Falda 𖤐 Heejay

Summary

❝ ⎯ Mi omega se ve tan hermoso con esa pequeña falda⎯ . ❞ Jay pierde una apuesta con Sunoo y ahora tiene que usar una falda por primera vez, lástima que su alfa iba a encontrarlo en medio de tan vergonzosa situación. ‣ No permito copias y/o adaptaciones. ∅ ‣ O.S/One Shot. ‣ Heeseung¡! Top Jay¡! Bottom ‣ +16 ↬ Extensión: 1796 palabras.

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Complete
Chapters
1
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n/a
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18+

૮ ˶ᵔ ᵕ ᵔ˶ ა♡

—¡N-no nos alteremos, recapacita Sunoo! —. Jay ruega.


Hace unos días Sunoo y Jay habían decidido hacer un trabajo bastante importante juntos, pero ya que ambos chicos son un desastre decidieron apostar para verse obligados a hacer ese trabajo a la perfección.


La apuesta era simple, quien no tuviera su parte del trabajo antes de la hora acordada en lunes tendría que usar una falda, ¿porqué una falda? Porque ambos las odiaban y sería vergonzoso. Un castigo apropiado por ser irresponsable.


Lamentablemente fue Jay quien no trajo su parte del proyecto, pero en su defensa, su alfa estuvo mimandolo todo el fin de semana y lo olvidó por completo.


—No, no, no y no, ahora mismo vamos al centro comercial a comprar esa falda Park Jongseong —. Sunoo negó, señalando un gran y feo cinco que había sido dibujado con rotulador rojo sobre su parte del trabajo.


Jay solo puede agachar la cabeza con resignación. —Supongo que no tengo de otra.



—¿Qué te parece esta? El rosa te sienta bien.


—Oh, jódete Sunoo —. Jay murmura, haciendo pucheros mientras lanza la falda a su cama junto con las otras


—¡Park Jongseong recoge esa falda rosa y ve al baño a cambiarte, vas a pagar por eso horrible cinco en mi perfecta parte del proyecto! —. Amenaza, cruzándose de brazos y utilizando su mirada amenazante.


Jay bufa, tomando la falda y caminando hacia el baño a regañadientes.


Observa su reflejo en el espejo con vergüenza, la falda es corta, apenas logra cubrir la mitad de sus muslos y siente que el tono rosa pastel no va bien con su piel acanelada, es simplemente ridículo.


—¡Jay deja de jugar al tonto y sal del baño! —. La voz de Sunoo se escucha claramente detrás de la puerta y Jay resopla, suspirando mientras toma el pomo de la puerta para salir.


Camina con lentitud hasta llegar frente a Sunoo, quien le mira atónito durante un par de segundos que parecen una eternidad. —¡Ríete si quieres, pero habla que me pones nervioso! —. Jay ruega, perdiendo la paciencia.


—Jay... Te ves increíble, lo cual no es justo considerando que esto era un castigo —. Sunoo murmura y Jay no puede evitar verle como si estuviera loco.


—¿De qué hablas? ¡Me veo fatal Sunoo! —. Suelta, tomando asiento en su cama mientras cubre su rostro, usar una falda estaba matando su autoestima de una manera abismal, dañaba su poca dignidad y aunque el pedazo de tela era cómodo, no compensaba sus inseguridades del tamaño de un elefante.


Puede sentir un peso extra a su lado y después un brazo rodeando su cuerpo con cariño. —Jay, sé que no estamos acostumbrados a esto y que es la cosa más vergonzosa del mundo, pero no miento, se te ve genial. Quizás suene demasiado gay pero, tienes unas piernas preciosas.


Jay ríe, dándole un golpe en la frente a Sunoo. —Ambos somos gays idiota, ¿o quieres que te recuerde a tu alfa mimado?


Sunoo le mira con indignación. —¡No metas a mi Ni-ki en esto! O quieres que hablemos de tu alfa coqueto —. Advierte, haciendo que Jay se quede en completo silencio.


—Volviendo al tema, deberías probarte las otras faldas que compramos, apuesto a que también te quedan de maravilla —. Propone, levantando un poco los holanes de la falda que Jay lleva puesta.


Jay se pone de pie, acercándose al espejo en la pared que le permite verse de pies a cabeza, pasa las yemas de sus dedos por la tela, tratando de alisar la falda que en realidad no tiene ni un solo doblez o arruga, no sabe exactamente cuánto tiempo se queda en la misma posición, observando sus piernas descubiertas, hasta que finalmente el autoestima le gana a su dignidad y sonríe, tal vez no se ve tan mal.


Sunoo se coloca detrás de el y pone sus manos sobre sus hombros, dándole una sonrisa cómplice. —¿Ves? Te dije que tenía razón, te ves perfecto Jay.


El nombrado abre la boca para responder cuando la puerta de su habitación es abierta, encontrándose cara a cara con su alfa. Lee Heeseung.


Jay se queda petrificado al igual que Sunoo, mientras el alfa clava sus ojos sobre el, dándole un vistazo rápido a todo su cuerpo y deteniéndose abruptamente en las piernas de Jay, o más bien, en la falda que marca a la perfección su delgada cintura.


—Sunoo, ¿podrías salir? —. El chico no necesita oírlo dos veces, sus piernas parecen moverse por cuenta propia y corre hasta llegar a la puerta principal.


Cuando el sonido de la puerta siendo cerrada llega hasta el segundo piso, Heeseung se encarga de cerrar la puerta de la habitación también, acercándose de manera lenta al cuerpo aún pasmado de Jay.


—Hee to-todo tiene una explicación, y-yo no voy a vo-volver a utilizarla—. Jay apenas tiene la oportunidad de hablar, Heeseung le interrumpe, tomando su cintura con posesividad y atrayendolo más cerca.


—¿Y no planeabas dejarme disfrutar de esta maravillosa vista? —. Jay casi siente a su lobo ronronear cuando el olor a limón de Heeseung le envuelve.


Jay apenas tiene la oportunidad de abrir la boca, no logra pronunciar palabra o sonido alguno cuando los ojos mieles de Heeseung le observan de una manera tan profunda que logran hacerle sentir desnudo.


—Arrodíllate —. Heeseung usa su voz de mando y Jay sabe que está perdido cuando sus piernas ceden casi de inmediato, dejando sus rodillas contra el frío suelo de madera.


Heeseung despega la vista de su cuerpo apenas unos segundos para observar la habitación como si estuviera en busca de algo, hasta que acerca una silla acolchada de color rojo vino.


La coloca justo frente a Jay, tomando asiento en esta y agachándose un poco para tomar la barbilla del omega. —Mi omega se ve tan hermoso con esa pequeña falda —. Jay jamás lo admitiría, pero tanto el como su lobo querían saltar de felicidad cada que recibían un cumplido de su alfa.


Cuando Heeseung se acomoda mejor en la silla y abre sus piernas, Jay sabe lo que quiere, y no planea negárselo.


Se acerca solo un poco, jugueteando con la bragueta del pantalón y mirando de manera juguetona a Heeseung, que se mantiene serio, Jay sabe que lo está disfrutando así que no le importa mucho.


—Hazlo lindo, usa esa bonita boca y toma tu comida —. Oh, dios. Jay definitivamente iba a complacer a su alfa.


Por fin toma el cierre entre sus dedos y lo baja, dejando a la vista unos bóxers negros escondiendo una prominente erección, Jay casi babea ante la vista de su alfa mordiendo su labio inferior mientras sus pantalones están abiertos y su erección a la vista, pero la cosa que logra excitarle en demasía es que mantenga sus ojos clavados en el.


Jay deja su nerviosismo de lado y se acomoda mejor en el suelo, acercándose un poco más a la entrepierna de su alfa, solo espera que su lobo no esté soltando demasiadas feromonas, acerca su boca y da una pequeña lamida por encima de la tela que logra sacarle un gruñido excitado a Heeseung.


Ahora con más confianza y una casi imperceptible sonrisa ladina, toma el elástico para apartar el pedazo de tela de su camino, casi sonriendo victorioso al conseguirlo.


El gran miembro de Heeseung está frente a su rostro, goteando un poco de líquido preseminal, rojo y con algunas venas marcadas, Jay relame sus labios antes de sacar su lengua y pasarla lentamente por toda la erección.


Los gemidos contenidos de su alfa le incitan a continuar, su mirada se encuentra con la de Heeseung y apenas mete la punta del miembro a su boca, sin detener el contacto visual, abre un poco más los labios y deja que el miembro entre en su garganta hasta tocar su úvula y provocarle un par de arcadas.


Heeseung parece no resistirlo más y toma los cabellos negros de Jay entre sus dedos. —¿Es tan bueno mi pene?, ¿te gusta que sea tan grande que llene tu garganta y te provoque arcadas, cariño? —. Jay gime aún con el miembro en su boca y asiente con dificultad.


—Entonces voy a complacer a mi omega —. Eso es lo último que suelta Heeseung antes de embestir la boca de Jay con fuerza.


La saliva resbala de los labios maltratados del omega, pequeñas lágrimas bajaban de sus ojos mientras Heeseung profanaba su garganta sin piedad, justo como a Jay le gustaba.


Heeseung está embelesado con la caliente boca alrededor de su pene, baja la cabeza solo para disfrutar de la exquisita vista, la falda rosa aún está sin arrugas y se ciñe perfectamente a la cintura de su omega, sus pequeñas manos están sobre la madera justo frente a sus piernas, como si Jay intentará sostenerse para no caer al suelo, cosa que podría pasar gracias a las brutales embestidas que Heeseung le propinaba una y otra vez.


Jay está lloriqueando, su quijada duele como el infierno y ha tenido que soportar las arcadas varias veces, pero le fascina, le gusta cuando Heeseung toma está personalidad algo brutal y egoísta, buscando su propio placer.


El alfa suelta los cabellos entre sus dedos y acaricia la cabeza de su pareja con gentileza. —Cariño estoy cerca, sé un buen omega y no dejes ni una sola gota —. Ordena, con una voz ronca que hace a Jay ver estrellas.


Justo como lo advirtió, solo bastan un par de segundos y Heeseung obtiene su tan ansiado orgasmo, dejando toda su esencia en la boca de Jay, quien obedientemente traga todo el líquido espeso.


Heeseung se arrodilla para estar a la altura de Jay, su pulgar roza su mejilla, quitando una pequeña gota de semen que logro llegar hasta ahí, Heeseung casi tiene una nueva erección al ver a Jay lamiendo su dedo con una expresión que parece casi inocente.


—No me provoques de esa manera cuando llevas una jodida falda que prácticamente deja todo tu bonito cuerpo a la vista —. Heeseung le amenaza, uniendo sus bocas en un beso lento, pero apasionado, permitiendo que su lengua explore la cavidad bucal de su omega, mientras el chico solo se deja hacer, soltando bajos jadeos.


Cuando se separan, Heeseung le toma de la cintura y le carga hasta llevarlo a la cama. Una vez que el omega está recostado, Heeseung se acomoda justo frente a el.


—Si vuelves a ponerte esa falda sin enviarme una foto al menos, voy a joderte sin parar durante horas para que no vuelvas a olvidarlo jamás.


Jay suelta una risita y acaricia el rostro de Heeseung. —¿Es eso un castigo? Porque no me molestaría en absoluto.


Heeseung esboza una media sonrisa, atrayendo al chico más cerca de su cuerpo y acariciando los muslos descubiertos de Jay con cariño hasta que ambos caen en un profundo sueño.