Drunk 𖤐 Heejay

Summary

❝ ⎯ Honestamente, no sé qué estoy diciendo ni porqué hago lo que hago, pero supongo que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad, ¿no crees?⎯ . ❞ Heeseung es ciego y Jay es su mejor amigo. Jay esta secretamente enamorado de Heeseung, así que, con sus sentimientos escurriendo de su pecho como un vaso al tope de agua, comienza a confesarle su amor por medio de mensajes de voz. ‣ No permito copias y/o adaptaciones. ∅ ‣ O.S/One Shot. ‣ Heeseung¡! Top // Jay¡! Bottom ‣ NO +18 ↬ Extensión: 2355 Palabras.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

𝟎𝟎

—¡Vamos Jay, por favor! —. El nombrado niega con la cabeza nuevamente a las súplicas de su amigo.


—No Jake, no quiero salir, quiero ir a pasar el rato con Heeseung, es fin de semana y no quiero que lo pase solo —. Murmuró, tratando de apartar a Jake que estaba colgado de su brazo como si su vida dependiera de ello.


—Siempre estás con Heeseung, apuesto a que el no se molestará si sales de fiesta conmigo una noche —. Jay quiere negarse, pero entonces cae en cuenta de la situación, Heeseung es su mejor amigo —omitamos el pequeño detalle de que esta muy enamorado de él— pasan todo el tiempo juntos, Jay se la vive casi las veinticuatro horas del día en su casa, enseñándole a cocinar, ayudándole a cambiar los muebles de lugar cuando Heeseung sentía que ya hacía falta un cambio, cuando eso ocurría Jay tenía que estar al pendiente de él todo el tiempo, en lo que lograba acostumbrarse al nuevo orden de los muebles.


Porque sí, Heeseung era ciego de nacimiento, Jay le había conocido cuando apenas tenía cuatro años, en aquel entonces solía tomar la mano de Heeseung todo el tiempo, guiándolo por los pasillos del preescolar o ayudándole a subir las escaleras para deslizarse por el tobogán, fue así como empezó su gran amistad.


Que con el tiempo Jay arruinó gracias a que su estúpido corazón decidió comenzar a tener otro tipo de sentimientos hacia su mejor amigo, no supo exactamente cuándo o cómo, pero un día simplemente ya se imaginaba una vida junto a Heeseung, tomados de la mano mientras sonreían o compartían besos cariñosos.


Sacudió la cabeza para deshacerse de esos pensamientos y observó un par de segundos a Jake, antes de asentir.

—Bien, tú ganas, ¿contento?


El contrario asintió emocionado, apartándose para dejar que Jay tomara su celular. Le envío a Heeseung una nota de voz disculpándose y explicando que acompañaría a Jake a una fiesta, Heeseung le respondió minutos después, pidiéndole que no se preocupara por el y fuera a divertirse, despidiéndose no sin antes agregar que Jay no tenía por qué darle tantas explicaciones, que podía salir con quién quisiera a donde fuera.


Jay se sonrojo al ver los ojos inquisitivos de Jake, podía entender lo que decía esa mirada a la perfección: “es cierto, no tienes que darle explicaciones, pero quieres hacerlo porque te gusta”. Jay nunca le había hablado a nadie acerca de sus sentimientos, pero sabía que Jake ya estaba enterado de ello, además, no es como que pusiera mucho empeño en esconderlo, no sabía disimular y suponía que la mayor parte del día mantenía una expresión de estúpido en su rostro mientras veía a Heeseung.


Dejo su celular en la cama y apretó las mejillas de Jake. —Deja de mirarme así, me siento juzgado.


Jake ríe. —Eso es porque te estoy juzgando, mucho —. Admite, volviendo a verlo con los ojos entrecerrados.


—Mejor comencemos a arreglarnos para salir, hace mucho no bebo y planeo beber hasta olvidar en dónde estoy —. Soltó, acercándose a su clóset para buscar un conjunto que le haga ver bien sin ser demasiado como para destacar, algo sencillo, pero con estilo.


Eligió algo para el y después se giro para observar a Jake de pies a cabeza, volviendo a girarse en dirección al clóset con un conjunto en mente, le tendió la ropa al contrario y este se fue al baño mientras Jay se cambiaba en su habitación.


En cuestión de minutos ambos estuvieron listos frente a la puerta principal, Jay se despidió de su madre y salió junto a Jake, quién ya había pedido un taxi.


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—Jay, ya basta, te invite para que pudieras distraerte un rato, no para que te estuvieras sintiendo culpable por abandonar a tu amorcito —. Jake murmura y solo así Jay sale de su ensoñación, percatandose de que ya habían llegado al lugar.


No puede evitar darle un codazo a Jake. —Ya te dije que no es mi amorcito y que no me gusta, mejor abre la puerta para poder bajar —. Le reprende, ignorando sus ojos en blanco y su sarcástico “ajá, lo que digas”.


Ambos bajan del auto después de pagarle al taxista, Jay suelta un suspiro, recordando las palabras de Jake, es cierto, no puede sentirse culpable por algo tan irrelevante. Alza la vista ahora más decidido, va a divertirse está noche y no va a preocuparse por nada que no sea disfrutar de la estruendosa música.


Las horas se pasan como segundos, Jay apenas logra recordar que entró al lugar junto a Jake y ambos comenzaron a pedir los mejores tragos que tenían en la barra, ahora había demasiado alcohol en su organismo, las personas se pegaban a su cuerpo con insistencia, la música destrozaba sus tímpanos y se sentía desorientado por minutos.


Ni siquiera recordaba dónde había dejado a Jake, creía haberlo visto bailar con un chico a unos metros lejos, apartados de la gente. Jay se tambaleó desde la pista de baile hasta llegar a la barra nuevamente, dándole a Jake un tiempo a solas con el chico, pero aún viéndole a lo lejos por si llegaba a necesitar su ayuda.


Pidió otro trago, ni siquiera sabía su contenido, tenía un brillante color azul, una sombrilla, una rodaja de piña en el borde del vaso y una pajilla, Jay quitó la pajilla y se lo bebió de un trago, sintiendo el líquido raspar en su garganta.


Su teléfono vibró en el bolsillo de su pantalón, lo saco solo para ver un mensaje de su madre en la pantalla, pidiéndole que se divirtiera y que no bebiera demasiado.


Tarde, pensó para sus adentros, sonriendo de lado.


Iba a guardar el teléfono nuevamente en su bolsillo, pero algo le detuvo; su fondo de pantalla.


Una foto de Heeseung. Recuerda perfectamente el día en que la tomo cuando ambos estaban en el jardín, Jay observando la flores y Heeseung disfrutando del viento golpeando su rostro con sus ojos cerrados y una bonita sonrisa.


Jay estaba tan encantado, no pudo evitar sacar su celular y tomar una rápida foto, también recuerda que Heeseung le asustó al preguntarle si había tomado una fotografía, Jay ni siquiera pudo pensar, tartamudeo mientras soltaba un “¿Porqué lo dices?” Heeseung rio y le respondió que se había sentido muy observado repentinamente.


Ah, lo amaba tanto.


Una ola de confianza le inundó repentinamente, tenía que hacerlo, no podía seguir guardando sus sentimientos por Heeseung, no podía seguir viviendo del "si hubiera".


Desbloqueó su celular y entró en la última conversación que había tenido con Heeseung.


Envío un mensaje escrito y en menos de dos minutos hubo un audio en respuesta.


“Uhm, no sé quién eres, pero enviar mensajes de texto es inútil”. Y rio, una risita burlona que derritió el corazón de Jay, quien golpeó su frente con la palma de su mano al recordar ese detalle.


Presionó el botón para grabar

un audio antes de que pudiera arrepentirse. —Soy yo Heeseung, sigo aquí en este lugar que honestamente aún no sé qué es —. Habló, riendo y enviando el mensaje que casi instantáneamente fue escuchado.


Heeseung respondió y Jay camino hacia afuera para tomar aire y escuchar el audio claramente.


Ya afuera, se recostó contra un frío muro de concreto, mareado y con una sonrisa estúpida en su rostro presionó el botón que reproducía el mensaje.


—Oh, Jay, ¿estás borracho? No debiste beber tanto —. Ah, por supuesto que iba a regañarlo, Jay alzó la cabeza, observando hacia el cielo mientras Heeseung seguía hablando. —¿Porqué me hablaste?, ¿necesitas ayuda?


Jay lo pensó, suspiro y acercó el teléfono a sus labios. —Estoy bien, pero creo que sí necesito ayuda, tu ayuda —. Sus manos temblaron, pero sus palabras salieron claras y seguras. —Me gustas Heeseung, oh maldita sea, me gustas tanto y estoy tan cansado de seguir fingiendo que no es así.


Envío el mensaje y antes de que Heeseung pudiera escucharlo, envío otro. —Honestamente, no sé qué estoy diciendo ni porqué hago lo que hago, pero supongo que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad, ¿no crees? Tal vez mañana me arrepienta de esto, pero no hoy, hoy no.


Después de eso, apagó su teléfono como el vil cobarde que era, entró al lugar solo para llevarse a Jake a rastras.


Ambos estaban demasiado borrachos y solo seguirían haciendo estupideces, Jay se había confesado y Jake acababa de dejar que un extraño le comiera la boca. Sí, definitivamente mañana tendrían mucho de que arrepentirse.


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—¡Mierda, mierda! —. Jay grita, despertando bruscamente a Jake, quien duerme a su lado.


—¿Porqué gritas? La cabeza me está matando —. Se queja.


Jay le toma de los hombros, sacudiéndole. —¡Le envié mensajes a Heeseung anoche, le confesé mis sentimientos mientras tú te besabas a un desconocido! —. Jake parece tranquilo hasta que escucha las últimas palabras del contrario.


—¡¿Que yo hice qué?! —. Ambos chicos se dejan caer en la cama nuevamente, lamentando las decisiones que tomaron anoche.


—Oh dios, ¿cómo veré a Heeseung a la cara? —. Jay lloriquea contra su almohada.


Jake se levanta, tomando asiento de manera rápida. —Espera, ¿no te respondió?


Jay sigue los movimientos de Jake y toma asiento en la cama a regañadientes. —Me envió una nota de voz, pero no he querido escucharla, seguro me odia y rompió nuestra amistad.


Jake rueda los ojos y le arrebata el celular. —Si claro, dirá todo eso en un audio de diez segundos —. Murmura, reproduciendo el mensaje.


—Ah Jay, hablaremos de esto mañana, cuando estés consciente —. El nombrado siente un escalofrío en su columna vertebral al escuchar la voz de Heeseung.


—Te lo dije, seguro le gustas también.


Jay niega con la cabeza. —Solo me lo dices para que no me sienta el doble de culpable, ¿verdad? —. Jake ríe y le da un golpecito en la frente.


—Eres un tonto, tal vez no lo hayas notado, pero Heeseung también babea mucho por ti.


—Supongo que se vale soñar —. Responde, es obvio que Heeseung no siente lo mismo por el.


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La mano de Jay va y viene, se acerca a la puerta y unos segundos después se aleja.


Está en la casa de Heeseung, pero ni siquiera ha tenido el valor de tocar la puerta, justo cuando se da media vuelta dispuesto a marcharse, su mirada se encuentra con los amenazantes ojos de Jake.


No había podido venir solo así que Jake prácticamente le había arrastrado hasta la casa de Heeseung y ni siquiera había querido irse, quedándose de pie frente al jardín de Heeseung para que Jay no tuviera la oportunidad de correr.


Jake movió los labios, sin soltar palabra alguna, pero Jay lo entendió

a la perfección, un gran y molesto.

—Hazlo ya.


Jay rodó los ojos y se giró en dirección a la puerta de nueva cuenta, cuando estaba a punto de dudar nuevamente, Jake corrió y tocó la puerta, atrapandolo en un abrazo para que no huyera.


Cuando Heeseung abrió la puerta Jay perdió el aliento, se veía tan hermoso como siempre, sus ojos grises, sus labios rosados, sus cabellos negros, todo él tenía a Jay como un idiota enamorado.


—¿Jay? —. Heeseung preguntó con expresión confundida y una ceja alzada.


Al ver a Jay vacilando de nuevo, Jake tomo la palabra. —Hola Heeseung, sí, es Jay, yo solo vine a traerlo, espero que se la pasen genial —. Jake gira y comienza a caminar, dejando a Jay solo.


Heeseung ríe al escuchar los pasos alejándose. —¿No hablarás Jay?


—Yo, eh, sí, lo siento —. Apenas puede hablar sin que se le enreden las palabras.


Heeseung se hace a un lado y lo invita a pasar, las piernas de Jay tiemblan cuando comienza a caminar.


Sus piernas tiemblan tanto que Jay tiene que dejarse caer en el primer sofá de la sala, Heeseung hace lo mismo y toma asiento en otro pequeño sofá individual.


Jay está desparramado en el sofá, se ve pálido, su frente suda, sus manos también tienen un leve temblor y sus labios están resecos, por otro lado, Heeseung está en una posición recta, con las piernas cruzadas, bien aseado y una sonrisa tranquila adorna su rostro.


Se ven tan diferentes, y lo son, Jay es un desastre y Heeseung, bueno, el es perfecto.


Sacude un par de veces la cabeza para dispersar esos pensamientos de colegiala enamorada.


—¿Qué pasa Jay?, ¿no repetirás lo que dijiste anoche? —. Bien, era ahora o nunca.


No, no iba a repetirlo, en cambio se puso de pie, acercándose al sillón en donde Heeseung estaba sentado, tomo su mentón entre una de sus manos temblorosas. —Me gustas Heeseung, y lo siento.


—Porqué lo sie—. Y lo beso, tuvo esos finos labios tocando los suyos y se sintió de maravilla.


Heeseung abrió los ojos de sobremanera antes de tomar el cuello de Jay para atraerlo hasta su regazo, Jay no opuso resistencia, aún con sus labios pegados a los de Heeseung, subió a su regazo, soltando un suspiro embelesado cuando sintió las grandes manos apretar su cintura.


Se separaron solo cuando el aire comenzaba a faltarles, solo un fino hilo de saliva les unía, Jay recargo su frente contra la de Heeseung, al estar sobre su regazo, Jay le llevaba unos centímetros de altura.


—Tú también me gustas Jay,

pero yo... No quiero atarte a

alguien así, soy una persona incompleta y eso probablemente nunca va a cambiar —. Jay sabía a lo que se refería, su ceguera, eso siempre había significado un problema para Heeseung, pero no para el, le amaba, justo así.


Su corazón dolió al ver su expresión dolida. —Eso nunca será un problema, eres perfecto Hee —. Susurró, dejando un beso en una de sus mejillas.


—Para ti —. Respondió, abrazando la espalda de Jay para atraerle más cerca e inhalar su dulce aroma.


—Y eso es más que suficiente, no necesito competencia —. Heeseung ríe y Jay le sigue poco después, acercando su nariz hacia sus cabellos para aspirar el aroma frutal de su shampoo.


—Tienes razón, nadie puede competir contra ti —. Admite, alzando la cabeza para poder ver a Jay a los ojos.


Jay no resiste mucho antes de lanzarse sobre sus labios, es por mucho una de las mejores sensaciones que ha experimentado.