Capítulo 1
La adolescencia era una etapa complicada. Lan Wangji, nombre de nacimiento Lan Zhan, siempre oyó eso. Hasta hace dos semanas creía exageradas esas advertencias que llovían de los padres cuando llegabas a la pubertad.
Miró por un segundo a través de la única ventana en la sencilla habitación. Observó los adolescentes haciendo carreras, o tomándose de la mano afuera a pesar del clima frío.
Pegó las narices al libro que tenía entre las manos. Cualquiera diría estaba bien concentrado.
Pero la realidad era otra.
¡No podía memorizar el bendito libro que tenía literalmente pegado a su cara! ¡Y tenía nombre y apellido el responsable que esté así: Wei Wuxian, nombre de nacimiento Wei Ying!
Cerró el libro. Exasperado, buscó en la mochila un cuaderno para adelantar tarea y poder quitarse de la cabeza a ese desastre andante con piernas.
Odiaba estar así. Nunca se distrajo de sus estudios, ni se veía afectado de ese modo, hasta hace dos semanas. El mismo día que comenzó el año escolar, vio un estudiante trepar los muros del instituto dos minutos después que pasó el horario límite de entrada, y desde ahí comenzó su tormento.
Nunca había visto unos ojos grises tan brillantes y atrayentes, acompañados de una embriagante sonrisa tan bella. Mentalmente, se reprendió creyendo era inmaduro fijarse en cosas superficiales. Desvió la mirada al frasco de cerveza que llevaba ese chico desconocido, y como no quería verse raro permaneciendo en silencio, dijo lo único que se le ocurrió:
—Está prohibido trepar los muros de Descanso En La Nube. El alcohol tampoco está permitido.
—¿De verdad? Aiya, lo siento– Se disculpó el otro, aunque la expresión pícara del estudiante no acompañó la frase– ¡Tengo una idea! Te daré un frasco y finge que no me viste.
Por supuesto Wangji no iba aceptar el soborno. Dijeron unas cuantas frases más, el oji gris metió la otra pierna dentro. El Lan quiso impedirlo, ¡Nunca, jamás hubiera imaginado Wei Wuxian de todos modos saltaría!
Cayó bruscamente al suelo sintiendo el peso de un cuerpo encima. Wei Ying lucía más conmocionado que él, abriendo mucho los ojos.
—¡Creí te ibas a apartar!– Exclamó Wuxian, pero no hizo ningún ademán de separarse.
Lan Zhan sintió la espalda doler contra la hierba, menos mal el suelo estaba libre de piedras. Alzó la vista encontrando nuevamente los brillantes ojos grises, esta vez tan cerca que podía oler el aliento a cerveza y dulce de loto rozarle el rostro.
Un brazo firme se posó sobre su cintura, y otro acarició su fino rostro dibujando círculos con el pulgar dulcemente. Permaneció quieto, temblando, ya sea por la furia o nervios.
“¿Qué está pasando?”
—¡Nunca había visto un chico más guapo que tú! ¿Tienes libre el sábado?– Preguntó vehemente el oji gris, sin parar los mimos.
Y así, la hipnosis murió.
—¡Desvergonzado!
El oji gris huyó, echando una carcajada.
Y allí no paró. Cada vez que podía, Wuxian lo molestaba e insistía en ser su amigo, y de un momento a otro las cosas escalaron hasta que le proponía citas. ¿Qué tenía él tan interesante para no haber aburrido a ese promiscuo? Pues sí, Wei Ying era abiertamente bisexual, o mejor dicho, le daba a todo lo que pudiera dar consentimiento. Lo supo gracias a los rumores que habían sobre sus cientos de acompañantes sexuales, entre ellos chicos y chicas.
Claro los consideraba exagerados, pero todo debía tener una pizca de verdad. No sería otro juguete.
Miró la hora, saliendo de sus cavilaciones al recordar tenía clases extras en la tarde. Arregló la mochila, y partió trás despedirse de su hermano mayor, Lan Xichen; estuvo seguro notó algo raro, pero por alguna razón le dirigió una sonrisa extrañamente más alegre de lo usual.
Las clases extras pasaron sin ningún contratiempo, después de todo, nadie en el instituto le dirigía la palabra por su fama de ser alguien reservado, serio y centrado en los estudios. No quería ser arrogante, simplemente sabía cuán importantes serían en el futuro, y así le inculcaron debía ser. Pero cierta persona era la excepción...
—¡Adivina quién soy!– Exclamó una voz alegre detrás de Wangji, cubriendo con las manos los ojos dorados.
—Ridículo– Contestó fingiendo indiferencia el Lan, sintiendo el corazón brincar.
Siempre al oji gris se le ocurrían distingan formas de coquetear y bromear muy curiosas.
—Digamos que esta vez ganaste, Lan Zhan ¡Jajaja!– Replicó riendo Wei Ying, apartando las manos de la cara ajena y rozó su hombro con el mayor– ¿No tienes otra palabra que usar? ¿O qué tal si le añades otra?
—Extremadamente ridículo.
—¡Pero soy TÚ ridículo!
—Hnm– Wangji marcó un metro de distancia entre ambos, al sentir la mano del menor casi entrelazarse con la suya– ¿Qué haces aquí?
Aunque a primera impresión se podría deducir el “desastre andante” es un terrible estudiante que apenas asiste a clases y no entiende una jota en exámenes, sería una equivocada afirmación. Wei Ying tenía muy buenas notas, no necesitaba clases extras, y preferiría invertir su tiempo libre en divertirse o saciar su vicio de beber. ¿Acaso ahora había pasado a acosarlo?
El oji gris pareció adivinar qué pensaba, y se apresuró a negar sacudiendo los brazos alarmado.
—¡No pienses te estoy siguiendo! Es que Jiang Cheng se inscribió en clases extras y lo estoy esperando ¡De haber sabido estabas ahí, me hubiera inscrito también! ¡Jajaja, no es como que las necesite! ¡Pero me gusta estar cerca de ti...!
Wangji se preguntó a cuántas de sus “conquistas” les habrá dicho lo mismo de pronto y frunció el ceño irritado. Se supone debía ignorarlo, además, ¿Qué le importaba si Wei Wuxian había estado con miles de personas o era virgen? No tenían nada que ver con él.
—¡Oye, espera! Lan Zhan, si estás libre ¡Deberías venir con nosotros a divertirte! Iremos a la fiesta de cumpleaños del estúpido prometido de mi hermana. ¡Si estás ahí, prometo no partirle la cara!
—Estudio– Negó Wangji, escuchando el pitido del auto que lo llevaría a casa.
Resoplando, Wei Ying le impidió moverse un sólo paso interponiendose frente al mayor mostrando otra de sus radiantes sonrisas que tanto, para su desgracia, encantaban al Lan. Éste intentó desviar la mirada inútilmente, dispuesto abofetearlo, de no ser porque sintió las cálidas manos del oji gris entrelazarse con las suyas y sus propias orejas arder.
—¡Mañana no hay examen! ¡Luego yo mismo prometo acompañarte a estudiar! ¡Por fis, di qué si, Lanzhita! ¡Sólo un ratito! ¡Te necesito conmigo ahí o será aburridoooo!– Suplicó saltando igual a un niño esperando dulces, aún sosteniendo las manos ajenas.
—No debo salir después de las seis.
—¡Oh, rayos!– Wei Ying formó un puchero, soltó las manos del oji dorado y miró la hora en el celular. Eran las cinco y media– ¡Okey! No hay problema. Ya que Jiang Cheng se tarda tanto, ¡Voy contigo entonces!
—Nunca.
—¡Ay, Lan Zhan! ¡No seas malo, ya soy tan cercano a tí! Te regalé dos conejos, y sabemos tanto de la vida del otro. ¿Qué tiene de malo nos conozcamos mejor?– Insistió vehemente Wuxian, acorralando al más alto contra la puerta del auto sonriendo ¿Pícaro?
El aliento tibio rozaba el cuello del Lan, y la figura perfecta sin nada a la imaginación gracias al traje ajustado del oji gris le provocó un gemido que logró muriera antes de salir. La piel se le erizó, y por instinto sus brazos rodearon el cuello ajeno acercándolo más.
¿Acaso le estaba haciendo una propuesta obscena? De ningún modo iba a ceder. Si perdiera la castidad con otro hombre, su tío lo repudiaría antes de matarlo como mínimo.
Wangji logró ajustar sus neuronas echas un manojo de nervios, y apartó extrañamente fácil al otro, quien lucía en las nubes por el breve abrazo correspondido.
—Desvergonzado.
Entró al carro, soltando una bocanada de aire que no sabía contenía y llevó sus manos hasta su rostro caliente. El corazón seguía brincando, como si quisiera ponerse a bailar un vals o hiciera una petición vehemente.
—¡Nos vemos mañana, Lan Zhan! ¡Cada vez me gustas más!– Se despidió desde afuera Wei Ying tocando el vidrio, y formó un corazón con las manos.
Wangji no pudo impedir sonreír.
Como si el destino tuviera algo en su contra, resultó clara la razón del por qué Xichen se veía más alegre de lo usual: estaba invitado a una fiesta, ¡Y logró obtener el permiso del tío para llevarlo también!
A Lan Zhan no le extrañaba Qiren le haya dado permiso, después de todo era el cumpleaños de Jin Zixuan, quien además era el hermano de Jin Guangyao. Jin Guangyao era uno de los mejores amigos de Xichen desde la universidad, totalmente inseparables y cómplices ¡Dos de los mejores estudiantes modelos, con grandes carreras, y además de familias adineradas! ¡Tenía que ser un buen contacto! Con apenas 22 años, Jin Guangyao podía presumir de ser un destacado profesor de secundaria en alguna de las mejores sobre todo el país.
—A tu edad, es normal vayas a fiestas, ¿Por qué traes esa cara? Te saldrán arrugas si no la quitas– Se burló Xichen, mientras iban en el auto.
Oh, sin duda estaba disfrutando.
—Hnm– El menor siguió frunciendo el ceño.
Jin Guangyao había pasado por la casa de ellos antes, e iba con ellos en el auto, excepto que él se acomodó en los asientos del frente. Éste asomó la cabeza hacía los hermanos Lan, enviando una sonrisa cómplice a Xichen y Wangji supo podría renunciar a tener una noche tranquila.
—¿Sabes, Xichen? Últimamente veo mucho a tu hermano con un ex alumno mío.
—¿En verdad? ¿Tienes algún amigo?– Interrogó formando una mal disimulada expresión de sorpresa.
—¿Quién?– Preguntó en cambio el menor, mirando al Jin.
—Wei Wuxian– Respondió en lugar de su amigo Xichen.
Malos actores, y además secuestradores de menores. Negó varias veces Wangji, exasperado.
—No somos amigos.
—¿Seguro? Wei Wuxian siempre está muy alegre cuando habla de tí. Dice que eres muy divertido, y quiere conocerte más– Guangyao insistió, para molestia del obligado a ir de fiesta.
¡Todo el día había tratado de evitar pensar en esa persona, y ahora su relación con él era tema de conversación! Ni siquiera pasaban tanto tiempo juntos, sólo lo veía en el instituto, y alguna que otra vez se encontraban por “
casualidad
”... ¡Lo que significaba que se veían casi todo el tiempo!
—No quiero hablar de Wei Ying.
—¡Se llaman por su nombre de nacimiento, ¿Lo ves?!– Exclamó el Jin.
Lan Zhan se arrepintió de haber abierto la boca y prefirió cerrarla con seguro todo el camino antes que le quisieran sacar otro chisme.
Faltaban tres cuadras para llegar a la mansión Jin, y ya podía escucharse la estruendosa música por desgracia. Los oídos de Wangji gritarían pidiendo escapar, de tener bocas, aunque fuera biológicamente imposible; y con mucho gusto obedecería de ser posible. Xichen y Guangyao lo arrastraron dentro, el hermano mayor dió la típica advertencia sobre no beber, antes de guiñar un ojo y aconsejar se relaje. El menor solo respondió gruñendo.
Permaneció en una esquina del segundo piso, donde la música no hacía tanto daño a sus oídos, presionando un dedo sobre la frente mientras en la otra esquina “sus secuestradores” se encontraban con el otro amigo de ellos, y el hermano mayor de Guangyao. No les prestó atención, desinteresado, contando los minutos hasta que pudiera volver a casa. ¿Cuánto faltaban para las nueve?
De pronto, cierta figura entre las tantas que habían bailando y riendo con coquetería, destacó en su campo de visión.
¡Wei Wuxian estaba ahí!
Frunció el ceño, viendo a la hermosa mujer con la que estaba hablando demasiado pegado en un sillón a varios metros de distancia, incluso tomando sus manos. Al instante, una amarga pero clara realidad le quedó más clara que nunca: Wei Ying no era más que un promiscuo, uno muy desvergonzado y ridículo.
Dejó el sillón, y fue junto a su hermano dispuesto a pedir le deje ir a casa. Éste se dió cuenta se acercaba antes de escuchar una palabra, y rodeó los hombros del menor con sus brazos sonriendo.
—Este es Wangji, mi hermano menor.
—Un gusto. Es un placer halla asistido a mi fiesta– Respondió cortés Zixuan, inclinando la espalda adelante– Es tal como lo describiste, A-Yao.
—Sí, ¿Y dónde está tu novia?
—Allá está A-li. Otra vez consuela a su hermano Wuxian– El Jin mayor señaló con la cabeza... ¡A la misma chica que estaba con el oji gris!– Lo volvió a rechazar el mismo sujeto.
De pronto, Lan Zhan recordó cierta conversación más temprano en dónde Wei Ying le invitaba a una fiesta, y otra mucho antes en que hablaba de su adorada
“hermana mayor”
como si fuera una especie de ser divino. En el pasado, creyó en realidad estaba hablando de una de sus
“conquistas”,
no que literalmente tenía una hermana...
—Ve a saludarlo– Aconsejó Xichen, bebiendo un poco de refresco– Son compañeros, sería descortés no cruzar palabra.
—No se ha dado cuenta estoy aquí– Negó Wangji, frunciendo el ceño.
Y como siempre, tenían la forma exacta para joderle la existencia.
—¡WEI WUXIAN! ¡SEÑORITA JIANG!– Grito sacudiendo un brazo Guangyao.
El Lan menor quiso esconderse trás el hermano, pero éste se apartó dejándolo expuesto. ¡Xichen traidor!
Los dos hermanos sentados juntos voltearon, la primera con una amable sonrisa y el segundo... ¿Cabizbajo? ¿Con los ojos hinchados? ¿Había estado llorando por la invitación rechazada? ¡¿Por qué no simplemente invitó a otra de sus “conquistas”?!
Sin embargo, el porte decaído de Wuxian cambió por completo al ver a su compañero de clases. La misma estúpida sonrisa radiante como el sol adornó su bello rostro de rasgos finos, y se puso de pie cortando la distancia mientras hablaba con su típico tono de voz acelerado capaz de decir mil palabras por minuto.
—¡HOLA, LAN ZHAN! ¡NO PUEDO CREER VINIERAS! ¡TE VES GENIAL SIN UNIFORME! ¡CLARO TAMBIÉN TE VES FABULOSO CON UNIFORME! ¡TODO TE QUEDA BIEN Y...! ¡¿DOS LAN ZHAN?!– La pregunta al final vino acompañada de una expresión exageradamente sorprendida, alternando la mirada entre los dos Lan.
Xichen y el segundo hermano Jin rieron encontrando a esa persona carismática. En cambio, Zixuan y Wangji se mantuvieron neutrales.
—Este es mi amigo Lan Xichen, es hermano mayor de Wangji– Presentó Guangyao, parándose en medio de los hermanos.
—¡Ya veo! ¡El parecido es impresionante!– Exclamó Yanli, que había seguido a su hermano– Entonces usted es Lan Wangji, “el segundo jade” de los Lan. A-Xian me ha hablado mucho de tí. Todos los días de hecho, a casi cualquier hora.
El oji dorado notó a su compañero sonrojarse, y cubrir el rostro apenado ante las palabras de su hermana. La muchacha lucía sincera, por lo que no pudo evitar también sentir sus orejas arder ante la posibilidad el otro siempre piense en él, una persona tan normal y monótona, aunque el oji gris tenía miles de admiradores mucho más interesantes.
—Ya veo. Presiento seremos muy cercanos entonces– Contestó sonriendo Xichen.
—¡Lan Zhan, ¿Quieres ir a bailar?– Preguntó el oji gris, entrelazando su brazo con el del Lan menor.
—No bailo– Replicó Wangji, sintiendo el corazón acelerarse emocionado por culpa de sus estúpidas hormonas embobadas ante el aroma a profundo perfume masculino llegando a sus fosas nasales y la calidez de la piel ajena contra la suya.
Menos mal estaba mirando a otro lado que no eran los ojos brillantes y aún hinchados, o perdería parte del raciocinio.
—Entonces, ¡Bebamos!
—No bebo.
—¡Jajaja, me lo imaginé! ¡Hay refrescos en la mesa, que están ufff! ¡Anda, vamos a divertirnos!
—Sí, diviértete– Concordó el Lan mayor, palmando el hombro de su hermano.
—¡Entonces vamos!– Wuxian arrastró consigo a su compañero al primer piso, para desgracia en el alma y los oídos del otro.
En algún momento el oji gris había bajado el agarre y apretó la mano del Lan, guiandolo hasta la mesa donde se hallaban los platillos y bebidas de todo tipo, totalmente desconocidas para el “secuestrado”.
Ni siquiera mientras servía las bebidas, Wei Ying soltó al mayor, dando ligeros brinquitos de alegría. Parecía explotaría de tanta felicidad, curvando la boca más que nunca con esos labios carnosos y siempre húmedos. Totalmente ajeno a la mirada del ojo dorado sobre él, probó algo de comida en la mesa y lamió sus comisuras deleitado, humedeciendolos más.
Un extraño jadeo escapó de Wangji, pero por suerte la música estaba demasiado fuerte. Mordió los labios, avergonzado.
Estaba mal ver de ese modo a otro chico. Muy, muy mal.
Al segundo siguiente, el aliento de otra persona rozó su cuello estremeciéndose al reconocer bien la voz alegre.
—¡¿QUIERES CON HIELO?!
—Hnm... Sí– Necesitaba algo frío.
De algún modo, Wei Ying pudo escucharlo y terminó de preparar el refresco junto al licor para sí mismo. Le pasó el vaso sin alcohol a su compañero, éste lo aceptó volteando hacía la pista de baile lleno de luces escandalosas y coloridas.
Bebió un gran trago, sintiendo sus hormonas calmarse antes que tenga un problema notable. Sintió vergüenza por el poco control que tenía respecto a sus hormonas.
—¡¿SABES, LAN ZHAN?! ¡ES LA PRIMERA VEZ QUE ME HABLAS NORMAL!– Comentó Wei Ying, otra vez gritando en el oído del “segundo jade” para ser escuchado– ¡ESTABA EMPEZANDO A CREER ME ODIABAS EN SERIO!
—Hnm– Wangji tomó otro sorbo, sintiendo el sonrojo en las orejas casi llegaba al cuello.
Ojalá el otro no se diera cuenta.