My Valentin
Otro maldito Lunes.
Todos emocionados por el evento que viene, por supuesto, San Valentin, el día de los enamorados. Cuando las parejas se declaran su amor eterno y los jóvenes aprovechan para decirle a otros que desean salir con ellos. Alegría, romance, todo color rojo y rosa. Y la fiesta organizada en la preparatoria iba a ser justo de eso, corazones y flores, amor y fraternidad.
Todos emocionados conversaban sobre aquella fiesta, era el tema popular en esa semana. Además, ver a los maestros y algunos estudiantes de último grado adornando los pasillos encendían los corazones de los jóvenes, se emocionaba más y más y no podían dejar de pensar como invitar a esa persona especial al baile.
Por si fuera poco, el director D. Xebec había implementado una temática para pedir ser su Valentin ese año: Corazones.
Todos los alumnos tenían un corazón rojo con su nombre en el cuello, era colgado por una cinta de celofán rosado; para pedirle a alguien más que fuera su pareja en el evento, tenían que entregarle ese corazón y el contrario se lo colgaría, teniendo la promesa que al menos por esa noche serían el uno del otro. Romántico, ¿no es cierto?
-Pero que estupidez.
Pues no todos los alumnos estaban tan emocionados como parecía. Cierto rubio de segundo grado consideraba esa fecha la mayor tonteria creada por el hombre. Tomó ese afiche del bailable y lo arrugó, para transformarlo en una pelota que lanzó al basurero, sorprendiendo a las chicas cercanas de su gran puntería.
-¡Rayleigh, debes estar bromeando! - A su lado, uno de sus mejores amigos, cabello negro y largo que amarraba en una coleta, usaba gafas oscuras redondas y una playera amarilla. Aquel joven no podía creer lo que le decía su amigo. - ¡Es la fiesta más esperada del año!
-Habla por ti, Scopper. - El rubio guardó sus libros en su casillero. - Está fiesta no es más que mercadotecnia, sólo nos hacen vaciar nuestros bolsillos. ¿Sabias que es el día en el que la venta de condones es más alta? Mercadotecnia y lujuria, que porquería de combinación.
-¿Y Shakky? ¿No la vas a invitar? - Gabán no podía creer lo que su rubio compañero le decía.
-No, ella sabe que odio estas fiestas. Además... No, no tiene importancia. - Prefirió guardarselo.
-¿Qué no tiene importancia? - Rayleigh cerró su casillero. - No, ahora me dices. - Scopper miraba mal a su amigo, con las manos en la cintura y las mejillas infladas.
-Bueno, es que, no es como que vayamos a durar toda la vida ¿Sabes? Shakky es linda y todo pero... No lo sé...
-¿Qué? Hermano, ya aposté con Garp a que ustedes se casan después de la universidad, no me hagas perder. Además, todos lo piensan, ¡Son la pareja con más futuro!
-Ni siquiera somos una pareja oficial. Sólo salimos y eso...-Rayleigh frotó su nuca.
-Dejame ver si te entendí bien, tu y la chica más guapa de toda la escuela salen, no andan con otras personas, todo el mundo sabe que han caminado de la mano y han compartido helados... ¿Y no son oficialmente pareja?
-El coqueteo es distinto a lo oficial, Gabán; Además, lo hago con muchas chicas, es obvio que no somos pareja. Si la quiero y todo pero... ¿Casarnos? No lo creo.
-No, no, no, estás muy mal de la cabeza, Rayleigh. ¿Sabes cuántos chicos te envidian? ¿Cuántos quisieran estar en tu lugar? Dios... ¿Qué diría el capitán si te escuchara?
-Roger no está aquí, así que ni lo intentes. Y no me importaría lo que dijera, igual no voy a ir a esa fiesta. - Se quitó el collar de corazón tirando de él y cuando lo iba a arrojar al suelo, Gabán lo recuperó y guardó en su mochila, quizás podría hacer recapacitar a su amigo más tarde. - Vámonos a clases y deja de intentar hacer que vaya a esa fiesta, no lo haré.
-Bueno...
* * *
Al día siguiente, cuando faltaban ya sólo cuatro días para la gran fiesta:
Rayleigh ponía atención a sus clases de historia, cuando de pronto una nota que le pasó un compañero, le llegó. Miró atrás, era cierto pelinegro quien se la había enviado. Sonrió, no podía no hacerlo cuando lo veía, porque él era el chico al que en realidad quería en secreto.
"¿Nos volamos la última?"
Rayleigh rio bajo al leer aquello, y mostró un pulgar arriba guardando el papel. Su compañero supo de inmediato la respuesta y pidió ir al baño. Por otro lado, Rayleigh esperó los minutos restantes y fue a la enfermería, supuestamente. Se encontraron afuera de la escuela.
-Que flojera me dan las matemáticas. ¡Que bien que nos la saltamos! - Dijo el pelinegro estirándose mientras caminaban por el patio, para salir del campus y dirigirse a comer algo. - Gabán me contó. - Fue al grano. - ¿No vas a ir al baile?
-Es un chismoso. - Rayleigh frotó su nuca, le era muy difícil mentirle a él, y decirle que no era casi imposible. - No voy a ir porque es mercadotecnia, odio esta época y porque Shakky ya debe tener pareja, le dije que se buscara a alguien porque no iba a ir.
-¿En serio la dejaste ir? - Aquel joven se sorprendió y abrió los ojos, sabía que esos dos iban a todos lados juntos aunque negaban que eran pareja. - Sorprendente...
-¿Tu invitaste a Rouge? - Rayleigh sabía que a su amigo le gustaba esa joven, y le dolía en el pecho decir su nombre, porque nombrarla era un recordatorio de que él nunca sería nada más que el mejor amigo. Pero el pelinegro negó con la cabeza sonriendo. - ¿Qué? Pero Roger...
-Nah. Aún no invito a quien quiero que sea mi cita. - Sonrió amplio, una de esas sonrisas que contagiaba a Rayleigh aunque no quisiera sonreír. - Vas a ver que me dice que si, este año si lo haré. Va a caer a mis pies y luego voy a hacerla la persona más feliz de todas. ¡Porque estoy seguro de que es el amor de mi vida! - Rayleigh sonrió aunque por dentro tenía ganas de llorar, debía estar feliz por su amigo, que siempre estaba emocionado, alegre de vivir.
-Seguro Roger.
-¿Y tu que harás, Ray? No puedes quedarte de aburrido en tu casa.
-No sólo es el día del amor. Igual puedo salir con... ¿Edward?
-Si, el va a ir al baile con Stussy. ¡Guajajaja! ¡Rayleigh, eres un amargado sin suerte!
Rayleigh sonrió, pocas veces lograba hacerlo enojar de verdad... Porque el quería a Roger, lo quería de verdad. Esa era la primera razón por la que odiaba San Valentin, ver a todos teniendo a la persona de sus sueños, y luego él, que veía como su enamorado recibía cartas e invitaciones y ninguna era de él, porque no tenía el valor suficiente para decirle lo que sentía... No quería perder a su mejor amigo.
* * *
Faltaban tres días para la gran fiesta, todos estaban más que emocionados... O casi todos, Rayleigh seguía diciendo que ni loco iba a ir a esa fiesta. De hecho, se iba quejando de ello con Shukuyaku, quien era la dama a la que más quería, porque era su amiga y le contaba todo, era la única que sabía de Roger, y le ayudaba a ocultar su verdadera orientación sexual saliendo con él. Su confidente y amiga, Shakky escuchaba a Rayleigh y él la llevaba de compras, la cuidaba y quería, un balance perfecto, una amistad maravillosa.
Entonces Shakky se dio cuenta del gran alboroto que había afuera de los edificios e hizo caminar a Rayleigh hacia allá, donde el rubio olvidó de lo que hablaba y empezó a preguntarse porqué tanto escándalo. Hasta que todos lo vieron llegar y las damas soltaron un grito agudo de emoción y los varones sonreían pícaros y con burla.
El rubio levantó la mirada y se sonrojo al ver ese enorme letrero blanco con letras rojas cursivas enormes que decía: "Rayleigh, ¿Irías conmigo al baile?"
El mencionado intento cubrirse la cara, era tan vergonzoso... ¿Quién era el maldito desquiciado al que se le ocurriría tan tonta idea de poner un cartel gigante a vista de todos?
-¡Oe, Ray!- Ese apodo... Levantó la mirada y a lado de donde colgaba el cartel estaba un pelinegro al que le empezaba salir el bigote, con un ramo de rosas rojas, sonriente y tomando su sombrero de paja saludando. - ¿Serias mi valentin ?
El grito popular de nuevo y las miradas ante el rubio de gafas que sonreía y sentía su corazón latir fuerte, no creía lo que estaba pasando.
-¡Es nuestro destino, amor!
Está vez sintió un montón de mariposas recorrer todo su cuerpo. Juro que no iría a ese baile sin importar qué, y había dicho que esa era la peor época de todas pero... Se sentía tan bien... ¿Era esa la sensación que tanto presumían todos? El sentirse correspondido.
-Idiota, ¿Nosotros ? ¿Destino? ¡No me hagas reír! - No quería ser víctima de una broma. - ¿Qué ganaria si voy? - Roger no era de ese tipo pero le aterraba la idea de que fuera un juego por parte de su amigo.
El peli negro bajó de donde estaba y empezó a hablar mientras se acercaba a él.
-Pues ganarías amor incondicional, un galán que te llevaría a tu casa, sonrisas, quizás termines un poco ebrio, pero te prometo que amorr jamás te va a faltar. - Sonrió amplio y tomó las manos del rubio, mostrando que tenía el corazón recuperado de Gabán. - Te dije que este año lo haría. - Le susurró. - Sé que eres el amor de mi vida, ¿Serias mi Valentin ? Y si no te aburro esa noche... ¿Quieres poner el mundo de cabeza conmigo?
Rayleigh sonrió sonrojado, eso era real... Estaba pasando de verdad.
-¿Pasas por mi a las siete?
-Y te regreso a las diez.
El pelinegro sonrió quitándose su corazón del cuello y le colocó el collar a Rayleigh, mientras el rubio le ponía el suyo a Roger.
De nuevo gritos y aplausos, esta vez acompañados de chiflidos y algunas porras de los amigos más cercanos de ambos, entre ellos Gabán y Shukuyaku.
Rayleigh sonrió y Roger le robó un dulce beso en los labios, dejando sorprendido al rubio. Se oculto con su sombrero de paja, pues no quería que su Valentin viera su sonrojo. Lo tomó de la mano y está vez le dio un beso en la mejilla.
-Te haré el más feliz de todos, Rayleigh.
-Lo sé, Roger. No por nada eres mi valentin.
Fin.