YOU'RE HORROCRUX

Summary

Mientras el mundo mágico entraba en su etapa más oscura la mayoría de magos y brujas comenzaron a tomar bandos. Algunos de ellos uniéndose a un grupo que se auto denominó "La Orden del Fénix" y otros tantos comenzaron a formar parte del ejército que era comandado por el mago tenebroso más poderoso que jamás el mundo mágico había visto. Pero en medio se encontraba un grupo de pobres desdichados que se veían obligados a tomar un bando, algunos que lo único que querían era paz pero aún así se veían obligados a unirse a alguno de los grupos para poder proteger a aquellos a quienes amaban.

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo.

∆Timothee Chalamet es Regulus Arcturus Black∆


•~Para tí es fácil decirlo, no tienes una maldición atada a tu brazo y mucho menos el peso de un linaje sobre tus hombros~•


Narrador Omnisciente.


25 de junio de 1961.


Número 12 de Grimmauld Place.


La enorme casa escondida entre el número once y trece de Grimmauld Place se encontraba sumida en un silencio casi aterrador, lo único que se lograba escuchar eran las pisadas del elfo doméstico que habitaba en aquella casa que se paseaba con cobijas limpias, almohadas y ropa de bebé por el segundo piso, viniendo de allá para acá cumpliendo con diligencia las órdenes de sus amos. Para Kreacher, el elfo doméstico de la noble casa Black lo más importante en esos momentos era tener todo listo para cuando sus amos llegarán del hospital.


Estaba seguro que llevarían con ellos al nuevo y pequeño amo de la casa, por eso debía tener todo listo y perfectamente ordenado, sus amos habían confiado en él lo suficiente como para dejarlo a cargo de la habitación del nuevo integrante de la familia, pasó más de tres horas encargándose de que la habitación se encontrará en un buen estado cuando decidió ir a ver qué la planta baja estuviera lo suficientemente limpia como para ser digna de recibir a su ama que seguramente llegaría cansada.


Había terminado de limpiar las pocas cosas que estaban fuera de lugar cuando la puerta principal se abrió mostrando a sus amos, Walburga Black encabezaba el grupo de personas acompañada de Orión Black, su esposo; al lado del hombre se encontraba el joven amo de casi dos años, Sirius Black y en brazos de su ama se encontraba el nuevo integrante de la familia, Regulus Black un bebé recién nacido.


—Kreacher prepará bocadillos para tu ama —la voz prepotente de Orión Black inundó el lugar, el elfo corrió rápidamente de un lado a otro sin saber que hacer, algo que siempre le sucedía cuando recibía una orden directa del patriarca de la familia, ante aquel ataque terminó ganándose un golpe con el bastón de su amo que lo hizo caer al suelo chillando de dolor mientras sus pies se movían en el aire, el elfo comenzó a retorcerse en el suelo efecto causado por el golpe recibido.


—¡Orión! —lo reprendió su esposa dedicándole una mirada bastante reprobatoria, normalmente Walburga no era de defender a pobres desdichados y por ello siempre sorprendía a su esposo cuando solía defender a su elfo doméstico, una inútil criatura que no merecía ni siquiera un poco de consideración, pero la poca humanidad que Walburga parecía tener la despilfarraba en ese estúpido ser—. Ya hemos hablado de esto incontables veces, es mi elfo y yo decido cuándo darle órdenes y cuando necesita ser castigado, tu no tienes ningún tipo de poder sobre él —gruñó antes de comenzar a caminar hacia las escaleras que daban hacia el segundo piso aún con el bebé en brazos—, Kreacher —en el momento en el que el elfo escucho su nombre se puso de pie corriendo hacia los pies de su ama haciendo una reverencia mientras sus orejas aleteaban con emoción.


—¿Qué desea la ama?, ¿Necesita algo de comida, tal vez Kreacher pueda traer ropa cómoda para después de su viaje o…? —el elfo guardó silencio casi de inmediato cuando vió la mano de su ama alzarse con un dedo en alto mientras que sostenía al bebé con un solo brazo, aquella era una señal evidente de que nada de lo que estaba ofreciendo acertaba con lo que la mujer deseaba en esos momentos.


—Quédate aquí, Orión tiene prohibido dar órdenes, si necesitó de tí te llamaré, ¿Entendido? —el elfo asintió enérgicamente y sus orejas aleteaban al mismo tiempo—. Además, solo tienes permitido ayudar a Sirius si es que lo necesita —dicho aquello volvió a emprender su camino al segundo piso, Orión clavó su mirada en la espalda de su esposa que comenzaba a subir las escaleras y no pudo evitar apretar la mandíbula mientras la veía avanzar cada vez más.


¿En qué momento se había ido a casar con esa mujer tan repugnante? Algo que Orión tenía claro era que de no ser porque sus padres así lo habían deseado seguramente hubiera conseguido amar a la mujer con la que tendría que compartir su vida entera, pero Walburga sin duda alguna era el peor prospecto de los que estaban en la lista, pero sus padres querían enseñarle a respetar a la familia y habían creído que la mejor idea para conseguirlo era enredarlo con la idiota de su prima que era un ejemplo a seguir para todos su familiares adultos de aquella época. Una mujer que desde siempre le había parecido estúpida, aún así desempeño muy bien su papel haciendo que Walburga cayera en sus brazos casi de inmediato cuando empezó con su cortejo para que así su prima creyera ciegamente en que de verdad estaba interesado en ella y aceptará casarse con él sin poner oposición alguna, así conseguiría engañar a sus padres y a la vez también tener a su futura esposa en sus manos, el objetivo principal para él esmerarse tanto era convertir a Walburga en un títere sin criterio propio y que hiciera todo lo que él deseará.


—Pa… —la vocecita de su hijo que tiraba levemente de su pantalón lo sacó de sus pensamientos, una sonrisa cínica se posó en su rostro al ver al pequeño.


—Vamos a ver a tu hermanito —pidió comenzado a subir las escaleras para alcanzar a su mujer en el piso de arriba.


Aquel niño era el recordatorio de lo que su esposa había tenido que pagar por haber aceptado casarse con él y el niño que lloraba en la planta de arriba era la forma en la que se había encargado de reafirmar el poder que tenía sobre ella. Walburga Black había sellado un pacto con el mismísimo diablo cuando decidió casarse con Orión, no solo la había hecho firmar los papeles legales que los unían cómo esposos ante la ley mágica, lo cual era normal en cualquier matrimonio que se llevará a cabo, sobre todo en aquellos que fueran sangre pura sino también se había encargado de hacerle creer a sus padres que la amaba de forma real y ese fue el motivo por el cuál el día en que habían contraído matrimonio se encargó de que se hiciera la promesa inquebrantable entre ambos.


En medio de aquel juramento hizo que su esposa prometiera hacer todo lo que él quería, Walburga cegada por la imagen que Orión le había dado antes del matrimonio aceptó sin rechistar ya que jamás imaginó que le pidiera hacer cosas que ella no deseará o que la pudieran dañar, sin imaginarse que realmente sería blanco de múltiples abusos dentro de sus años de matrimonio, pero por culpa de aquella promesa no podía hacer nada por salir de aquel infierno al que había sido condenado. En medio de todas las cosas que Orión la había obligado a hacer obtuvo como fruto de una de ellas a sus dos hermosos hijos, dos niños que para su esposo no eran nada más como dos trofeos que le recordaban el poder que tenían sobre ella, aún así para Walburga eran todo lo que jamás había deseado pero que ahora más amaba.


Sin importar lo que Orión le hubiera hecho para que ella los tuviera tenía claro que sus hijos no tenían la culpa de lo que su esposo resultó ser, se había prometido así misma y a sus hijos ser mejor que lo que sus padres habían sido con ella.


Lamentablemente mientras su esposo e hijo subían las escaleras y ella intentaba hacer que su bebé durmiera jamás pasó por su mente que las cosas fueran a cambiar.


El dolor te puede transformar y te vuelve en alguien diferente a quién solías ser antes de tener que experimentarlo, ni hablar del dolor que te provoca un matrimonio abusivo que duró años, lamentablemente el dolor de Walburga consiguió pasarse a sus hijos haciendo que el mayor se consumiera en el rencor acumulado por años y el menor se volviera en una pequeña copia mejorada de ella, una copia que al igual que ella se dejaría engañar una y otra vez sin importar las circunstancias.




─── ・ 。゚☆: *.☽ .* :☆゚. ───

Next Chapter