Prologo
Cuando Takemichi estaba más tiempo con la Mizo Gang, todos ellos, aparte de estar haciendo pleito como pandilla, también tenían un pequeño secreto.
Les gustaba coser y tejer
Aunque todavía lo hacen, pero ya no tan a menudo como antes, pero, como se adentraron en ese mundo de la aguja y el hilo, simple. Cuando Takemichi era pequeño, su madre le agradaba coser y tejer diferentes prendas: blusas, gorros, guantes, etc. Takemichi quería saber por qué a su madre le gustaba tanto ese tipo de cosas, así que un día le preguntó.
Su mamá al saber que su hijo tenía curiosidad desde hace un tiempo le empezó a enseñar de poco a poco, Takemichi lo primero que hizo fue un pequeño bordado en un simple pañuelo, y aunque pareciera como si se descosiera en cualquier momento su madre lo atesoro y lo conservo por siempre. Y así, con esa pequeña ilusión, siguió aprendiendo a coser junto a su madre.
Por lástima, su madre había fallecido cuando tenía 10 años, dejándolo con una buena herencia, que, no lo hacía rico, pero tampoco pobre. Y también podía continuar con su vida porque seguía cosiendo y tejiendo, vendiendo varias cosas en una pequeña página que le hacía ganar pequeñas cantidades de dinero, pero luego lo dejó porque eso le recordaba mucho a su mamá. Cuando el chico entró a secundaria se encontró con Takuya, un amigo de la infancia, después empezó a socializar más haciéndose amigo de otros tres chicos, como Sendou, pero lo apodaban Akkun, Yamagishi y Makoto.
Ese pequeño grupo empezó a meterse en varias cosas y gracias a su amigo Yamagishi se metieron al mundo de pandilla, y se apodaron como la Mizo Gang. No eran reconocidos para nada, pero les agradaba estar ahí, un día cuando la Mizo fue a la casa de Takemichi por error entraron el cuarto donde tenía cosas para coser y tejer. Los cuatro le preguntaron de por qué tenía eso y él les dijo su historia. No bromeó cuando todos lloraron y lo abrazaron por ello, pero luego de tantas lágrimas le preguntaron si podían tener algo con su insignia de la Mizo, Takemichi, aunque no muy convencido dijo que lo intentaría, los demás se sintieron emocionados y después de eso los 5 empezó a acercarse más entre ellos.
Cuando pasó una semana de aquello Takemichi, aunque avergonzado, les llevó unos pañuelos con su insignia de la Mizo y también con el título de su pequeña pandilla, los cuatro al ver eso se emocionaron y le agradecieron al chico que se había teñido el pelo de rubio.
Después de eso, Takemichi grabó la sonrisa de sus amigos que le hicieron recordar a su difunta madre y le hicieron seguir con su antiguo hobby, los demás de la Mizo al ver eso también quisieron apoyarlo y también quisieron aprender. Y así la Mizo se convirtió no solo una pandilla que a nadie le importaba, sino también en un pequeño grupo de costura. Nadie más sabía de eso y eso era bueno para los cinco, ya que no querían que las personas se burlaran de ellos, por hacer algo que para las personas pensaban que era “femenino”. Aunque a ellos no les importaba, aun así, lo mantuvieron en secreto por un tiempo hasta qué…
[…]
Un año después.
La Mizo Gang estaba platicando tranquilamente en su salón de clase, al igual que los demás estudiantes que se encontraba ahí, ya que su profesor de esa hora aún no llegaba. Todos suponían que había faltado, pero de repente el profe habré la puerta haciendo que todos volteas en a él y se aparece directo a sus asientos.
— Buenos días, alumnos, disculpen la tardanza, pero hubo un pequeño contratiempo en la junta de maestro de hoy. Al parecer se nos ha comentado que la escuela quiere recaudar fondos por los problemas que hay en algunas instalaciones— habló el profesor mientras entraba al salón y dejaba su maletín en el escritorio, luego mientras hablaba se posicionó al frente del escritorio para continuar explicando el tema. — ahora, el director dio un acuerdo que dentro de dos semanas se hará un festival de recaudación, este festival será por tres días, el primer día será solamente de los alumnos de la escuela, el segundo día será también de alumnos y el tercer día será escuela abierta, para que inviten a sus amigos o familias.
Todos en el salón se sorprendieron y consiguieron murmurar que era una idea increíble, y que estaban emocionados por ello, el maestro al ver cómo los alumnos empezaban a hablar más fuerte decidió silenciarlos. Los demás hicieron caso a ello y siguieron, mientras tanto a Takemichi no le interesaba tanto ello, ya que sabía que los demás escogería algo y él solamente aportaría cuando le dijesen que tiene que aportar.
— Escuchen, esto se puede hacer de varias maneras, como nos dijo el director a nosotros — empezó a decir el maestro mientras sacaba un marcador de su maleta y empezó a escribir —una de ellas es, que todo el salón haga algo, pero que no copie lo de los demás salones. El otro es, que el salón también puede dividirse, pero solamente ya sea en dos o tres grupos para que las recaudaciones sean más, y el tercero es que, si el salón no quiere, también no es necesario participar, ya que esto no es obligatorio, pero si debe participar en los demás puestos que pondrán sus compañeros de otros salones.
Dijo el maestro, los demás se emocionaron y nadie sabía qué hacer hasta que la jefa del salón obtuvo una idea.
— Que les parece dividir el salón en tres grupos— dijo la chica mientras los demás también hablan sobre ello y que era una buena idea, la chica sonrió al ver que sus compañeros aceptaron su propuesta y el maestro les decía que estaba bien.
— Si todos están de acuerdo está bien, yo no les daré la clase hoy para que puedan quedarse de acuerdo, que tengan buen día — dijo el maestro, para después agarrar su maletín y salir del salón.
Cuando el maestro salió, todos los alumnos obtuvieron un platicar sobre el tema y la jefa se posicionó al frente del salón para que todos le prestarán atención.
— Muy bien, ya que quedamos así, vamos a separar los grupos, por el hecho de que somos 45 alumnos, ¿qué les parece separarnos 20 y 20? — les pregunto la chica a los demás y todos quedaron de acuerdo, pero alguien levantó la mano haciendo que la chica le diese la palabra.
— ¿Y que pasara con los otros 5? — pregunto haciendo que los demás también se diesen cuenta de ello, la chica solamente se rio y le respondió.
— Eso es fácil, los últimos 5 serán los “famosos” Mizo Gang — declaró la chica con gracia mientras veía a los 5 chicos, donde los cinco la veían confundida y enojados también.
— Oye, eso no es justo, porque no dividir el salón de manera justa, ¿y solamente hacemos dos grupos? — le preguntó algo enojado Akkun mientras veía a la chica, y esta solamente sonrió.
— Por qué sé que ustedes 5 no aran nada para aportar a la clase, así que decidió ponerlos por separado, ¿qué? Acaso ustedes como “pandilla” no pueden hacer un simple puesto, algo se les ocurrirá, por ahora los demás por favor vengan para poder separarlos y luego ver qué puestos colocar.
A los 5 les molesto ese comentario, pero se guardaron todo lo que querían decir.
[…]
Cuando las clases terminaron, el pequeño grupo salió de la escuela para ir a la casa de Takemichi.
— Cielos, sabía que jiyue nos odiaba, pero no creí que tanto — habló Yamagishi mientras suspiraba y caminaba algo molesto.
— Ya sé, pero por ahora lo que nos queda es planear algo para que ellos vieran que nosotros podemos armar un buen puesto, incluso mejor que el de ellos—dijo Takemichi mientras caminaba y les daba ánimo a los demás, y estos también estaban dispuestos a declararles una guerra a los demás de su salón, y asintieron emocionados.
Cuando llegaron a la casa de Takemichi dejaron sus mochilas en la entrada y se fueron a la sala a descansar, los 5 mientras platicaban y comían chucherías, mientras también pensaban sobre qué tipo de puesto poner.
— Nada, no tengo nada Ahh— dijo fastidiado Makoto, mientras se inclinaba para atrás, para recostar su espalda en el sofá.
— Ya sé, yo tampoco tengo nada, y siento que lo que sea que pongamos será algo que al salón le sirva como burla—respondió Yamagishi mientras se inclinaba en la mesa que había en la sala.
Nadie tenía buenas ideas sobre qué tipo de puesto poner, hasta que los distrajo un pequeño sonido.
— Oh, debe ser Hina…— dijo Takemichi mientras agarraba su teléfono de su bolsillo, y mientras agarraba su teléfono por accidente también agarro su pañuelo donde vieron el bordado con el logo de su pequeña pandilla. Los demás al ver el bordado se les ocurrió una idea muy loca —… dice que ella y su grupo aran un pequeño planetario— dijo el chico mientras volteaba hacia sus amigos, pero estos sonrieron a la par mientras veían al chico.
— ¿Qué tal si hacemos un puesto de muñecos? — le preguntó Takuya a Takemichi mientras este se sorprendía por ello.