En la Mira del Asesino - Entre el Deber y el Deseo

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Summary

La historia se desarrolla en Corea del Sur en 2019 y tiene como protagonista a Choi Minho, un fiscal conocido por su frialdad y capricho. Pero como dice el refrán, las apariencias engañan. El coprotagonista es Lee Taemin, un abogado que, desafiando los deseos de su padre, acepta trabajar como asistente en un prestigioso bufete en Corea. Ambos personajes atraviesan una montaña rusa emocional: Minho, percibido como un hombre frío ante todos, y Taemin, quien podría haber sido un famoso cantante, pero oculta su verdadera identidad. Ambos ocultan heridas profundas. Sin embargo, sus vidas se entrelazan aún más cuando un asesino en serie comienza a buscar específicamente la atención de Minho desde las sombras, insinuando una conexión desconocida entre ellos. En medio de este caos, Taemin comienza a ver en Minho a alguien en quien puede confiar, desafiándose a sí mismo a derribar las barreras del corazón frío de Minho y transformar su relación en algo más que profesional.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

La mañana llegó con una mezcla de anticipación y resaca para Lee Taemin. A sus 28 años, era conocido por ser el asistente más eficiente en el corporativo, pero hoy enfrentaba un nuevo desafío: su primer día como asistente del hijo de su ex jefe...

Mientras el agua caliente de la ducha caía sobre su cuerpo, aliviando parcialmente el dolor de cabeza, Taemin repasaba mentalmente los eventos de la noche anterior.

El aroma a jabón de lavanda llenaba el baño, contrastando con los recuerdos de humo y alcohol del club nocturno.

—Maldita sea. —murmuró para sí mismo, cerrando los ojos y dejando que el agua lavara los últimos vestigios de su noche de excesos.

— No puedo permitirme estos deslices, no con el nuevo jefe que tendré ahora.

Se vistió meticulosamente, cada prenda elegida para proyectar profesionalismo y competencia.

El traje gris oscuro, la camisa blanca impecable, la corbata azul marino, todo en su lugar, como una armadura contra el mundo exterior y sus propios demonios internos.

Mientras se ajustaba la corbata frente al espejo, Taemin se permitió una pequeña sonrisa.

—Quizás —pensó, —este nuevo jefe no sea tan malo. He oído que es bastante atractivo.

—Inmediatamente sacudió la cabeza, reprendiéndose por ese pensamiento. —Concentrate , Taemin. No puedes permitirte perder este trabajo.

Con un último vistazo a su reflejo, Taemin salió de su apartamento, listo para enfrentar el día y a su nuevo jefe, el enigmático Fiscal Choi Minho.

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Mientras tanto, en el lujoso pent-house con vista a la ciudad, Choi Minho se preparaba para su primer día como jefe del bufete familiar.

Recién llegado de Rusia, donde había forjado su reputación como un fiscal implacable, Minho observaba la ciudad que ahora sería su reino.

—Aquí se hara lo que yo mando y digo. —murmuró para sí mismo, su voz fría como el hielo que cubría las calles de Moscú que había dejado atrás. —Nadie pidió tu opinión.

—Era su frase favorita,dió una mirada a su reflejo en el ventanal que le devolvió la mirada: un hombre joven, atractivo, con ojos que parecían poder atravesar el alma. Minho sonrió, satisfecho al ver si reflejo, pero era una sonrisa desprovista de calidez.

Para él, el mundo se dividía en dos: aquellos que obedecían y aquellos que serían aplastados.

Mientras se ajustaba el reloj de lujo en su muñeca, Minho recordó las noches en los clubes de Moscú, donde había saciado sus deseos más oscuros sin discriminación de género.

—El amor. —pensó con desdén, —es una debilidad que no puedo permitirme.

Con un último vistazo a la ciudad que se extendía bajo sus pies, Minho se dirigió al elevador. Era hora de tomar las riendas del imperio familiar y mostrar a todos quién mandaba ahora.

El destino había puesto en curso una colisión entre dos mundos: el de Taemin, con su eficiencia y sus secretos nocturnos,y una rebeldía que causará más de un malentendido, y el de Minho, con su poder absoluto y su corazón de hielo. Lo que ninguno de los dos sabía era que este día marcaría el inicio de un juego peligroso que pondría a prueba no solo su profesionalismo, sino también los límites de sus propios deseos.

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Antes del gran encuentro . (Lee Taemin)

Después de una noche agitada, Taemin despertó con la cabeza dando vueltas. El apartamento era un desorden, reflejando la falta de tiempo para mantenerlo ordenado debido a su apretada agenda.

Como todos los días, una resaca no sería suficiente para detenerlo. Recordó la noche anterior, los tragos que había tomado, cortesía de un chico guapo que había conocido.

Revisó rápidamente su ropa para asegurarse de que todo estuviera en su lugar, especialmente su ropa interior, y aliviado murmuró:

—Todo está en su sitio.

Con una sonrisa pícara, su naturaleza habitual, se levantó y se dirigió a la ducha. Al salir, encontró al chico durmiendo en su sofá. Se acercó, ya vestido, y lo sacudió suavemente.

—Oye, despierta, Deberías irte.

—dijo Taemin, moviéndolo para que se despertara. Observó al chico, despeinado, pero aún atractivo, y le tocó los labios con el dedo. —Eres un desastre...

—lo se, Pero tú eres el culpable de que sea un desastre en la mañana. —sonrio y mordió suavemente los dedos de Taemin que permanecían en sus labios.

—Deja eso es hora que te vayas tengo trabajo así que mueve. —taemin lo dejo y comenzó a caminar hacia la cocina a para tomar un vaso de agua cuando.

El chico se levantó y lo acorraló contra la pared.

—¿Tae? ¿Me vas a dejar así? No pienso irme sin algo, a cambio.

—dijo el chico, con una mirada llena de deseo.

Taemin se sintió incómodo ante la cercanía repentina y la intensidad en los ojos del chico. A pesar de la atracción superficial, no quería complicaciones innecesarias.

—Cariño, ¿estás confundido? Unos tragos no te dan derecho a nada

—respondió Taemin, tirando de su corbata y jugueteando con su dedo. —No eres lo que estoy buscando. Mejor lárgate antes de que te arrepientas.

Después de lidiar con la situación, Taemin salió de su apartamento, dejando al chico fuera.

Subió a su auto y se dirigió a la oficina. Mientras conducía, la lluvia comenzó a caer suavemente, creando un ambiente melancólico que coincidía con su estado de ánimo.

Extendió la mano por la ventana para sentir las gotas frías sobre su piel, buscando algo de claridad en medio del caos.

Afortunadamente, no vivía lejos del edificio donde se encontraba el bufete de Choi Minho, su jefe. El edificio era un imponente rascacielos de cristal y acero en el corazón de Seúl.

La entrada principal estaba flanqueada por enormes puertas de vidrio que conducían a un lobby elegante y moderno.

Las paredes estaban adornadas con obras de arte contemporáneo y el suelo brillaba bajo la luz de las lámparas colgantes.

Taemin se secó un poco la ropa mojada antes de entrar. Una vez dentro, fue recibido por el bullicio de abogados y asistentes que se movían con determinación.

La atmósfera era de profesionalismo mezclado con un palpable sentido de urgencia y estrategia legal.

—Está lloviendo muy fuerte, Dios, cómo se me olvidó un maldito paraguas. —murmuró para sí mientras avanzaba hacia el ascensor.

—Lee, verdad? sécate —dijo Lin, la secretaria de Choi Minho, al verlo entrar. Sus ojos reflejaban preocupación, sabía que Choi Minho no aceptaba fácilmente ausencias por enfermedad.

—Aigoo, ya voy... Y si soy Taemin un gusto, eres Lin verdad? —respondió Taemin, tomando la toalla que Lin le ofreció. Se secó la ropa mojada y se acomodó el cabello húmedo. —¿Mi nuevo jefe todavía no ha llegado?

—si soy Lin y seremos compañeros, Lin asintió con un dejo de alivio.

Taemin notó la tensión en el ambiente, sabiendo que su nuevo jefe tenía fama de ser difícil, aunque todavía no lo conocía personalmente.

La oficina de Choi Minho era un espacio elegante y ordenado. Al entrar, Taemin pasaba por delante del escritorio de Lin, que estaba estratégicamente situado fuera de la puerta de la oficina principal de Choi Minho.

El ambiente era profesional y eficiente, con muebles de diseño moderno y cuadros discretos adornando las paredes. La luz natural filtrada a través de las cortinas de tela fina, creando una atmósfera calmada pero vibrante.

Taemin atravesó la puerta que conducía al despacho de Choi Minho, un espacio más privado y reservado.

El escritorio del fiscal era impecable, organizado con precisión militar. Los estantes estaban llenos de libros de derecho y expedientes meticulosamente archivados.

La vista desde la ventana mostraba el skyline urbano de Seúl, un recordatorio constante del poder y la influencia que representaba trabajar en esa oficina.

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Mientras tanto, con el fiscal choi unas horas antes ,

El gran encuentro...

Minho estaba en su departamento, alistando sus cosas para dirigirse a la oficina. Su padre le había avisado que tendría un nuevo asistente, cosa que a Minho no le interesaba mucho, porque era algo a que a él no le importa.

—¡Aigo! —soltó un suspiro profundo. —Un nuevo asistente para mí, me da lo mismo si es una linda chica o un chico, Lo importante es que no me estorbe y que sepa cuál es su lugar. La única palabra que quiero escuchar de su boca es. “sí, señor”.

Salió de su departamento y cuando estaba afuera del edificio, se dio cuenta de que estaba lloviendo y su rostro mostró todas las clases de expresión menos de agrado. Miro hacia el cielo y exclamo:

—Aigo, ¿por qué está lloviendo hoy? Odio esta maldita lluvia.

—llegó su auto y subió en silencio.

—¿Buenos días, señor, a la oficina hoy? —Jun, el chofer, era la única persona que soportaba a Minho.

—Sí, Jun, hoy tendré un día muy agitado, además hoy llega el nuevo asistente, el que papá contrató y al que no puedo despedir, !diablos!...

—respiró profundo y comenzó a revisar su celular y algunos documentos que llevaba en su maletín.

—A lo 20 minutos llegaron al edificio“Minho LawTower“. Minho bajó a paso firme y rápido, como siempre lo hacía en Moscú era igual de frío con los que lo rodean. Los empleados, por lo general, se hacían aún un lado o evitaban toparse con él, lo mismo pasaba aquí en corea,al ser su primer dia la impresión que estaba dando era de una persona distante y fría..

Al entrar en el ascenso, nadie más entró con él y él simplemente apretó el botón para cerrar la puesta y subió al 6 piso.

Cuando salió del ascensor, vio a Lin y a un hombre a su costado por cómo vestía. Intuyo que quien era soltó un suspiro de molestia e incomodidad y comenzó a caminar en su dirección para pasar de largo sin detenerse a saludar.

—Buenos días, señor. —saludó Lin con una voz suave y sumisa mientras se paraba al costado de su escritorio.

Taemin se giró para ver a Choi Minho entrar por la puerta lateral de su despacho, vestido con impecable elegancia y una expresión seria en su rostro, sin detenerse a responder el saludo de Lin, solo desvió un poco sus ojos a la dirección de ella y entró.

—Buenos días, fiscal Choi. —dijo Taemin con una sonrisa fingida, pero correcta ante los ojos de los presente. preparándose para el día que tenía por delante. —Creo que está un poco sordo el fiscal.

—susurró.

Pararon. 20 minutos exactos Minho salió asombrándose en la puerta y su voz muy grave y ronca interrumpió el incómodo momento.

—Lin, documento del último caso a revisar de inmediato en mi oficina.

—dijo con voz dura y alta, cerrando fuerte su puerta detrás de él.

Taemin, que ya se encontraba en el lugar, solo observó en silencio.

Solo vio a un chico de pocas palabras, precisas y sin educación. Se acercó a Lin para ayudarle a buscarlos, el silencio que había fue interrumpido al escuchar el golpe de la puerta al cerrarse.

—¡Aah!... ¿si cree que eso da miedo? Oye, Lin, ¿él será siempre así de desagradable? —preguntó mientras observaba la mirada de Lin nerviosa y con miedo buscando los documentos.

—Él es bueno en su trabajo dicen vienen con una reputación. De ser muy frío y duro al hablar, aunque no suele hablar mucho, por lo fue dijeron solo habla cuando necesita algo nada mas —Continúo buscando los documentos.

—Ya veo.. tiene un carácter muy fuerte, Pero me pare más a un no de papá. ¿Y cuánto tiempo lleva a aquí? —se inclinó y comenzó a ayudarle a buscar.

—Bueno, llegó hace 1 mes y a sido muy serio y le gusta todo cómo él lo pide y que sea rápido, Pero en realidad hoy es su primer día oficial..

—ya veo. —Taemin suspiró, tomó los documentos y se dirigió a dejarlos, tocó la puerta, la abrió y entró.

—Permiso fiscal choi, el caso Xian. Este es el expediente, testimonios y posibles baches. ¡Ah! Y lo llamó el señor Kim. Su reunión se aplazó a las 11 am. Tiene ropa limpia y seca en ese armario. Esta mañana la trajeron. Soy su asistente personal, Lee Taemin, por si le interesa saber.

—Taemin se quedó callado, de pie, en la puerta de la oficina, al no recibir ninguna palabra ni gesto de su nuevo jefe. Se comenzó a acercar para dejar los documentos en la mesa de escritorio de choi Minho.

Minho escuchó la puerta y la voz de su nuevo asistente, pero decidió ignorarlo por completo con sus ojos pegados en el documento y computadora de su escritorio. Sin levantar la cabeza, dejó los documentos que revisaba y dijo:

—¿Creo que no te dije que entraras? ¿O sí? Sal afuera, vuelve a golpear y espera a que te deje entrar, ¿qué no te enseñaron modales? —Se produjo un silencio en la oficina. Volvió a remarcar con voz grave.

—¡Sal ahora! —giró su asiento dándole la espalda. Como no sintió que la puerta sonara, volvió a hablarle. —¿Qué esperas? Mueve tus pies y sal de mi oficina ahora.