ustedes lo vivieron de otra forma.
Dicho esto, disfruten <3
Belén
—No vai a poder conmigo, ¿me escuchaste?—apunté el libro de gramática que tenía al frente mío. Las lágrimas caían por mis ojos, mientras trataba de que la materia se me quedara en alguna parte del cerebro. Coloqué la cabeza sobre el libro, como si eso fuera a funcionar para traspasar la materia.
—Belén,—me susurró la Alexandra en tono de reproche.—no te pongai a llorar en la biblioteca otra vez po'.—me miró cansada.—No veí que la tía cree que te está pasando algo.
—Me voy a sacar un uno.—negué con la cabeza y repetí eso una y otra vez, hasta que mi media hermana me pegó detrás de la nuca.—¡Ah!
—Shhh...—chistó la tía Panchita y nos miró mal. La encargada de la biblioteca de la universidad es un amor y ya me conoce por ser una de las hueonas que viene a llorar mientras estudia.
—Te ha ido terrible bien, no vai a echarte ningún ramo.—dijo la Ale, mientras ojeaba un libro que le habían hecho leer para un ramo de su carrera.—Ya vai a ver.
—Me duele la guata.—me retorcí y abracé por el abdomen.—La prueba es en una hora y no puedo...—volví a llorar, mientras me limpiaba los mocos con la polera de la Alexandra sin que ella se diera cuenta.—Me voy a morir en cualquier momento y tú vai a tener que ir a dar la cara por mí con ese viejo pelao'.
La Alexandra se rió.—Erí entera dramática, Belén.
—Ale, es que el viejo me tiene mala.—le pegué pequeños golpes a la mesa con mi puño.—Si no me saco arriba de un cuatro, cago.
—Déjate de hablar cuestiones.—se levantó y me apuntó con el dedo, dándome apoyo moral.—Vai a sacarte buena nota y punto. El año pasado hiciste la misma hueá y pasaste cagá de la risa.
—El año pasado era más "fácil".—balbucee.—No quiero ni pensar cuando vaya en último año.—me tiré de la manera más dramática posible sobre la mesa.
—¡Belén!—escuché un grito de la Martina, una compañera de carrera con la que paso la mayor parte de mi tiempo.
—¡Shhh!—dijo la tía Panchita mientras abría bien grandes los ojos.—¡Dios mío, niñas! Ustedes vienen a puro armar griterío pa' acá.
—¡Perdón!—gritó nuevamente la Martina antes de llegar a sentarse al lado mío.—¿Me estai huebiando que estai llorando?—suspiró.—¿Otra vez, Belén?
—Me va a dar diarrea, te apuesto.—hundí mis manos en mi estómago, porque me estaban dando retorcijones súper fuertes.
—Erí entera sucia.—la Ale me volvió a pegar detrás de la nuca.—No veís qué hay gente comiendo.
Miré a nuestro alrededor y había una pareja mirándome con cara de asco.—¿Qué mirai?—le pregunté al loco.—¿Tú no cagai cuando estai nervioso?
—Oh, la hueona.—la Alexandra me agarró la cara para que me diera vuelta.—Perdón, está media nerviosa.—le dijo a la pareja.—Tiene prueba.
Los dos asintieron y me miraron con lástima, yo creo que todos en la universidad cachamos que las semanas de pruebas nos dejan pa'l hoyo.
—Oye po', te estaba buscando.—habló la Martina, mientras colocaba sus manos en mis hombros y me sacudía con fuerza.—El viejo pelao' se fue de buena onda.—habló rápido.—Dijo que las seis primeras personas en llegar pueden hacer la prueba en pareja.
Abrí grande los ojos.—¿Me estai huebiando?
Negó:—Dijo qué "por ser la última prueba del año".
—Apúrense entonces.—nos empujó la Alexandra.—Yo las voy a esperar con los chiquillos en los pastos de ciencias.
Asentí y le tiré un beso a mi media hermana antes de salir de la biblioteca.—¡Te amo! ¡A usted igual, tía Panchita!—me asomé de nuevo, mientras que la Martina me tiraba de la mano para que fuéramos a la sala.—¡Si me saco un siete la invito a un completito con una coquita heladita!
Ella me miró cansada y luego se rió.
Nos fuimos corriendo a la sala y cuando llegamos, caché que el profe estaba solo, mientras contaba las hojas que tenía sobre la mesa.—Aquí tenemos a las primeras responsables que estudiaron.
Bufé.
Que no me venga a huebiar, porque me quedé hasta las cuatro de la mañana viendo una película, pero sintiéndome culpable por no haber estudiado.
—¿Vamos a poder hacer la prueba juntas?—le pregunta la Martina, mientras se sienta adelante y da pequeños golpes en el asiento del lado para que me fuera a ubicar al lado suyo.
—Sí, en eso quedamos.—el profe se puso los lentes y empezó a mirar las hojas que tenía delante suyo.—Y yo soy un hombre de palabra.
—"Y yo soy un hombre de palabra".—lo imité en voz baja, pero cuando levanté la vista caché que me estaba mirando con las cejas alzadas.
Lo miré cagá de miedo y me reí nerviosa.
—Voy a hacer como que no escuché eso.—me miró de mala gana y volvió a concentrarse en las hojas.
Suspiré aliviada.
Miré a la Marti, que estaba aguantándose la risa. Menos mal que este profe no le pone color cuando lo huebean, porque hay otro viejo que se enoja y nos pone el uno solo porque lo miramos mal nomás.
Aunque no se compara con la vez que en el colegio me pusieron un dos por fea.
—Nos va a ir bien.—me susurró la Martina, mientras me levantaba el pulgar.
Asentí y me pasé la palma de las manos por mis muslos para tratar de quitar el exceso de sudor.
Con la Marti trabajamos excelente juntas. Nos logramos complementar súper bien en los trabajos y pruebas, porque ella es la calmada y yo la ansiosa. Pa' mí no existe una mejor combinación, porque mientras yo hago la prueba lo más rápido posible, ella se dedica a revisarla con calma.
—Oye, Belén.—me miró y sonrió un poco incómoda.—El otro día hablé con el Sebastián y me dijo que le habiai pedido pololeo.
—Ah,—saqué mi lápiz y empecé a jugar con él.—Sí, pero me dijo que no.
—Es entero agilao'.
La miré y sonreí a boca cerrada.—No, está bien.—dije con sinceridad.—Yo quiero estar con alguien que de verdad esté enganchao' de mí y si no estaba seguro... menos mal que me dijo.
Ella me miró y frunció ligeramente el ceño—¿Pero siguen juntos?
Asentí.—Igual que siempre.
¿Cómo conocí al Sebastián? Bueno, él y otros dos cabros son amigos de la mejor amiga de la Martina: la Sara. Hace como un año que nos juntamos en grupo, también con la Alexandra y mi primo, el Bruno. Y bueno, yo me tuve que fijar en el más pelao'.
—¿Y la Alexandra?—ahora era ella la que movía su lápiz con nerviosismo.—¿Cómo está?
Resulta que uno de los cabros de grupo, estaba con mi media hermana. Pero, hace unos días terminaron y ahora él está con la Martina. La Alexandra estuvo pa'l hoyo, pero de a poquito se supera una decepción amorosa.
—Bien.
A medida que empezaron a llegar mis compañeros y compañeras a la sala, volví a sentir el estómago apretado.
Nervios culiaos.
[𖡼.𖤣𖥧𖡼.𖤣𖥧]
La prueba terminó hace como veinte minutos y yo me vine corriendo al baño de la facultad de economía, porque es la única que tiene confort. Le dije a la Martina que se adelantara, porque yo me iba a demorar.
Y no mentí.
—¿Dónde chucha estabai?—me pregunta el Bruno en cuanto llegué donde estaba él, la Martina y la Alexandra.
¿Quién chucha es el Bruno? Por desgracia, mi primo. Nos llevamos súper bien, aunque a veces nos desconocemos y peleamos terrible brígido.
—Es que me dio diarrea por los nervios.—hice como que lloraba.—bajé como cinco kilos eso si.
—¡Erí cochina!—gritó él, colocando su voz más aguda.—¿Te lavaste las manos al menos?
—¿Creís que soy sucia, hueón?
—Oigan, con la Belén terminamos todas nuestras pruebas.—dijo la Martina súper emocionada, mientras me abrazaba por el cuello.—¿Qué nos van a llevar a comer?
—La caquita que hizo la Belén.
—Andai chistoso, cerdo culiao.—dijo la Martina, pegándole en la nuca.
—Soy ordinaria, hueona.—le dijo el Bruno, cruzándose de brazos y mirándola ofendido.—Así y todo vai a ser profe.
—Llora ahora po'—dijo ella, imitando la acción del Bruno.
—Te voy a acusar al Luca.—dijo él, pero apenas termino la frase formó una línea recta con sus labios. En ese mismo momento un silencio incómodo se formó entre nosotros cuatro, pero, fui yo quién se encargó de romperlo.
—¿Vamos a comernos unas sopaipillas?—di pequeños aplausos.—Estoy cagá...—el Bruno me interrumpió.
Se rió—Literal.
—Bruno, andai entero pesao'.—me crucé de brazos.—No te metai conmigo, mira que el otro día quedaste llorando cuando te pegué una pata' en el hocico.
—Igual vo'.—se cruzó de brazos.—Cuando te amenacé con contarle a todos que jugai Roblox.
—Oh, dejen de pelear.—dijo la Alexandra con frustración.—El otro día los reté por lo mismo.
—¡Tengo hambre!—me quejé y me froté el estómago.—¿Por qué no vamos a comprar? Quiero tomarme una coquita heladita.
—Tenemos que esperar a los demás.—dijo la Martina, encogiéndose de hombros.—Ya deben estar por llegar.
Miré a la Alexandra y caché que se removió incómoda. Una de las cosas que capto muy bien de ella es cuando está incómoda y sus expresiones me gritan que la saqué de ahí.
Le hice una seña preguntándole si quería que nos fuéramos y ella asintió.
Ayudé a la Ale a levantarse del suelo.—Nos tenemos que ir nosotras.—hice un puchero.—Tengo que ir a ver a mi hijo gatuno.
—¿Me van a dejar sola con este?—pregunta la Marti, mientras hace una mueca de desagrado y apunta al Bruno.
—¡Tsh! deberiai sentirte importante.—dijo el Bruno, ofendido.—Si te quedai con el hombre más pulento y wachito del mundo.
—"Wachito".—me reí y le pegué despacio en el brazo.—Wuachiturro será, y más encima pasao' a raja de mono.
Me miró mal.—Pasao' a raja quizás, pero wachito no.
Las tres nos quedamos calladas y nos miramos con confusión, pero luego nos dio un ataque de risa.
Me sorprende que este hueón haya llegado tan lejos.
—Ya, váyanse nomás.—dijo la Marti haciendo como que lloraba.—Les mandamos fotos de cuando estemos celebrando por salir de vacaciones.
Asentí y le di un beso en la mejilla.—Oki.
Con la Ale nos despedimos de los dos que se quedaron discutiendo y nos fuimos de la mano hacia estación central, donde tomamos el metro pa' irnos a nuestra casita.
Una de las cosas que siempre me ha gustado de la relación que tenemos con la Ale, es que logramos entender todo de la otra. A casi todo el mundo le sorprende nuestra relación, no solo porque no nos parecemos físicamente, sino que, porque siempre estamos la una para la otra. Quizás se pregunten: ¿Por qué vivo con mi media hermana? Bueno, todo parte cuando nuestro papito corazón dejó a dos mujeres embarazadas al mismo tiempo y después desapareció, al menos de mi vida. Nuestras mamás se hicieron amigas y con la Ale nos críamos como mejores amigas. Ahora estamos viviendo juntas con su mamita, que es como una mamá para mí.
—¿Estai triste?—le pregunto a la Ale apenas llegamos a la casa.—Te noté incómoda allá.
—Tú sabís por qué termine con el Luca.—dijo en voz baja, mientras se sentaba en el sillón.—Obvio que me voy a sentir mal.
Me tiré sobre de ella y la abracé.—Ya va a pasar... vai a ver que ese corazoncito dentro de poco va a estar lleno de amorcito y tranquilidad.
Sonrió triste.—Ojalá.
Le di un beso en la mejilla y me levanté para cumplir con mis labores de madre. Caminé hacia la cocina y saqué la comida de mi gato para echársela en su pocillo, pero, al momento de echarle la comida no llegó.
—¡Tulito!—lo llamé una y otra vez, porque él es súper puntual con sus comidas.—¿Ale, hay visto al Tulio?
Ella negó distraída, mientras miraba con atención su celular.—Debe andar por el patio, siempre se va pa' allá.
Empecé a buscarlo por toda la casa, mientras sentía mi corazón latir a mil por hora. Traté de hacer memoria de cuando fue la última vez que lo vi, pero no logré acordarme. He estado tan metida en la universidad, que ni quiera me había preocupado de ver si cuando le servía comida de verdad venía a comer.
—Ale...—sentí mis ojos cristalizarse y mi respiración acelerarse.—Desapareció mi gato.
Notita elita:
Con la finalización del primer capítulo, les doy la bienvenida a "¿andai robando gatos?". Como mencioné al inicio de este capítulo, esta historia significa mucho para mí, porque la escribí para superar la pérdida de mi gatito; que resultó un momento muy complejo en mi vida. Por eso, esta historia siempre sera de él.
Espero que en este chilensis logren encontrar un pedacito de mí y quizá un pedacito de ustedes también.
Disfruten mucho el chilensis!