1.
Año 1627 en Grand Jipangu, un mundo que está en paz, y la gente disfruta estos días, ya que se acercaba el día más importante para todos los enamorados.
- Tch ¡Faltan 3 días! – murmura la cocinera con su boquilla en mano – ¿Se habrá perdido? –
- ¿Sanji-nee, ocurre algo? – pregunta la camarera –
- No nada, por cierto ¿qué harás dentro de 3 días? – pregunta la nombrada –
- Trabajar igual que usted, debemos aprovechar los días festivos para ganar dinero – contesta la joven materialista –
- ¡Qué cruel ¡Sólo sabes hablar de dinero! – dijo el mejor carpintero de la región – El pago está en la mesa, nos vemos, Luffy Oyabin (Jefe) –
- ¡Sí! – responde con la boca llena –
- ¿Por qué me preguntaste eso, Sanji-nee? – pregunta Nami recogiendo el dinero –
- Sólo quería saber si debía cerrar o no, de todas forma si se presenta algo ya veré que hago – responde y se adentra en la cocina –
- Ok... – responde un poco insatisfecha con la respuesta de su mayor –
- ¡Onami, el segundo por favor! – pide Luffy –
- ¡No, no más! – niega la camarera –
- ¿Eh?, ¿ya no más? – cuestiona Luffy –
- ¡¿Tienes idea de cuanto no debes, Oyabin?! – pregunta en respuesta la camarera – ¡Siempre comiendo gratis por ser un Okappiki (Policía secreta del periodo Edo)! –
- No seas así, el dinero va y viene... – habla pero es ignorado –
- Solo dale lo que quiere Oyabin – dijo Sanji apoyada en el bar de la cocina –
- ¡Si, si, si!, ¡Cómo estaba comiendo se me había olvidado! – sacó un saco de monedas de oro y plata y las esparce en la mesa – ¡Esto es solo un adelanto..! –
- ¡Increíble! ¡¿Puedo tomarlo?! – cuestiona Onami con brillo en sus ojos –
- ¡Por supuesto! ¡No soy tacaño!, ¡tenlo todo! – responde Luffy –
- ¡Genial, genial, Oyabin! – alaba Nami –
- ¡El servicio de aquí es bastante imprevisible! – exclama Luffy con los brazos cruzados – ¡Debería comenzar a comer en otro lugar! –
- ¡De ninguna manera! ¡Sanji-nee, prepara un gran plato para Oyabin! – llama a la cocinera que ya presentía sobre ello –
El festín es servido y en minutos es devorado.
- ¡Oyabin! – exclama alarmado Usopp –
- Relájate, narizotas – dijo Sanji –
- ¿Está por aquí Oyabin? – pregunta Usopp –
Sanji señala al mencionado con su boquilla, el mismo dormía por los dos festines que había tenido recién. Usopp se lo lleva para tratar con una banda que andaba haciendo estragos en el pueblo.
Sin embargo la banda escapa aun cuando habían recibido su merecido por parte de Luffy. Planeando su venganza el jefe de la banda toma como rehén a Onami.
- Si queréis recuperar a Onami, dirígete solo al cauce del río, Oyabin – Usopp recibe una carta en flecha y se la lee a Luffy – ¿Qué hacemos? –
- Primero, déjala en la posada de Sanji y luego vamos – dijo Luffy comiendo soba en un puesto callejero – Sólo iremos a ganar tiempo, el resto se lo dejamos a ella –
- Pero ¿por qué quieres que venga Sanji? – le pregunta Usopp –
- Solo le cumplo un capricho – sonríe el Oyabin –
- ¿Capricho? ¿De qué hablas? – pregunta confundido Usopp –
Luffy e Usopp dan con Buggy que mantiene de rehén a Onami. Luffy se encarga de dos de sus subordinados que lo que no tienen en fuerza lo tienen en idiotez.
- ¡Oye, maldito! ¡¿Pero qué tienes en la cabeza?! ¡Qué tenemos una rehén, no te dejes llevar tanto! – protesta el líder de la banda –
- Deja ya de armar escándalo, te patearé el trasero – pide que se calle – Además, Onami no le queda mucho como rehén – se voltea a verlos –
- Ahh ¡Sanji-nee! – se sorprende Onami al verle –
- ¡¿Y tú quién rayos eres?! – se molesta Buggy –
- Oyabin me contó que habría algo de diversión aquí arriba, realmente te encanta la rastrería – contesta seria Sanji –
- No sé quién eres, pero admiro tu coraje – responde Buggy – ¡Hombres! ¡Ahh! – se sorprende al verlos derrotados –
- Eres el único que queda, narizón – informa la chica de cabellos rubios –
- ¿Narizón? – se molesta el contrario –
- Vas a pagar por esto ¿Te ha herido, Nami-chan? – Nami detrás de ella niega al respecto –
Buggy se ríe y les muestra su habilidad. Mientras éste se distrae peleando con Luffy, Sanji golpea sus genitales provocando que se retuerza en el suelo.
- Tenías un montón de aperturas... ¡Todo tuyo Oyabin! – dijo la rubia –
- ¡Entendido! – responde Luffy –
- Ven, Nami-chan, te desataré esas cuerdas – dijo la rubia –
- Gracias, Sanji-nee – agradece la menor volteándose –
Luego Luffy lleva a Usopp al médico y se va a pescar hasta que oscurece. En la noche, una persecución hace que un bonzo que dormía tranquilo en un bote tome acción.
- ¿Qué asuntos tienes tú por aquí? – cuestiona uno de los bandidos –
- Eso no te incumbe – responde con el rostro escondido tras el sombrero –
- No tenemos tiempo para escuchar a un budista ¿O es que intentas hacerte el héroe? – hablo otro bandido –
- Salvar a la gente es el trabajo de Dios, a mi no importa eso – responde el bonzo – En cualquier caso, ¿qué consigo con eso? –
- ¡Piérdete, sucio bonzo! – toma de su ropa para intimidarlo, pero es tirado al agua en su lugar –
- Ups, perdona. Se me resbalo la mano – provoca el bonzo –
Por supuesto, esto comienza un ataque en la que los bandidos pierden. Justo cuando se reincorporaban ven a Luffy y a Usopp haciendo rondas nocturnas.
- Tch ¡Qué desperdicio de energía! – chasquea los dientes y va por sus cosas –
- ¡Oye! – llama Usopp – Nos gustaría saber que negocios te traen por aquí, ven con nosotros hasta la oficina –
- ¿Negocios? – cuestiona el desconocido –
- ¡Te he visto! ¡Eres el que los hirió a todos! Estate quieto – dijo Usopp –
- Él no a sido, Usopp – detuvo el Oyabin – El que la ha herido usaba una espada, esas heridas no las ha podido hacer ese bonzo –
- Jumm – se levanta un poco el sombrero – Hasta otra, Mugiwara Oyabin-san – se despide –
- Si, nos vemos – responde a la despedida – ¿Eh? ¿Cómo es que me conoce? –
La chica que era perseguida cae desmayada al suelo, así que cómo única opción la llevan a la posada de Sanji para ser tratada.
Al día siguiente, ya recuperada comienza a trabajar en la posada también como camarera, a la que Sanji le toma mucho cariño. La familia Payaso, al saber de su paradero y de hacer un trato con el bonzo que los atacó parten a capturarla.
Pero los engaña y termina ayudando a Luffy a derrotar nuevamente a los bandidos de la familia payaso.
- ¡A-na-ta! – grita una voz conocida por los tres –
- Esto es malo – dijo el bonzo volteando la cabeza –
- ¿Estás son horas de llegar? – le lanza una patada pero es detenida por él –
- ¡No te enojes, ¿no ves que llegué un día antes?! – responde él –
- ¡¿Anata?! – cuestionan los presentes –
Sanji decide explicarles mejor en su posada. Además que se descubre su verdadera identidad.
- Él es Zorojuro, descendiente de samuráis y mi pareja – presenta la cocinera –
- Soy siervo del palacio, por eso reconocí a Rebeca-sama y la protegí – comenta el samurái – Robin te está esperando para llevarte a palacio, vuestro abuelo enferm tras su fuga – dijo mientras come –
- ¿En serio? – se levanta de golpe por la preocupación –
- Rebeca-sama – llama una mujer elegante de cabello azabache y ojos azules – Por favor, despidase –
La preocupación se vuelve más grande y hace lo que le pide su dama de compañía.
- No se preocupen, está no será la última vez que la vean – dijo Zorojuro –
- Dícelo a Sanji-san, es la que más cariño le cogió – dijo Usopp señalando a la rubia mientras fregaba cabizbaja –
- Sanji, ¿quieres hacer algo en especial mañana? – pregunta corriendo un poco su cabello para dejar libre su cuello –
- Dime cuántos días te quedas y te respondo – responde Sanji con expresión seria –
- Creo que dos semanas o tres semanas, el gobierno me pidió colaborar con el Okappiki de la zona, ósea, Mugiwara Oyabin – responde Zorojuro –
- Ya veo, así que solo estás aquí por trabajo – comenta Sanji – ¡Qué decepción! – lanza el plato a la meseta sin que este se rompa –
- ¡No digas eso! Salí 10 días antes porque sé que cierta mujer me odiaría sino pasaba el Ainohi (día del Amor) con ella – besa su cuello –
- Bien, me convenciste, más te vale cumplir conmigo o te juro que duermes fuera – advierte Sanji –
- Lo prometo, anata – responde su pareja –
A la mañana siguiente, cuando Onami despierta muy emocionada por la fortuna que haría encuentra una nota de su jefa.
Onami, no abriré el local por el Ainohi.
Sé que lo comprenderás, gracias por tu
comprensión.
Sanji
- ¡Sanji-nee! – grita la camarera –
- Debiste decirle ayer, ¿qué pasará si se molesta? – le pregunta Zorojuro con platillo de takoyaki –
- Si, sé que está molesta pero, debe comprender que cocinar no es lo único que amo – responde Sanji tomando un bocado – Además, deberías ir pensando en volver a casa más seguido, cómo ya te dije – le dijo con seriedad – Muchos pensaban que estaba soltera por tu culpa –
- Lo intentaré – contesta su pareja –