Voz
Fue durante la celebración de Halloween. Todos estaban muy entretenidos bailando, comiendo y conversando. En un inicio, yo también estaba tratando de formar parte de ese mundo, hasta que lo escuché… el llamado de mi compañero destinado.
Hermione y Ron, los mejores amigos de Harry, se encontraban en medio de la pista de baile a insistencia de Hermione. Era el primer año desde la guerra que Harry aceptaba salir a una fiesta, incluso a pesar de que todavía dolía pensar en sus padres. Sin embargo, este era el momento especial de Hermione, ella era como su hermana y sin duda no iba a perderse la celebración de su ascenso en el ministerio. Usualmente tampoco le gustaban las fiestas, pero esta vez ella quería disfrutar al máximo de todas las cosas de las que se supone ya no podrá disfrutar una vez se encuentre demasiado inmersa en el trabajo ─como si esa no fuera la Hermione de siempre, una bruja demasiado comprometida con los estudios y después con el trabajo─ como lo es un simple baile con su prometido durante la celebración de Halloween del ministerio.
Harry se quedó esperando, simplemente observando a sus amigos disfrutar. Él mismo no pudo evitar sonreír al verlos tan felices, a pesar de que la nostalgia había invadido su mente y corazón. Sin poder evitar anhelar lo que sus amigos tenían, una pareja con quien compartir los momentos más importantes de su vida, alguien que estuviera allí al llegar a casa, un abrazo, una sonrisa… una familia.
—Esta fiesta es un asco, por qué no vamos...
«Esa voz», se dijo a sí mismo girando la cabeza en la dirección de dónde había provenido el murmullo. Lamentablemente, el fuerte sonido de la música, sumado a la gran cantidad de gente aglomerada a su alrededor, no ayudó a que ubicara a la persona que escuchó. Por el tono de la voz imaginó que se trataba de un mago o de una bruja con voz varonil, sea como sea, esa voz había llamado su atención y erizado su piel. Su padrino, cuando aún seguía vivo, le habló al respecto: «cuando tu alfa reaccione al tono de voz de un omega, sabrás que se trata de tu pareja destinada», no obstante, esos sólo eran cuentos para niños. Historias dónde se hablaba de que los alfas y omegas tenían parejas destinadas, personas con las que conectarían en cuerpo y alma, pero hasta la fecha no conocía a nadie que hubiera encontrado a su pareja destinada. De hecho, Hermione alguna vez explicó que las excepciones eran contadas y databan de hace cientos de años.
Impulsado por la curiosidad se aventuró entre la multitud, tratando de encontrar al causante de que su cuerpo reaccionara de esa manera tan inusual, pero no pudo hallarlo. Había demasiadas personas, pudo haber sido cualquiera. Incluso podría ya haberse ido. Lo escuchó decir que la fiesta era un asco. Seguro que sí, se había ido y no pudo ver su rostro.
—¿Amigo, estás bien? —escuchó la voz de Ron.
Asintió lentamente.
—Harry, nos preocupamos cuando te vimos tan alterado —dijo Hermione.
Harry poco a poco dio la vuelta para volver a la esquina apartada del salón donde hace unos momentos se encontraba. Sus amigos lo siguieron.
—¿Qué pasa, Harry? —preguntó Hermione, esta vez mucho más preocupada.
—Nada, sólo me confundí, pero no es nada, no te preocupes.
Para qué hablarles de algo tan trivial. Ni siquiera sabía si de verdad había ocurrido o únicamente lo había imaginado. Era mejor así, guardar sus pensamientos para él, no obstante, volvió a escuchar la voz, esta vez más cerca, esta vez iba dirigida a él.
—¡Potter! —exclamó sorprendido, el joven sangre pura más irritante de la historia. Desde que habían ingresado al colegio, Malfoy le había hecho la vida imposible a Harry, correspondió a la antipatía, comportándose igual de cruel, burlándose cada vez que tenía oportunidad y peleando a puño limpio en las ocasiones en que el rubio soltaba demasiado la lengua—. Granger y Weasley —completó sin poner esa expresión agria que solía usar cuando se dirigía a ellos (Harry estaba seguro de que únicamente la hacía cuando él estaba presente).
Hermione se apresuró a saludarlo cortésmente, hace tiempo que ambos trabajaban juntos y habían logrado entablar una relación cordial, Ron simplemente dijo «Hurón», pero Harry no respondió. Aquella voz, la que había escuchado y había erizado su piel, aquella que pertenecía a su compañero destinado, la que se supone indicaría quien era el amor de su vida, pertenecía a Draco Malfoy.