La gata y el callejero

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Summary

Una historia sobre dos gatos <3

Genre
Romance/Other
Author
Naomi
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

La gata y el callejero

En la inmensidad de una noche fría y despejada, una gata negra solitaria vagaba sin rumbo bajo el brillo plateado de la luna llena. Su corazón estaba más que destrozado; estaba repleto de un dolor inmenso, una tristeza tan profunda que ni las estrellas en el manto del cielo nocturno podían igualar. ¿Quién podría haber imaginado que esta gata, que una vez había sido amada y cuidada, terminaría en esta desolada soledad? Su familia, la que una vez le había proporcionado amor y cuidado, la había abandonado sin ninguna pizca de misericordia, dejándola a la merced del implacable mundo. Por una cruel coincidencia, en una esquina oscura y olvidada de la ciudad, se encontró con un gato blanco callejero, un sobreviviente como ella en este mundo despiadado.


La gata, sorprendida y asustada por la abrupta aparición de este desconocido, retrocedió unos pasos. El gato callejero, al notar su miedo y confusión, intentó calmarla con palabras tranquilizadoras -No temas de mí, no juzgues por la apariencia, no soy malo-. La gata, con un nerviosismo evidente pero también con una pizca de esperanza en sus ojos amarillos, se acercó y con una voz temblorosa, le preguntó -¿Podrías ayudarme? Mi familia me abandonó y no tengo donde ir-.


El gato callejero la observó en silencio, su mirada penetrante la estudiaba como si intentara leer su historia en sus ojos. Después de un rato, le ofreció algo de comida que había logrado encontrar en un basurero cercano. La gata, a pesar de estar asustada pero hambrienta, decidió probar la comida, ya que su estómago rugía de hambre, no había comido en varias horas. El gato blanco, al verla comer con tanta necesidad, reafirmó sus palabras -No tienes que temer de mí-. La gata, sintiéndose más confiada y agradecida, decidió pasar con él el resto de sus días, ya que no tenía otra opción. En este mundo cruel, se había convertido en su único amigo y protector.


Con el paso de los días, el gato callejero se fue enamorando de la gata. Sin embargo, el miedo a ser rechazado lo consumía por dentro. Un día, después de reunir todo su coraje y armarse de valor, decidió confesarle sus sentimientos. Pero justo en ese mismo día, la gata, distraída y ajena al peligro, caminaba por la calle. Un camión se acercaba a gran velocidad y, sin darse cuenta, la gata ya estaba en medio de la calle. El gato callejero, al notar el peligro inminente, se lanzó sin pensarlo dos veces para empujarla fuera del camino.


Ey!! ¿Cuál es tu problema?!!!- gritó la gata, molesta por la interrupción. Pero al ver al gato callejero sangrando en el suelo, corrió hacia él. Las lágrimas de la gata caían sobre el pelo blanco del gato mientras preguntaba con una voz llena de pesar -¿Por qué hiciste eso, idiota?-. El gato blanco, con sus últimas fuerzas y a segundos de morir, respondió con una voz suave y cansada -Porque te amo-.


Poco a poco, los ojos del gato blanco se fueron cerrando. Ese fue su primer y último "te amo", su último suspiro, las últimas palabras que él le dijo a la gata que ahora, rota por dentro, gritó con todas sus fuerzas -¡Yo también te amo!-. Qué pena que fuese tarde ese "te amo".


Días más tarde, la gata visitó el lugar donde había visto al gato callejero por primera vez, un rincón oscuro que ahora parecía aún más sombrío. -Te extraño, idiota...- dijo, con lágrimas brotando de sus ojos. -Si tan solo hubiera mirado antes de cruzar... nada de esto hubiera pasado-. Cada día, la estabilidad emocional de la gata negra se iba desmoronando. Se sentía culpable, triste y sola.


La gata, desesperada y rota por dentro, volvió a vagar por las calles bajo la luz de la luna. Una vez más, caminaba sin rumbo con el corazón destrozado. Terminó en un templo antiguo y, entre las hojas secas, escuchó un susurro extraño pero familiar -Te amo-. La gata miró a su alrededor, asustada. -No temas de mí, por no verme no significa que sea malo, ¿recuerdas?- dijo la voz.


La gata, todavía asustada pero aliviada, preguntó -¿Quién... eres?-. Entonces, se dio cuenta de quién era. -Eres... Idiota, te extrañé- dijo, mientras comenzaba a llorar. -No llores, mi vida- dijo la voz del gato callejero. -Te extrañé tanto, yo... yo también te amo- dijo la gata, entre sollozos. -Yo también te extrañé- respondió la voz del gato, con un tono delicado lleno de amor.


Desde entonces, todos los días la hermosa gata negra iba al templo a hablar con el espíritu del gato callejero blanco. Esta historia es un reflejo del verdadero amor de dos seres opuestos y la profundidad de sus almas cuando expresan su amor mutuo. A pesar de la adversidad y la muerte, su amor trascendió, demostrando que no hay barreras para el corazón cuando se trata de amor verdadero.