Capítulo único
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❝MUNDO DE COLORES❞
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Esa mañana de primavera, sentados uno frente al otro, estaba alegre de conversar un tema importante para mí, pues pensé que estábamos en la misma sintonía, pero no fue así. Cuando pensé que todo mi mundo iba perfecto, cayó sin más, lo único que recuerdo fue un adiós sin razón alguna. Creí que hacía las cosas bien para ambos, pero veo que me equivoqué, probablemente lo hice sólo para mí. Lo peor de todo fue creer en tal cosa, nunca me hablaste sobre ello, tampoco me aclaraste que estaba bien y mal entre nosotros, la utilizamos como excusa para irte de mi y te llevaste mi alegría contigo.
Los primeros tres días fueron los peores, una tempestad en mi corazón se desató haciendo que aquella lluvia desborda por mis ojos, la tristeza aquel día había llegado a mi vida cuando nunca lo pedí. Para ser sincero no experimenté esto antes, por lo que dolía aún más, no entendía cómo parar tal situación. Pareciera que el sol nunca volvería a salir, que las flores jamás brotarán de nuevo, para mí todo estaba nublado, la naturaleza no tenía vida.
—¡Hey, Minato!, —tocó varias veces la puerta— ¿estás ocupado?
—¡Abro en un momento!, —respondí en voz alta sin ganas de nada.
Me levanté de aquel sofá donde había sido mi lugar de calma este tiempo, leyendo algún libro o viendo alguna película en la televisión.
—Pensé que estabas dormido, —comenté al abrir la puerta— ¿necesitas algo, Fugaku?
—Sí, necesito a mi amigo, —comentó mientras me veía—. Minato te ves completamente diferente.
—¿De qué hablas?
—Bueno, te lo digo fácil y sencillo, eras el chico alegre de la clase, ahora ni comentas nada y sobre todo cada día te ves cansado como si no durmieras —miró mi rostro.
Era cierto, desde aquel día era mínimo lograr dormir, habían pasado un par de semanas pero era tormentoso que tu primer y único amor de muchos años te dejé por no ser lo que en realidad buscaba, comenzaba a superar un poco aquel dolor. Me aterraba llegar a un futuro estar con alguien y que no lograra ser la persona perfecta para ella, que me vuelva a dejar por alguien mejor y sin darme explicaciones, con dos personas ya no podría soportarlo.
—No digas tonterías Uchiha, ya deberías dormir, piensas demasiadas...
—¿Aún es por Kushina?, —interrumpió—, solamente responde.
Kushina Uzumaki, mi mejor amiga de la infancia quien con tan solo diez años comenzó a cautivar mi atención sin previo aviso o permiso, lo que hizo que poco a poco me fuera enamorando, iniciando una relación con tan solo quince años de edad, dando por finalizada a mis veintidós años. Claro que dolía, vaya que sí, era la mitad de mi vida junto a ella creyendo que sería para siempre, dejándome con una tonta excusa llamada “lo siento, necesito tiempo sola”.
— Fueron años juntos —respondí de mala gana.
—¿Y vas a lamentarte los mismos años de relación?
—No, claro que no, pero debes entenderme que es difícil procesarlo.
—¿Entonces por qué continuas llorándole a una mujer que probablemente en estos momentos ni se acuerde de ti?, —tomó mi hombro—. Minato, no eres la primera, ni la única y mucho menos la última persona en el mundo que ha pasado por esta situación.
Era cierto, no soy ninguna de esas personas, pero sí es mi primera experiencia de este tipo por lo que entiendo a muchas personas, casi ocho años juntos como pareja y otros tanto más conociéndome. Pero todo terminó con esa excusa en vez de decirme la realidad, ¿y cuál era?, que en la universidad conoció a alguien más que llamó su atención, no la juzgo, no podría; ella terminó conmigo antes de ilusionarme más y sobre todo de herirme de alguna peor manera.
—No lo soy, tienes razón, pero siento el tiempo perdido, pero a la vez lo agradezco —solté un quejido—. Ni yo sé cómo me siento de verdad.
—Pronto nos graduamos, anda alégrate que ya no la verás todos los días.
—Quizás eso necesito, solamente espero que no vaya a la misma universidad.
—¿Y si lo hace, qué?, tú vive feliz ante todos —comentó alegre—. Cuando conozca quién es realmente aquel novio suyo, créeme que volverá para pedirte perdón.
—Eso no me interesa —admití triste—. Me importa poco cuanto tiempo pase junto a él, solamente no quiero que duela aún más.
Creo que tenía razón, tengo que vivir feliz ante todos, quince días ha insistido con lo mismo y aunque me cuesta no he logrado ser el mismo de siempre. Pero aunque sea difícil trataré de conseguirlo, aunque en realidad me llevará un buen tiempo. Tomé su brazo y tiré de él hacia mi departamento, creo que tenía que desahogarme junto a alguien, probablemente esa era la respuesta a mi dolor. Alguien en quien confiar y me apoye en esta situación, estoy completamente solo en esta tristeza. Hacía frío, a pesar de estar en primavera el clima era fresco, por lo que aún usaba algunas chaquetas para cubrirme, se había vuelto una rutina venir a caminar al parque que se encontraba cercas de los departamentos y después irme nuevamente a mi.
Con el paso de los días, dejé de recordar aquel terrible día, perdí la cuenta de cuantas noches pasé entre lágrimas y pesadillas, le comencé a prestar atención a lo que en verdad importaba, aprendí a ignorar todos esos comentarios del aula y a verlos. Comencé a volver a ser feliz, pero esta vez sin depender de alguien, lo cual era imposible.
Los colores oscuros de mi mundo se convirtieron en colores neutros, no veía el cielo azul aún y mucho menos las flores brotaban, las paredes azules de mi cuarto se veían un poco gris, mi cabello rubio se veía cenizo. Creo que es cosa de acostumbrarse, probablemente cuando menos lo espere podré ver aquellos hermosos colores otra vez. Aquellos pétalos de cerezo, se veían como color arena, me volvería completamente loco.
Perdí la cuenta del tiempo, perdí la cuenta de todo y el año pasó, ella era feliz y eso valía para mí, me resigne con que no podría volver a estar a su lado, y eso estaba bien. Seguí el consejo de mi amigo a conocer más chicas con o sin otra intención a una amistad. Ese día entre mi rutina de ir al parque a correr como deporte, decidí regresar un poco antes de lo programado, me di media vuelta para tomar mi rumbo de antes para volver a los departamentos, cuando vi aquellos largos cabellos castaños sueltos, aquel aire fresco que corría hacía que su cabello volara un poco.
—Oh, buenas noches Minato —parpadeó un par de veces—, no sabía que también venías a caminar por las noches aquí.
—Buenas noches (T/n), yo también pienso lo mismo de ti.
—Bueno, cuando salgo de mi empleo vengo a respirar un poco de aire fresco, la escuela y después el trabajo me hace sentir encerrada —sonríe.
Aquella sonrisa me transmitió tranquilidad, como si ella fuera la cura para dicho dolor, como si fuera el arcoíris después de la terrible tormenta. ¿Es así?, probablemente estoy alucinando para curar este pobre corazón.
—Ya veo, aunque es muy tarde para que estés caminando sola, ¿no lo crees?.
Tres años en la misma aula, la misma preparatoria, viviendo en los mismos departamentos y jamás había prestado tanta atención a dicha castaña, para ser sinceros ni siquiera le había puesto atención a sus ojos de color miel.
—Probablemente, siempre suelo perder la noción del tiempo aquí. Me transmite tranquilidad pasar un buen rato por aquí —me miró—. ¿No piensas igual?
Me siento en las típicas historias románticas de cliché donde cuando crees que tu vida amorosa no mejorará, encuentras la mejora frente a ti por casualidad. Cuando no le prestas atención a alguien sin saber que esa persona es tu alegría, por algo son cliché, quien pensaría que en realidad pasa.
—Sinceramente pienso igual —caminé hacia ella—, me transmite tranquilidad caminar bajo los cerezos que van brotando.
—Es relajante, siento que todo el peso que llevo encima cae por un momento para dejarme libre —la miré de reojo—, a veces me gustaría estar un día completamente libre.
—¿Completamente libre?
—Sí, trabajo de lunes a sábado, y los domingos usualmente estoy terminando mis tareas o estudiando para el examen de la universidad —suspiró.
—Bueno, creo que debes buscar ese día y no estresarte demasiado —sonreí—. Si te esfuerzas demasiado, serás una gran profesional en un par de años —coloqué mi mano en su cabeza.
— Eso espero, tengo miedo a fracasar, quiero quedarme en la profesión de medicina —comentó.
—Lo lograrás, eres bastante inteligente y dedicada, verás que serás una buena doctora —acaricie su cabeza.
Tomó mi mano para quitarla de su cabeza, me dedicó una sonrisa y comenzó a tirar de mi brazo para llevarme a un lugar, sinceramente no entendía nada pero después de tanto tiempo volví a sentir mi corazón latir como nunca. Parecía que me hubiera puesto hacer ejercicio y correr varias vueltas sin parar al parque.
—Vamos a cenar, yo invito —comentó.
—Creo que la situación debe ser al revés, ¿no?
—Minato, deberías modernizarse un poco, deja ese lado tan caballeroso —me miró sobre su hombro—, recuerda que las mujeres también podemos invitarlos. No es nada del otro mundo, no te morirás por ello.
—Probablemente yo no, pero mi orgullo sí —bromeé.
Escuché una risa demasiado tierna proveniente de ella, aquella risa me hizo sentir una corriente eléctrica en mi cuerpo. Me sentía en una película romántica, solamente espero que reciba un buen final feliz.
—Que triste que Uzumaki no admiró esa caballerosidad de ti —susurró.
—¿Perdón?, —fingí no haber escuchado—, no entendí que dijiste.
—¡Nada!, —respondió nerviosa—, ya casi llegamos.
Cuando sentí su mano tomar por completo la mía, parecía que un foco fundido hubiera sido remplazado, aquella chaqueta que creía negra era un color vino que combina en perfección a sus accesorios dorados. Sus labios estaban teñidos de un labial rosa fuerte, me di cuenta que su blusa igual era rosada. Volvía a ver con claridad aquellos colores, mi mundo de oscuridad había desaparecido con un simple roce, aquella pequeña mano con la piel tan suave fue lo que cambió mi mundo de colores. ¿Podría volver a enamorarme?, ¿lo conseguiría?, me aterraba el imaginarlo y que no lograra funcionar.
Pero creo que al fin aprendí y entendí algo, la persona correcta llegará tarde o temprano, no importa cuánta felicidad y tristeza viva, ella aparecerá para mantener la alegría en mí. Me arriesgaré a descubrir de quién de trata aunque me tome años, era obvio que me dolería dejar a mi primer amor.Fueron besos, abrazos, caricias, recuerdos, experiencias, felicidad, sonrisas y mucho más lo que viví junto a Kushina; pero debo entender que ella no me prefirió a mi, ella eligió a alguien más. Ella inició una relación junto a él, entonces yo puedo darme otra oportunidad para ser feliz.
Creo que ahora es arriesgarme a no caer en otro abismo, que probablemente pueda salvarme, que alguien estará ahí para sujetar mi mano y no hacerme caer. Quién imaginaría que con un sólo tacto puede uno ver la vida de otra manera, es por que estoy seguro que esta vez es la persona correcta.
—(T/n) —la llamé a lo cual ella se giró a verme—, gracias —respondí.
—¿Gracias? —preguntó confusa.
—Creo que después podré explicarlo mejor —se detuvo.
—Hemos llegado, anda, vamos.
—Sí, voy detrás —comenté.
Kushina, gracias por aquellos años junto a mi, por experiencias y recuerdos, no te mantengo un odio, mi amor por ti fue demasiado grande que probablemente no podrías cargar con él. No hay rencor, me será difícil llamarte en un futuro amiga cuando antes solía llamarte “amor”.
Espero que algún día no te arrepientas y vengas a buscarme, quiero ser feliz, quiero que cada quien tome su camino, aunque nunca logre saber cual fue la razón de alejarte de mí, ya no me interesa. Quiero ser feliz junto a otra persona que aprecie el amor que puedo darle, que me hable con sinceridad sin vergüenza alguna, quien mantenga mi mundo de colores con alegría, con un sol radiante y con flores demasiado hermosas como dicha mujer.
Kushina Uzumaki, de todo corazón deseo que seas feliz el resto de tu vida, por que yo podré serlo junto a ella siempre, como siempre desee serlo en lo que me resta de días en el mundo.